Actualidad Internacional: Latitudes. América Latina
30/10/2022
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oy, 30 de octubre de 2022, en el minuto cuarenta y cinco del segundo tiempo, Luís Inácio Lula da Silva (PT) fue elegido nuevamente Presidente de la República de Brasil. Después de semanas de tensión y zozobra política tras la primera vuelta -como no podía ser de otra manera, porque desde el golpe jurídico-parlamentario de 2016, lo que hemos visto es una sucesión de derrotas para el campo progresista.
La victoria fue amarga, porque la ultraderecha ha crecido institucionalmente, eligiendo parlamentarios y gobernadores, además de que Bolsonaro (PL) se consolidó como el líder de la oposición a nivel nacional. Ahora, debemos luchar para garantizar la investidura de Lula, a pesar del intento de golpe de Bolsonaro. Se abrirá entonces una vía de retos y oportunidades de una envergadura y calidad inéditas desde las Jornadas de junio de 2013.
El mayor de estos retos será enfrentarse a la oposición, compuesta por políticos profesionales de los sectores del Centrão y de la extrema derecha, empoderados y armados, a un nivel de provocación nunca visto en la historia de la Nueva República. Por lo tanto, el primer desafío para la izquierda será garantizar la presidencia de Lula en los próximos años, para que no sea destituido por un golpe jurídico-parlamentario, como Dilma Rousseff (PT) en 2016, o víctima de un golpe de Estado, o incluso de un ataque físico.
La realización de este reto está ligada al espacio político que seamos capaces de arrebatar a Lula a lo largo de su gobierno y que, dialécticamente, dinamice una base social hambrienta, cansada, desilusionada y desempleada. ¿Hacia dónde puede ir un movimiento de masas antisistema en la izquierda?
En 2019 se produjo el levantamiento estudiantil contra las políticas educativas de Bolsonaro, y las movilizaciones contra la destrucción del Amazonas. En 2020, en medio de la pandemia de Covid-19, las jornadas antifascistas del movimiento negro brasileño, de los aficionados organizados y de los trabajadores de la app se tradujeron en campañas electorales relativamente victoriosas para el campo progresista. Ahora, en 2022, tuvimos una campaña electoral difusa, pero que posibilitó el levantamiento de agendas en la carrera de la buena votación de Lula en la primera y segunda vuelta – en esta última etapa, posibilitando la construcción de núcleos de base, dada la urgencia de parar a Bolsonaro, y elegir a Lula.
La movilización de la segunda vuelta, al estilo «todo o nada», pudo ofrecer a la izquierda la oportunidad de reorganizarse a partir de sectores desmovilizados, pero que vieron en la campaña por Lula el momento de reagruparse, aunque sea temporalmente. De estos amplios grupos formados en apoyo del Presidente electo, sólo una parte permanecerá activa, pero si proponemos un trabajo concreto dentro de la realidad de los territorios, será posible organizar a estas personas. Colectivos que puedan vincular las propuestas más progresistas de Lula con las demandas locales,
Los colectivos pueden vincular las propuestas más progresistas de Lula a las demandas locales, discutidas durante la campaña, y oponerse a los gobiernos de derecha y extrema derecha que están surgiendo en todo Brasil.
Por lo tanto, el nuevo Presidente necesitará la movilización de la calle para mantenerse en el cargo. Sin embargo, Lula es, sobre todo, un gestor del capitalismo brasileño. Qué tan dispuesto estará a entrar en choques con la burguesía que apoya a Bolsonaro -o, no se ha opuesto abiertamente a su gobierno- es uno de los puntos neurálgicos de la coyuntura de corto y mediano plazo.
Mientras tanto, la coyuntura internacional juega a dos bandas. En América Latina, a través de la elección de Gustavo Petro, en Colombia, y Gabriel Boric, en Chile, la izquierda está mostrando una mayor comprensión de la discusión en torno a la emergencia climática, destacando el discurso del primero en la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2022. Esto puede empujar a Lula hacia una defensa más enfática de la Amazonia, y cuestionar no sólo la deforestación ilegal, sino también la teóricamente legal, a pesar de la proximidad del punto de no retorno, es decir, el punto en el que la Amazonia entrará en una espiral de destrucción que culminará en un daño irreversible para la vida humana en la Tierra.
Por otro lado, incluso antes de la toma de posesión de Lula, a finales de este año, 2022, Europa experimentará una posible falta de combustible para la calefacción doméstica en invierno, en este caso, de gas, de origen ruso, en el contexto del ataque ruso a Ucrania, lo que puede agudizar los ánimos y potenciar la extrema derecha, reforzada por el ascenso al poder del llamado «postfascismo» en Italia en las últimas elecciones.
En Brasil, pues, hay un nuevo aliento para la izquierda brasileña, que correrá por el tiempo perdido, porque no habrá una segunda oportunidad. Tenemos que inspirarnos en las mejores experiencias de organización de base del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST), y también en las campañas de solidaridad sobre el hambre durante y después de la pandemia del Covid-19 en América Latina, en los movimientos vinculados a la agroecología y a los alimentos sin veneno, en los jóvenes por el clima, en los grupos de base partidarios y suprapartidarios que se organizan en torno a los territorios -como, por ejemplo, las experiencias del Frente Pueblo Sin Miedo en la ciudad de São Paulo.
No nos engañemos: nuestro espacio no se ofrecerá en bandeja. Será decisiva la posible resistencia de Lula y su gobierno a las discusiones en torno a las luchas antirracistas, anti-LGBTQIA+fóbicas, contra la emergencia climática y del movimiento feminista, y a las propuestas económicas que enfrentan la organización histórica de Brasil. El Centrão garantiza los votos en el parlamento, pero no moviliza a amplios sectores – la extrema derecha lo hace, y Podemos vuelve a hacerlo. En cualquier caso, esta noche es una noche de celebración del gobierno de Lula III, de una nueva esperanza para la izquierda brasileña.
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ientras los indígenas ecuatorianos tomaban las calles en el inicio de otoño del 2019, el presidente chileno Piñera aseveraba con la típica soberbia neoliberal que eso nunca pasaría en su país, que Chile era un oasis de tranquilidad en una América Latina convulsa. Menos de dos semanas después de esas declaraciones, un estallido social sin parangón en el país sacudía el oasis de Piñera, saltando los candados de 30 años de neoliberalismo y de democracia tutelada bajo la larga sombra de la constitución de Pinochet.
Feministas, juventud, sectores populares, trabajadores, pueblos indígenas, colectivos LGTBI, han liderado una lucha que ha conseguido que las voces y las demandas del movimiento popular por los derechos y la justicia formen hoy parte de la agenda política del país andino rompiendo con la uniformidad neoliberal.
Pero este proceso ha estado desde el primer día en disputa, amenazado por un régimen y una ultraderecha que busca parasitar la oportunidad histórica de romper con un modelo socioeconómico al servicio de unos pocos que se enriquecen a costa de los derechos de las mayorías. Un buen ejemplo fue la reñida segunda vuelta de las presidenciales en donde un descarado pinochetista ultraderechista como Kast disputaba la presidencia en la segunda vuelta. O la misma campaña de fake news sobre la constituyente que finalmente consiguió con el rechazo a la nueva constitución su objetivo.
Que en tres años Chile haya vivido un estallido social, una revuelta popular y un proceso constituyente fallido es un hecho histórico inédito en el país. La pregunta es ¿qué viene ahora en #Chile? ¿Qué lecciones podemos extraer para pensar los procesos populares? ¿El ciclo político abierto con el estallido popular está muerto? Las victorias dejan muchas enseñanzas y el estallido así lo demuestra, pero también las derrotas nos deben de dejar enseñanzas que analizar y discutir. Para responder a estas preguntas, Anticapitalistas organiza la visita de Pablo Abufom, responsable de internacional de la organización socialista chilena Solidaridad.
Porque la batalla de Chile desborda sus fronteras. Porque allí donde el movimiento popular avanza, avanzamos todos y todas. Desde Anticapitalistas se organiza una gira de charlas para debatir sobre las lecciones chilenas en ocho ciudades: Madrid, Bruselas, Barcelona, París, Zaragoza, Lieja, Jerez o Sevilla. Unas lecciones que nos permitan seguir avanzando hoy para poder tener un mañana en donde la dignidad se haga costumbre.
Adrienne Buller es miembro de Common Wealth, directora del programa Green New Deal y coautora de Owning the Future: Power and Property in an Age of Crisis (2022).
Matthew Lawrence es director de Common Wealth, un nuevo grupo de reflexión con sede en el Reino Unido que diseña modelos de propiedad para la economía democrática.
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A
lo largo de la pandemia y del periodo de sufrimiento económico que trajo consigo, las noticias han estado marcadas por una serie de catástrofes crecientes. El apartheid mundial de las vacunas, resultado de la negativa del Norte a permitir que se comparta de forma no exclusiva la tecnología de las vacunas, supuso que a finales de 2021 el 80% de los adultos de la Unión Europea estuvieran totalmente vacunados, pero solo el 9,5% de las personas de los países de bajos ingresos hubieran recibido una sola dosis.
Mientras la riqueza de la vivienda se disparaba, los inquilinos sufrían una inseguridad permanente. Mientras que 500 millones de personas cayeron en la pobreza extrema y los ingresos del 99% de la población mundial disminuyeron entre marzo de 2020 y octubre de 2021, la riqueza de los diez hombres más ricos del mundo se duplicó hasta alcanzar los 1,5 billones de dólares, surgiendo un nuevo multimillonario cada 17 horas.
Desde entonces, la espiral de precios de la energía ha provocado una inflación extremadamente dolorosa en gran parte del mundo y las proyecciones sugieren que dos tercios de los hogares del Reino Unido podrían encontrarse en situación de pobreza energética el año que viene, incluso mientras los productores y proveedores de energía obtienen enormes beneficios.
En este contexto, las emergencias climáticas y medioambientales han continuado desarrollándose a un ritmo asombroso: sequías sin precedentes están afectando a las regiones agrícolas de Europa; las temperaturas en algunas partes de Inglaterra están superando los 40 grados centígrados; los incendios están arrasando los sitios de «compensación de carbono» en todo el mundo, echando por tierra la promesa de la captura de carbono.
Ninguno de estos acontecimientos es aislado. Más bien, son los frutos de un determinado acuerdo social y económico. Las crisis a las que nos enfrentamos hoy se solapan y se sienten de forma desigual, pero todas tienen un hilo conductor esencial: la forma en que se organiza actualmente la propiedad. La pandemia fue una revelación explosiva de una crisis que se ha ido acumulando durante décadas en las que se han privilegiado los derechos de propiedad por encima del bienestar colectivo.
El poder está determinado por la distribución y la naturaleza de los derechos de propiedad. Por lo tanto, cómo se lleva a cabo nuestra economía, y en interés de quién se ejerce ese poder, determina decisivamente nuestras sociedades y nuestras vidas.
Este punto puede parecer obvio: las relaciones de propiedad y la distribución de la misma siempre han sido fundamentales para determinar cómo se estructura una economía y a qué intereses sirve. La propiedad señorial de la tierra dio forma al feudalismo, la desposesión colonial apuntaló la acumulación del imperio, la propiedad de esclavos permitió una riqueza y una violencia extraordinarias en las sociedades esclavistas, e incluso hoy en día son los intereses de los propietarios los que dictan en gran medida cómo se gestionan nuestras economías y se organizan nuestros recursos. Estas estructuras han evolucionado con el tiempo; no son neutrales ni fijas. Las normas que rigen los derechos de propiedad reflejan el flujo y reflujo del poder dentro de una sociedad.
Esta es una constatación esperanzadora. La propiedad no es el único factor determinante de los resultados sociales y económicos, pero es un hilo conductor que une los inmensos retos a los que nos enfrentamos, y las muchas maneras en que podríamos esforzarnos por superarlos reimaginándola y transformándola.
El Reino Unido se encuentra actualmente sumido en una crisis del coste de la vida, marcada por una inflación galopante alimentada en gran medida por la subida de los productos básicos de la vida, como el combustible, la energía o los alimentos. Al mismo tiempo, los accionistas de las grandes empresas de servicios públicos, así como los productores de combustibles fósiles que suministran el gas que distribuyen, siguen beneficiándose de enormes dividendos y recompras de acciones.
La propiedad es aquí doblemente crucial. En primer lugar, se trata de un entorno inflacionista en el que los hogares más pobres podrían ver incrementados sus costes en un 18% debido a su mayor gasto relativo en los productos esenciales (alimentos, energía y alquiler) más afectados por la subida de precios. En segundo lugar, se está utilizando un régimen de propiedad particular para justificar los enormes pagos a los accionistas en medio de este sufrimiento, sobre todo por su papel en el bloqueo de los pensionistas en el sistema financiero, lo que permite a los responsables políticos y a los comentaristas justificar los dividendos récord y las recompras en la (falsa) suposición de que pagan los ingresos de los pensionistas.
Pensemos en la crisis energética. Si la causa inmediata es la explosión de los precios al por mayor del petróleo y el gas, la forma en que se ha refractado en la sociedad, haciendo que unos pocos ganen y muchos pierdan, está inextricablemente ligada a la forma en que se posee nuestro sistema energético y a la lógica que impone el modelo de propiedad corporativa con fines de lucro.
Este año, BP, Shell, ExxonMobil, Chevron y Total han obtenido beneficios de casi 100.000 millones de euros en el primer semestre de 2022, el triple que en el mismo periodo de 2021. En cierto sentido, distribuir las ganancias a los accionistas podría ser mejor desde la perspectiva del clima que gastar más dinero en nuevas infraestructuras de combustibles fósiles. Pero esto implica imaginar un futuro en el que los gigantes de los combustibles fósiles simplemente se extinguen, lo que se contradice directamente con sus planes futuros publicados y su inversión continua en la extracción y exploración.
ExxonMobil gastó en 2020 más del doble en la remuneración de sus ejecutivos que en el gasto de capital con bajas emisiones de carbono en el último año. En un momento en el que las facturas de energía están por las nubes, podrían reducir sus márgenes para aliviar la presión sobre los hogares y las empresas. En cambio, los gigantes de la energía están utilizando la crisis para transferir una enorme riqueza de los hogares y las empresas a los accionistas.
Sin embargo, no debemos esperar otra cosa: el alfa y el omega de estas empresas es maximizar los beneficios de sus accionistas, extraer la riqueza de muchos en beneficio de unos pocos.
La crisis tampoco supone un cambio particular en este modelo de empresas energéticas orientadas a los intereses de los ricos poseedores de activos a costa de los trabajadores de a pie. Entre 2010 y 2020, por ejemplo, BP y Shell gastaron más de 147.200 millones de libras esterlinas en recompra de acciones y dividendos, mientras que las cinco grandes empresas petroleras y de gas estadounidenses pagaron más de 200.000 millones de dólares a los accionistas entre 2015 y 2020.
Si bien las empresas energéticas difieren en escala, el funcionamiento de la economía en su conjunto no es muy diferente. Dondequiera que nos dirijamos, desde el creciente dominio del capital privado sobre la atención social de los mayores, hasta la financiarización de la vivienda, pasando por la presión sobre los salarios reales incluso cuando los beneficios de las empresas se disparan, vemos el mismo patrón. Los modelos de propiedad extractiva alimentan las desigualdades de la economía de activos, en la que los que trabajan producen riqueza para los que poseen.
En muchos sentidos, el sistema capitalista contemporáneo es despiadadamente eficiente, haciendo precisamente aquello para lo que fue diseñado: acumular, encerrar, concentrar y expandir el beneficio de los que poseen. Ha generado una riqueza extraordinaria, pero en el proceso ha hecho de la pobreza su sello en medio de una abundancia sin precedentes. Hoy en día, los mismos procesos de concentración, cercamiento y extracción incorporados en su diseño están empezando a agotar las mismas fuentes de riqueza social y ecológica en las que se basan las economías capitalistas para reproducirse.
Frente a esto, un programa alternativo que desafíe las desigualdades de la economía de activos debe tener una orientación sistémica: las instituciones de la economía extractiva deben ser democratizadas, desde la empresa hasta los mercados de capitales, a través de nuevas herramientas de planificación pública y propiedad inclusiva; la omnipresente extracción de rentas, desde los servicios públicos hasta la vivienda, debe ser desafiada por una ola expansiva de desmercantilización que sustituya el acceso financiarizado a lo esencial de la vida por una oferta pública. A la privatización de los espacios hay que responder con una nueva era en la que se compartan la tierra, la naturaleza y la tecnología.
En resumen, para desafiar la primacía de la propiedad, debemos democratizar la producción, desmercantilizar lo esencial de la vida y defender los bienes comunes.
La primacía de la propiedad ha sido establecida por una agenda política dirigida por el Estado que no sólo ha privatizado y externalizado, sino que ha utilizado la política fiscal y monetaria para priorizar e inflar la riqueza de los propietarios de activos. Invertir esta tendencia es esencial para redefinir el papel de la propiedad en nuestras sociedades.
Si el lema de la revuelta del capital en los años 70 era «Estabilizar los precios, aplastar el trabajo, disciplinar el Sur», el lema (ciertamente más pesado) de la orientación política para poner fin a su reinado debería proclamar en cambio: «Democratizar la economía, desmercantilizar los fundamentos de la vida, defender los bienes comunes». Ahora tenemos los recursos y las capacidades para garantizar la seguridad material y las bases de una buena vida para todos los habitantes del planeta.
No hay necesidad de esperar a una futura liberación tecnológica, ni de justificar ese paso. La democratización de la propiedad puede redistribuir el poder y las ganancias de la empresa colectiva; la desmercantilización de la provisión de los bienes e infraestructuras que necesitamos puede liberarnos de la dependencia del mercado al tiempo que garantiza el acceso de todos a las necesidades de la vida; y la defensa y expansión de los bienes comunes puede llevar a que los activos se gestionen de forma compartida para el bien común.
En última instancia, se trata de un proyecto de democracia: la extensión de los principios y las relaciones democráticas a los espacios actualmente gobernados por la propiedad privada.
Si el neoliberalismo es un proyecto de poder estatal para defender la propiedad frente a las demandas populares de una reorganización más equitativa, el contramovimiento insiste, en cambio, en que la economía es una entidad hecha socialmente que el poder democrático puede reestructurar. Una economía democrática es aquella en la que los principios de la democracia que conocemos se extienden más allá del sistema político y llegan a nuestros lugares de trabajo y comunidades, y en la que redistribuimos el control común sobre el funcionamiento de la economía para ampliar la libertad humana.
La libertad de unos pocos no puede basarse en la explotación de otros, ni puede ejercerse mediante jerarquías injustificables. Por lo tanto, es incompatible con los regímenes privados de poder que generan las relaciones de propiedad capitalistas.
Por el contrario, la libertad es un proyecto compartido: la libertad individual está garantizada por la emancipación colectiva. Esto requiere una orientación política que se comprometa a reimaginar nuestros sistemas de propiedad y control.
No hay ningún partido, tradición o movimiento que pueda o deba hacerlo solo. Necesitamos un frente popular de masas que abarque a diversos grupos.
La historia que hay que contar es clara: el extraordinario potencial de muchos está siendo frenado por las instituciones que dan forma a nuestras vidas y comunidades, instituciones que consolidan la riqueza y el poder al tiempo que infligen violencia a las comunidades y al mundo natural al priorizar la propiedad sobre las necesidades urgentes. La derecha política defiende y reproduce esta configuración. Para superarlo, un nuevo bloque debe desafiar y reimaginar las instituciones de propiedad y control para construir una sociedad alternativa, inclusiva y plenamente democrática.
El establecimiento de un control democrático en todas las esferas de la vida puede ayudar a contrarrestar la justificada desilusión con el sistema político y sus representantes que muchas personas sienten hacia el ámbito político. Para ganar, es urgente pasar de una crítica moral del presente a una oposición a las fuerzas e instituciones que generan estas injusticias, con un plan creíble para desmantelarlas y construir algo nuevo en su lugar. Es hora de que nos hagamos cargo del futuro.
activista marxista revolucionario, es historiador, profesor e investigador en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos (SOAS) de la Universidad de de Londres. Autor de: Una breve historia del capitalismo comercial (Haymarket Books, Chicago 2020), Exploring the Economy of Late Antiquity (Cambridge University Press, Cambridge 2016), Theory as History (Brill, Leiden 2010, Historical Materialism Book Series), Cambio agrario en la antigüedad tardía – oro, trabajo y dominio aristocrático (Oxford University Press, Oxford 2007).
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e utiliza una amplia variedad de características y etiquetas para describir el régimen económico actual de Rusia. Existen diferentes términos, que van desde de «capitalismo de estado» o sus diversas versiones, desde la «forma híbrida de capitalismo de estado de la KGB» , que usa Catherine Belton para describir el régimen de Putin, hasta la «cleptocracia autoritaria» de Karen Dawisha , pasando por la » capitalismo de mando» de Richard Sakwa , sin olvidar el término «capitalismo de amiguismo» (el periodista ruso-estadounidense Paul Klebnikov -asesinado en Moscú en julio de 2004- había calificado a los oligarcas de la época de Yeltsin como » amigos » capitalistas ” , es decir, “ -capitalistas en connivencia –” ). Prefiero la caracterización del “capitalismo controlado por el Kremlin”, pero para revelar sus peculiaridades tomo un enfoque diferente aquí.
A nivel teórico, puedo pensar en al menos tres marcos analíticos para explicar la naturaleza del capitalismo ruso en las últimas dos o tres décadas: el integracionismo, los sectores del capital y la primacía de lo político.
La posición de Hymer se hace eco parcialmente de la formulación de Bob Rawthorn del problema del imperialismo en un artículo que invita a la reflexión publicado en New Left Review en 1971. Rawthorn planteó la cuestión de cuál sería la probable naturaleza del imperialismo en la década que recién comienza y qué concepto utilizar, entre superimperialismo, ultraimperialismo y rivalidad imperial. La concepción de Hymer, de que la integración de la economía global es impulsada por la penetración cruzada de los mercados internos de otros países por parte de las corporaciones más grandes de América, Europa y Japón, se ajusta mejor al modelo de ultraimperialismo de Hymer, porque enfatiza el siempre mayor movilidad e integración del capital, en lugar de dominación unilateral o rivalidad contenciosa entre las corporaciones y los respectivos estados-nación. En otras palabras, la integración económica transfronteriza presupone la paz entre los estados capitalistas.
Ilustremos estos marcos teóricos con el ejemplo de Rusia, a ver si nos pueden ser de utilidad. La expansión global de los gigantes energéticos rusos ilustra una lógica puramente integracionista, ya que la rentabilidad del sector del petróleo y el gas está determinada por la expansión de Rusia en los mercados globales. Nina Poussenkova lo mostró para empresas como Gazprom y Rosneft. Esta no es una rivalidad imperialista en el sentido marxista tradicional, ya que la expansión implica tanto una mayor integración de la economía mundial como una estrecha cooperación entre empresas de diferentes nacionalidades. Las alianzas internacionales de Rosneft con empresas como British Petroleum (para el mar de Kara) y ExxonMobil (para Sakhalin-I) son un buen ejemplo de ello.
La segunda noción, los sectores de capital, es útil para explicar el gran cambio en el equilibrio de poder entre el capital privado y el estado, ya que Putin promovió las empresas estatales y recuperó el control de la industria del petróleo y el gas de manos de los oligarcas. Pero los oligarcas o multimillonarios no eran un grupo fijo. El más poderoso de ellos, Mikhail Khodorkovsky, fue eliminado por Putin a mediados de la década de 2000, mediante arresto y encarcelamiento supuestamente por falta de pago de impuestos, y Rem Viakhirev , que dirigía Gazprom «como si fuera su propio baluarte» (por ejemplo , ¡el hijo de Viakhirev era el jefe de la división de exportación de la empresa!), fue destituido incluso antes, en 2001.
Por otro lado, muchos otros multimillonarios aparecieron en Rusia en la década de 2000 y, aunque la crisis financiera mundial destruyó muchas de estas fortunas, particularmente en el sector bancario, la mayoría de esta clase capitalista mostrará, a partir de 2015, una base económica más diversificada. en comparación con los activos que poseían en 2005. Los primeros oligarcas habían construido sus fortunas en hidrocarburos, metales y bancos, en gran parte gracias a subastas amañadas.
Sin embargo, en 2015, el sector inmobiliario, el comercio, la química y las telecomunicaciones se convirtieron en los nuevos sectores de acumulación de capital, mientras que, en el mercado del gas, productores independientes vinculados a poderosos oligarcas comenzaron a comerse las acciones del mercado de Gazprom. La mayoría de las grandes empresas del sector privado están dirigidas por accionistas dominantes, que utilizan empresas extraterritoriales para reforzar su control. Los últimos años de la década de 1990 y principios de la de 2000 estuvieron marcados por niveles asombrosos de adquisiciones hostiles, que fueron simplemente incautaciones forzadas o violentas de bienes de capital. Era una verdadera industria de saqueo empresarial en la que funcionarios estatales y empresarios trabajaban en estrecha colaboración. Se estima que sólo en Moscú, durante la primera mitad de 2005, hubo 70 adquisiciones forzosas de empresas. La primacía de la política puede ilustrarse con la afirmación de Chris Miller de que los magnates del petróleo y el gas que retuvieron la propiedad de sus activos energéticos lo hicieron «asegurándose de satisfacer los objetivos políticos del Kremlin antes de perseguir sus propios intereses financieros».
Esta es una característica que distingue a Rusia de cualquier otro capitalismo: la acumulación está subordinada a las necesidades del Estado. Por supuesto, esto era parte de la visión de Putin, resumida en un documento oficial en 2003: “El papel de un país en los mercados energéticos globales determina en gran medida su influencia geopolítica”. Aquí, es imposible separar las ambiciones políticas del Estado de las decisiones económicas estratégicas que toman las mayores empresas de petróleo y gas.
O tomemos un ejemplo que es particularmente relevante hoy. Una investigación de Reuters de documentos aduaneros rusos encontró que en los cuatro años hasta 2014, Gazprom ‘vendió más de 20 mil millones de metros cúbicos de gas a precios muy por debajo del mercado’ a Dmytro, Firtash, un oligarca ucraniano con estrechos vínculos con el Kremlin. Según Reuters, el precio fue tan bajo que «las empresas controladas por Firtash ganaron más de $ 3 mil millones con el trato”. Otros documentos prueban que «los banqueros pro -Putin proporcionaron a Firtash líneas de crédito por un valor de hasta $ 11 mil millones …para que pudiera tomar una posición dominante en la industria química de Ucrania y extender su influencia hacia el futuro» . Firtash fue uno de los principales financistas de Yanukovych. La conclusión general de esta investigación fue que “Putin está utilizando los activos del Estado ruso para crear flujos de dinero para los aliados políticos”, convirtiendo a Gazprom en una herramienta de política exterior.
Detengámonos un momento y recordemos que entre Gorbachov y los primeros brotes de la primavera rusa, así como los nubarrones de la segunda guerra chechena que inauguró el régimen de Putin, se alargó la década catastrófica de 1990, cuando las empresas se vendían a precios ridículamente bajos bajo los Chubais. privatización de vales y posterior programa denominado “subastas colaterales”. En ese momento, la riqueza industrial de Rusia se subastó a precios ridículos. Incluso se sugirió que la infravaloración del capital era una palanca adicional de la acumulación primitiva, para agregar a la lista de Marx en el primer volumen de El Capital. Las propiedades estatales por valor de $ 14 mil millones se vendieron a los oligarcas por menos de $ 1 mil millones. Un ejemplo particularmente claro de tal infravaloración artificial deliberada: cuando Khodorkovsky adquirió Yukos, la empresa estaba valorada en 350 millones de dólares, «mientras que su capitalización de mercado alcanzó los 6.200 millones de dólares ocho meses antes». Por lo tanto, los planes de privatización equivalían a un robo, pero es un robo que refleja tanto la naturaleza corrupta y depredadora del experimento ruso en el capitalismo privado (alentado por Occidente) como el carácter desordenado del régimen del propio Yeltsin, que estaba plagado. por el crimen y por la «corrupción e incompetencia generalizadas» que Paul Klebnikov expuso en su libro Godfather of the Kremlin – Boris Berezovsky and the Pillage of Russia .
El grado de mala gestión que permitió tal desvío de recursos estatales llevó a la economía al borde de la bancarrota a fines de la década de 1990, cuando el estado abandonó efectivamente los sectores más rentables de la industria rusa y perdió su principal fuente de ingresos. En este punto, Putin se dispuso a invertir la relación entre el estado y el capital recentralizando el estado (incluyendo el debilitamiento del poder de los gobernadores regionales), consolidando su control sobre las corporaciones y reforzando drásticamente su control sobre sus diferentes dispositivos, incluidos los servicios de seguridad de la que se origina.
Una diferencia clave entre los regímenes de Yeltsin y Putin es que Putin acabó con el poder político de los oligarcas. Esto tuvo dos implicaciones inmediatas. Primero, permitió que surgiera un nuevo grupo de oligarcas, y nunca soñaron con desafiar la autoridad de Putin. También permitió al gobierno recuperar el control de sectores económicos clave que habían sido usurpados bajo Yeltsin.
Sin embargo, nada podría ser más engañoso que identificar los veintitantos años de Putin en el poder con una mera reafirmación del capitalismo de Estado. Aquí es donde radica el desafío de una teoría. Por ejemplo, en Putinomics, Miller se refiere a «empresas estatales dominadas por oligarcas en el sector de la energía y otros sectores clave» , lo que demuestra que el capitalismo de Estado en sí mismo no puede ser una descripción suficientemente descriptiva. el capital se articula bajo Putin.
Para tomar el caso más crudo, las empresas estatales creadas por Putin son ampliamente vistas como corruptas y mal administradas. Así, “los allegados a Putin dirigen las mayores empresas públicas y solo son responsables ante él”. Igor Sechin de Rosneft y Vladimir Yakunin de Russian Railways son buenos ejemplos de líderes del sector público que tratan a las empresas estatales casi como si fueran de su propiedad privada.
Más allá de ellos hay un círculo íntimo de empresarios que son viejos amigos personales de Putin de sus años en San Petersburgo. Se dice que se han “convertido en multimillonarios gracias a acuerdos preferenciales con el gobierno ruso, principalmente al recibir grandes pedidos de Gazprom sin licitaciones y al comprar activos de Gazprom a precios bajos”. Así, las dos únicas empresas constructoras de gasoductos para Gazprom son propiedad de amigos cercanos de Putin, miembros de su séquito: por un lado los hermanos Rotenberg, Arkady y Boris, descritos como sus compañeros de judo, y por otra parte Gennady Timchenko. Se dice que los Rotenberg «han ganado miles de millones de dólares con contratos para Gazprom”, fuera de cualquier procedimiento de licitación, y que Gazprom está invirtiendo demasiado en gasoductos que no son «comercialmente viables». Otro proyecto que se les atribuyó fueron los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi: la fundación de Navalny allí documentó numerosos casos de corrupción relacionados con proyectos de construcción. El enorme puente de Kerch, que conecta Crimea con Rusia, también es uno de los proyectos de Arkady Rotemberg. Es un contrato multimillonario que ganó en 2015. Putin condujo un camión Kamaz por el puente como parte de su inauguración oficial en mayo de 2018. La capital de Timchenko: el otro importante proveedor de gasoductos y, curiosamente, patrocinador del judo de San Petersburgo. club donde Putin entrenó en su juventud- se estima en $ 22 mil millones, lo que lo convierte en el sexto multimillonario ruso más rico en la lista de Forbes de 2021. Menciono esto porque una de las raras ocasiones en que Putin invocó la noción de «derechos humanos» fue (¡curiosamente!) en relación con su amigo plutócrata. En una intervención extraordinaria, cuando la UE sancionó a Timchenko en abril de 2014, Putin salió corriendo en su defensa, quejándose públicamente de una «grave violación de los derechos humanos» porque las sanciones congelaron la cuenta bancaria y las tarjetas de crédito de su esposa y le habían impedido pagar. para cirugía de urgencia. En Moscú, Timtchenko vive en “una de las antiguas villas del Politburó estalinista, en las Colinas de los Gorriones que dominan la capital”.
Por supuesto, la élite del poder que Putin ha construido a su alrededor es mucho más grande que los más cercanos a él. Está compuesto por ex miembros de la KGB que lograron tomar el control del FSB, otras estructuras policiales y, más ampliamente, el aparato estatal. Y, como argumenta el exdiplomático sueco Åslund, en el otro extremo de los flujos financieros, que parten de la gestión corrupta de empresas tanto públicas como privadas, están los banqueros y las autoridades de los paraísos fiscales en Occidente, que se asocian con lavado de dinero para los círculos concéntricos de Putin: sus «amigos» . La magnitud de la fuga de capitales de Rusia (más de un billón de dólares según algunas estimaciones) hace que la cleptocracia sea una dimensión esencial del capitalismo ruso. Para comprender la estructura y el mecanismo de las grandes empresas, es necesario enfatizar esta dimensión, que es esencial a la naturaleza de las economías de países como Rusia o, por ejemplo, India. Por definición, por supuesto, la fuga de capitales reduce la masa de plusvalía disponible para la acumulación interna y, por lo tanto, alimenta el estancamiento. Perseguir a las cuentas offshores de los oligarcas rusos implica develar estos circuitos de evasión y circulación de capitales que implican tanto a otros países como a los sistemas bancarios de Occidente. Y podemos estar seguros de que ese no es el tipo de contraataque que Biden o cualquier otra persona podría considerar mediante sanciones. El propio Putin posee decenas de miles de millones de dólares en activos en el extranjero y estaba visiblemente molesto por la publicación de los Papeles de Panamá. Åslund estima que probablemente transfirió entre $ 100 mil millones y $ 160 mil millones a cuentas en el extranjero.
El hecho de que los oligarcas de Putin hicieran sus fortunas a través del Estado no significa que exista una rivalidad entre el Estado y el capital privado, como en el caso de la expansión industrial en la India en la década de 1950. Esto sugiere una simbiosis entre los dos principales sectores de Rusia. capital: los nuevos oligarcas, por un lado, y las empresas estatales especialmente creadas por Putin en energía, transporte, banca y producción de armas. En su libro Putin’s Kleptokracy (Kleptocracia de Putin), Karen Dawisha afirma que cuando llegó al poder, “Putin quería dejar claro a los oligarcas que solo se beneficiarían de las rentas de estas empresas como recompensa por sus leales servicios al Estado. Pero que para un oligarca leal a Putin, no habría restricciones en las ganancias que podría obtener”. Esto resume perfectamente el trato y también explica por qué se han hecho y desviado fortunas tan tremendas en un período de tiempo tan increíblemente corto. La lealtad significaba que los oligarcas debían mantenerse alejados de la política de oposición, lo que habla del carácter muerto del liberalismo ruso y la naturaleza difunta de la burguesía rusa, un análisis realizado en su momento por Trotsky.
El libro reciente de Åslund, Russia’s Crony Capitalism, (el Capitalismo ruso de connivencia), presenta el capitalismo ruso completamente a través del prisma del círculo íntimo de Putin y los tratos corruptos que los enriquecieron, en gran medida a expensas de los accionistas minoritarios en empresas estatales que cotizan en bolsa (como Gazprom), que han visto caer drásticamente su capitalización de mercado. El aspecto más problemático de esta historia, aunque loable, es que es incorrecto explicar el capitalismo ruso solo por este aspecto.
Así, Ilya Matveev subrayó un papel más independiente de las grandes empresas rusas al recordar el tipo de regateo corporativista que se produce entre los ministerios y las principales asociaciones empresariales. Por ejemplo, el asesor económico presidencial, Andrei Belousov, propuso recientemente la creación de un impuesto especial que impondría «ganancias en exceso» a los mayores exportadores fuera del sector del petróleo y el gas. Dijo que estas ganancias adicionales fueron el resultado de la devaluación del rublo y los altos precios de los recursos naturales en el mercado mundial, y que su propuesta generaría medio billón de rublos en nuevos ingresos fiscales. Entonces, la Unión Rusa de Industriales y Empresarios (RUIE), la principal asociación de capitalistas, objetó que esto simplemente conduciría a un “éxodo masivo de inversores del mercado ruso”. Y la propuesta fue descartada.
Concentrarse en la «colusión» arroja poca luz sobre quién es la mayoría del gran capital ruso. Preguntas interesantes para hacer son: quiénes son estos capitalistas, qué sectores económicos representan, qué tan competitivas son sus empresas en los mercados internacionales y cómo tratan a los trabajadores y consumidores. Una forma muy aproximada de comenzar es ver quiénes son los principales multimillonarios en Rusia hoy. Así, en la última lista de los 10 principales multimillonarios elaborada por Forbes, Timchenko, de quien hemos hablado, y Alicher Usmanov, el mayor productor de mineral de hierro de Rusia, son los únicos capitalistas de los que realmente se puede decir que tienen estrechos vínculos personales con Putin. Pavel Durov, quien creó la aplicación de mensajería Telegram en 2013, es el único emprendedor tecnológico en la lista. Todos los demás están relacionados de alguna manera con la industria metalúrgica o minera, a excepción de Vaguit. Alekperov, quien dirige Lukoil , la segunda compañía petrolera más grande de Rusia. El hombre de negocios más rico en el top 10 es Alexei Mordashov, el magnate del acero y director general de Severstal , la compañía siderúrgica y minera más grande de Rusia.
Lo interesante de Mordashov es cómo reaccionó a su reciente inclusión en la lista de sanciones de la UE. Según un informe de prensa, “describiéndose a sí mismo como retirado de la política, pidió el fin de la guerra de Rusia en Ucrania, a la que calificó de ‘tragedia de dos pueblos hermanos’”. “Es terrible que mueran ucranianos y rusos, que la gente sufra privaciones y que la economía se derrumbe. Debemos hacer lo que sea necesario para garantizar que se encuentre una solución a este conflicto en un futuro muy cercano y que cese el derramamiento de sangre”, dijo (Guardian, 2 de marzo de 2022). El tercer ruso más rico en la lista de Forbes, también magnate del acero, presidente del grupo NLMK, Vladimir Lissine, expresó sentimientos similares en marzo. En una carta a los trabajadores siderúrgicos, escribió que la muerte de personas en Ucrania es una «tragedia imposible de justificar» e instó a Putin a encontrar una solución diplomática pacífica. La junta de Lukoil también rompió filas con Putin en un llamado a poner fin a la guerra. Estas voces, que emanan de la cúpula de la industria rusa, ayudan a desacreditar los clichés según los cuales el capital ruso está completamente subordinado a Putin. La industria siderúrgica rusa es, de hecho, el único sector manufacturero que ha logrado crear varias empresas de clase mundial. La industria siderúrgica rusa es un oligopolio típico, con los cinco principales productores representando el 91% de la producción total en 2017. Mientras que la empresa de Lissine lidera este grupo de capitalistas del acero, el segundo mayor productor de acero es Evraz, una multinacional propiedad de Roman Abramovich que emplea a unas 70.000 personas en todo el mundo, el 95% de ellas en Rusia. El acero ruso también depende críticamente de los mercados de exportación, lo que podría explicar por qué los industriales como Mordashov y Lissine están tan preocupados por el impacto de las sanciones.
El rápido crecimiento de la economía rusa entre 1999 y 2008 estuvo respaldado por el auge petrolero y la capacidad del Estado para gravar una gran parte de los ingresos de exportación del sector de los hidrocarburos. En 2005, el petróleo y el gas representaron el 60% de las exportaciones rusas y casi el 40% de los ingresos fiscales del gobierno central. Este auge fue absolutamente crucial para darle a Putin “los recursos para reconstruir el aparato estatal central de coerción y control”, pero también para estabilizar el régimen ampliando su base de apoyo más allá de su primer círculo de siloviki (hombres de los aparatos de represión). y de sus propios amigos de San Petersburgo, los pitertsy .
Como ha señalado Simon Pirani , el aumento del nivel de vida que se produjo en esos años después de su caída catastrófica y la caída de los salarios de la década de 1990 «fue la principal fuente de popularidad de Putin» . Pero la crisis de 2008 ha abierto desde entonces un largo período de presión sobre la economía, marcado por repetidos estancamientos y, por supuesto, por las guerras de Putin (en Chechenia, Georgia, Siria y Ucrania). Y las sanciones que causaron cuando Ucrania no hicieron nada para aliviar eso. La depresión fue particularmente grave en las regiones metalúrgicas que se caracterizan típicamente por ciudades de una sola empresa, donde la población depende de manera crucial de una sola planta, a menudo en apuros, y donde los trabajadores en el pasado generalmente lograron evitar el cierre de la empresa dominante.
En 2016, 60 % se informó que algunos de los residentes de pueblos con una sola empresa consideraban que sus condiciones de vida eran insoportables, lo que llevó al gobierno a adoptar una clasificación codificada por colores de estos pueblos según el grado de riesgo percibido en términos de amenaza de daño social. explosión. Las ciudades con una sola empresa en peores condiciones han sido descritas como las “cien rojas”. Sin embargo, fueron las grandes siderúrgicas las que rompieron este patrón heredado de las empresas preservadoras del empleo; como señala Stephen Crowley, comenzaron a reducir drásticamente el número de trabajadores. Así, “en 2013, seis grandes siderúrgicas redujeron su plantilla en 33.500 personas, reduciendo el empleo en más de un 9%” respecto al año anterior. No obstante, muchos trabajadores despedidos por las grandes empresas a menudo son simplemente recontratados en otras empresas dentro de la empresa. Alexï Mordachov, propietaria de Severstal, diciendo: “Creo que hay una especie de contrato social en muchas empresas”. Estar en la lista de ciudades de una sola empresa califica para recibir subsidios estatales, y Putin tuvo cuidado de al menos dar la impresión de que quería que esos subsidios continuaran.
La industria automotriz rusa se construyó atrayendo capital extranjero a través de la sustitución de importaciones. Cuando ‘en 2006 comenzaron a exportarse modelos extranjeros producidos en Rusia, la política cambió y el mercado automovilístico ruso experimentó un verdadero auge. Ford, Toyota y Nissan instalaron fábricas cerca de San Petersburgo, y el principal fabricante de automóviles de Rusia, Avtovaz, se asoció con Renault, que invirtió más de mil millones de dólares en el proyecto.
Uno de los aspectos más fascinantes de esta afluencia de capital extranjero es su impacto en los sindicatos. Cito de nuevo el libro reciente de Crowley: «La [nueva] política también ha resultado exitosa para los trabajadores del sector automotriz, donde uno de los sindicatos alternativos más fuertes, la MPRA (Unión Interregional de Trabajadores del automóvil), fue establecido por trabajadores de dos fábricas de automóviles (Ford en Vsevolozhsk y Avtovaz ) en 2006, justo cuando comenzaba la política de sustitución de importaciones. La MPRA ha llevado a cabo algunas de las acciones industriales más exitosas en Rusia, como la huelga de 2007 en la fábrica de Ford, donde los trabajadores pararon la producción y ocuparon la fábrica, ganando aumentos salariales del 11 % y un contrato que garantizaba la indexación salarial del 1 % por encima de la inflación.
“Los contratos de Ford se han convertido en fuente de inspiración para otros trabajadores del sector, y la MPRA se ha extendido a otras fábricas de automóviles, como Volkswagen-Kaluga. En la década de 2010, el mercado automotriz de Rusia era el segundo más grande de Europa, ligeramente por detrás de Alemania, y Crowley señala que «cuando las perspectivas mejoraron, los trabajadores automotores volvieron a cambiar a la ofensiva. Por ejemplo, en marzo de 2012, mientras aún se desarrollaban las protestas contra el fraude electoral en Moscú y San Petersburgo, no lejos de Moscú, los trabajadores de Benteler Automotive, un proveedor de autopartes para la planta de Volkswagen, iniciaron una huelga de tres días que casi paralizó la fábrica de VW, con el fin de obtener el reconocimiento de su sindicato afiliado a la MPRA”. Sin embargo, el derrumbe del boom petrolero en 2014 volvió a empujar a la industria automotriz a una profunda crisis y por supuesto las recientes sanciones significaron la salida de empresas extranjeras. Por otro lado, cuando la MPRA se expandió a otros sectores industriales y cambió su nombre a devenir Asociación Interregional de Sindicatos de Trabajadores, las autoridades iniciaron acciones legales para que el sindicato fuera declarado ilegal a medida que se acercaba la fecha límite para la campaña de reelección de Putin en 2018. La Corte Suprema revocó esa decisión.
En conclusión, me gustaría centrarme en lo que considero el conflicto central de la economía rusa. Para ello es necesario volver sobre dos aspectos mencionados al principio. El conflicto entre economía y política es un conflicto entre la lógica integracionista del capital y la “primacía de la política” consagrada en el estatismo de Putin. La manifestación más clara de este conflicto fue la intención de privar a Khodorkovski del control de Yukos y pasar las partes más rentables de su negocio a manos de Rosneft, el “campeón nacional” de la industria estatal, que (como Gazprom) era simplemente un fuente de ingresos para las ambiciones geopolíticas de Putin. La misma elección de Igor Sechin como jefe de Rosneft es prueba de ello, ya que era, como lo describe Gustafson, «el líder no oficial del ala de élite siloviki del Kremlin» y alguien que formó parte de la KGB a mediados de la década de 1980, como Putin
Es útil aquí utilizar la noción sartreana de «encarnación» para comprender la importancia de figuras como Khodorkovsky, Sechin y Putin. Yukos era la compañía petrolera del sector privado más grande y agresiva de Rusia, su propietario era un firme defensor del capitalismo moderno globalmente integrado, visto cada vez más en Occidente como un modelo de gobierno corporativo. Como dice Catherine Belton: “De todos los oligarcas moscovitas, Mikhail Khodorkovsky fue el que más activamente buscó integrar su negocio en Occidente y el que más abiertamente cortejó a los inversores y líderes occidentales para obtener su apoyo. Abrió el camino al tratar de llevar los métodos occidentales de gobierno corporativo y transparencia a su empresa, después de años de ser un chico malo en la escena empresarial darwiniana en Rusia. El conflicto que se desarrolló cuando los siloviki de Putin lucharon para arrebatarle a Khodorkovsky el control de los campos petrolíferos de Yukos en Siberia occidental fue tanto un choque de visiones rusas como una batalla por el imperio. Se trataba de definir el resurgimiento imperial de Rusia y los esfuerzos de Putin por restaurar a su país como una fuerza independiente contra Occidente. Pero también fue una confrontación profundamente personal”.
Es perfectamente obvio que Putin y Khodorkovsky se odiaban, no en un sentido puramente personal, sino por lo que cada uno significaba para el otro. Khodorkovsky fue franco al borde de la arrogancia, a menudo atacaba a los funcionarios estatales en los medios y no se sometió fácilmente, incluso cuando Putin intentó hacerlo. Belton informa que «invirtió decenas de millones de dólares para financiar a los comunistas» y que dos de los principales ejecutivos de Yukos «Estaban en la parte superior de la lista de candidatos del Partido Comunista”. Su financiación de los partidos de oposición en la Duma claramente disgustó a Putin. Se informa que en mayo de 2003, en una cena privada a la que él y Abramovich habían sido invitados, Putin le ordenó «dejar de financiar a los comunistas”, pero Khodorkovsky supuestamente se negó rotundamente, afirmando aparentemente que «el apoyo a la democracia en Rusia era igual de importante como negocio”. Más tarde, en julio del mismo año, Putin le dijo al primer ministro Mikhail Kasyanov que “Khodorkovsky se había pasado de la raya financiando a los comunistas sin su permiso” .
En su brillante libro sobre la industria petrolera rusa, La rueda de la fortuna, Thane Gustafson describe extensa y vívidamente los diversos temas sobre los que Putin y el líder petrolero tenían puntos de vista ferozmente opuestos y discreparon públicamente, incluido un oleoducto a China que Yukos defiende enérgicamente contra la idea de Putin de un oleoducto que se extendería miles de kilómetros más, directamente a la costa del Pacífico, una idea de la que Khodorkovsky se burló públicamente. Y luego estaba el plan de fusionar Yukos con Chevron para crear la compañía petrolera más grande del mundo.
Dado el papel de los inversionistas institucionales en el capitalismo global actual, ninguna gran corporación puede aspirar a acceder a los mercados de capital internacionales a menos que cumpla con los estándares de divulgación de referencia y los niveles de transparencia que tranquilizan a los accionistas minoritarios y a los acreedores internacionales. Se ha dicho (en el caso de Khodorkovsky ) “uno se pregunta si no hubiera sido más prudente un poco menos de transparencia”. Por otro lado, las estructuras de gobierno de las empresas y empresas estatales están muy alejadas de todo lo que podría ser ni remotamente aceptable en términos de mejores prácticas internacionales. Así, los consejos de administración de las empresas y empresas estatales son nombrados por Putin, y sus directores generales son sus hombres, que sólo le rinden cuentas a él, por lo que incluso el control estatal es, es decir, público, es una ficción legal. En el caso de Gazprom, este tipo de cultura de gobierno condujo a lo que un autor describe como «diecisiete años de gestión desastrosa”, mientras que el control de Yakunin sobre los ferrocarriles rusos entre 2005 y 2015 estuvo marcado por la corrupción: Navalny lo convirtió en un objetivo privilegiado de sus denuncias.
El conglomerado de defensa en expansión Rostec (o Rostekh) fue creado por Sergei Chemezov , quien ha sido amigo de Putin desde su trabajo en la KGB en Alemania Oriental. Como escribió un crítico, “Rostec no publica informes financieros, informes anuales u otra información detallada sobre sus actividades. Este vasto imperio comercial de negocios a menudo secretos es un laberinto opaco(…). Abandonó su sitio web en inglés en 2018 (…). Rostec deja una cosa en claro, su dependencia del Presidente: “La Corporación Rostec está encabezada por su Grupo de Supervisión, Consejo Ejecutivo y Gerente General, quien es designado por el Presidente de la Federación Rusa”. Pero la pregunta más importante aquí es con qué patrón está evolucionando el capitalismo. En otras palabras: o el Estado está al servicio de la acumulación de capital (es, si se quiere, el modelo estándar ligado a las democracias liberales dominadas por poderosos intereses corporativos), o la acumulación está al servicio del Estado (esto es el modelo no estándar, estatista y autoritario, que recuerda a lo que Tim Mason llamó «la primacía de la política» y que está ejemplificado tanto por los saudíes bajo Mohammed bin Salman como por Rusia bajo Putin).
Por supuesto, hay diferentes significados del término «primacía de la política», unas más fuertes que otras. Por ejemplo, cuando un autor afirma que “las empresas públicas se administran de acuerdo con objetivos políticos”, este es un significado obvio pero más débil de esta noción. Introduce una heteronomía radical en el corazón del proceso de acumulación, ya que a algunas de las corporaciones más grandes se les impide operar como corporaciones puramente capitalistas. Sin embargo, hay un sentido de primacía mucho más fuerte, que es claramente evidente en las guerras de Putin en Siria y Ucrania. Por ejemplo, cuando las tropas rusas anexaron Crimea, fue el resultado de una decisión que Putin no podría haber compartido más ampliamente que con un círculo interno. Está claro que el Ministerio de Hacienda no fue consultado. Viceministra de Finanzas, Tatiana Nesterenko dijo en ese momento: » No se preguntó de antemano al Ministerio de Finanzas sobre el posible precio de la decisión de Crimea de anexarse». Y, por supuesto, las sanciones masivas, que ahora se han extendido por toda Rusia, causarán un daño significativo a la economía y la vida de su gente. Así, las guerras de Putin socavan los intereses del gran capital en su conjunto. La pregunta es : ¿Le importa a Putin ? Los últimos años han visto una erosión de la “mayoría de Putin”, como la llama Budraitsky, y eso bien puede ser un factor en la decisión de ir a la guerra en Ucrania. Pero a medida que se moviliza la maquinaria de guerra, también lo hace la maquinaria de represión, lo que significa un autoritarismo aún peor que el que la mayoría de los rusos comunes han visto desde 2011.
Si el sector liberal minoritario del capital ruso fracasó estrepitosamente en su enfrentamiento con Putin, ¿qué pasa con la clase obrera? La producción de petróleo y gas reemplazó al carbón como la columna vertebral de la economía de Rusia, debilitando la posición estructural de los trabajadores industriales, argumenta Stephen Crowley en su libro Putin’s Labor Dilemma. Al igual que las clases trabajadoras de todo el mundo, las clases trabajadoras de Rusia necesitan tener organizaciones sindicales más poderosas antes de que puedan comenzar a ejercer influencia política. Dicho esto, cabe señalar que, en Bielorrusia, durante las protestas masivas de 2020, los trabajadores formaron comités de huelga en las principales empresas estatales y formaron una parte importante del movimiento contra Lukashenko, con demandas que denunciaban el fraude electoral y la brutalidad policial. Era la «circunscripción tradicional» de Lukashenko que se levantaba contra él y estaba visiblemente conmocionado. La lección aquí es que los trabajadores han actuado como parte de una lucha de masas más grande por la democracia, como lo hicieron en Egipto en 2011. Los trabajadores en Rusia ahora no tienen más remedio que unirse a la oposición rusa de base, en parte agrupada en torno a Navalny.
El destino de la guerra en Ucrania será crucial para el futuro de Putin. Pero lo menos que se puede decir es que ha mostrado a la mayoría de los sectores de la sociedad rusa que no aceptan la absurda propaganda del Kremlin de que la integridad territorial de Rusia está amenazada, la pura irracionalidad y la brutalidad casi genocida que el régimen está dispuesto a perpetrar por la perpetuación de su presidente y los grupos corruptos interesados en su gobierno.
Si uno busca una explicación puramente económica de por qué Putin ha invadido Ucrania dos veces en los últimos ocho años, debería consultar el libro Price Wars de Rupert Russell. Dice: “En 2012, se descubrieron enormes depósitos de gas, 2,3 billones de metros cúbicos, en el Mar Negro en la zona exclusiva de Ucrania. Rusia intentó negociar el acceso a estos depósitos, pero las conversaciones fracasaron. Luego, en enero de 2013, Ucrania llegó a un acuerdo con Royal Dutch Shell para comenzar a perforar en el este de Ucrania, donde se había descubierto otro gran depósito de gas natural”[1]Rupert Russell, Price Wars, Weidenfeld & Nicolson, Londres 2022.. Tanto es así que, según los informes, el ministro de energía de Ucrania declaró que “Ucrania se convertirá en un exportador neto a Europa, en competencia con Rusia, para 2020”.
Politólogo, economista e historiador con grados y postgrados en la London School of Economics.
Actualidad Internacional: Latitudes. América Latina
27/10/2022
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as democracias avanzadas del mundo se caracterizan por tener partidos relativamente sólidos, basados en principios claves donde sus líderes pueden rotar y ellos no son, necesariamente, la base de la unidad organizativa.
En el Perú la tendencia a ir en esta dirección se ha revertido. Hasta antes del fujimorismo, las grandes fuerzas políticas del país eran el APRA, Acción Popular, el Partido Popular Cristiano, la Izquierda Unidas o los partidos comunistas. Con la dictadura y su choque con el mesianismo gonzalista vinieron la ola de partidos basados en el culto a la personalidad.
Las fuerzas electorales que hoy dominan al congreso tienen como símbolo a la inicial de quien le controla: la de K de Keiko, la A de Acuña y la R de Rafael. Estos, a su vez, toman como ejemplo a los partidos de 2 expresidentes: la T de Toledo y la O de Ollanta.
Pedro Pablo Kuczynski llegó incluso a bautizar a su propio partido con la sigla de su nombre completo (PPK). Uno de los sectores magisteriales que quiso inscribir a un partido incondicional de Pedro Castillo Terrones (PCT) también buscó registrarse como Peruanos Como Tú (PCT).
Antauro Humala ahora pide registrar a la Alianza Nacional de Trabajadores, Agricultores, Reservistas y Obreros (A.N.T.A.U.R.O.), el primer partido que tendría nuestra actual democracia en tener exactamente el mismo nombre que el de su jefe.
Su hermano Ollanta bautizó a su partido como «nacionalista». Toledo registró al suyo como «Perú Posible», Acuña como «Alianza Para el Progreso» y Rafael López como «Renovación Popular». El fujimorismo tuvo muchos nombres, desde «Cambio 90» a «Fuerza Popular», pero sin integrar jamás el nombre o apellido de sus caudillos.
Si bien, en el apelativo oficial de la nueva sigla figura una «Alianza Nacional» de sectores sociales, en los hechos esta ha de ser propiedad de quien detenta dicho nombre. A sus militantes se les conocerá con el único apelativo de «antauristas».
Allí nadie querrá disputar el nombre del nuevo movimiento, pues este automáticamente será identificado con el de su caudillo.
Su reciente liberación ha alterado el juego político. Él quiere aparecer como más radical y consecuente que el desacreditado Castillo, a quien le acusa de haber renegado de sus promesas, de no haber cumplido con su ofrecimiento de indultarlo y de ser un «ladrón de gallinas».
La congresista morada Susel Paredes advierte de que, en caso de adelantarse las elecciones generales, él podría vencerlas. El castigado Castillo ha dicho que un reservista pudiese remplazar a un maestro en palacio, como queriendo decir a la ultraderecha, «déjenme tranquilo, pues puede venir algo peor que yo.»
Desde Adolfo Hitler a Hugo Chávez se han visto ejemplos de golpistas frustrados de distintas ideologías que luego de salir de las cárceles pueden terminar ganando comicios. Ollanta llegó a la presidencia con la aureola de haber hecho un cuartelazo fallido contra Fujimori. Su hermano Antauro, además de haber estado en esa experiencia, hizo un segundo levantamiento militar con el Andahuaylazo.
Si antes los etnocaceristas ayudaron a levantar a la Unión Por el Perú en las legislativas del 2020 y contribuyeron al triunfo del lápiz en 2021, en el 2022 han logrado que Antauro tenga un recibimiento popular al retornar a Andahuaylas.
Allí, Antauro hizo 2 planteamientos claves, ninguno de los cuales es de izquierda (corriente a la cual él rechaza) y puede conducir a una dictadura xenofóbica que también golpee a los trabajadores. Pidió fusilar a corruptos y «presidelincuentes» (aplicando una pena retroactiva, lo cual va contra cualquier ley, y que también pueda ser redirigida contra millares, incluyendo periodistas, demócratas y sindicalistas).
También llamó a no permitir que ningún extranjero pueda trabajar hasta que haya pleno empleo a los nacionales. En Perú hay más de un millón de inmigrantes que vienen de países hermanos, desde los cuales llegaron las tropas que lograron nuestra independencia y que antes estuvieron unidos a nuestro territorio (en la colonia o el incario). Una economía de mercado (como la que los Humala apuntalan) requiere que siempre haya un ejército de desocupados de reserva para ocupar puestos vacantes o presionar para que bajen los salarios.
En su reciente discurso en Cañete, Antauro calificó al millón de venezolanos en Perú como si todos son unos delincuentes, pidió que a los extranjeros se les eche de sus empleos (pues solo debieran tener visas de turistas) se sobornasen a presidentes chilenos para debilitar a ese país y así recuperar Arica, que todas las empresas estratégicas estén en manos de empresas privadas o estatales peruanas y ensalzó al golpe militar de octubre 1968. Todo ello es una ataque al estado de derecho y a las relaciones internacionales que conduciría a guerras entre países, masivos atentados contra los inmigrantes y al racismo. Como alguien quien tiene sangre y ascendencia cañetana no puedo aceptar que se fomente la fobia contra los «extranjeros» pues esa provincia se ha hecho tal gracias al flujo masivo de inmigrantes que vinieron del África y Europa.
El etno-nacionalismo es una forma de nacional-racismo que enaltece a los cobrizos ante otras razas y que puede dar paso a una guerra fratricida. Su desprecio a todo lo extranjero no tiene sentido, pues, sus apellidos (Ollanta y Tasso) provienen del exterior, así como también de otras partes del mundo, ha venido el idioma en el cual él se comunica (el castellano), la ropa, calzado o modas con las cuales él se viste y muchas de las tecnologías con las cuales él viaja, llama por celular, navega por la Internet o es atendido en sus consultas médicas.
Todo nacionalismo, como fueron los de Haya, la junta militar (1968-80) y Ollanta, acabaron congraciándose con la derecha. Lo mismo ha ocurrido con quienes debutaron como muy antiimperialistas como el peronismo argentino (del cual luego salió Carlos Menem, autor de duros ajustes sociales, durante los noventas) o el Movimiento Nacional Revolucionario (MNR), cuyo líder Víctor Paz Estenssoro en 1952 encabezó la revolución más radical que haya tenido Sudamérica y un tercio de siglo después retornó a Palacio para aplicar un supershock monetarista. Esto es algo que podrá pasar con el de Antauro.
Así se denomina la doctrina de Antauro. Esta es una definición altamente contradictoria y confusa. Una etnia es un grupo social que se distingue por su particular lengua, raza o credo. El cacerismo no expresó a ninguna etnia (y menos a uno indígena) sino que tuvo un partido político (el Constitucional, uno conservador de derecha), el cual defendió al gamonalismo, a la servidumbre de indios y culíes y a la república aristocrática.
Andrés Avelino Cáceres (1836-1923) fue un militar que peleó en muchas guerras externas y civiles, y que obtuvo muchos cargos públicos (incluyendo ser diputado en 1892-94, senador en 1894 y en 1901-1906, Vicepresidente en 1883 y Presidente en 1886-90 y 1894-95). Es considerado héroe nacional, pues en la guerra con Chile (1879-84) combatió en sus principales batallas y lideró la resistencia de la sierra central.
Como Presidente, Cáceres inició la entrega de los yacimientos de petróleo de Brea y Pariñas (el cual se convertiría en la principal concesión extranjera hasta su nacionalización en 1968) y firmó el contrato Grace, cediendo a los británicos (entonces el mayor imperio de nuestro hemisferio y del mundo) todos los trenes y ferrovías, muchas tierras (2 millones de hectáreas en la selva central), 2 millones de toneladas de guano (entonces, una gran fuente de divisas), libre acceso a puertos y al Titicaca y una fortuna en libras esterlinas.
Siendo ayacuchano dominaba el quechua y logró formar montoneras antichilenas. Sin embargo, él no quiso dar paso a un Estado plurinacional ni oficializar cualquier lengua nativa. Cuando sus antiguos guerrilleros quisieron tomar las tierras que trabajan de sol a sol para sus hacendados, Cáceres los combatió y mató a muchos. Estuvo en contra de cualquier reforma agraria y también laboral (en sus días finales apoyó a Augusto B. Leguía y a quienes reprimían el movimiento por las 8 horas de trabajo).
Cáceres abrió de par en par para la economía peruana a las corporaciones británicas y norteamericanas, y pidió la mediación de Madrid en el diferendo con Ecuador (en el cual estuvo por ceder Tumbes y partes de Maynas). Manuel González Prada (y luego José Carlos Mariátegui) fundaron movimientos para combatir al cacerismo y defender así los derechos de los trabajadores e indígenas.
La doctrina de Antauro es una combinación de inconsistencias. Habla de restaurar el Tahuantinsuyo, pero quiere expulsar a los ciudadanos de las otras 5 repúblicas que lo conformaron (Chile, Bolivia, Ecuador, Colombia y Argentina). Llama a que todos los recursos naturales estén en manos peruanas, pero reivindica como su héroe al mayor entreguista de nuestros recursos al imperio británico (Cáceres). Propone un nacionalismo puramente peruano, pero su uso de uniformes y simbología copia mucho del nazi-fascismo (del cual ha heredado un culto a una raza en particular, la cual no es la aria, sino la cobriza).
Hoy plantea traer a Lima medio millón de reservistas para tomarla y cerrar el Congreso, una medida inspirada en la marcha de las legiones fascistas de Benito Mussolini sobre Roma en octubre 1922, con la cual él tomó el poder e implantó una dictadura guerrerista y totalitaria que duró más de dos décadas hasta su linchamiento.
Humala recoge algunos elementos del fascismo y de la ultraderecha europea hostil a los inmigrantes. Sin embargo, es un movimiento contradictorio. Al mismo tiempo se enfrenta a las iglesias católicas y evangélicas (propone el culto tahuantisuyano), al establishment peruano, a los EEUU y a quienes han venido gobernando el Perú luego de la caída del Velascato (1968-75).
Sus demandas en pro de eliminar la fuji-constitución, restablecer temporalmente la carta magna de 1979, cerra el Congreso, ir a una nueva Constituyente y renacionalizar empresas es algo que permite hacer acciones conjuntas con las organizaciones laborales e izquierdistas. Sin embargo, se debe mantener una actitud desconfiada y crítica hacia un movimiento tan confuso, inestable y contradictorio.
Actualidad Internacional: Latitudes. Oriente Medio y Magreb
28/09/2022
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as protestas en Irán estallaron el viernes 16 de septiembre tras la muerte bajo custodia policial de Mahsa-Jina Amini, una joven kurda de 22 años. Había sido detenida el martes 13 por la policía de la moral por unos mechones de pelo supuestamente “indecentes” que sobresalían de su vestido islámico, en aplicación del artículo 638 del código penal de la República Islámica.
Las mujeres estuvieron al frente de las primeras protestas, cortándose el cabello y quemando sus pañuelos en público para desafiar la ley del hiyab. A diferencia de las iniciativas individuales de 2017-2018, el hecho de quitarse el velo es esta vez un acto colectivo y que conduce a una confrontación directa con el poder.
La obligación de llevar el velo es, en efecto, uno de los fundamentos ideológicos de este régimen patriarcal y teocrático. Se impuso por la fuerza a las mujeres a pesar de sus enormes movilizaciones en 1979 para oponerse. Después de 43 años de protesta, las demandas feministas ahora emergen abiertamente y están al frente de las demandas político-sociales planteadas en las manifestaciones.
La profundidad del rechazo actual hacia las mujeres se basa en parte en el hecho de que están presentes en todas las esferas de la vida social, política y económica. Prácticamente todas alfabetizadas, tienen un nivel de educación al menos igual al de los hombres. Sin embargo, les resulta muy difícil encontrar trabajo y se encuentran confinados en casa.
El promedio de hijos por mujer es de 1,6. Ante esto, la ley del 15 de noviembre de 2021 tipifica como delito el aborto. También restringe severamente el acceso a la anticoncepción y la vasectomía. Al mismo tiempo, el régimen fomenta el matrimonio precoz antes de los 15 años.
Durante los últimos diez años, las mujeres han invertido en los medios de comunicación a través de Internet. Se han multiplicado los blogs y los vídeos online. En los meses previos a la muerte de Masha Amini, las mujeres convergieron en hashtags de protesta contra el hijab, publicando videos de ellas mismas caminando con la cabeza descubierta o siendo acosadas en la calle.
A partir del 18 de septiembre estallaron manifestaciones en el Kurdistán iraní, de donde era originaria Mahsa-Jina Amini. Allí se organizaron huelgas generales a partir del lunes 19. La hostilidad hacia el régimen es tradicionalmente fuerte en esta parte del territorio donde la población está particularmente oprimida. Aspirante a la autonomía y la democracia, fue una de las primeras fuerzas de oposición al régimen islámico. La represión allí es particularmente feroz: buena parte de los presos políticos de Irán son de allí.
Iniciado por mujeres, el movimiento se extendió rápidamente al mundo estudiantil. Conquistó a otros jóvenes citadinos pero también a personas mayores.
Todos los sindicatos y asociaciones no reconocidos por el gobierno apoyaron abiertamente el movimiento. Ya el 17 de septiembre, el Sindicato de Trabajadores de la Compañía de Autobuses de Teherán y Suburbios (VAHED) declaró, por ejemplo, “ condenando enérgicamente este crimen» y «exigiendo el enjuiciamiento, un juicio público y el castigo de todos los responsables del asesinato de Mahsa Amini. La discriminación estructural, institucionalizada y patriarcal contra las niñas y mujeres en el país debe terminar”.
La protesta condujo muy rápidamente a un número creciente de manifestaciones en todo el país, incendiando no menos de 100 ciudades en una semana, incluidas todas las más grandes. Frente a esto, la represión ha causado hasta la fecha más de 50 muertos, cientos de heridos y miles de detenidos en todo el país.
Las consignas iniciales, generalmente dirigidas contra la policía moral, se enriquecieron muy rápidamente con fórmulas coreadas en masa como: «Muerte al dictador», «Abajo la República Islámica», «Ni Shah ni Guía Supremo», «Mujer, Vida, Libertad», o incluso « Pan, Trabajo, Libertad ». El movimiento estuvo fuertemente politizado desde el principio, y ya no estamos en un movimiento puramente de protesta.
La rápida politización del movimiento actual no sorprende. En efecto, la ruptura entre el régimen y la población es total. Según encuestas realizadas por instituciones del Estado, sólo habría entre un 12 y un 14% de opiniones a favor de mantener este régimen. Pensó que podría consolidar su reinado haciendo a un lado las tendencias “reformistas” encarnadas por los ex presidentes Khatami y Rouhani. Nombró a Ebrahim Raiisi, considerado por las organizaciones de derechos humanos como culpable de crímenes de lesa humanidad. Lejos de «responder a los problemas del país», su política condujo a una crisis social sin precedentes: inflación galopante, desempleo masivo, precariedad creciente y empobrecimiento de la mayoría de la población: según estadísticas oficiales,
Durante varios años, Irán se ha visto sacudido regularmente por levantamientos populares de diversa magnitud, pero la mayoría de las veces basados en un conjunto de demandas sociales, económicas y ambientales. Estas movilizaciones se oponen a las políticas neoliberales implementadas por todos los sucesivos gobiernos de la República Islámica desde el final de la guerra Irán-Irak (1980-1988).
Para hablar solo de ellos, las revueltas de 2017 y 2019 fueron violentamente reprimidas con sangre. Según algunas fuentes, hubo más de 1.500 muertes en 2019. Detenciones y acoso continuo a activistas del movimiento sindical, estudiantil y feminista fueron las únicas respuestas del régimen, sin ninguna propuesta social. Esta represión no impidió que se registraran, el año pasado, 4.122 movimientos y acciones de protesta, huelgas, plantones, de trabajadores, docentes y otros empleados, así como de jubilados. Un récord absoluto en la historia de la República Islámica. La réplica del movimiento obrero contra el poder del gobernante del presidente Raiisi. El punto culminante de esta respuesta fue la gran huelga del verano pasado de los trabajadores de la industria petrolera y petroquímica, más de 100.000 asalariados de este sector respondieron al llamado de la movilización.
Irán ha sido escenario de levantamientos por el agua, en particular en Juzestán (2021), Isfahan o Shahrekord (2022), que rápidamente dieron un giro político y fueron reprimidos.
Tras el fracaso total del «movimiento reformista dentro del Estado» y su desprestigio ante la gran mayoría de la población, se llevó a cabo una campaña por parte de los principales medios de comunicación en el exilio, algunos de los cuales fueron apoyados y financiados directamente por las monarquías del Golfo y sus patrocinadores estadounidenses. A partir de unas consignas aisladas coreadas durante las dos revueltas anteriores, presentaban al hijo del Sha (derrocado por la revolución de 1979) como el “símbolo de la unidad del pueblo”. Intentaron retratarlo como la encarnación de un «regreso a las raíces monárquicas de Irán». Su campaña fue amplificada por la fuerza de choque de sus medios de comunicación masivos y por acciones virales en las redes sociales.
Sin embargo, el 25 de septiembre, luego de 9 días de revuelta a escala nacional, en ningún momento se escuchó ni se observó tal colorido de las manifestaciones, ya sea entre los ciudadanos movilizados, ni entre los organizadores y actores principales de las acciones colectivas. Además, las consignas coreadas muestran precisamente la ausencia de tal orientación. Es una victoria para las fuerzas vivas y progresistas de Irán.
Esta revuelta en curso es una etapa superior en la lucha de las mujeres y los hombres de Irán en su búsqueda de la democracia y la justicia social. ¡Ni Shah, ni Guia Supremo!
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os resultados de la madrugada del lunes 26 de septiembre muestran a la coalición de derecha con un 43,9 por ciento. Dada la combinación de primer voto y de votación proporcional, lleva más tiempo calcular la asignación exacta de escaños. Sin embargo, todas las proyecciones dan sólidas mayorías de trabajo a la coalición de derecha, pero no los dos tercios necesarios para cambiar la constitución a un sistema presidencial.
Giorgia Meloni, líder de los Fratelli d’Italia (Hermanos de Italia) posfascistas, será la primera mujer primera ministra de Italia. A su partido le fue incluso mejor que en las encuestas públicas finales hace una semana más o menos. Ella es la política que gritó la consigna fascista tradicional, Dio, Patria e Familgia (Dios, Patria y Familia) en el mitin neofascista de Vox hace un año en el estado español. Meloni dice que no es fascista, pero quiere un enfoque similar al de Orban, el líder de extrema derecha de Hungría. Ella dice que Mussolini cometió algunos errores graves, como las leyes raciales, pero también hizo cosas buenas. Marine Le Pen, la líder de extrema derecha francesa, ya ha expresado su alegría por el éxito de Meloni. La líder italiana encabezó una campaña en la que atacó los derechos de los homosexuales y las personas trans, rechazó la reforma positiva del bienestar, la Renta Ciudadana, abogó por detener los barcos de inmigrantes que llegan en Italia y enfatizó la idea de los italianos primero, que incluye confrontar a la Comunidad Europea.
Los Fratelli d’Italia multiplicaron por seis su voto con respecto a 2018. Según el análisis sobre la transferencia de votos entre elecciones realizado por Conzorzio Opinio para la RAI, la emisora estatal, el 40% de sus votantes procedían de antiguos seguidores de la Lega. La elección política de Meloni de permanecer fuera del gobierno de unidad nacional de Draghi ha dado sus frutos. Salvini era parte del gobierno y la Lega parecía vacilante y poco clara sobre sus políticas, particularmente en relación con la pandemia de COVID. Otro 13% provino de Forza Italia de Berlusconi y un 9% del Movimiento Cinco Estrellas. Anteriormente, el diez por ciento de sus votos se abstuvo: parece que la extrema derecha hizo un mejor trabajo al sacar provecho del enorme grupo de abstencionistas que el Partido Demócrata, que había priorizado esta táctica.
La tasa de absentismo subió al 37%, diez puntos menos que en 2018. La gente de a pie ve un circo en el parlamento. Ha habido 3 gobiernos completamente diferentes desde entonces: la coalición de populistas Lega/M5S, luego el PD/M5S y finalmente el gobierno de Draghi de casi todos los partidos principales desde 2018. Esto significa que la confianza en la política está en su punto más bajo. Las personas están experimentando una creciente desigualdad y una crisis del costo de vida, y ven que sus votos no cuentan mucho.
Otro dato preocupante de estos resultados es que Meloni es el primer partido en toda Italia excepto en el sur, donde está seis puntos por debajo de la puntuación de M5S del 26%. Fratelli d’Italia ha cambiado por completo la jerarquía dentro de la coalición de derecha. Su puntuación es mayor que los resultados combinados de la Lega y Forza Italia. Si los resultados hubieran sido más parejos, entonces podríamos haber visto maniobras para evitar que Meloni se convirtiera en primer ministro. Los resultados son tan malos para Salvini que su liderazgo ahora está bajo amenaza. Las corrientes que quieren reducir los objetivos de la Lega a su misión original de autonomía/ independencia regional ya están en pie de guerra.
Meloni también hizo una campaña efectiva y de inmediato se movió para anular cualquier exhibición de gestos fascistas, descartando a un candidato que hizo el saludo romano. Ella siempre presentó una visión pro-occidental sobre la guerra de Ucrania, a diferencia de Berlusconi, quien incluso argumentó que Putin solo quería reemplazar a Zelensky con algunas personas mejores. Salvini también se vio empañado por su antigua cercanía con Putin: hay una foto de él con una camiseta de Putin y su partido tenía todo tipo de acuerdos financieros dudosos con Moscú. Meloni también se benefició de ser la nueva (una marca renovada) y de no estar involucrada en ninguna de las políticas de los últimos cuatro años, además del hecho de que se postulaba para ser la primera mujer en ocupar el cargo de primera ministra.
Sus políticas económicas están firmemente ancladas en el enfoque neoliberal de los gobiernos italianos anteriores y ha atenuado sus virulentos ataques a la UE. Meloni quiere presentarse como una primera ministra al igual que los otros partidos. Sin embargo, intentará llevar a Italia hacia una sociedad tipo Orban, en términos de una política viciosa contra los inmigrantes, una guerra contra todo lo que ella define como ‘despertar’ y un desmantelamiento del pago de bienestar social de los ciudadanos. Ella quiere reemplazar este último con un sistema basado en el apoyo a las empresas que contratan a los desempleados. Un sistema presidencial como en Francia también es una de sus promesas de campaña, pero necesita una mayoría masiva para hacerlo simplemente en el parlamento. Un sistema presidencial se presta mejor a un gobierno al estilo de Orban. Su éxito será un estímulo para todos los grupos fascistas más extremistas como Forza Nuova y otros, que la verán como una amiga dentro de las instituciones. Cualquier nueva movilización de los trabajadores se enfrentará a mano de hierro.
Enrico Letta y el PD mantuvieron más o menos su apoyo, pero su ambición era convertirse en el mayor partido único y detener la coalición de derecha de Meloni. Ha fracasado estrepitosamente en ambos frentes, y es probable que su liderazgo se vea sometido a una fuerte presión en el próximo congreso. No logró formar una coalición con los neoliberales moderados como Calenda y Renzi. Terminó con los ‘satélites’ de izquierda del PD, Sinistra Italia/Verdes. Toda la maniobra parecía torpe. De hecho, Calenda/Renzi, aunque no alcanzó su objetivo del 10 %, consiguió alrededor del 8 % y el 37 % de sus votantes procedían del PD. Sinistra Italia/Verdes también logró cruzar el umbral del 3% para obtener diputados, por lo que el PD también perdió un poco a su izquierda.
La política italiana tiene algunas similitudes con la situación británica reciente, donde la clase capitalista, ante el Brexit y las crisis económica, sanitaria y ecológica, lucha por construir una hegemonía política estable. La paradoja italiana es que el ex partido comunista, el PD, es el único partido estable. Todos los demás principales suben y bajan espectacularmente de una elección a la siguiente. Al mismo tiempo, en muchos sentidos, también es el partido en el que más confía el establisment. Fue el partidario más entusiasta de Draghi. Sin embargo, el fracaso de Letta también abrirá un debate dentro del partido sobre volver a forjar una coalición con el M5S, que dio un giro a la izquierda en esta elección.
Una sorpresa de la campaña y los resultados ha sido la reactivación del M5S. Su representación parlamentaria se había reducido a la mitad en el transcurso de cuatro años debido a divisiones y deserciones. Conte lideró la campaña sin los líderes históricos y Beppe Grillo (comediante y fundador) se quedó callado. Di Maio, el secretario de Relaciones Exteriores y líder de la última escisión fue derrotado en la región de Nápoles por un candidato del M5S, y su grupo, Impegno Civico (Compromiso Cívico), no superó el umbral del 3%. El enfoque principal de la campaña de Conte fue defender la política distintiva del partido, el Reddito di Cittadinnanza o Ingreso de Ciudadanos. Esto fue popular, particularmente en el sur, que es más pobre y donde más personas se beneficiaron de él. Incluso tomó otras ideas progresistas, como una semana laboral más corta. Por supuesto, este partido ha estado en el gobierno desde 2018 y ha basculado a través de muchas políticas neoliberales. Pero políticamente, en este momento es difícil decir que hay muchas diferencias con las políticas del PD.
Di Magistris y la alternativa radical de izquierda, Union Popolare (Unidad Popular), no lograron alcanzar el umbral del 3% a pesar de la ejemplar movilización de activistas para incluirlos en la boleta electoral. Recibió más o menos el mismo número de votos que grupos equivalentes en 2018. Varias personas que conozco que criticaban la línea moderada del PD optaron por Conte, y el relativo éxito de Sinistra Italia/Verdes debe haber dificultado que el Union Popolare despegara de verdad. Sus resultados reflejan las derrotas y el bajo nivel de actividad del movimiento obrero. Se realizan protestas y acciones militantes de los trabajadores para defender sus trabajos, como en Whirlpool o GKN, pero los sindicatos nacionales no logran generalizar estas luchas, ya que están integradas en las discusiones sobre el Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia. que cuenta con un presupuesto financiado por la UE de 200 000 millones. Parece que no hay atajos electorales para la paciente reconstrucción de la resistencia y las luchas.
Estos resultados electorales son una derrota para el pueblo trabajador. Los inmigrantes, los homosexuales y las personas trans están particularmente en la línea de fuego. No debemos ser demasiado alarmistas. Los posfascistas han estado en el gobierno aquí antes. No se impondrá un estado fascista en los próximos meses, pero vemos en juego todas las características del fascismo progresivo. Es posible que las diferencias entre los partidos de la coalición de derecha puedan conducir a una crisis política, aunque la debilidad de la Lega y Forza Italia lo hace menos probable. Dado el estado de la oposición política en el parlamento, parece que solo la movilización en las calles, en las comunidades y en los lugares de trabajo cambiará las cosas.
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l malestar y la desorientación que pueden apoderarse del observador ante las diversas crisis (económica, política, cultural, social y moral) que atraviesa la sociedad italiana desde hace treinta años se multiplican por diez por la sensación de que el horizonte se mueve lejos, mientras ya no parece haber ninguna orilla a la que aferrarse. La imagen de un barco a la deriva, o de un barco sin remo, es una de las más elocuentes en una época en la que ya no parece haber visión de futuro. Estamos en vísperas de las elecciones italianas, y la marea negra del fascismo sigue aumentando.
El 25 de septiembre Italia celebrará elecciones tras la dimisión del primer ministro Mario Draghi y la preocupación es palpable. The Economist escribió que difícilmente podrían llegar en un momento menos oportuno, en medio de al menos tres crisis interconectadas: la invasión de Ucrania, la crisis energética y la inflación, que a finales de agosto alcanzó el 8,4% en Italia, su nivel más alto desde 1986. Además, la deuda de Italia es actualmente el 150% de su PIB, que es «la mayor proporción de deuda en manos de residentes de cualquier país grande de la eurozona»[1]Nikou Asgari and Ian Johnston, “Italy long-term borrowing costs stuck near eight-years high”, Financial Times, 28 July 2022.. Finalmente, como señaló el Financial Times, los gobiernos y los inversores se preguntan qué impacto tendrá la partida de Mario Draghi en el fondo de estímulo Covid de 800 mil millones de la UE, del cual Italia es el principal beneficiario[2]Amy Kazmin, “Doubts over Italy’s access to €800bn EU Covid fund after Mario Draghi’s exit”, FT, 6 August 2022. Los temores económicos del mercado también se centran en el aumento del diferencial, es decir, la diferencia entre el rendimiento de los valores del gobierno italiano y los bonos alemanes a diez años, que alcanzó un máximo de dos años en junio, un verdadero «termómetro político».
El presidente saliente del Consejo anunció el 5 de agosto que quería ir a Nueva York para “tranquilizar a los inversores”, un paso que podría allanar el camino para un nuevo gobierno “técnico” en el improbable caso de que no haya una mayoría suficiente para formar un ejecutivo después de las elecciones; una opción favorecida no solo en el exterior sino también en Italia por una parte importante de la burguesía, que subraya a cualquiera que quiera escuchar que la agenda de política económica establecida por Mario Draghi sigue siendo el criterio con el que se debe medir el próximo gobierno: “Sin embargo, cualquier la interrupción o desviación del programa de reforma e inversión, establecido en un anexo de 664 páginas del acuerdo de Roma con la comisión, pondría en peligro el pleno acceso de Italia a los fondos”, escribe Amy Kazmin en Financial Times[3]Amy Kazmin, “Doubts over Italy’s access to €800bn EU Covid fund after Mario Draghi’s exit”, FT, 6 August 2022. Una agenda que ya había fijado en 2011 cuando era presidente del BCE. Una agenda basada en recortes masivos en el sistema de seguridad social y protección de desempleados, asalariados y pensionistas en un país que ha provocado un aumento masivo de la pobreza en los últimos años, alcanzando un máximo histórico de unos 5,6 millones de personas en pobreza absoluta para 2021[4]ISTAT, Le statistiche dell’ISTAT sulla povertà. Anno 2021, June 2022 (https://www.istat.it/it/files/2022/06/Report_Povertà_2021_14-06.pdf)..
La preocupación es tanto más palpable cuanto que la coalición de derecha y extrema derecha tiene una fuerte probabilidad de obtener la mayoría esta vez: las encuestas le dan más del 45%; con la ley electoral, esta coalición podría obtener el 70% de los escaños en el parlamento. La anunciada victoria de Giorgia Meloni, líder del partido Fratelli d’Italia (FdI), y su posible llegada a la cabeza del gobierno es una grave amenaza para un partido en cuyas arterias aún circula el fascismo y cuyo logo luce con orgullo el símbolo de la llama tricolor en el centro representando el espíritu aún vivo del fascismo [5]Lobby nera, Fanpage, September 30, 2021 (https://youmedia.fanpage.it/video/al/YVXPpOSwUXALhewA).. La FdI tiene sus raíces en el neofascismo de posguerra, heredero directo, tanto en términos de personal militante como de tradiciones y culturas políticas, de la experiencia fascista, como la de Giorgio Almirante, un fascista entusiasta, editor en el 1930 de la revista antisemita La Difesa della razza, que se unió a las filas de la República de Salò en 1943, y después de la guerra fundó el Movimiento Social Italiano (MSI), cuyo legado Meloni reivindica con orgullo. El apoyo de la FdI ha aumentado constantemente, del 1,96 % de los votos en 2013 al 4,35 % en 2018[6]For 2018 results, Il Sole 24 ore, March 23, 2018; for 2013 results, http://elezionistorico.interno.gov.it/; hoy, un 25% de los votantes dice que votaría por ella. A medida que se acerca el centenario de la Marcha sobre Roma de Mussolini, el posfascismo parece estar a las puertas del poder en Italia. Una contrarrevolución sin un proceso revolucionario concomitante, fenómeno descrito en su momento por Antonio Gramsci como “revolución pasiva”.
Ahora bien, más allá de la instantánea que cada día ofrece una amplia gama de politólogos, filósofos, activistas, sociólogos, es importante tratar de entender cómo llegamos a este desastre, para captar los contornos de un “cambio de época”. volver a la fuente y ver dónde comienza el (ir)resistible ascenso del peor resultado posible, encarnado por una derecha nacionalista, racista, reaccionaria y patriarcal.
El temor a un “retorno del fascismo” se presenta a intervalos regulares en el país que vio nacer hace un siglo. La prensa internacional se centra desde hace algunas semanas en Giorgia Meloni y su movimiento, olvidando de paso que no es una recién llegada a la coalición de Silvio Berlusconi, quien la nombró Ministra de la Juventud en 2008, y reforzando la idea de que es la única recién llegada en el campo relativamente grande de los partidos que se autodenominan “antisistemas”; sin destacar también los lazos duraderos de la Lega de Matteo Salvini con los neofascistas, su “capitán”, de las elecciones de 2018. En ese momento, la presencia de Matteo Salvini en las filas de la coalición de derecha, junto al partido de Silvio Berlusconi, Forza Italia, y el Fratelli d’Italia de Giorgia Meloni, reactivó los mismos temores;[7]Ilvo Diamanti, Gli Italiani e lo Stato. Rapporto 2017 (demos.it). Una proporción que ha aumentado ligeramente hoy en día a alrededor del 70%, aunque la demanda de un líder fuerte sigue siendo mayoritaria (alrededor del 59% de los italianos encuestados)[8]Ilvo Diamanti, Rapporto gli Italiani e lo Stato 2021 (demos.it)..
El partido de Silvio Berlusconi, que había sido el motor de la coalición de derecha antes de 2018, ha ido desapareciendo lentamente. Pero el cambio en el equilibrio de poder dentro de ella es un cambio en el grado, no en la naturaleza, de la coalición inventada por Silvio Berlusconi hace más de un cuarto de siglo, uniendo a la derecha conservadora y reaccionaria, la “nueva” extrema derecha. y organizaciones neofascistas o posfascistas. Después de todo, ¿no se había “comparado” al propio Berlusconi con Benito Mussolini durante sus diversos mandatos como primer ministro italiano (1994, 2001, 2008)? La llegada a su primer gobierno en 1994 de cinco ministros del Movimiento Social Italiano fue sólo uno de los pasos que llevaron a ampliar el horizonte de legitimidad política de un partido heredero directo del fascismo.
Silvio Berlusconi ha sido el paladín victorioso de una marea negra en un país donde el fascismo nunca ha desaparecido y porque se ha inscrito poco a poco en el territorio social, político, cultural, mental de Italia, de modo que se ha “insertado en las entrañas brutalmente egoístas” de su sociedad. Un fascismo miasmático, en cierto modo, que exhala el aire viciado (la mal aria) de una cultura que sobrevivió al régimen instaurado por Mussolini[9]Giovanni Valenti, “Un “Cavaliere nero” per gli orfani del regime”, La Repubblica, 24 November 1993.. El Dr. Frankenstein-Berlusconi logró reunir en 1994 el Movimiento Social Italiano (MSI) de Gianfranco Fini, la organización neofascista más antigua de Europa, y la Lega Nord de Umberto Bossi, un movimiento con un marcado regionalismo identitario que ha sido creciendo en influencia desde principios de la década de 1980; en 2000, para unir a todos los partidos de derecha en la Casa delle Libertà (Casa de las Libertades), y luego por un tiempo en 2009 para fusionar a los herederos del MSI y la derecha conservadora en un solo Popolo della libertà (Pueblo de la Libertad ).
El estilo de Berlusconi fue una forma exitosa de «hibridación» que combinó» viejas tradiciones con los nuevos impulsos modernizadores de la década anterior»[10]Rino Genovese, Che cos’è il berlusconismo, Rome, Manifestolibri, 2011..Basado tanto en la búsqueda del “consentimiento popular activo” como en la coerción (la consiguiente restricción y represión de las libertades colectivas), el berlusconismo movilizó un fuerte aparato cultural de legitimación ideológica que logró imponer su hegemonía política. Se basó en una red particularmente eficaz de canales de televisión públicos (los tres canales RAI) y privados (los tres canales propiedad de Silvio Berlusconi, Canale 5, Rete 4, Italia Uno), diarios (como Il Giornale, Il Foglio, Libero) y revistas. Estos instrumentos cada vez más importantes se combinaron con la crisis de legitimidad de las organizaciones políticas tradicionales atrapadas en el torbellino de los escándalos de soborno de Tangentopoli, proceso que iba a acelerar los fenómenos de distanciamiento de las tradiciones sociales y culturales a las que la población estaba adherida hasta entonces, pero también de los lazos sociales a los que podría apoyarse y referirse.
El revisionismo histórico acompañó cada vez con más seguridad al reagrupamiento de Berlusconi. Tanto es así que en 2003 Fabrizio Cicchitto, exdiputado del Partido Socialista, sostenía que La Casa delle libertà estaba “situada en la corriente del revisionismo histórico”. El anticomunismo y con él el antifascismo constituyeron el cemento ideológico, pero también lo que Francesco Biscione definió ese mismo año como el “sommerso della Repubblica“, es decir, la persistencia de una cultura antidemocrática reaccionaria, el verdadero caldo de cultivo de la coalición Berlusconi. A esta ofensiva historiográfica se sumaron los repertorios de acción política movilizados por la derecha para borrar de la memoria y de la historia “las fechorías e infamias del fascismo”. En el país de Silvio Berlusconi, el uso público y político de la historia nunca ha sido tan “sin escrúpulos”. Buscando constantemente oponerse al antifascismo y la democracia; donde la democracia se convierte en sinónimo de liberalismo y donde los límites de la antidemocracia se extienden a todo lo que no se puede asociar con la visión liberal del mundo. Así, como señaló el historiador Pier Paolo Poggi,[11]Pier Paolo Poggi, Nazismo e revisionismo storico, Rome, Manifesto libri, 1997, p. 112.
El discurso de este derecho fue y sigue siendo pobre, pero efectivo. Valora a la sociedad civil en su conjunto, como único filtro para “proteger a la comunidad nacional”, a la que sitúa por encima de las divisiones de clase y, sobre todo, de los “defectos” imputados a la democracia representativa[12]Carlo Ruzza, “Italy: the political right and concepts of civil society,” Journal of Political Ideologies, No. 15, 2010, p. 264.. Esta cultura política era coherente con sus propios objetivos: superar la herencia del Estado del Bienestar, imponer políticas antisociales, pero también hacer infinitamente más difícil cualquier perspectiva de emancipación social[13]Geoff, Eley, “Legacies of Antifascism: constructing democracy in Postwar Europe,” New German Critique, No. 67, Winter 1996, pp. 73-100.. La aparente “victoria” de esta nueva derecha no puede entenderse sin la grieta abierta por la crisis de la izquierda y el apoyo efectivo de una parte de ella a Berlusconi[14]Perry Anderson, “An invertebrate left. Italy’s Squandered Heritage,” London Review of Books, vol. 13, N°5, March 2009.. La reorganización del campo político de la izquierda inició la presentación de una “alternativa” gubernamental, primero socialdemócrata (del Partido Democrático de Izquierda, desde 1991, de los Demócratas de Izquierda, desde 1998), y luego puramente democrático (del Partido Democrático – DP, de 2007, nacido de la fusión de ex miembros de los Demócratas de Izquierda y los Católicos de Romano Prodi). Después de 2014, el DP de Matteo Renzi cerró el ciclo; el demoledor encarnaba en Italia en ese momento el “realismo capitalista” del que hablaba Mark Fisher, ese realismo que presentaba el capitalismo neoliberal como la única opción posible[15]Mark Fisher, “How to kill a Zombie: strategizing the end of neoliberalism,” Opendemocracy.net, July 18, 2013..
Pretendiendo deshacerse de las “escorias”, la escoria, de los totalitarismos del siglo XX, los intelectuales poscomunistas abandonaron a la condena general lo que consideraban a partir de ahora, en el mejor de los casos, como “el pasado de una ilusión” (François Furet), en el peor de los casos como un patrimonio demasiado engorroso. Este proceso estuvo acompañado por la inclusión en listas negras de historiadores marxistas. La izquierda parlamentaria se ha mostrado así abierta a una relectura del pasado, en particular del período de resistencia y antifascismo, llamando a la creación de una “memoria compartida”, que fue la base de la legitimidad de la alternancia. de gobiernos de los dos polos políticos que se disputaron el poder entre 1994 y 2018.
Pero la llamada izquierda radical también ha seguido, al menos en parte, estas interpretaciones. Fausto Bertinotti, líder de Rifondazione comunista (Refundación Comunista), el único partido de la izquierda radical que tuvo audiencia nacional a principios de la década de 2000, también cedió a su manera a esta ideología “postantifascista”, valorando, en una carta para el director del Corriere della Sera, la “no violencia” como “condición esencial para llevar a la vida toda la radicalidad de este proceso de transformación social que llamamos comunismo”[16]Fausto Bertinotti, “Rigettiamo il determinismo, pensiamo ad un processo aperto”, Corriere della Sera, 1e December 2003.. Tanto la Resistencia como la revolución fueron así devueltas a una “experiencia útil para no repetir los errores del pasado”. La gran revisión cultural de la derecha plural ha quedado profundamente inscrita en el subsuelo italiano, tanto más cuanto que ha ido acompañada, al menos en parte, de la renuncia de la izquierda a su historia. El berlusconismo ha integrado todas las esferas de la sociedad, incluso sin el propio Berlusconi o su partido. “No tengo miedo de Berlusconi en sí mismo, sino de Berlusconi en mí”, resumía a su manera el cantante, compositor, actor y dramaturgo Giorgio Gaber poco antes de morir.
Este sentido de la crisis de la política italiana no es nuevo. Se ha repetido a intervalos regulares desde principios de la década de 1990 y el colapso del sistema político italiano, atrapado en la agitación de las «manos limpias» [ Mani pulite] máquina judicial, en el contexto de una crisis económica y social. Este tsunami dio lugar a varias fuerzas nuevas, o presentadas como tales, todas las cuales colaboraron, cada una a su manera, en la profundización de las desigualdades y la destrucción de derechos sociales fundamentales. Su legitimidad ha sido erosionada por administraciones políticas alternas, marcadas por la incapacidad de responder a las necesidades más apremiantes y por una corrupción casi asumida que, como escribió el comunista italiano Antonio Gramsci, es “característica de ciertas situaciones en las que el ejercicio de la hegemonía la función [el necesario equilibrio entre el consentimiento y la fuerza] es difícil, el uso de la fuerza presenta demasiados peligros”[17]Antonio Gramsci, “Note sulla vita nazionale francese”, Cahiers N°13, § (37).; este es particularmente el caso de Forza Italia y el PD, las dos fuerzas a las que el excomunista y expresidente del Consejo Democrático Massimo D’Alema se refirió, el 10 de abril de 2018, como los “pilares del bipolarismo italiano”” expresión de las dos grandes familias políticas europeas”[18]Massimo D’Alema, “Il voto italiano è il punto di rottura della crisi europea,” Il Manifesto, April 10, 2018..
Esta erosión irresistible del New Deal de principios de la década de 1990, la época de una generación, se ha unido al fracaso más general de la política, que en Italia ha adoptado formas radicales desconocidas en otros lugares[19]Marco Revelli, Finale di partito, Turin, Einaudi, 2013, p. IX.. Considere el hecho de que desde principios del siglo XXI e, el poder ejecutivo ha sido manejado cinco veces por “Príncipes” prepotentes, como dicen los franceses, en este caso por los dos sucesivos Presidentes de la República (Giorgio Napolitano y Sergio Mattarella): el gobierno “técnico” de Mario Monti en noviembre de 2011, reemplazando un Silvio Berlusconi resignado; la de Enrico Letta, en abril de 2013, tras las elecciones de febrero en las que no había surgido una mayoría clara en las urnas; Matteo Renzi, en febrero de 2014, después de que este último, que se había convertido en secretario del Partido Demócrata, expulsara a Enrico Letta; Paolo Gentiloni, en sustitución de Matteo Renzi, en la noche del 4 de diciembre de 2016, tras el estrepitoso fracaso del referéndum para la revisión de la Constitución italiana, por el que había trabajado mucho; y finalmente Mario Draghi en febrero de 2021. En particular, son los gobiernos “técnicos” de Mario Monti y Mario Draghi los que han sustituido la función deliberativa del parlamento por la de elección de su ejecutivo, presentado como “por encima” de los partidos. Parlamentos en estado de guerra que, bajo la apariencia de una emergencia “financiera” y/o “sanitaria”, han acordado abandonar la mayor parte de sus prerrogativas e imponer verdaderos choques estructurales a la población.
Como señala el periodista Carlo Formenti, la crisis económica y social iniciada en 2008 se estaba convirtiendo en un “instrumento del capital destinado a desarticular las clases subalternas y destruir su capacidad de resistencia”[20]Carlo Formenti, La variante populista. La lotta di classe nel neoliberalismo, Rome, DeriveApprodi, 2016, p. 7.. En 2012, se consagró un presupuesto equilibrado en la Constitución italiana (art. 81) con el apoyo del Partido Demócrata; España había hecho lo mismo unos meses antes. Stefano Rodotà, profesor emérito de derecho, ironizó en su momento que esta decisión sancionaba “la inconstitucionalidad de Keynes[21]Stefano Rodotà, “Lo scippo della Costituzione,” La Repubblica, June 20, 2012. Adam Tooze, Crashed. How a decade of financial crisis changed the world, Paris, Belles Lettres, 2018 (ebook).. Las clases trabajadoras fueron las más afectadas por los programas de austeridad, con recortes en las pensiones, el bienestar, la salud, la cultura, la educación, etc. Por no hablar de la calidad de vida relacionada con el cambio climático y la incapacidad demostrada para hacerle frente a catástrofes públicas reales (incendios, inundaciones, terremotos) ya que más de 40 millones de personas, dos tercios de la población total, viven ahora en zonas peligrosas.
La “retirada de las clases trabajadoras del intercambio político” se ha convertido en un objetivo para imponer un “bloque burgués reagregado”[22]Bruno Amable, Stefano Palombarini, L’illusion du bloc bourgeois. Alliances sociales et avenir du modèle français, Paris, Raison d’Agir, 2017, Paris, Raison d’Agir, 2017, p. 13.. Y la creciente abstención es el indicio más convincente de ello. El número de votantes se ha reducido en 3,7 millones en diez años. La abstención pasó del 19,5% en 2008 al 24,8% en 2013 y al 27,1% en 2018, más alta en el Sur que en el Norte (en Nápoles, el 60,51% no vota)[23]Il Manifesto, March 5, 2018. Se estima que en las próximas elecciones solo dos de los votantes elegibles emitirán su voto[24]Alessandra Ghisleri, “Verso il voto: FdI doppia la Lega, Azione supera FI. Un elettore su tre non ha deciso,” La Stampa, August 31, 2022..
La cadena de crisis económicas ha empeorado implacablemente las condiciones de vida y de trabajo de los asalariados, transformando poco a poco, pero no menos seguro, el horizonte político y la legitimidad social de la lucha. La reacción contra la simple idea de que uno puede organizarse para luchar contra la injusticia parece tanto más esencial cuanto que ha ido acompañada de “una dinámica de constante adaptación a lo peor”, ligada tanto a una suerte de “banalización de la injusticia” como a una forma de deterioro de la relación de los italianos con el estado. A merced de la alienación y la explotación, los trabajadores han pasado de ser una clase capaz de pensarse a sí mismos como motor del cambio social a una “clase fantasma”, señalada por la esfera política italiana[25]Loris Campetti, Ma come fanno gli operai. Precarietà, solitudine, sfruttamento. Reportage da una classe fantasma, San Cesario, Manni, 2018.. Parafraseando a la politóloga de Princeton Wendy Brown, el neoliberalismo ha enmascarado y despolitizado la reproducción de la desigualdad, la “desproletarización” de los asalariados para “conseguir que adopten las formas de pensar y actuar de los empresarios”; la estigmatización concomitante de los “extranjeros” y los desempleados sirve como distracción de la creciente ira[26]Wendy Brown, « ”Rien n’est jamais achevé”. Un entretien avec Wendy Brown sur la subjectivité néolibérale », Terrains/Théories, N°6, 2017p. 1..
Este marco oscuro ha producido resentimiento e ira. La relación de confianza de la población italiana con sus propias instituciones políticas (Estado, parlamento, partidos) se ha visto seriamente afectada. A la desconfianza en la política se ha sumado una crisis de confianza en el Estado y en los instrumentos de mediación. Considere el hecho de que, según una encuesta publicada en La Repubblica en diciembre de 2011, la confianza en el Estado era del 29,6%, en los partidos de alrededor del 3,9% y en el parlamento del 8,5%[27]Demos, “XIV Rapporto. Gli Italiani e lo Stato,” January 9, 2012 (demos.it)..
Hoy, después de dos años de pandemia, estas cifras han aumentado significativamente pero siguen siendo relativamente bajas (Estado, + 7 %; partidos + 9 %; parlamento + 14 %). El desprecio popular por la “clase política” está ciertamente ligado a la impotencia de ésta para enfrentar la crisis. Pero también, y quizás sobre todo, debe estar ligado al creciente sentimiento de “desempoderamiento” y pérdida de control de la población sobre decisiones sobre las que ya no parece poder actuar, mientras que los partidos representados en el parlamento parecen haber sido contentarse con levantar la bandera blanca al admitir su total incompetencia. Un payaso proporcionó la alternativa.
Beppe Grillo y su Movimiento 5 Estrellas (M5) montarán por un tiempo este caballo de Troya y llenarán el vacío de representación en Italia secando permanentemente las potencialidades de una izquierda por reconstruir. El movimiento que tomó forma en 2009 bajo el nombre de Movimiento 5 Estrellas (M5S) se basó inicialmente en la extraordinaria popularidad del comediante residente en Génova. El hijo de un pequeño empresario de Génova fue descubierto por el presentador estrella, Pippo Baudo, a finales de los años 70, quien le abrió las puertas del programa estrella de la RAI, Fantástico. Pero fue la colaboración con Antonio Ricci lo que popularizó a Grillo con el espectáculo Te la do io l’America.[Te doy un poco de América], emitido por la RAI en 1983. El mismo Ricci pronto frecuentaría la corte de Silvio Berlusconi y crearía, en 1988, el programa berlusconiano por excelencia, Striscia la notizia (aún en antena), un informativo de comedia con mujeres desnudas y un deus ex machina encarnado por un gran peluche rojo llamado Gabibbo, el abanderado de lo que llamó “sentimientos populares” y al que comparó en diciembre de 2018 con Matteo Salvini[28]Aldo Cazzullo, “Antonio Ricci: “Salvini mi riccorda Gabibbo, Masterchef rovina le cene”, Corriere della Sera, December 2, 2018.. Antonio Ricci inventó el lenguaje televisivo del berlusconismo. Su objetivo: conquistar al público, cosa que hizo durante más de treinta años con frases vacías: “Me importa un carajo”, dijo, “la sátira, guste o no a gente como yo, los inteligentes y los cultos. Lo que me interesa es captar la atención de la señora Pina a las 20:30 horas”[29]Quoted in Giuliano Santoro, Breaking Beppe. Dal Grillo qualunque alla Guerra civile simulata, Rome, Castelvecchi, 2014..
Beppe Grillo supo rodearse de personalidades con un fuerte capital cultural de simpatía desde Michele Serra (periodista y columnista de la Repubblica ) hasta Giorgio Gaber, pasando por Antonio Ricci y Dario Fo; recuperó fragmentos de identidad colectiva que reorganizó según las necesidades.
El comediante genovés convirtió su sátira en una importante palanca política. En 2005, Time lo definió como “muy divertido” y lo incluyó entre los 37 “héroes europeos” que están “cambiando el mundo para mejor”. Time destacó en particular su papel en la exposición del gigante alimentario italiano Parmalat, la mayor quiebra de Europa antes del terremoto de 2008. Grillo entró en cientos de miles de hogares italianos a través de Striscia la notizia. El papel de “cómico vigilante” se hizo aún más fácil por el hecho de que había construido y difundido una narrativa engañosa de su propia vida, evocando un supuesto destierro por parte de los medios después de denunciar, en noviembre de 1986, en Fantastico, la corrupción del Partido Socialista y de Bettino Craxi como jefe de gobierno. En 1988 vuelve a la RAI y en 1993 tiene su propio espectáculo en dos partes, el espectáculo Beppe Grillo. Frente a un público desorientado por los escándalos de corrupción de Tangentopoli, pronunciaría su eslogan: “No sé qué pasa, la realidad supera a la ficción”: su público era el mismo que, unos meses después, votaría por Silvio Berlusconi por primera vez.
Beppe Grillo puede considerarse un producto perfecto del berlusconismo. A principios de la década de 2000, se convirtió en el portavoz de la protesta antipolítica que Silvio Berlusconi había encarnado una década antes. Lo que cambió fue su encarnación de la ruptura, de una novedad pensada aquí y ahora, sin futuro ni lejano horizonte de referencia. Y como su mejor enemigo, el discurso que portaba asociaba la desarticulación del vínculo social y expresaba la novedad absoluta en el campo político italiano. Llamó a acabar con los políticos profesionales y todas las formas de mediación social (como los sindicatos), en un momento en que Sergio Rizzo y Gian Antonio Stella, dos periodistas del Corriere della sera, es decir, el diario por excelencia del empresariado italiano, devolvían a toda Italia la imagen de una clase política que ya no estaba al servicio de la comunidad nacional y del bien común, sino de sus propios intereses. Su libro, titulado La Casta, sería un hito; el subtítulo es bastante elocuente: “Así se volvió intocable la clase política”[30]Sergio Rizzo, Gian Antonio Stella, La Casta. Così i politici italiani sono diventati intoccabili, Milan, Rizzoli, 2007.
El libro fue publicado el 2 de mayo de 2007; cuatro meses después, el 8 de septiembre, Beppe Grillo lanzó el primer V[affanculo] Day[Fuck off-Day], donde anunció la muerte de los partidos políticos. Exacerbando la imagen de la relación sublimada del líder con su pueblo, se proponía como “única posibilidad de realidad”, en un período en que la DP completaba su transformación, al servicio de políticas económicas “virtuosas” de endeudamiento público. reducción, convirtiéndose en el partido de la “derecha”, la otra derecha, el partido de la burguesía modernista. El abandono de su base electoral, especialmente de los empleados del sector público y los estudiantes, se sumó a una renuncia más profunda a las ideas mismas de justicia e igualdad. Esta adaptación al orden existente terminó por desdibujar para siempre las clásicas categorizaciones políticas en las que las nuevas generaciones ya no se reconocían. La izquierda se ha reducido cada vez más al grupo de los que se creían pertenecientes a ella, pero sin compartir necesariamente sus valores fundamentales. Ciertamente, más o menos al mismo tiempo, la metamorfosis que afectaba a la DP estaba ocurriendo entre otros partidos de toda Europa. Sin embargo, su condición de precursor estuvo aquí acompañada de un extremismo sin parangón, cuyo impacto fue particularmente devastador, incluso para la izquierda radical, que también se ha desarticulado, deshilachado, descompuesto, “evaporado”, barrido por el reflujo.
Ante el desastre de una izquierda incapaz de perfilar un horizonte para la ira que se gestaba, Beppe Grillo y su movimiento se impusieron como único “sujeto alternativo”. De hecho, la aparición en la escena política italiana del humorista genovés ha captado, al mismo tiempo, en su beneficio, el ámbito social de la indignación en el inmenso vacío dejado por la izquierda y bloqueado las experiencias del tipo que iban a extenderse por todo el mundo. del mundo (Indignados, Occupy, Fearless Cities, etc.) y sus encarnaciones políticas (Podemos, Syriza, etc.)[31]Benedetta Tobagi, “Queste nostre democrazie fragili,” La Repubblica, February 14, 2017.. Las crisis políticas, sociales, económicas y morales que atravesó la Península en la década de 2000 le dieron al movimiento el oxígeno que necesitaba. En Italia, la fórmula de los manifestantes argentinos “que se vayan todos ” fue despojada de su fuerza insurreccional.
La Lega de Umberto Bossi había logrado desarticular la Democracia Cristiana, apurada en sus principales bastiones, logrando un arraigo duradero en la llamada “zona blanca” o áreas católicas y conservadoras de la península, donde el voto de la Democracia Cristiana estuvo, hasta la década de 1980, un voto “a favor de la Iglesia y contra el comunismo”[32]Martina Avanza, Les ” Pure et durs de Padanie “. Ethnographie du militantisme nationaliste de la Ligue du Nord (Italie), PhD thesis, Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales, Paris, December … Seguir leyendo. En este sentido, desempeñó un papel clave en la consolidación de la constelación de derecha que surgió a principios de la década de 1990. Este es el mismo camino que tomó Beppe Grillo y su movimiento. Después de todo, ¿no era precisamente el partido de Umberto Bossi el que Gianroberto Casaleggio, mentor de Grillo y creador del blog BeppeGrillo.it en 2005, había decidido emular? Esta vez, sin embargo, fueron las llamadas zonas rojas, antiguos bastiones del Partido Comunista, su terreno predilecto, dislocando, despojando y finalmente desterrando lo que quedaba de los valores, la historia y la memoria de la izquierda, en particular la del antifascismo.
Así, Beppe Grillo eligió el 8 de septiembre de 2007 para lanzar su primer “Día del Vaffanculo”, una fecha con un alto valor simbólico en la historia italiana del siglo XX y en particular en la historia del fascismo. En efecto, el 8 de septiembre de 1943, el mariscal Pietro Badoglio anunció la firma del armisticio con los Aliados. En esa fecha, el rey y el gobierno huyeron de la capital, dejando atrás a una población desorientada a merced de las tropas alemanas que habían irrumpido en el país desde la destitución de Benito Mussolini 45 días antes. “Tutti a casa” [todos en casa] parecía ser el lema confuso de ese día, bien plasmado en la película homónima de Luigi Comencini. Este Vaffanculo Day (Día V) es la culminación de los miles de “Vaffanculo” (¡Vete a la mierda!) que Grillo había gritado en todos los escenarios, grandes y pequeños, de Italia. Como la del teatro Smeraldo de Milán, donde en 1992 anunció el nacimiento de la “gentocracia”, invocando la toma del poder por el estado de ánimo del pueblo y su ira; personas que “ya no tienen miedo de decir lo que piensan […]”[33]Camillo Arcuri, “Voglio un pubblico col cartellino”, Corriere della Sera, 13 February 1992.. “La gente ”, sujeto singular en italiano, cuya declinación plural en inglés (the people) expresa bien la idea de una entidad que se desintegra en una multitud de individuos “ego-gobernantes”[34]Dany-Robert Dufour, “Vivre en troupeau en se pensant libres”, Le Monde diplomatique, N°646, January 2008.. “Gentismo”, pensado como la “última evolución de la antigua noción de pueblo” referido al público indistinto e intercambiable, que en el lenguaje del futuro M5S se convertirá en “uno es uno”, una horizontalidad que conduce precisamente a lo contrario de los objetivos declarados de la democracia directa, es decir, a la negación de lo colectivo a través de la fragmentación de las opiniones y al lugar que en última instancia se deja a las amplias prerrogativas del “líder”.
Si bien las movilizaciones del Día V tuvieron lugar en más de 180 ciudades italianas, incluso fuera del país, fue en Bolonia, en el corazón de la llamada zona roja, donde Beppe Grillo eligió tomar la palabra, desafiando a la izquierda, o mejor, buscando borrar su memoria. Frente a decenas de miles de personas, Beppe Grillo iba a decir a los políticos que se fueran a casa con un único grito: “Vaffa…” [Que se jodan…] a “la casta”: “Italianos, ha llegado el 8 de septiembre, el día de nuestro vencer; este 8 de septiembre será el día de su derrota. V-Day, como en Vaffanculo Day”. Al hacer del 8 de septiembre, día de la derrota de la guerra de Mussolini, el día de la derrota del público al que se dirigía, Beppe Grillo se reapropia de las relecturas revisionistas del fascismo italiano de los años 90, incluyendo el concepto de “muerte de la nación”, aplicado por el revisionismo precisamente al 8 de septiembre de 1943, que deslegitimó a los partidos surgidos de la Guerra de Resistencia.
En esa ocasión, el comediante anunció que quería “recuperar el país” organizando un movimiento de los “burgueses” y los “conservadores”[35]Giuliano Santoro, Breaking Beppe.. Un año después, Beppe Grillo tomaría el 25 de abril, el lugar alto de la memoria de la Resistencia italiana, organizando nuevos mítines en más de 400 ciudades, al grito de “los verdaderos partisanos somos nosotros”. Y fue en Turín, la ciudad insignia del movimiento obrero, el “Petrogrado italiano”, la ciudad de Antonio Gramsci y los Consejos de Fábrica, el epicentro de la insurrección de 1917 y 1945, que decidió hablar. Esta vez, fue para promover un referéndum sobre la supresión de la financiación pública de la prensa; un duro golpe en particular para los medios no alineados, los de la izquierda radical, y un bienvenido impulso para quienes, como Gianroberto Casaleggio, ganaban dinero en la Red.
Beppe Grillo ha buscado activamente borrar la memoria de las luchas de los oprimidos confiscando espacio a la izquierda, una izquierda que define como “mucho peor” que la derecha, al tiempo que afirma que no es “ni de izquierda ni de derecha, sino del lado de los ciudadanos»[36]“Questa sinistra peggio della destra”, La Stampa, 10 September 2007..
El movimiento puesto en marcha en ese momento, que dos años más tarde se convertiría en el Movimiento 5 Estrellas (M5S), no se configuró como un movimiento que promoviera la conciencia de sí mismo, de los demás y del grupo formado con los otros a través de batallas libradas colectivamente. Porque durante los Días-V, no era la plaza “lugar de protesta y conflicto” lo que estaba en el centro, sino Beppe Grillo, y en Bolonia como en Turín y otras ciudades italianas, no eran los manifestantes los que se reunían, sino los espectadores. La participación se limitó al “Vaffa…” repetido a coro acompañado de los gestos de una “multitud” que, en lugar del puño en alto, símbolo de las luchas colectivas por la emancipación humana, levantó el dedo medio. Un insoportable golpeteo en la nariz a esta idea, en el seno de las movilizaciones de los años 1968, cantada en 1972 por Giorgio Gaber: “La libertad[37]canción del álbum, Dialogo tra un impegnato e uno non so (1972).,
El “Vaffa” funcionará como un conector que busca tanto despertar la emoción como jugar con un conjunto de sentimientos confusos, un vínculo tangible entre estos “elementos diversos” al igual que la gráfica de la V de MoVimento, tomada del película de James McTeigue, V de Vendetta , con su carácter cultural compuesto, o el “coraje” de M5S al elegir el color amarillo, un color “cuidadosamente evitado en el mundo político” porque es el de la “mentira, la hipocresía, la traición»[38]Catherine Calvet, « Michel Pastoureau : “Le jaune est la couleur des trompeurs mais aussi des trompés” », Libération, December 5, 2018., Con la crisis de 2008, Grillo se convirtió en el vocero de una nueva forma de organización política, “ligera y poderosa”[39]Paolo Gerbaudo, Il Partito piattaforma. La trasformazione dell’era politica nell’era digitale, Milan, Feltrinelli, 2018.. Un movimiento que combinó la energía movilizadora de la Web, que podría compararse con los partidos políticos de los Años Dorados del Capitalismo, y el canal de difusión de la pequeña pantalla, instrumento predilecto de Silvio Berlusconi y sobre el que Grillo hizo su debut La Web era la tarjeta principal de este dispositivo[40]John Hooper, “Italy’s web guru tastes power as new political movement goes viral,” The Guardian, January 3, 2013.. En 2009, el blog BeppeGrillo.it ocupó el séptimo lugar entre los veinticinco más populares del mundo según Forbes y, en el mismo período, estuvo entre los diez más influyentes del planeta según The Guardian. En ese momento, el 53% de los hogares en Italia tenía acceso a Internet (frente al 66% a nivel europeo), una tasa que solo aumentaría con el tiempo para alcanzar el 84% diez años después. El éxito del blog y su seguimiento estuvieron ligados al monopolio casi total de los canales de televisión por parte de Silvio Berlusconi, entonces en el gobierno. El blog estaba destinado a ser «una alternativa a la información ‘clásica’»[41]Eurostat, “Households: level of Internet access,” January 31, 2019 (https://ec.europa.eu/eurostat/web/digital-economy-and-society/data/database).. “Beppe hace un verdadero trabajo periodístico de síntesis”, dijo uno de sus seguidores, “sería tan agotador ir a buscar toda la información que nos da”[42]Federica de Maria, Edoardo Fleischner, Emilio Targia, Chi ha paura di Beppe Grillo, Milan, Selene, 2008, p. 38..
El blog se convirtió en el vector de lo que Robert Proctor llamó una “ignorancia culturalmente producida”, utilizando la duda como arma privilegiada de su “agnotología”, es decir, su agnosticismo, y la construcción de realidades paralelas [43]Robert Proctor, Londa Schiebinger (eds.), Agnotology. The Making and Unmaking of Ignorance, Standford University Press, 2008..
Grillo afirmó, por ejemplo, que el SIDA era el “mayor intoxicante del siglo” o que las campañas de prevención del cáncer eran peligrosas. En 2019 incluso anunció su participación en el congreso de los que creen que la tierra es plana[44]Francesco Merlo, “C’era una volta Beppe Grillo,” la Repubblica, May 1, 2019.. El blog hizo uso de fakes (usuarios con identidades falsas que dirigían la discusión), trolls (usuarios que intervinieron para provocar a los interlocutores) e influencers (usuarios que influyeron en otros)»[45]Carlo Vulpio, “La Rete è un trucco,” Corriere della Sera, July 1, 2012.. Práctica adoptada por grupos del M5S o cercanos al M5S, algunos de los cuales promovieron campañas de “linchamiento mediático” y amenazas. El blog de Grillo también difundió los temas queridos por los Verdes, en la ola de la gran movilización contra la privatización del agua, al “poner las cuestiones ambientales en el centro de la acusación contra las empresas capitalistas”, mientras publicitaba, por ejemplo, el uso de Biowashball, una pelota fabricada en Suiza que supuestamente haría superfluos los detergentes[46]Nadia Urbinati, “Mobilisations en réseaux, activisme numérique : les nouvelles attentes participatives”, Esprit, N°8, August-September 2013, p. 89..
Muy rápidamente, los periodistas, todos los periodistas, se convirtieron en objeto de invectivas, llegando incluso a prohibirles las reuniones del movimiento, incluida la de la Piazza San Giovanni en Roma, al final de la “gira del tsunami” para las elecciones nacionales. de febrero de 2013. En 2017, Beppe Grillo incluso llegó a pedir la constitución de un “jurado popular” contra los diarios y noticieros de televisión que publican fakenews , en un país que en ese momento ocupaba el puesto 77 en términos de libertad de prensa[47]Reporters Without Borders ranking for the year 2016 (rsf.org)..
Rechazando la división izquierda-derecha, al igual que Umberto Bossi antes que él, Beppe Grillo ha sido capaz de constituir una especie de llamamiento para una franja creciente de la población. Inicialmente se apoyó en la amplia oposición a Berlusconi, capturando, reorganizando, desarticulando y vaciando un vocabulario propio de la izquierda, atrayendo hacia sí a algunas de las figuras cimeras de su intelectualidad (Erri de Luca, Dario Fo…), y luego ampliando su base de masas, aprovechando la descomposición del campo político italiano y el chupasangre del berlusconismo, “una forma sin precedentes de destrucción de la democracia”[48]Paolo Flores d’Arcais, “Fascism and Berlusconism”, Le Débat, N°164, 2011, p. 10.. “Hemos logrado”, dijo Beppe Grillo durante la reunión de clausura de las elecciones nacionales de marzo de 2018, “acelerar y aniquilar a todos los partidos, que se han disuelto en una especie de superficie nauseabunda […] el único partido real que existe hoy en Italia es nuestra”. Fiestas que describió como “zombis”, “los muertos vivientes” y “ataúdes ambulantes”, a las que el M5S se convertiría, según Gianroberto Casaleggio, en “la amanita phalloides” hongo venenoso.
El M5S hace tiempo que hierve a fuego lento en las entrañas del país, como lo demuestran sus rápidas victorias electorales, insertándose en los territorios y organizándose a nivel local. Tiene sus raíces en lo más profundo del subsuelo italiano, en el “sovversivismo” del que escribió Antonio Gramsci, “el carácter ‘subversivo’ [ sovversivismo] de estas capas tiene dos caras: una girada a la izquierda, la otra a la derecha, pero la figura de la izquierda es solo una finta; siempre van a la derecha en los momentos decisivos y su ‘coraje’ desesperado siempre prefiere tener a los carabinieri como aliados”. Y es de hecho la derecha y la extrema derecha (la Lega, Casapound, la extrema derecha del sur) las que aparecieron como la orilla a la que esta ideología de la no-ideología se había adherido de manera duradera, mientras alimentaba activamente el atractivo de una “izquierda” alternativa. formación. Así, el M5S se ha presentado en ocasiones como un baluarte contra la extrema derecha. El 10 de julio de 2013, luego de ser recibido por el Presidente de la República Giorgio Napolitano, Beppe Grillo también lo dejó saber a su manera: “[…] Fui a los territorios, y estoy enojado porque me he reunido la ira de los que conocí. […] Yo siempre trato de moderar los ánimos, se lo dije al Presidente de la República, lo que digo es algo que viví […]; hay que moderar los ánimos, los ánimos del pueblo que se quiere armar con fusiles, con palos y que dice que la revolución se hace solo así y yo les digo, cálmense, volvamos a intentar con los métodos democráticos […] ]”[49]“Beppe Grillo al Quirinale: conferenza stampa, 10/07/2013” (www.youtube.com); see also Rinaldo Vignati, “Dai comuni al Parlamento: il Movimento entra nelle istituzioni,” in Piergiorgio … Seguir leyendo.
Pero detrás de la revolución invocada, la eversión sugerida y el eco lejano de los “cañones de Bérgamo” que la Lega Nord agitaba en los años 90 con la misma retórica de un Umberto Bossi que entonces también pretendía haber dominado los ardores de la base[50]Stefano Marroni, “Avevo 300 mila ribelli”, La Repubblica, 30 August 1994.. El M5S también participó en la cultura común de la derecha basada en el “culto al líder, la desarticulación de las organizaciones intermedias y un eclecticismo ideológico”, lo que el historiador Paul Ginsborg llamó una vez una mezcla de elementos carismáticos, plebiscitarios y tradicionalistas.
El M5S demostró ser experto en “interceptar e interpretar todo tipo de protestas e inquietudes” y mantenerlas unidas. Se ha presentado como un megáfono que dio fuerza y voz al “sentimiento” (o resentimiento), a la “rabia” de una población que, desde hace más de treinta años, sufre tanto las consecuencias de la crisis económica, social y política las crisis vividas por toda Europa y el inversismo (inversión radical de valores) al que ha conducido la gran revisión cultural del berlusconismo y la derecha plural. Un inversismo que se puede ver, por ejemplo, en el posicionamiento de los voceros del M5S sobre el fascismo: “una ideología del pasado” según Beppe Grillo, quien se limita a decir que no es fascista; Luigi di Maio afirmó que, dentro del M5S, “hay quienes se refieren a [Enrico] Berlinguer [dirigente comunista italiano de los años 80], al Partido Demócrata Cristiano o Almirante”. Defendió la idea de que “las categorías de fascismo y antifascismo solo se usaron para ‘instrumentalizar’ [los debates], porque nadie merece ser satanizado, y es posible que se hayan cometido errores de ambos lados, pero también que las opciones fueron hechos de buena fe”. Otro líder joven en la época del M5S, Alessandro di Battista, anunció sentenciosamente que “es más importante ser honesto que antifascista. Una posición que resuena con la de una parte creciente de la población. Beppe Grillo abrió un diálogo con el movimiento neofascista CasaPound, o al menos con sus activistas, y atrajo hacia él a hombres socializados en el Movimiento Social Italiano, como Luigi di Maio y Alessandro Di Battista, ambos hijos de militantes del MSI. El padre del actual ministro de Relaciones Exteriores, ahora fuera del M5S, admitió orgulloso haber trabajado con Giorgio Almirante y Gianfranco Fini y dijo que encontró en el M5S los “valores de la vieja derecha”[51]Corriere della Sera, February 13, 2018..
La retórica utilizada por Beppe Grillo, al amparo del humor, es la de la extrema derecha. El desplazamiento de la base electoral del movimiento hacia las posiciones de la Lega, en diálogo con las orientaciones generales del M5S encarnadas por Beppe Grillo, parece confirmarlo. En 2008, no declaró, “No soy un político… Solo podría hacerlo en una pequeña dictadura donde tendría la posibilidad de usar un estadio para poner a las 80,000-100,000 personas que están lastimando a Italia”. Y en 2013, después de las elecciones de febrero, ¿no dijo: “Que los que no quieran adherirse a nuestras reglas lo digan de inmediato. Entonces podemos apedrearlos[52]Giuliano Santoro, Breaking Beppe.. En enero de 2017, cuando la extrema derecha europea, de rebote por la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, se reunió en Coblenza, anunció “el amanecer de un Nuevo Mundo” (Marine Le Pen) y el sueño de una “nueva Europa” (Geert Wilders) hegemonizada por sus partidos, Beppe Grillo anunció en el Journal du Dimanche francés: “La política internacional necesita estadistas fuertes como ellos [Vladimir Putin y Donald Trump]. Los veo como un beneficio para la humanidad”[53]“Beppe Grillo: “Le bilan de l’Europe est un échec total” », Journal du Dimanche, January 22, 2017.. El sitio Alt-right de Steve Bannon, Breitbart, sin duda agradecería estas palabras. Entre 2012 y 2016, la propensión de los votantes del M5S a votar por la derecha aumentó gradualmente. Así, según Delia Baldassari y Paolo Segatti, en las encuestas a pie de urna de marzo de 2018, el partido preferido de los votantes del M5S después del suyo era el de Matteo Salvini[54]Delia Baldassari, Paolo Segatti, “Ancora Sinistra-Destra”, in Itanes, Vox populi. Il voto ad alta voce del 2018, Bologne, Il Mulino, 2018.
Los repetidos ataques de Beppe Grillo a la “izquierda santurrona y angelical” ( buonista ) en relación con la política de inmigración o el antirracismo fue sólo una de las declinaciones de un nuevo sincretismo que mezclaba indiferentemente la lucha contra los inmigrantes y la lucha contra la corrupción y las mafias (“la inmigrante ilegal es útil”, escribió, “a la criminalidad”)[55]Beppe Grillo, “Un clandestino è per sempre,” beppegrillo.it, May 1, 2011.. Grillo y su M5S se convirtieron en los abanderados de la batalla contra una invasión extranjera inexistente, supuestamente poniendo en peligro la seguridad y los salarios de los italianos, montando el caballo de Troya racista sin dudarlo. El “gentismo” que Grillo ha defendido desde la lejana década de los 90 se refería a un pueblo “étnico”, como muy hábilmente apuntaba uno de los líderes de Podemos, Íñigo Errejón,[56]Ludovic Lamant, « Errejón : “Le plus grand perdant des élections italiennes c’est Bruxelles” », Mediapart, March 12, 2018. y los votantes del M5S no se equivocaron. Considere el hecho de que entre los que votaron por el M5S, la mayoría creía que “la inmigración es una amenaza para la identidad cultural italiana”[57]Luca Comodo, Mattia Forni, “Gli elettori del Movimento: atteggiamenti e opinioni”, in Piergiorgio Corbetta (ed.), M5S. Come cambia il partito di Grillo, Bologna, il Mulino, 2017. ¿No dijo Grillo que los gitanos eran una “bomba de relojería” añadiendo “antes de que las fronteras de la Patria fueran sagradas, los políticos las profanaron”? La Nación, Italia, la defensa de la Patria y de los italianos frente a los migrantes, los poderes ocultos o Europa, están en la agenda desde la estructuración del movimiento y esa retórica no ha cambiado desde entonces, como mucho ha sufrido adaptaciones tácticas.
El gobierno de M5S-Lega desde junio de 2018 hasta agosto de 2019 da fe de ello. Un gobierno que el sociólogo Domenico Masi definió como el más derechista en la historia de la Italia republicana, que el analista Ezio Mauro llamó la “derecha realizada” y que el periodista Claudio Tito calificó como un “laboratorio práctico de una nueva derecha” basada en una “nuevo bloque social”[58]Ezio Mauro, “La destra realizzata,” la Repubblica, June 3, 2018; Marco Travaglio, “Senza parole,” il Fatto Quotidiano, June 5, 2018; Claudio Tito, “La alleanza giallo-verde e la nuova … Seguir leyendo. Este ejecutivo aprobó una serie de medidas, entre ellas la renta de la ciudadanía, hoy buque insignia “social” del M5S, que es atacado por todos lados, pero que en realidad es un workfare, poner a trabajar a las personas más precarias con la prohibición de rechazar más de tres puestos de trabajo ofrecidos en dos años; puestos de trabajo que se podían encontrar en un radio de 100 km para el primero, 250 para el segundo y en todo el país para el tercero. La renta de la ciudadanía se restringió aún más a los italianos e inmigrantes con permiso de residencia de larga duración que hayan vivido en Italia durante más de diez años, dejando a la vera del camino a todos aquellos que llegaron a Italia después de 2012, en un momento en que el número de inmigrantes en Italia ha aumentado en más de un 43% con respecto a 2008, y que constituyen el segmento de población más vulnerable, precario y pobre[59]Ufficio centrale di statistica, “Dati statistici sull’immigrazione in Italia dal 2008 al 2013 e aggiornamento al 2014,” Ministero dell’Interno, Dipartimento per le politiche del personale … Seguir leyendo.
para quienes promuevan la ocupación de terrenos o edificaciones. El gobierno encabezado por Matteo Salvini y Luigi di Maio ha hecho de la lucha contra los pobres y los migrantes su prioridad política. Si bien la violencia por motivos raciales ha seguido aumentando en toda la península (un aumento que Luigi di Maio negó rotundamente), el gobierno de la Lega-5-Star ha optado por criminalizar la solidaridad y facilitar la posesión legal de armas de fuego, incluidas las Kalashnikov.
Este experimento gubernamental duró 14 meses. En agosto de 2019, Matteo Salvini abrió una crisis dentro del gobierno llamando a elecciones inmediatas; Asustados por esta perspectiva tras la victoria de la Lega en las elecciones europeas de mayo, el Movimiento 5 Estrellas y el Partido Demócrata establecieron una nueva alianza, encabezada por… el mismo Giuseppe Conte. Además, no hubo diferencia de naturaleza con las políticas neoliberales seguidas hasta entonces por el DP y la derecha aliada a la extrema derecha, sólo el grado de diferencia en términos de precariedad laboral y restricciones a la migración. La instauración del gobierno del M5S-PD en septiembre de 2019 y el apoyo del M5S al gobierno encabezado por Mario Draghi en febrero de 2021, en plena crisis sanitaria, es la magistral confirmación de ello.
El sociólogo francés Éric Fassin propuso interpretar lo que llamó el “momento populista” no como una reacción al neoliberalismo, sino como una forma de garantizar su éxito popular[60]Eric Fassin, , Populisme, le grand ressentiment, Paris, Textuel, 2017. El M5S fue producto del neoliberalismo, pero también de la subjetividad neoliberal interiorizada que implica su práctica. “Usuarios” que afirmaron su “capital humano” individual a través de una “autocomunicación masiva” digitalizada que parece poder prescindir de las mediaciones tradicionales, al mismo tiempo que desdibuja la asimetría de los actores[61]Manuel Castells, Communication et pouvoir, Paris, Editions des Sciences de l’Homme, 2013 (ebook 2017).. Donde la Web y sus herramientas no eran consideradas como medios para alcanzar una democracia digital directa a construir y pensar de acuerdo a las potencialidades que efectivamente abría Internet, sino como una forma política ya cumplida. Esta tecno-utopía se basó en los determinantes económicos y culturales de un neoliberalismo integrado por la subjetividad de los sujetos, donde la horizontalidad y la participación reclamada están en contradicción con la necesaria centralización extrema de un movimiento compuesto, so pena de implosión, como las últimas salidas del movimiento y las vertiginosas pérdidas en las intenciones de voto por el M5S parecen mostrarse[62]Gianluca Passarelli, Filippo Tronconi, Dario Tuorto, “Chi dice organizzazione, dice oligarchia”, in Piergiorgio Corbetta (ed.), M5S. Come cambia il partito di Grillo..
La consigna ni “derecha ni izquierda” sobre el M5S ha funcionado como un mantra que ha impedido una reflexión seria sobre este fenómeno político sin precedentes que ha servido de cinta transportadora al léxico político de la ultraderecha. Grillo y su M5S han jugado con lo que Wendy Brown llama “resentimiento de clase sin conciencia de clase”[63]Wendy Brown, Wendy Brown, Défaire le Démos. Le néolibéralisme, une révolution furtive, Paris, Amsterdam, 2018 ; Owen Jones, The Demonization of the Working Classe, Londres, Verso, 2011.. Este resentimiento se retroalimenta en las modalidades de acción y discurso del M5S, que ha desdibujado los mecanismos que reproducen, intensifican y despolitizan las desigualdades, y por tanto les ha quitado la capacidad de reacción. Grillo y su M5S han abogado por la desaparición de las instancias que antes existían para combatir las formas de odio, humillación y subordinación que enfrentan los oprimidos, sin proponer otras. Usar un novlenguaje modelado en el npov ( punto de vista neutral ) wikipedista, vaciar palabras de su contenido, inventar otras, invertir o “borrar su significado […] impidiendo que pensemos en términos diferentes” y minimizando los ataques a los subalternos (los recortes de austeridad se restringen en el lenguaje de Grillo afrattaglie , masacre/desperdicio), reduciendo a la nada todas las posibilidades de elevar el nivel de conciencia de clase, que es la única forma de contrarrestarlas[64]Beppe Grillo, “Tagli, ritagli e frattaglie,” beppegrillo.it, May 1, 2012..
El M5S sería, en esta perspectiva, una derecha (pos)moderna que proviene de la guerra contra las élites, de la polémica permanente contra el Estado, del rechazo a la corrección política[65]Ezio Mauro, “L’anno zero della politica,” la Repubblica, May 10, 2018..
No sólo el M5S y sus líderes agitaron significantes que ahora son huecos (democracia directa, libertad…), sino también lo que el historiador Furio Jesi, inspirado en Oswald Spengler, llamó “ideas sin palabras” propias de la cultura de derecha, o para ser más precisos, “palabras espiritualizadas” “que pretenden poder decir realmente y por lo tanto decir y al mismo tiempo esconderse en la esfera secreta del símbolo”; términos que se supone ocultan un “secreto” compartido, pero que no necesitan ser explicados y que, a través de su uso, se convierten en vector de ideas sin palabras y fundan así la solidez presente y futura de la comunidad a la que pretenden llegar. Dirección[66]Furio Jesi, Cultura di destra, Milan, Figure nottetempo, 2011 (1979) (ebook).. El voto por el M5S no tuvo “raíces sociales”; fue llevado por «ideas sin palabras». Era una base que se acerca a lo que Luigi Salvatorelli, un antifascista liberal, llamó en 1922, el quinto estado, indicando una nueva categoría que “no coincide con el proletariado social y políticamente definido”, el alimento de una nueva forma de revuelta que busca salidas[67]Luigi Salvatorelli, “La vittoria del Quinto Stato”, La Stampa, 1er November 1922; in Id., Nazionalfascismo, Turin, Einaudi, 1977 [1923]..
El M5S podría identificarse con un catalizador químico. Beppe Grillo avaló el carácter biodegradable de su movimiento, indicando que podría convertirse en una simple molécula que podría ser utilizada por la nueva política que habría ayudado a crear al producir la descomposición de la vieja[68]Interview with Beppe Grillo by Iann Bremmer, US GZeroWorld, July 27, 2018 (https://www.youtube.com/watch?v=PLLGpCqsyKg); Annalisa Cuzzocrea, “M5S, Grillo avverte Di Maio “Guai a diventare un … Seguir leyendo.
No es raro ver en las últimas semanas referencias a un discurso pronunciado por Umberto Eco en la Universidad de Columbia el 25 de abril de 1995. Titulado “Eternal Fascism”, se pronunció después del bombardeo derechista que golpeó la ciudad de Oklahoma, dejando a varios cientos de heridos y decenas de muertos. Al reflexionar de nuevo sobre la persistencia del fascismo, sus formas y su evolución en el tiempo, parecía más allá de la celebración del cincuentenario de la liberación de Italia, una necesidad urgente. El texto enfatizaba los riesgos aún muy reales que el (re)nacimiento del fascismo planteaba al mundo: “Sería mucho más fácil para nosotros”, escribió Umberto Eco, “si apareciera en la escena mundial alguien que dijera: ‘Yo quiero reabrir Auschwitz, quiero que los Camisas Negras vuelvan a desfilar en las plazas italianas’. La vida no es tan sencilla. Nuestro fascismo [fascismo eterno] puede reaparecer bajo el disfraz más inocente. Nuestro deber es descubrirlo y señalar con el dedo cualquiera de sus nuevas instancias, todos los días, en todas partes del mundo”[69]Umberto Eco,”Ur-Fascism. Freedom and Liberation are an unending task”, New York Review of Books, June 22, 1995.. Esta misma conferencia se volvió a publicar a pocos meses de las elecciones de marzo de 2018 cuando la presencia amenazante de Matteo Salvini en las filas de la coalición de derecha reactivó los temores de un retorno del fascismo. Giorgia Meloni y su partido parecen estar cerrando ahora el ciclo de esta contrarrevolución sigilosa iniciada hace unos 30 años y en cuya aceleración política y cultural el M5S desempeñó un papel crucial. Mientras tanto, Italia ha estado al frente de una crisis de salud global, contando sus decenas de miles de muertes; una Italia exsanguinada, políticamente inestable, socialmente desgarrada. Una de las economías más frágiles de la Eurozona, golpeada en el corazón, donde las medidas de confinamiento han generado una recesión global, sin precedentes en magnitud y extensión histórica.
¿Fascista? Se utilizan muchos términos para describir a la derecha que hoy enfrenta las puertas del poder, hipnotizando el debate público, buscando palabras “para designar a la familia de los demagogos peligrosos”[70]Maurie Agulhon, ” Le peuple à l’inconditionnel “, Vingtième siècle. Revue d’histoire, N°56, 1997, p. 225.. Su misma sobreabundancia remite a la dificultad de determinar sus nuevos contornos: fascista o posfascista, para señalar la continuidad en su transformación; populista, para marcar la novedad de un fenómeno nacido en la segunda parte del siglo XX, designando (o no) un vínculo de continuidad con el fascismo de entreguerras[71]Federico Finchelstein, “Returning Populism to History,” Constellations, No. 4, 2014.. No hay duda de que la FdI es real, independientemente de lo que haya pensado la prensa internacional tras la publicación de un vídeo en tres idiomas donde Giorgia Meloni habría “abjurado” del fascismo, pero donde sin embargo abordaba el problema del legado. del fascismo en una frase y apuntaba principalmente al antifascismo, el comunismo y la izquierda. Y, sin embargo, aquellos que agitan el peligro del fascismo hoy no son escuchados por la mayoría de los italianos, porque con demasiada frecuencia se ha utilizado para empujar a la población a votar por el “mal menor”, incluso tapándose las narices, según la fórmula utilizada por Matteo Renzi durante la campaña electoral de 2018. Graves errores han cometido los antifascistas, que creyendo que llamar fascista a cualquiera (Bossi, Salvini, Berlusconi, el mismo Grillo, etc.) bastaba para descalificarlos frente al electorado.
Es un país que recientemente vio amenazado a un periodista del diario La Stampa por un reportaje dedicado a la nostalgia del fascismo. Un país donde el 9 de octubre de 2021, la sede nacional del mayor sindicato italiano fue atacada y devastada por los llamados grupos No Vax. Un país donde un diario como Il Giornale pudo distribuir Mein Kampf en la traducción italiana de 1938 como regalo a sus lectores[72]Simonetta Fiori, “Bocciatura degli storici: Iniziativa inopportuna fanno solo marketing,” la Repubblica, June 12, 2016. All quotes, unless otherwise noted, have been translated by me.. Un país que durante décadas ha criminalizado el antifascismo, ese eterno “alborotador” de un orden político y social represor, señalado como el único “peligro real para la democracia italiana”. Ernesto Galli della Loggia, editorialista del diario Corriere della Sera , que a menudo comienza sus editoriales con “los que han leído algunos libros”, lo que se supone que le otorga una legitimidad incuestionable, resume esta posición política en una frase: “ Si el fascismo es violencia, ilegalidad y supresión de la libertad, su antítesis no es el antifascismo, sino la democracia”[73]Ernesto Galli della Loggia, “I violenti e le parole ambigue,” Corriere della Sera, February 24, 2018..
Y, sin embargo, “donde se han roto los diques del antifascismo, se propaga el odio racial”[74]Alessandro Portelli, “Aperta la diga dell’antifascismo, dilaga l’odio razziale,” Il Manifesto, February 6, 2018..
El 3 de febrero de 2018 en Macerata (Marche), Luca Traini, ex candidato fracasado de la Lega y ex miembro del servicio de orden de su líder, disparó contra seis personas del África subsahariana; cuando, dos horas después, la policía lo arrestó, Luca Traini, envuelto en la bandera italiana, gritó: «¡Viva Italia!» mientras hacía el saludo fascista. Después de este ataque todos, desde la FDI hasta la DP, acusaron a los migrantes de ser los responsables de esta violencia.
“Italia es un país circular”, escribió Pier Paolo Pasolini en sus escritos corsarios, “como el Leopardo de Lampedusa, en el que todo cambia para quedar como antes”, porque, prosiguió, “es un país sin memoria que, si tuviera algún cuidado por su historia, sabría que ‘los regímenes llevan venenos antiguos, metástasis invencibles’[75]Pier Paolo Pasolini, Scritti corsari, Milan, Garzanti, 1975, p. 87.. Este país sumido en un complejo de crisis económicas, políticas, sociales, ecológicas y morales, que se suman y combinan, parece vivir el tiempo del retorno de uno de esos interregnos en los que “surgen los más variados morbos” fenómenos” (Gramsci). Tanto más cuanto que ha olvidado el sentido de la historia, de los oprimidos y de sus luchas, porque se hunde en una ignorancia producida culturalmente durante décadas y porque parece haber agotado toda forma de discernimiento. La irracionalidad del capitalismo ha terminado por socavar sus formaciones tradicionales; se erosionan los principios democráticos elementales y la huida de la libertad (Erich Fromm) parece imponerse. La fragmentación del ser social es entonces enmascarada por la apelación al “pueblo” contra los “poderosos”, tendiendo a neutralizar la capacidad de tomar conciencia de sí mismo, de los demás y de las múltiples dimensiones colectivas de nuestra humanidad, y de rechazar los fenómenos de contestación en un universo prepolítico a la manera de lo que Gramsci definió como apolitismo, que se expresa en “frases de rebeldía [ribellismo], de subversivismo [sovversivismo], de antiestatismo primitivo y elemental”[76]Gramsci, Quaderni del carcere, edizione critica dell’Istituto Gramsci a cura di V. Gerratana, Torino, Einaudi, 1975, pp. 2108-2109.
Algo así como el “ fascismo tardío ” señalado por el filósofo Alberto Toscano[77]Alberto Toscano, “Notes on Late Fascism,” Historical Materialism, April 2, 2017; Jairus Banaji, “Trajectories of Fascism: Extreme-Right Movements in India and Elsewhere,” The Fifth Walter … Seguir leyendo.
Sea cual sea el resultado de las próximas elecciones, se está produciendo un cambio de era. Italia año cero…
Stefano Rodotà, “Lo scippo della Costituzione,” La Repubblica, June 20, 2012. Adam Tooze, Crashed. How a decade of financial crisis changed the world, Paris, Belles Lettres, 2018 (ebook).
Bruno Amable, Stefano Palombarini, L’illusion du bloc bourgeois. Alliances sociales et avenir du modèle français, Paris, Raison d’Agir, 2017, Paris, Raison d’Agir, 2017, p. 13.
Martina Avanza, Les ” Pure et durs de Padanie “. Ethnographie du militantisme nationaliste de la Ligue du Nord (Italie), PhD thesis, Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales, Paris, December 2007.
“Beppe Grillo al Quirinale: conferenza stampa, 10/07/2013” (www.youtube.com); see also Rinaldo Vignati, “Dai comuni al Parlamento: il Movimento entra nelle istituzioni,” in Piergiorgio Corbetta (ed.), M5S. Come cambia il partito di Grillo.
Luca Comodo, Mattia Forni, “Gli elettori del Movimento: atteggiamenti e opinioni”, in Piergiorgio Corbetta (ed.), M5S. Come cambia il partito di Grillo, Bologna, il Mulino, 2017
Ezio Mauro, “La destra realizzata,” la Repubblica, June 3, 2018; Marco Travaglio, “Senza parole,” il Fatto Quotidiano, June 5, 2018; Claudio Tito, “La alleanza giallo-verde e la nuova destra al potere,” la Repubblica, May 31, 2018.
Ufficio centrale di statistica, “Dati statistici sull’immigrazione in Italia dal 2008 al 2013 e aggiornamento al 2014,” Ministero dell’Interno, Dipartimento per le politiche del personale dell’amministrazione civile e per le politiche del personale, 2014 (http://ucs.interno.gov.it/files/allegatipag/1263/immigrazione_in_italia.pdf).
Gianluca Passarelli, Filippo Tronconi, Dario Tuorto, “Chi dice organizzazione, dice oligarchia”, in Piergiorgio Corbetta (ed.), M5S. Come cambia il partito di Grillo.
Wendy Brown, Wendy Brown, Défaire le Démos. Le néolibéralisme, une révolution furtive, Paris, Amsterdam, 2018 ; Owen Jones, The Demonization of the Working Classe, Londres, Verso, 2011.
Interview with Beppe Grillo by Iann Bremmer, US GZeroWorld, July 27, 2018 (https://www.youtube.com/watch?v=PLLGpCqsyKg); Annalisa Cuzzocrea, “M5S, Grillo avverte Di Maio “Guai a diventare un partito,” la Repubblica, March 3, 2018.
Simonetta Fiori, “Bocciatura degli storici: Iniziativa inopportuna fanno solo marketing,” la Repubblica, June 12, 2016. All quotes, unless otherwise noted, have been translated by me.
Alberto Toscano, “Notes on Late Fascism,” Historical Materialism, April 2, 2017; Jairus Banaji, “Trajectories of Fascism: Extreme-Right Movements in India and Elsewhere,” The Fifth Walter Sisulu Memorial Lecture, Jamia Millia Islamia, New Delhi, March 18, 2013; David Riesman, The Lonely Crowd : a study of the changing of American Character, New York, Garden city, 1953 (French translation: La foule solitaire, anatomie de la société moderne, Paris, Arthaud, 1965); Dany-Robert Dufour, “Vivre en troupeau en se pensant libre”, Le Monde diplomatique, January 2008.
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A la memoria de Alain Krivine
«La impotencia en la que uno se encuentra en un momento dado, impotencia que nunca debe considerarse como definitiva, no puede dispensar de permanecer fiel a sí mismo, ni puede excusar la capitulación ante el enemigo, sea cual sea la máscara que adopte. Y el enemigo más importante sigue siendo el aparato administrativo, policial y militar; no el del otro lado, que es nuestro enemigo sólo en la medida en que es enemigo de nuestros hermanos, sino el que dice ser nuestro defensor y nos hace esclavos. En cualquier circunstancia, la peor traición posible es siempre aceptar la subordinación a este aparato y pisotear, para servirlo, en uno mismo y en los demás, todos los valores humanos».
Simone Weil, Réflexions sur la guerre, 1933 (citado en Daniel Bensaïd, Contes et légendes de la guerre éthique, Ed. Textuel, París, 1999)
I
Desde hace dos meses y medio Europa está asistiendo a la crisis bélica más grave desde el final de la Segunda Guerra Mundial[1]https://ctxt.es/es/20220301/Politica/38974/Noam-Chomsky-guerra-Ucrania-Rusia-Putin-EEUU-OTAN-geopolitica-Polychroniou.htm. Muchos años de ascenso del neoliberalismo y de demolición social, de resurgimiento de valores reaccionarios ligados al nacionalismo etnicista o al fanatismo religioso, de nuevo auge del “keynesianismo militar”[2]Vid. este editorial de la Monthly Reviewhttps://monthlyreview.org/2022/03/07/mr-073-11-2022-04_0/de las grandes potencias y, último pero no menos importante, de eclipse del imaginario socialista entre las amplias masas ha creado las condiciones sociopolíticas e ideológicas de la tragedia en curso. La invasión criminal, imperialista y atroz que Vladímir Putin inició el pasado 24 de febrero (que pasará a la historia como una de las fechas más siniestras e ignominiosas del mundo contemporáneo, junto al 28 de julio de 1914, el 1 de septiembre de 1939 o el 9 de agosto de 1945) merece la condena y la repulsa unánime de cualquiera que se considere, no ya marxista, antiimperialista y anticapitalista, sino incluso defensor del derecho inalienable de los pueblos a decidir su futuro o de las ideas más elementales de la Ilustración. La posición a adoptar frente a ella debe ser inequívoca: detener la agresión inmediatamente, la retirada de las tropas de la Federación rusa, apoyo a la resistencia (militar y civil) ucraniana contra una agresión imperialista y solidaridad con las víctimas y los refugiados y apoyo no menos decidido a la oposición rusa a la guerra. En mi opinión esta orientación debe ser la base política para la izquierda en general, y la anticapitalista en particular, tanto en Europa como en el mundo. La acción de Putin no es sólo criminal y catastrófica para Ucrania, sino también suicida y extraordinariamente peligrosa para Rusia misma[3]Vid. Rafael Poch, “Hacia una quiebra de Rusia” en https://rafaelpoch.com/2022/03/01/hacia-una-quiebra-en-rusia/, para el conjunto de Europa y para el mundo entero.
Hay un gran consenso en torno a la idea de que en toda guerra una de las primeras víctimas es la verdad y que, si ya cualquier análisis riguroso en situaciones normales debe ser capaz de penetrar una enorme capa de abstracciones, prejuicios y falsedades que envuelven y ocultan las relaciones sociales capitalistas, en tiempos de guerra el manto de propaganda, falsedades, desinformación, demagogia y exageraciones que acompañan al combate militar obliga a redoblar el esfuerzo por desarrollar la crítica en el sentido del joven Marx: levantar todos los velos que encubren las relaciones sociales que imperan en la sociedad. La propaganda de guerra, la prolongación de las acciones bélicas por otros medios, por parafrasear a Clausewitz, es un arma utilizada por todos los bandos: atacantes y defensores, aliados de los atacantes y aliados de los defensores. Sería sumamente peligroso, pero en mi opinión un reflejo tan funesto como común en la izquierda, adaptarse a la propaganda de cualquiera de los bandos en nombre de la lucha contra la propaganda de sus adversarios. Esta constatación no implica de ningún modo hacer abstracción de que en esta guerra hay agresores y agredidos, sino afirmar que sólo la verdad es revolucionaria y que el deber de solidaridad nunca debe conducir el abandono de un enfoque crítico.
En un debate parlamentario acerca del terrorismo celebrado en la Asamblea Nacional francesa a principios de 2016, Manuel Valls pronunció la siguiente frase célebre: “Para estos enemigos [se refiere a Estado Islámico tras los atentados de los días 13 y 14 de noviembre de 2015 en París] no puede haber explicación que valga, porque explicar ya es un poco querer disculpar”[4]https://elpais.com/elpais/2016/03/07/eps/1457353410_506770.html.. Una afirmación de estas características ilustra perfectamente la utilización ideológica reaccionaria y liberticida del impacto psicológico y la conmoción que provocan situaciones traumáticas para los pueblos[5]Lo recordaba muy poéticamente un amigo hace poco: https://vientosur.info/ucrania-y-la-doctrina-del-shock/, como analizó Naomi Klein[6]La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre, Ed. Planeta, Barcelona, 2012.. Es una necesidad política de primer orden impedir que nuestra rabia e impotencia ante el sufrimiento y la destrucción que está provocando esta guerra, nuestro apoyo al pueblo ucraniano y nuestra consternación e indignación ante la muerte de soldados y civiles ucranianos y la no menos trágica muerte de soldados rusos nos conduzca a adaptarnos a la propaganda mediática y gubernamental de los países occidentales y demonizar y caricaturizar al Bonaparte retronacionalista y neopietista de Putin[7]https://newleftreview.es/issues/94/articles/perry-anderson-rusia-inconmensurable.pdf. o, peor aún, al pueblo ruso mismo. Como recordaba a menudo Daniel Bensaïd, cuya ausencia notamos tan intensamente en momentos críticos como el actual, “antes de juzgar hay que entender”. Y yo añadiría que para actuar conscientemente todavía es más importante entender, es más, que intentar entender también es empezar a actuar. En estos tiempos de shocks a repetición —securitarios, económicos, climáticos, sanitarios, y ahora bélicos—, también vuelve a ser necesario recordarlo, es inaceptable la inferencia demagógica à la Valls de reducir la comprensión a la justificación. En esta aportación al debate de la izquierda no tengo pretensión alguna de decir ninguna genialidad sino, más modestamente, alertar sobre el peligro de hacer concesiones ideológicas fundamentales ante el ambiente maniqueo que se está creando en muchos países[8]https://www.elsaltodiario.com/opinion/richard-seymour-guerra-ucrania-beligerantes., arrojar algo de luz sobre lo que a mi juicio son evidencias geopolíticas e históricas a pesar del ambiente de intimidación intelectual que están creando no pocos políticos[9]https://jacobinlat.com/2022/03/14/los-ataques-orwellianos-contra-los-criticos-de-la-otan/ y periodistas[10]https://ctxt.es/es/20220301/Firmas/39043/ucrania-rusia-guerra-bbc-jonathan-cook-gaza-palestina-israel-doble-rasero.htm., y recordar que, ante el cambio de época radical que estamos viviendo, en el que habrá que resistir giros inesperados, grandes presiones y trabajo a contracorriente, hacer determinadas afirmaciones, con a mi juicio una alegría y una indolencia pasmosas, puede perseguirnos y minar gravemente nuestra credibilidad política durante años e incluso décadas.
II
«Pero muchos demócratas rusos temían también que la expansión de la OTAN dejara a Rusia fuera de Europa, sometida al ostracismo político y considerada indigna de formar parte del marco institucional de la civilización europea. La inseguridad cultural se añadió a los temores políticos, con lo que la expansión de la OTAN pareció la culminación de la vieja política occidental de aislar a Rusia, de dejarla sola en el mundo y vulnerable a sus muchos enemigos. Además, los demócratas rusos no captaron, sencillamente, ni la profundidad del rencor de los centroeuropeos con respecto al medio siglo de dominación de Moscú, ni su deseo de formar parte de un sistema euroatlántico mayor».
Zbigniew Brzezinski, El gran tablero mundial. La supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos, 1997.
Antes del estallido de la guerra, cuando la presión de Putin consistente en acumular una enorme fuerza de combate junto a las fronteras de Ucrania hacía evidente que algo grave pasaría pero era imposible determinar qué sucedería exactamente, la corriente política en la que milito aprobó, a pesar de no pocas reticencias iniciales, una declaración[11]https://puntodevistainternacional.org/project/contra-la-escalada-militar-de-la-otan-y-rusia-en-europa-oriental/?et_fb=1&PageSpeed=off alertando de que lo que estaba teniendo lugar no era teatro, sino un riesgo de guerra inminente, y ponía el acento en los antecedentes históricos, en el contexto de inestabilidad geoeconómica y geopolítica que presidía las tensiones del momento —haciendo particularmente peligrosa la situación—, en el papel tanto de la reconstrucción del imperialismo ruso como del acorralamiento operado por la OTAN contra Rusia durante treinta años[12]Vid. https://jacobinlat.com/2022/03/16/la-eterna-marcha-hacia-el-este/ y que ha contribuido a alimentarlo y, último pero no menos importante, hacía un llamamiento a las fuerzas progresistas y pacifistas a movilizarse preventivamente contra un más que probable conflicto armado[13]Un artículo muy equilibrado, completo y sintético inmediatamente posterior a la invasión es el siguiente de Valerio Arcady … Seguir leyendo. Situar la responsabilidad del Tratado de Versalles (con su culpabilización exclusiva de Alemania por la Gran Guerra, su asfixia económica por las reparaciones y algunas pérdidas territoriales) en alimentar el resentimiento nacionalista de la Alemania de Weimar contra la izquierda y la Entente (y en particular la Francia de Clemenceau) no equivale a justificar el nazismo, sino a entender que no sólo tenía culpables dentro de Alemania sino también fuera. Recordar hoy las humillaciones impuestas por los países capitalistas a la antigua URSS, su complicidad en su saqueo mafioso y oligárquico (padecido tanto por Rusia como por Ucrania), el apoyo a acciones tan poco liberal-democráticas y humanitarias como el bombardeo por Yeltsin del Soviet Supremo en 1993—en aquel entonces el primer parlamento plenamente electo de la historia del país—para coronar una restauración capitalista autoritaria o su benevolencia ante los asaltos “antiterroristas” de Yeltsin (1994-1996) y Putin[14]Quien a cambio apoyaría la “guerra contra el terrorismo” de George W. Bush a partir del 11S de 2001. (1999-2009) contra Chechenia en nombre de la “defensa de Occidente”… no equivale a justificar el militarismo despótico de un Bonaparte gran ruso como Putin, sino a analizar las responsabilidades compartidas en su génesis.
«¡Los noventa: nunca más! »
Adagio popular ruso
Tampoco se puede olvidar que la desmembración caótica de la Unión Soviética —perpetrada contra la voluntad de la mayoría de su población, manifestada en un referéndum celebrado poco tiempo antes— por los sectores más procapitalistas de las principales repúblicas de la URSS, en lo que Poch de Feliu llama acertadamente el “contubernio de Belavezha”[15]Rafael Poch de Feliu, Entender la Rusia de Putin, Ed. Akal, Madrid, 2018, p. 83., condujo a un colapso económico dramático en todas las ex repúblicas soviéticas (coronado por el crash financiero de 1998[16]La terapia de choque procapitalista, la depauperación generalizada y humillaciones económicas infligidas por Geoffrey Sachs están bien descritas en Cédric Durand, “Cold peace”: … Seguir leyendo), pero particularmente agudo en Ucrania, algo que, unido a la división interna de las oligarquías ucranianas postsoviéticas, ha tenido consecuencias nefastas para dicho país (la única exrepública soviética que hoy en día tiene todavía un PIB per cápita inferior al de los tiempos de la URSS) y particularmente desestabilizadoras[17]Este artículo de Volodymyr Ishchenko, uno de los principales intelectuales marxistas ucranianos, también es muy esclarecedor al respecto: … Seguir leyendo. El hecho de que un sector estuviera orientado hacia Moscú y el otro hacia la Unión Europea constituía un frágil equilibrio político[18]Vid https://rafaelpoch.com/2022/02/15/haciendo-memoria/, económico y cultural en un país muy diverso y atormentado por su historia (haciendo honor a su nombre: “tierra fronteriza”, gran llanura en disputa entre imperios y potencias rivales desde la Edad Media). Dicho equilibrio se rompió tras la revuelta de 2014, cuando Yanukovich se retiró del protocolo de relación con la Unión Europea cuando ésta le chantajeó obligándole a romper toda relación comercial con Rusia para acercarse a la UE[19]https://rafaelpoch.com/2022/02/02/reventando-el-polvorin-ucraniano/. La retirada del acuerdo detonó la genuina revuelta democrática y antioligárquica que desembocaría en el Euromaidán. Como es bastante conocido, el desarrollo del movimiento conocerá un ascenso de la represión policial hasta culminar, durante la noche del 22 de febrero de 2014, en una masacre que acabará con la vida de más de 60 personas (tanto de manifestantes como de policías antidisturbios) por francotiradores apostados en una azotea. Hasta el día de hoy todavía no han sido identificados los autores de la matanza, entre otras cosas porque las nuevas autoridades en ningún momento iniciaron una investigación de los hechos[20]A pesar de no haberse esclarecido la autoría de los hechos, como mínimo se sabe que los disparos provenían de un edificio controlado por los manifestantes —no por la policía de Yanukovich—. … Seguir leyendo.
Dicha masacre condujo a la caída de Yanukovich y al ascenso al poder de gobiernos no menos oligárquicos y que, por desgracia, fueron capaces de agitar un nacionalismo ucraniano en proceso de radicalización para encubrir el hecho de que revuelta del Maidán fue incapaz de introducir cambios estructurales igualitarios y una profundización democrática significativa[21]Vid https://newleftreview.org/issues/ii133/articles/volodymyr-ishchenko-towards-the-abyss. Es más, además de nacionalistas, eran pro-OTAN y abiertamente antirrusos. Por desgracia, el gobierno de Poroshenko pisoteó algunos derechos culturales y civiles de la población rusófona, impuso leyes de descomunización en 2015 —prohibición del partido comunista incluida[22]Véase al respecto este informe de Amnistía Internacional https://www.amnesty.org/es/latest/news/2015/12/ukraine-communist-party-ban-decisive-blow-for-freedom-of-speech-in-the-country/, fuerza que contaba entonces con un apoyo electoral del 14% a pesar de estar dominada por una facción oligárguica, como, por lo demás, lo están todos los grandes partidos del país— y convirtió en héroe nacional del antiguo ultranacionalista pronazi —y, en tiempos de la Guerra Fría, protegido de la CIA para lanzar una guerrilla antisoviética en Ucrania Occidental— Stepan Bandera[23]Incluso se ha entrado en una lógica de revisionismo histórico —muy parecido, por cierto, al que existe en la Rusia putiniana— que ha conducido a la censura de obras como Stalingrado, del … Seguir leyendo, quien había creado unidades militares que lucharían codo con codo con la Wermacht cuando ésta inició su invasión de la URSS en 1941. La llegada de este cambio de gobierno, con una creciente marginación de las fuerzas progresistas a manos de los partidos liberales, las ONG financiadas por Occidente y, último pero no menos importante, las protomilicias de ultraderecha que habían salido prestigiadas por los enfrentamientos del Maidán —y que habían logrado integrarse en el aparato represivo y militar del Estado ucraniano y colocar a varios de sus miembros en determinados ministerios clave— provocó, a su vez, una revuelta de la población contraria a la ruptura de relaciones con Rusia y temerosa del crecimiento del ultranacionalismo ucraniano. Es importante puntualizar que, si bien afortunadamente el peso electoral de la ultraderecha ucraniana es menor que en otros países, se dan no obstante dos dinámicas muy inquietantes: existe una enorme porosidad entre este sector y los sectores liberales (no hay prevención ninguna hacia ellos en el mainstream del tipo “cordón sanitario”, por muy hipócrita que sea en otros países) y han logrado que algunas de sus consignas se hayan convertido en parte del “sentido común” (en el sentido gramsciano) de buena parte de la población de Ucrania Occidental[24]Vid. el reciente artículo de Tony Wood: https://newleftreview.org/issues/ii133/articles/tony-wood-matrix-of-war. En este contexto, la población opuesta al giro antiruso sufrió también una represión sangrienta a manos de sectores ultraderechistas ante la aquiescencia total del aparato represivo: la muerte de 46 manifestantes “AntiMaidan” quemados vivos impunemente en la sede de los sindicatos de Odesa, donde se habían intentado proteger de un ataque con cócteles molotov por parte de hooligans futbolísticos ultranacionalistas y de grupos ultraderechistas como Pravy Sektor y Svoboda[25]Afortunadamente existe un informe bastante concluyente sobre los hechos por parte del Consejo de Europa: https://www.wsws.org/en/articles/2016/01/19/odes-j16.html, embrión de lo que se daría en llamar el Batallón Azov, fue el pretexto para la proclamación de las repúblicas secesionistas del Donbas y la toma de la península de Crimea por las fuerzas del Kremlin. Es bien sabido que la guerra del Donbas había costado ya 14.000 muertes antes de la invasión ordenada por Putin[26]La represión de Milosevic contra los albano-kosovares en 1999, que a mi juicio fue mucho más limitada, y la creación de la UÇK —como sabemos hoy— con algunos sectores provenientes del crimen … Seguir leyendo. El hecho de que hasta el momento no haya habido investigaciones oficiales serias sobre las masacres del Maidan o de Odesa, o las violaciones de los derechos humanos que se han dado en el Donbas (en general ignoradas por los principales medios de comunicación occidentales) dice muy poco a favor del gobierno oligárquico y ultranacionalista de Petro Poroshenko y de colaboradores suyos como el expresidente georgiano antirruso, pro-OTAN y con fuertes conexiones con el aparato de Estado estadounidense, Mijeíl Saakashvili[27]No olvidemos que el papel de Saakashvili en el intento fallido de Georgia en recuperar militarmente Osetia del Sur y de incorporar a aquella exrepública soviética a la OTAN constituyó un punto de … Seguir leyendo. Con la participación en la guerra de unidades militares como el batallón Azov, compuesto casi exclusivamente de neonazis con asistencia e instrucción militar estadounidense, por un lado, y de mercenarios y grupos de extrema derecha y estalinistas no menos siniestros teledirigidos por el Kremlin, a través de la manipulación de la revuelta antiMaidan por la inteligencia militar rusa, me parece innegable que ha habido durante los últimos ocho años una intensa disputa interimperialista por el control geopolítico y geoeconómico del país, como apunta acertademente Achim Engelberg[28]https://www.eurozine.com/caught-in-the-geopolitical-crossfire/#anchor-footnote-6. A pesar de que se firmaran los acuerdos de Minsk en 2015, nunca llegó a pacificarse completamente la zona y, contraviniendo lo que se había acordado, el gobierno de Kiev se negó a conceder estatus especial alguno a estas regiones capaz de desactivar el conflicto —tanto por el creciente nacionalismo antiruso como por las amenazas de la ultraderecha contra quien se atreviera a implementarlos—.
A pesar de que la elección por amplia mayoría, en abril de 2019, de Volodymyr Zelenski —un nacionalista ucraniano más moderado, rusófono y de origen judío con un programa supuestamente anti-oligárguico[29]No obstante, hay indicios bastante consistentes para dudar de la honradez del combate anti-oligárquico de Zelenski, vid. … Seguir leyendo
más respetuoso de la diversidad del país y conciliador en relación con el conflicto del Donbas[30]No obstante, no perdamos de vista que es un firme defensor del imperialismo occidental. Esta carta abierta procedente de Palestina nos recuerda dos cosas fundamentales: en primer lugar, la … Seguir leyendo— despertara esperanzas de mejora, en su programa figuraba la voluntad de integrar a Ucrania en la OTAN y la exigencia de la devolución de Crimea a Ucrania, sabedor de que ambas demandas aumentaban inevitablemente la tensión con Rusia.
Todos los hechos relatados hasta aquí son indispensables para evaluar la concatenación de fenómenos que anteceden la invasión del 24 de febrero y necesarios para caracterizar con precisión la guerra en curso. Nuestro deber de solidaridad incondicional para con las víctimas de la guerra en ningún caso nos obliga a olvidar que lo ocurrido en Ucrania desde 2014 no ha reforzado los valores progresistas en ese país y que sus sucesivos gobiernos tampoco han brillado por el respeto a las minorías, ni han desarrollado políticas que consolidaran, a mi juicio, la soberanía, la cohesión nacional y una política internacional independiente[31]Véase a este respecto la siguiente entrevista a Volodymyr Ishchenko, uno de los principales intelectuales de izquierdas del país: Vid: … Seguir leyendo.
Es indudable, a su vez, que Rusia ha perdido influencia en Ucrania desde 2014 y que es incapaz de contrarrestar política y económicamente la creciente penetración occidental en el país —el Kremlin carece del “soft power” propio del imperialismo occidental en general y americano en particular y no tiene que digamos un modelo de sociedad que ofrecer que resulte atractivo desde el punto de vista económico (extractivismo corrupto), político (“democracia de imitación” y autocracia en los hechos) y social (una sociedad con desigualdades casi equivalentes a las de Estados Unidos)—, ello explica en parte que sus relaciones con Ucrania hayan transitado hacia una diplomacia coercitiva en 2021 primero y hacia la aventura militar lanzada el 24 de febrero después —tan catastrófica para Rusia o más de lo que lo es para Ucrania misma—… con la vana ilusión de lograr dichos objetivos. Todo ello es indiscutible, pero no es menos cierto que Rusia, a su vez, consideraba cassus belli desde hacía años la integración de Ucrania en la OTAN[32]Vid. Tariq Ali, “News from Natoland” https://newleftreview.org/sidecar/posts/news-from-natoland. Cuando el 22 de diciembre de 2014 la Rada (parlamento) de Kiev decidió que Ucrania abandonaba su condición de país no alineado e iniciaba su acercamiento a la OTAN a mi juicio era inevitable que se degradaran las relaciones con Rusia[33]Es cierto que Putin utiliza la cuestión de la OTAN como un elemento propagandístico para legitimar su propia agenda imperial reaccionaria (como sostiene acertadamente David Ost: … Seguir leyendo y, al hacerlo, las nuevas elites postMaidan, alentadas en esta decisión por Washington y reforzadas por la creciente influencia ultranacionalista, estaban adoptando un rumbo de colisión que innegablemente carga también con su parte de la responsabilidad en no haber conjurado la catástrofe actual.
Dicho todo esto, por supuesto es absurdo y delirante el discurso de Putin para justificar su invasión apelando a un peligro inminente para la seguridad de Rusia y proclamando que los fines de su “operación técnico-militar” es “liberar a Ucrania de una pandilla de drogadictos y desmilitarizar y desnazificar” el país. Es más, como es bien sabido, a Putin no le faltó tiempo para atacar a la figura de Lenin, no solamente por haber dirigido la primera revolución obrera y campesina triunfante de la historia, sino por haber contribuido a crear una unión de repúblicas socialistas capaz de romper con la larga tradición de opresión nacional del zarismo y de establecer un marco de cooperación entre pueblos unidos por un proyecto político común basado en el internacionalismo y en el derecho de autodeterminación de las nacionalidades[34]Es interesante este artículo de Kessler a este respecto … Seguir leyendo
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III
¡Russians out, Americans in, Germans down!
«Dado que la principal exigencia de Putin es la garantía de que la OTAN no aceptara a más, y en concreto a Ucrania o Georgia, obviamente no habría existido ninguna motivación para la crisis actual si no hubiera habido una expansión de la Alianza Atlántica tras el final de la Guerra Fría o si la expansión hubiera tenido lugar de acuerdo con la construcción de una estructura de seguridad en Europa que incluyeraa Rusia».
La conocida frase de Lord Ismay (primer secretario general de la OTAN) que abre este apartado describe bien los objetivos estratégicos de dicha organización. En lo esencial mantiene su vigencia en la actualidad a condición de hacer extensiva la alusión a los alemanes al conjunto de la Unión Europea. Me explico. Decía más arriba que el shock de la guerra, la campaña mediática que jalea la guerra del bien (la defensa de la civilización y los “valores” europeos[36]Slavoj Zizek nos recordaba la hipocresía nauseabunda que destila el entusiasmo de los gobiernos e instituciones de la UE en favor de la acogida de los refugiados ucranianos, que sin duda apoyamos, … Seguir leyendo por los ucranianos) en su lucha contra el mal (la “barbarie asiática” representada por los rusos) y un ambiente neomacartista contra la disidencia intelectual y política lleva a determinados sectores de la izquierda a escamotear un factor fundamental en la crisis actual, a saber, que, del mismo modo que el único responsable de la invasión de Ucrania no es otro que Putin y sus delirios neozaristas, no es menos cierto que la extensión de la OTAN al Este y el cierre en falso de la Guerra Fría, así como la negativa sistemática a atender las peticiones diplomáticas de Rusia en los últimos treinta años por parte de las cancillerías occidentales, en general, y de la norteamericana en particular, carga con buena parte de la responsabilidad por haber dinamitado cualquier posible arquitectura política de la paz en Europa. Siempre ha resultado más cómodo para las contradicciones europeas (crisis económica y desigualdades norte-sur y crisis de la deuda en la UE, ascenso del populismo reaccionario, crisis migratoria, Brexit, etc…) y, en particular, para las relaciones euroamericanas excluir a Rusia sistemáticamente del concierto europeo[37]Tiene razón Marco d’Eramo (https://newleftreview.org/sidecar/posts/216) cuando sostiene que la Unión Europea no ha sabido tener otra relación con Rusia que no fuera darle la espalda, dado su … Seguir leyendo, ya que nunca ha dejado de definirse como un Estado enemigo de la OTAN. Si hay un argumento de Gilbert Achcar en su debate con Stathis Kouvelakis[38]Aquí pueden encontrarse todos los textos: https://vientosur.info/debate-la-guerra-en-ucrania-y-el-antiimperialismo/ que me parece totalmente insostenible es caracterizar la guerra imperial en curso del mismo modo que intervenciones occidentales como la conquista de Iraq por Estados Unidos en 2003[39]En la que participaron 1700 efectivos enviados por el entonces presidente ucraniano Kuchma en misión de “estabilización”, vid. Tony Wood, cit.. No es equiparable por varios motivos: no tiene una motivación económica comparable a la primera —controlar enormes recursos energéticos con las ventajas competitivas que supone en relación con bloques económicos rivales no es comparable al potencial cerealístico o a los minerales raros (como el litio) que pueda tener Ucrania—, ni el mismo significado geopolítico —la cercanía de Ucrania a Rusia no tiene el mismo significado cuando la posibilidad de estacionamiento de armas de destrucción masiva apuntando a Rusia es bien real, a diferencia de las armas de destrucción masiva imaginarias de Iraq (a más de 10.000 quilómetros de las fronteras estadounidenses), que, cuando existieron, fueron, por cierto, suministradas por Estados Unidos y por Donald Rumsfeld en persona en los 80 para aplastar al Irán de la revolución islámica—. A mi juicio, la lucha contra la OTAN como alianza militar imperialista debe de recaer en el pueblo ucraniano. Pero creo además que no se puede reducir la cuestión de la incorporación o no a la OTAN exclusivamente a un problema democrático. En este caso se añade que, si el Estado vecino cree —con mayor o menor grado de justificación, poco importa— que dicha integración supone un “peligro existencial”, creo que lo razonable es, como mínimo, tener en cuenta este dato y al menos contemplar la necesidad de garantizar, como recoge en teoría la propia OTAN en sus “principios”, que toda ampliación no vaya en detrimento de las exigencias de seguridad legítimas de otro Estado. Que los gobiernos de la OTAN desprecien descaradamente este aspecto no debe de sorprender a nadie, lo que sería mucho más inquietante es que militantes de izquierdas y antiimperialistas viesen las cosas más o menos igual y despachasen cualquier matiz como una burda propaganda del Kremlin.
Imaginemos por un momento la situación, no del todo descartable tras el Brexit y el contexto de inestabilidad y crisis política, económica, social y democrática que ha abierto en el Reino Unido[40]Vid. Perry Anderson, “¿Ukania perpetua?” https://newleftreview.es/issues/125/articles/ukania-perpetua-translation.pdf, de que Escocia (una nación que, a pesar de importantes conflictos, comparte Estado con Inglaterra y Gales desde hace más de tres siglos, es decir, es un “pueblo hermano” para la mayoría de la población) celebra, tras un considerable apoyo político y financiero de Rusia a los partidos independentistas, un referéndum contra la voluntad de Downing Street, proclama la independencia por la mínima y lleva adelante una política de hechos consumados sin alcanzar acuerdo alguno de separación pactada con el Reino Unido, algo que la mayoría de los británicos experimentarían como un gran trauma y una tremenda humillación en uno de los contextos políticos más difíciles de su historia. Sería bastante probable que surgieran conflictos internos importantes, disputas fronterizas y dislocaciones económicas y arancelarias muy considerables. Tampoco sería descartable que Londres apoyara y financiara a las regiones más unionistas de la nueva Escocia. Ese escenario, por sí mismo, crearía tensiones importantes entre Londres y Edimburgo. Ahora imaginemos por un momento que ante dichas tensiones Edimburgo aceptara créditos millonarios de Rusia y China y recibiera asesores militares y sistemas de armas de última generación del Kremlin. Y que ante las protestas de Londres se argumentara en la izquierda que no son legítimas, ya que hay que apoyar el derecho de autodeterminación de los escoceses y que las exigencias de Downing Street de evitar la instalación de armas ofensivas hostiles en el país vecino no son aceptables dado el historial de intervenciones imperialistas británicas en todo el mundo. Ahora demos un paso más allá, supongamos que dado el aumento de la tensión con Inglaterra y en agradecimiento por el apoyo financiero y militar prestado, la nueva Escocia independiente decidiera ceder el uso de la antigua base británica de Clyde de submarinos nucleares polaris a la flota de submarinos nucleares rusos del Báltico y que Rusia justificara dicha toma de posesión diciendo que no iba contra la seguridad de Inglaterra, sino que era una medida para contribuir a proteger la seguridad de la frontera sur de Estados Unidos de la inestabilidad generada por los flujos migratorios procedentes de México[41]Por cierto, según el analista conservador ya citado, Robert Kaplan (cit.), un escenario de desestabilización político-militar en la frontera Sur de Estados Unidos es una eventualidad en absoluto … Seguir leyendo. Es muy probable que las autoridades de Londres, no sólo no apreciaran el sentido del humor ruso, sino que además probablemente se lo tomarían como una provocación inaceptable y lanzarían algún tipo de ultimátum a los escoceses. Argumentar que la salvaguardia de la seguridad nacional inglesa junto a sus fronteras no es legítima por su indiscutible pasado (y presente…) imperial y por su larga historia de guerras de opresión nacional contra Escocia resultaría, a mi juicio, cuanto menos demagógico. Creo que la posición razonable sería que se buscara un futuro desnuclearizado para Escocia y algún tipo de estatus de neutralidad pactado con Downing Street y las grandes potencias, como el que Austria y Finlandia —dos países perfectamente democráticos y soberanos— han disfrutado desde el final de la Segunda Guerra Mundial, independientemente del evidente historial de opresión nacional y pasado imperial inglés. Pues bien, del mismo modo que una izquierda escocesa e internacional serias, aun rechazando que las grandes potencias dicten la política de defensa de pequeñas naciones, plantearían este escenario para una hipotética Escocia independiente, me parecería una catástrofe política e intelectual de primer orden que fuera calando en la izquierda el relato propagandístico cargado de demagogia y de cinismo propagado por la OTAN en relación con los hechos, que no hipótesis imaginarias, acaecidos en Ucrania desde como mínimo 2014[42]Si bien hay que condenar sin ambigüedades la propaganda putinista que da por hecho que Ucrania no es un Estado viable y que asimila la intención de Ucrania de ingresar en la OTAN a un peligro … Seguir leyendo.
Ciertamente, la visión que se tiene en distintos lugares de Europa sobre lo que es la OTAN varía debido a la historia particular de cada país[43]Vid. Perry Anderson, El Nuevo Viejo Mundo, Ed. Akal, Madrid, 2012.. No es lo mismo en Portugal, donde la supuesta defensa de las libertades contra el totalitarismo que proclamaba dicha organización no fue impedimento para incorporar a ella a la dictadura salazarista; en Italia, donde el terrorismo negro de la estrategia de la tensión vinculado a la OTAN se proponía impedir una victoria electoral de los comunistas por todos los medios; o en países que han padecido golpes de Estado patrocinados por la OTAN como el de coroneles en Grecia en 1967 o el de Evren en Turquía en 1980[44]Vid. https://vientosur.info/otan-control-geopolitico-soberanias-limitadas-e-involucion-politica/ y el libro de Daniele Ganser, Los ejércitos secretos de la OTAN, la Operación Gladio y el terrorismo … Seguir leyendo… que en los países del Este de Europa, que estuvieron sometidos al dominio estaliniano durante casi cincuenta años, donde la caída de la URSS abría horizontes de libertad y de bienestar material gracias al “sueño” europeo y la promesa de “protección” de la OTAN frente al oso ruso. Esto se entiende bien en España, donde los sectores más inteligentes de la burguesía que había patrocinado el franquismo entendieron que un régimen liberal integrado en Europa era imprescindible para la recomposición de la hegemonía burguesa en el país y un sistema mucho más seguro para gestionar la crisis capitalista y las políticas de austeridad que acompañaban inevitablemente la lucha por recuperar las tasas de ganancia perdidas por el capital en los años 70. Aquí también se utilizó el chantaje de aceptar la integración en la OTAN como peaje necesario en nuestro viaje hacia los derechos democráticos y sociales europeos. No obstante, y admitiendo que eran otros tiempos, la pervivencia de una izquierda clasista y revolucionaria permitió librar un combate pacifista decidido contra los bloques militares y contra la lógica exterminista (en expresión de E.P. Thompson) del armamento nuclear sin por ello dejar de apoyar la lucha armada revolucionaria en Centroamérica, por ejemplo. Digo todo esto porque probablemente en la Europa actual se esté dando también una correlación muy clara entre el estado organizativo e ideológico de la izquierda anticapitalista y el juicio que nos merece la OTAN. En la situación política actual éste no es un debate secundario, ya que influye de un modo decisivo en el análisis que se está haciendo del conflicto militar más grave que sacude al continente desde la Segunda Guerra Mundial y condiciona las alianzas en la izquierda y las tareas de solidaridad y de lucha por la paz en esta fase. Es sumamente preocupante que un sector de la izquierda anticapitalista europea haya adaptado su discurso a las simpatías por la OTAN que llegan de la prácticamente inexistente izquierda política de los países de Europa oriental, región que cuenta con los gobiernos más reaccionarios del continente después del del propio Putin y que más abiertamente están alentando la intervención directa de la OTAN en el conflicto, en particular Polonia y Lituania[45]Creo que ello explica que este manifiesto de solidaridad con Ucrania no haga mención alguna a la OTAN al referirse a la guerra en curso (Castellano | European Solidarity Network with Ukraine … Seguir leyendo. En mi opinión esta posición no solamente no ayuda a elevar el nivel de conciencia política y a desarrollar una izquierda de clase en esos países, que siguen sufriendo las consecuencias de la devastación social e ideológica del estalinismo, sino que además distorsiona gravemente el análisis de la naturaleza del conflicto en curso y contribuye al desprestigio de una izquierda europea que deberá resistir un nuevo ascenso militarista, austeritario y liberticida en todo el continente.
«La buena política consiste en hacer creer a los pueblos que son libres»
Napoleon Bonaparte
La geopolítica existe[46]Creo que libros como La venganza de la geografía (RBA editores, Barcelona, 2013) y El retorno del mundo de Marco Polo (RBA editories, Barcelona, 2019), de un autor tan poco sospechoso de ser amigo … Seguir leyendo y las correlaciones de fuerzas entre potencias imperialistas también, aunque no se haya votado en la ONU. Como es sabido, las luchas de poder entre grandes potencias condicionan considerablemente las relaciones internacionales durante largos periodos históricos e imponen unas dinámicas que inevitablemente limitan el abanico de opciones democráticas que puedan adoptar los pueblos. Este hecho obliga a entender que las luchas de emancipación están siempre sobredeterminadas por las pugnas interimperialistas, del mismo modo que la fuerza de la gravedad existe independientemente de la opinión que nos merezca Isaac Newton, por ejemplo. Digo esto porque Europa y el mundo, pero sobre todo Ucrania, Rusia y el resto de las repúblicas exsoviéticas, están pagando muy caro el cierre en falso de la Guerra Fría. Al igual que en otros contextos históricos, la actitud de las potencias vencedoras ha marcado drásticamente las dinámicas de un largo periodo histórico. Veamos algunos ejemplos de ello. Las potencias que derrotaron el Imperio napoleónico en 1814 tuvieron la prudencia de respetar, grosso modo, la integridad territorial de Francia, de integrar al país en el Congreso de Viena y de evitar humillaciones irreversibles que condujeran a un estallido del concierto europeo, que, a pesar de algunos conflictos breves y localizados, fue capaz de preservar un equilibrio bastante estable en el sistema de Estados y evitar guerras de gran envergadura durante el siglo que condujo hasta la Gran Guerra de 1914-18. Sin embargo, el Diktat de Versalles impuso unas condiciones draconianas a Alemania (culpabilización exclusiva por el conflicto, pérdidas territoriales significativas y asfixia económica a través de reparaciones de guerra impagables) que sentarían las bases para una gran revancha del militarismo alemán, que se concretaría en el proyecto imperial del nazismo. Tras el desenlace apocalíptico de la Segunda Guerra Mundial, los aliados que habían derrotado al Eje procuraron velar por el desarrollo económico alemán, evitar su marginación del sistema ONU y hasta condonaron su deuda externa en 1953, es más, aceptaron su rol dirigente, a través de su parteneriado con Francia, en el impulso el proyecto de la integración europea[47]Juan Carlos Pereira, Historia de las relaciones internacionales contemporáneas, Ed. Ariel, Barcelona, 2009.. El caso alemán posterior a 1945 contrasta dramáticamente con el maltrato sufrido, en primer lugar por la Unión Soviética de los tiempos de Lenin y Trotsky, cuando todas las potencias imperialistas lograron, con su intervención durante la guerra civil, si no el completo hundimiento que deseaban de la experiencia revolucionaria de los bolcheviques, como mínimo imponer una destrucción física, económica y moral que contribuiría decisivamente a sentar las bases para la involución antidemocrática y burocrática del estalinismo y que reduciría radicalmente y de un modo bastante irreversible el atractivo de la Revolución soviética como alternativa de sociedad entre el grueso de las clases populares de los países capitalistas desarrollados… hasta su hundimiento final bajo la presión combinada de la carrera armamentística y de una ineficiencia económica crónica y el consiguiente estancamiento continuado de las condiciones de vida material de la población. En fin, con la Perestroika en la URSS, la buena voluntad y la generosidad pacifista y reformadora demostrada por Gorbachov, no sólo no despertó ningún tipo de reciprocidad entre las potencias occidentales en los tiempos de la “paz fría”[48]Según la expresión de Cédric Durand: https://newleftreview.org/sidecar/posts/cold-peace, sino que fue percibida como una gran oportunidad de completar un proyecto de dominación global y como un signo de debilidad que sólo merecía gestos de desprecio y prepotencia. Como es bien sabido, el renacimiento del nacionalismo imperialista ruso que representa Putin y sus protestas y gruñidos impotentes sistemáticamente ignorados en las cancillerías de la OTAN no son ajenos a esta secuencia histórica.
«Recordar que la sensibilidad humanitaria de Estados Unidos (y de Europa) es muy selectiva, que apoyó las masacres del régimen indonesio en 1965, que urdió el golpe de Estado chileno en 1973, que apoyó la representación de los jemeres rojos en la ONU hasta 1988 (¡!), que apoyó a Saddam Hussein contra Irán, que equipó al ejército turco a precio de saldo, que encuadró a la contra en Centroamérica y que entrenó a los sicarios colombianos, no es suficiente para excluir una buena acción. Pero es suficiente para preguntarse por las razones de una «ética» tan excepcional, su por qué, su cómo y su para qué».
Daniel Bensaïd, Contes et légendes de la guerre étique, 1999.
Si bien esta guerra plantea no pocos interrogantes angustiosos e incógnitas inquietantes, permite no obstante conservar algunas certezas.
La primera es que, acabe como acabe, esta guerra ya es, en sí misma, una gran oportunidad para la OTAN en general[49]Que en esta guerra aparece ante amplios sectores como una organización defensora del débil contra el fuerte, como apunta acertadamente Franco Turigliatto: … Seguir leyendo, y para Estados Unidos en particular, desde todos los puntos de vista imaginables. Y creo que sería particularmente inquietante que estos razonamientos no fueran compartidos por lo que queda de la izquierda en Europa[50]Comparto plenamente aquí muchos de las líneas de reflexión de Wolfgang Streek en un artículo reciente: … Seguir leyendo:
a) Tras largos años de ampliación al Este[51]Nunca se insistirá lo suficiente en que la declaración de la OTAN tras su cumbre de Bucarest en abril de 2008, en la que se anunciaba que Georgia y Ucrania se incorporarían a dicha organización, … Seguir leyendo, de intervención en los asuntos internos de Georgia y Ucrania, tras la instalación de escudos antimisiles en Rumanía, Polonia y España (justificados por la amenaza nuclear que representa… Irán, sic!) y de denuncias cada vez más intensas contra el autócrata del Kremlin, ha logrado que Rusia se lanzara a un conflicto armado que opera como una especie de profecía autocumplida de una organización que necesita del conflicto en Europa para justificar su existencia, extenderse y (re)soldar su cohesión interna.
b) Permite dar salida a uno de los grandes negocios que comparten toda y cada una de las potencias imperialistas[52]Algo que reconoce el propio Achcar (https://vientosur.info/para-los-fabricantes-de-armas-la-guerra-en-ucrania-es-un-gran-negocio/), pero pasando de puntillas sobre una cuestión fundamental, a saber, … Seguir leyendo (incluidas, por supuesto, Rusia y China), que es un gran impulso al complejo militar-industrial. En un artículo reciente[53]https://vientosur.info/en-esta-hora-de-grave-peligro-en-solidaridad-con-la-resistencia-ucraniana-reconstruyamos-el-movimiento-antiguerra-internacional/, que a mi juicio es confuso y subestima enormemente la responsabilidad de la OTAN en el estallido de la guerra en Ucrania[54]Como muy bien apunta Noam Chomsky (https://www.sinpermiso.info/textos/centremonos-en-evitar-una-guerra-nuclear-en-lugar-de-debatir-sobre-la-guerra-justa-entrevista-a-noam), parece que lo que ha … Seguir leyendo, Pierre Rousset y Mark Johnson sostienen lo siguiente: “No vemos ninguna contradicción entre la exigencia de reducir el gasto militar en los países de la OTAN y el suministro de armas a Ucrania. De hecho, la entrega de armas a Ucrania sin incrementar los presupuestos militares en los países miembros de la OTAN contribuiría a la reducción del arsenal de la OTAN. Por supuesto, esto solo tendría un efecto limitado, ya que los países de la OTAN están suministrando a Ucrania sobre todo armas más antiguas, en particular las de la época soviética que todavía están en uso o almacenadas en los países de la OTAN del este de la UE”. Creo que lo mínimo que se puede decir sobre esta afirmación es que resulta totalmente anecdótico el envío de armamento anticuado de los tiempos de la Guerra Fría y sólo tendría que ver con las entregas procedentes de la antigua RDA o de Polonia, una parte totalmente marginal si tenemos en cuenta el conjunto de la asistencia militar occidental. Si analizamos los cargamentos enviados por Estados Unidos[55]En esta documentación el gobierno norteamericano (https://www.whitehouse.gov/briefing-room/statements-releases/2022/03/16/fact-sheet-on-u-s-security-assistance-for-ukraine/) sólo detalla el … Seguir leyendo y el Reino Unido, por ejemplo, constataremos que se trata de armas de última generación recién salidas de sus fábricas y, aunque parezcan gratis para Ucrania (desde el punto de vista económico, ya que por supuesto nunca lo son desde el punto de vista político, como saben muy bien los autores del artículo), sin duda no lo serán desde el punto de vista de la transferencia fabulosa de recursos públicos originados en la explotación del trabajo hacia el beneficio privado capitalista que caracteriza a los complejos militar-industriales[56]Para un informe detallado de los envíos de armas de Estados Unidos, la OTAN y la Unión Europea véase este informe de la Cámara de los Comunes británica: … Seguir leyendo. Aun reconociendo que la izquierda occidental no es nadie para decirle a los ucranianos de dónde deben obtener el armamento que necesitan para defenderse de la invasión de Putin, no es menos cierto que se plantean diversos problemas políticos capitales para la izquierda de los países imperialistas occidentales:
Mi opinión es que, en el terreno de la lucha política concreta y en el cuerpo a cuerpo por defender una política coherente, en los debates políticos que parten aguas (sí o no a la entrada a la OTAN, sí o no a Maastricht, sí o no a la invasión de Iraq, sí o no al Tratado Constitucional Europeo, sí o no a la intervención por procuración de la OTAN contra Rusia en Ucrania…) nunca hay espacio para los matices, ya que no resultan relevantes más allá de ínfimas minorías politizadas o de ambientes altamente intelectualizados. Creo que la reacción más probable de los representantes de la unión sagrada que proclaman que “Europa está en guerra”, como decía al principio de la crisis un apparatchik despreciable como Josep Borrell, será algo del estilo “¿cómo se atreven ustedes a oponerse a que nuestros gobiernos aumenten sus gastos militares para defendernos de la amenaza expansionista rusa cuando apoyaron el envío de armas de la OTAN a Ucrania? ¿Por qué razón apoyan que los ucranianos tengan los medios para defenderse y nosotros no?” Creo que la izquierda estaría muy mal situada y perdería credibilidad si suscribiéramos la posición de Rousset y Johnson.
No tengo la pretensión de tener todas las respuestas al respecto, pero sí me parece pertinente y necesario plantear determinadas preguntas y recordar que en momentos como el actual hay que ser sumamente prudentes en lo que decimos, ya que un paso en falso puede perseguirnos durante años o décadas[57]Los militantes de Anticapitalistas tenemos el honor de contar entre nuestras filas con Miguel Urbán, uno de los únicos 15 eurodiputados que votaron en contra de una resolución del PE que … Seguir leyendo.
c) Perpetúa a la OTAN como principal instrumento de dominación norteamericana del continente europeo[58]Esto está brillantemente expuesto en una de las obras capitales de geopolítica redactada por un referente de la política exterior estadounidense y gran artífice de la trampa afgana que hundió a … Seguir leyendo, rompe toda lógica de colaboración económica entre la UE y Rusia (y muy particularmente el Nord Stream 2; un objetivo estratégico de la Administración Biden, que por lo visto tiene intereses gasísticos personales en Ucrania). El reforzamiento actual de la OTAN sólo es comparable al que permitieon las guerras que condujeron al estallido de la exYugoslavia[59]Vid. Peter Gowan, La apuesta por la globalización. La geoeconomía y la geopolítica del imperialismo euro-estadounidense, Ed. Akal, Madrid, 2000., y muy particularmente la guerra de Kosovo de 1999 y los bombardeos sobre Serbia —primer gran aviso para navegantes que recibió la Rusia postsoviética sobre cómo el cosmopolitismo liberal de la OTAN defendía los derechos humanos—. Esos conflictos no sólo fueron un gran regalo de cumpleaños para que la OTAN celebrara su 50 aniversario y lograra relegitimarse tras el fin de la Guerra Fría, sino para que también perfilara una nueva doctrina estratégica que trascendiera su supuesto carácter “defensivo” y su ámbito geográfico nordatlántico originario para iniciar la globalización de su ámbito de actuación y adoptar cada vez más abiertamente un rol de verdadero gendarme mundial —lo cual sin duda presidiría hasta el pasado mes de agosto sus 20 años de brillante[60]No logro resistirme a recomendar el film del director y guionista australiano David Michôd, “Máquina de guerra”, una sátira divertidísima de este periodo, basada por lo demás en hechos … Seguir leyendo lucha por la emancipación nacional, la democracia, el progreso social, el desarrollo sostenible y la emancipación de las mujeres en Afganistán—[61]Para un sintético relato factual de un veterano militante pacifista sobre la evolución estratégica de la OTAN vid. … Seguir leyendo.
d) Permite dar un impulso a la economía norteamericana (hidrocarburos, cereales, armas, etc…) y generar un caos macroeconómico fenomenal en la Unión Europea, que va a tener que lidiar además con las consecuencias humanitarias del conflicto[62]Creo que este artículo de Francisco Louça da en el clavo en este aspecto y corrobora que dinamitar el proyecto Nord Stream 2 era un objetivo estratégico de la Administración Biden: … Seguir leyendo.
e) Va a permitir una nueva carrera de armamentos en Europa[63]He aquí un interesante artículo sobre el infradesarrollo social y la postración del movimiento obrero que comporta un complejo militar-industrial hipertrofiado, como en el caso de Estados Unidos, … Seguir leyendo —empezando por un renacer del militarismo alemán, que, tras el drástico aumento de su presupuesto militar que acaba de aprobar, va a transformarse en la principal potencia militar del continente por primera vez desde los tiempos del Tercer Reich, algo que debería inquietar enormemente a cualquier demócrata con nociones elementales de historia contemporánea—, un más que probable redespliegue nuclear estratégico y táctico tanto de Rusia como de la OTAN y, por encima de todo, deja claro que la política exterior europea no la dirige ni París, ni Berlín, ni Bruselas, sino Washington. Será muy divertido ver la continuación del pulso entre la Comisión Europea y los gobiernos de Polonia y Hungría sobre la preeminencia o no del derecho europeo sobre el nacional —a propósito de los derechos de las mujeres y del colectivo LGBTIQ—. Varsovia y Budapest, que albergan a los gobiernos más derechistas de Europa, tan sólo superados por el de Putin mismo, dan muestras de un histrionismo agudizado por la excitación belicista que recorre las cancillerías europeas al olor de la sangre derramada por el oso ruso. El gobierno polaco parece poseído por un revival pilsudskiano: hay destacados dirigentes polacos que se plantean seriamente la conveniencia de ocupar militarmente la Ucrania occidental. El gobierno húngaro, de marcados rasgos horthyanos, ha asistido a uno de los espectáculos más cómicos del drama espantoso que estamos viviendo: Víktor Orban borrando febrilmente sus twits elogiosos de, y sus selfies con, Vladímir Putin… tan apresuradamente como lo hicieron otros goliardos ultraderechistas europeos de la calaña de Le Pen o Salvini[64]Vid. https://www.nytimes.com/2022/02/26/world/europe/russia-putin-matteo-salvini-marine-le-pen.html.
f) Último pero no menos importante: la vuelta de la cultura política de la guerra fría, es decir, el proputinismo de sectores estalinistas y populistas de extrema derecha (lo que hemos denominado históricamente el «campismo», lo que, parafraseando a August Bebel, entendemos como un «antiimperialismo de los imbéciles») y el entusiasmo en la defensa del «mundo libre» à la BHL[65]Bernard-Henri Lévy, enfant terrible arrepentido del 68 que constituye el gran icono de la impostura intelectual narcisista, fuertemente potenciado por el sistema mediático francés debido a su … Seguir leyendo, desde la socialdemocracia hasta algún sector bien intencionado pero no menos desorientado de la izquierda anticapitalista, afectada por lo que no me resisto en denominar, en expresión de un amigo, el “altercampismo”.
En la tradición del marxismo revolucionario se ha utilizado la noción de “campismo” para caracterizar a las corrientes de la izquierda que han excusado la naturaleza reaccionaria de determinados regímenes en nombre de su supuesto antagonismo hacia el imperialismo occidental en general, y el estadounidense en particular, y por sus buenas relaciones con las supuestas “patrias del socialismo” que conoció el siglo XX, fundamentalmente la URSS estaliniana primero y posteriormente la China maoísta, o ambas a la vez. En la visión campista se entendía que el principal vector en el avance hacia el socialismo era el antagonismo entre los bloques en lugar de la lucha de clases internacional, por ello el análisis de clase se aplicaba, en el mejor de los casos, tan solo a los países capitalistas occidentales y se evitaba dicho examen para indagar en las contradicciones del “campo socialista”[66]Vid. Daniel Bensaïd, Trotskismos, Sylone Editorial, Barcelona, 2015.. No obstante, la tradición marxista revolucionaria normalmente reconocía la pervivencia de conquistas sociales en los países postrevolucionarios que obligaban a una defensa crítica de su derecho a existir contra un imperialismo capitalista económica y militarmente superior en nombre de la perspectiva de la extensión del proyecto revolucionario a nivel mundial. Esta tradición era, pues, capaz de distinguir entre un enemigo principal —los Estados imperialistas que jugaban un papel abiertamente contrarrevolucionario en la arena internacional— y un enemigo secundario —unas burocracias reaccionarias en la medida en que bloqueaban la transición al socialismo, autoritarias en tanto que impedían el surgimiento de una democracia socialista y conservadoras puesto que frenaban la revolución mundial y buscaban la coexistencia pacífica con el bloque capitalista. Hoy, afortunadamente, los sectores campistas son mucho más marginales en la izquierda social y política que en el pasado[67]En una carta abierta (https://www.sinpermiso.info/textos/una-carta-desde-kiev-a-la-izquierda-occidental), Taras Bilous denunciaba correctamente a la izquierda occidental que tan sólo culpaba al … Seguir leyendo. No obstante, la noción de “campismo” se está utilizando de un modo mucho más impreciso también para desacreditar a sectores inequívocamente marxistas revolucionarios y que no tienen reparo en denunciar el papel contrarrevolucionario e imperialista de la Rusia de Putin y sus aliados por la sencilla razón de que todavía somos capaces de hacer la distinción entre un imperialismo global dominante —el que representa la OTAN, que concentra aproximadamente el 56% del presupuesto militar mundial— y un imperialismo que, a pesar de ser más agresivo como pone de manifiesto la invasión en curso, tiene a pesar de sus delirios de grandeza un carácter regional y muchísimo menos potente —el de Rusia, un Estado que dispone de un PIB inferior al de Italia y un gasto militar que representa el 3% del presupuesto militar mundial— y creemos que el apoyo a la resistencia ucraniana a la invasión (y el apoyo a la resistencia rusa contra la guerra) no nos obliga a sostener la intervención de la OTAN en Ucrania[68]En este artículo reciente (http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article62130) Gilbert Achcar es bastante taxativo en la afirmación de que el único apoyo efectivo al pueblo ucraniano pasa … Seguir leyendo. Creo que la acusación no solamente es injusta y calumniosa, sino que pone de manifiesto un análisis simplificador e inconsistente del conflicto actual.
IV
«Personalmente, he escrito en contra de las interpretaciones simplistas de Euromaidán, que parte de la izquierda occidental vio erróneamente como un golpe de estado apoyado por Occidente, al igual que las repúblicas separatistas de Donbas fueron vistas como estados proto-socialistas, mientras que en realidad son títeres de un régimen ruso muy poco socialista. Pero discutir la culpabilidad de los izquierdistas occidentales como idiotas útiles de Putin en este momento es muy perjudicial para la izquierda. El debate sobre la subestimación del imperialismo ruso es importante, pero no debe llevarse a cabo en momentos de altas emociones y utilizando el chantaje moral […] La izquierda necesita argumentos ofensivos. No debemos aceptar que se prohíba el debate sobre la complicidad de la OTAN y el régimen post-Maidán en Ucrania, sobre las razones para no aplicar el Acuerdo de Minsk o sobre las relaciones entre la OTAN y Rusia. Eso significaría una capitulación, especialmente en Europa del Este, donde en la era del neo-mcarthismo que se avecina, puede que ya no sea posible exponer ni siquiera los argumentos básicos de la izquierda sin ser acusado de ser un espía ruso».
La primera consiste en entender y disculpar la invasión de Putin en nombre del necesario “multilateralismo” en las relaciones internacionales, invasión que sería exclusivamente un reflejo defensivo legítimo de Rusia ante el acorralamiento geoestratégico al que ha estado sometida por Occidente en general y la OTAN en particular. Si bien es cierto que se han dado algunas ambigüedades en determinados movimientos antiguerra y en ciertos sectores campistas de la izquierda norteamericana, por ejemplo, esta visión tan sólo es explícitamente compartida por algunos Estados del Sur Global[70]Este artículo de Paul Martial, además de recordar los riesgos alimentarios que implica para África la profundización de la crisis económica por esta guerra (que se añade a los efectos … Seguir leyendo, por un amplio abanico de razones, y por grupos de extrema derecha y paleoestalinistas poco representativos. Quienes disculpan la invasión hacen abstracción de una larga historia de opresión nacional de Ucrania por el zarismo primero y de dominación estalinista después y se niegan a condenar el imperialismo etnicista de Putin, olvidan que Ucrania acordó en el Memorándum de Bucarest de 1994 que cedía su arsenal nuclear a Rusia a cambio de la garantía de su integridad territorial, que la ampliación de la OTAN hacia el Este ha convertido a Ucrania en el chivo expiatorio de todos los resentimientos que ha generado en Rusia en general y en el Kremlin en particular y que la invasión iniciada el pasado 24 de febrero aplasta el derecho de autodeterminación del pueblo ucraniano y pretende reconstruir un área de influencia manu militari, como también han demostrado acciones rusas recientes como la intervención militar contra la revuelta popular antioligárguica en Kazajstán.
La segunda argumenta correctamente que hay que condenar la invasión de Putin y apoyar la resistencia militar y civil del pueblo ucraniano contra la invasión, insiste en el hecho de que una posición exclusivamente pacifista equivaldría a conminar al pueblo ucraniano a un derrotismo revolucionario cómplice con los objetivos de Putin y sostiene que el Estado ucraniano tiene derecho a recibir ayuda militar del exterior, venga de donde venga. Grosso modo, ésta es la posición que ha argumentado Gilbert Achcar, insistiendo en la idea de que la derrota del intento de invasión de Putin es positiva en la medida en que desincentiva a otras potencias capitalistas a iniciar agresiones imperiales del mismo tipo, aun reconociendo que la intervención de la OTAN impone una relación de vasallaje a una hipotética Ucrania vencedora, que sería preferible al “sometimiento” y la “colonización total” que impondría una victoria de Putin.
Finalmente, hay una serie de autores marxistas como Alex Callinicos[71]He aquí el debate entre Achcar y Callinicos: … Seguir leyendo, Claudio Katz[72]https://puntodevistainternacional.org/que-nos-dice-la-invasion-de-ucrania-por-rusia-sobre-el-imperialismo-del-siglo-xxi-entrevista-a-claudio-katz/ y Ucrania: diagnósticos y controversias – … Seguir leyendo o Stathis Kouvelakis[73]Aquí se puede leer la polémica entre Achcar y Kouvelakis: https://vientosur.info/debate-la-guerra-en-ucrania-y-el-antiimperialismo/, por sólo citar a los más destacados, que argumentan con matices y acentos distintos que, a pesar de su condena de la invasión imperialista rusa, no es posible entender este conflicto actual al margen de una pugna entre un imperialismo global y todavía altamente hegemónico, a pesar de su creciente decadencia, dirigido por Estados Unidos y vehiculado a través de la alianza militar que dirige, la OTAN[74]Para algunos datos recientes sobre la potencia militar que representa la OTAN, vid. C. Serfati: http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article61628, responsable de la mayoría de las guerras imperiales en el mundo desde el fin de la Guerra Fría… y un imperialismo mucho más débil y dependiente desde el punto de vista económico, tecnológico y financiero y de signo inequívocamente regional como el ruso que, ante los obstáculos interpuestos a sus pretensiones occidentalistas iniciales (no sólo de Yeltsin, sino también del Putin que pidió la adhesión de Rusia a la OTAN), ha buscado reconstruir un área de influencia en algunas antiguas repúblicas soviéticas y pugnar por la subordinación política de países que considera claves para su propia seguridad, como en el caso que nos ocupa, en buena medida ante las sucesivas ampliaciones hacia el Este de la OTAN. A pesar de los respectivos matices de sus análisis, coinciden en que, independientemente del debate abierto acerca del tipo de apoyo que se debe de prestar al pueblo ucraniano, bajo ninguna circunstancia debe de apoyarse la intervención por procuración de la OTAN en el conflicto y el renacimiento del militarismo europeo en general, y del alemán en particular, que la acompañan.
Pues bien, en mi opinión estamos asistiendo a una guerra de liberación nacional de una nación históricamente oprimida por el nacionalismo gran ruso del zarismo primero, y muy maltratada por la dominación estaliniana después, que se defiende de una agresión etnonacionalista ultrareaccionaria y de un imperialismo que tiene pretensión de pesar a nivel mundial, pero que por su propia realidad económica, financiera y tecnológica, no logra trascender su carácter regional. Pero creo que dicha agresión, así como la agenda imperial putinista, son incomprensibles si se abstraen de su relación con los efectos del cierre en falso de la Guerra Fría por parte de sus ganadores (los imperialismos occidentales en general y el estadounidense en particular) y por la inmensa humillación social que supuso la restauración capitalista en la antigua Unión Soviética, el saqueo oligárquico de los tiempos de Yeltsin y la reconstrucción de un Estado fuerte basado en el disciplinamiento de dichas oligarquías, en la pasividad social y en un creciente autoritarismo (con notorios rasgos protofascistas desde que se inició la invasión) por parte de Putin en los últimos 20 años. Por todo ello, la guerra en curso está dialécticamente relacionada con, y fuertemente condicionada por, la pugna geopolítica insomne por el control de Ucrania entre Estados Unidos esencialmente, de un lado, y la Federación rusa, del otro que se está concretando de un modo cada vez más evidente en una guerra por procuración de la OTAN contra Rusia (sin faltar declaraciones cada vez más explícitas de no pocos de sus artíficies en este sentido [75]En un artículo reciente, el historiador norteamericano Adam Tooze comparaba la “Ukraine Democracy Defense Lend-Lease Act of 2022” que acaba de aprobar el Congreso de Estados Unidos con el que … Seguir leyendo, los dos únicos estorbos a la hegemonía mundial indiscutida de Washington[76]Cada vez hay más confirmación documental, incluso procedente de la prensa del sistema, de que hay una verdadera guerra por procuración de la OTAN contra Rusia. En este artículo se calcula que el … Seguir leyendo— y que intentan imponer a los primeros, reduciendo por consiguiente su autonomía política. De esta caracterización se desprenden, a mi juicio, tres tareas para la izquierda occidental: a) debe de apoyar, en la medida de sus posibilidades, a la vez política y materialmente la resistencia del pueblo ucraniano y su lucha por la supervivencia como nación, b) debe apoyar el derrotismo revolucionario de la oposición rusa a la guerra y, último pero no menos importante, c) oponerse al objetivo de la OTAN, que es fundamentalmente el de Washington —quien realmente manda en su seno—, en esta guerra: alargarla al máximo, ignorando su coste en vidas y destrucción material, aun a sabiendas de estar agravando tres grandes peligros de la situación en orden de importancia:
«Estas cuestiones fundamentales han de detallarse y explicarse a menudo con ayuda de ejemplos concretos, según el curso de los acontecimientos y el estado de ánimo de las masas. Habrá que distinguir además entre el pacifismo del diplomático, el profesor, el periodista y el del carpintero, el obrero agrícola o la asistenta. En el primer caso, su pacifismo no es más que una pantalla del imperialismo; en el segundo, una expresión confusa de su desconfianza en él. […] El pacifismo y el patriotismo burgués están transidos de engaño. En el pacifismo, y aun en el patriotismo de los oprimidos hay una mezcla de elementos que, por un lado, reflejan su odio hacia la destrucción y la guerra y, por otro, les impulsan hacia lo que ellos estiman ser su propio bien. Esos elementos han de ser correctamente entendidos para poder extraer conclusiones correctas. Hay que saber contraponer frontalmente estas dos formas de pacifismo y patriotismo».
León Trotsky, El programa de transición, 1938.
Algunos han recriminado el enfoque eminentemente pacifista de una parte significativa de la izquierda y los movimientos sociales[77]Ésta es la posición de E. Balibar (http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article61676), D. Tanuro (http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article61771) o C. Samary … Seguir leyendo
. Creo, personalmente, que una visión exclusivamente pacifista no es suficiente ante una agresión imperialista brutal como la que padece el pueblo ucraniano actualmente. La resistencia ucraniana —tan sorprendente para el Kremlin como para la OTAN[78]Los norteamericanos calculaban que la invasión rusa se completaría en tan sólo tres o cuatro días, subestimando la fuerza del ejército ucraniano y exagerando, a su vez, el potencial bélico … Seguir leyendo— ha desbaratado indudablemente los planes iniciales de Putin de imponer un gobierno títere en Kiev con una operación relámpago que pretendía emular las intervenciones de Krushev y Breznev en Budapest (1956) y Praga (1968), respectivamente. Es cierto que el efecto combinado de la resistencia armada ucraniana y de la resistencia ciudadana ha logrado detener el primer golpe. Tampoco hay duda de que la invasión está siendo una pesadilla para el ejército ruso[79]Esta entrevista con Anthony Beevor es ilustrativa de los errores y debilidades militares que está demostrando el ejército ruso: … Seguir leyendo. Fuentes ucranianas daban cifras recientes de bajas rusas que superaban los 20.000 soldados en dos meses de guerra[80]https://www.publico.es/internacional/conocer-numero-muertos-guerra-ucrania.html#md=modulo-portada-fila-de-modulos:2×3;mm=mobile-big; recordemos que la URSS perdió 15.000 en Afganistán en diez años… Aunque exista un elemento propagandístico, es innegable la enormidad del revés militar ruso. El ejército invasor ha reaccionado incrementando el uso del terror contra la población civil debido a su propia impotencia por alcanzar sus principales objetivos estratégicos. Dicho todo esto, creo que se está exagerando la cuestión del armamento en lo que respecta a la resistencia ucraniana —incluso en el debate de la izquierda— y de paso los gobiernos occidentales la están utilizando para enterrar medidas mucho más eficaces para detener la maquinaria de guerra rusa: a saber, un boicot generalizado a las exportaciones de hidrocarburos rusos, que debería actuar además como una poderosa palanca para acelerar la transición energética. ¿Qué problema tiene? Que, más allá de los innegables problemas logísticos y económicos que generaría, es infinitamente menos lucrativo y choca contra los intereses de la industria armamentística, espina dorsal de la economía estadounidense, sobre todo.
Volvamos al debate de las armas. Creo que una cosa es decir que la izquierda occidental no está en posición de decirle a los ucranianos de dónde deben obtener el armamento que necesitan para defenderse y otra es apoyar explícitamente los envíos de armas de la OTAN, un gesto que además es totalmente gratuito, en la medida en que no existe boicot alguno contra Ucrania en lo que a adquisición de armas se refiere, más bien todo lo contrario: por mucho que no se atreva, de momento, a una intervención militar directa, ha llegado una gran oportunidad para que el imperialismo occidental intervenga en favor de sus propios intereses —militares, políticos y económicos— en este conflicto[81]Lo que me parecería más grave de todo esto es que se llegara a creer que los fines que persiguen los envíos de armas a Ucrania por parte de la OTAN coinciden con los de la izquierda … Seguir leyendo. Se exagera, decía, la inferioridad —a mi juicio cuantitativa, que no cualitativa— del armamento de la resistencia ucraniana para esquivar también de paso la vertiente política del problema. Creo que es evidente que en esta guerra se da un binomio trágico con el que hay que sopesar la situación lo más racionalmente posible e intentar controlar el inevitable impacto emocional que produce. El binomio inevitable es una paz rápida con concesiones al enemigo que limite al máximo la destrucción y la muerte, que inevitablemente comporta la consecución de algunos objetivos por parte de las fuerzas invasoras, es decir, una paz más rápida a costa de una situación política resultante más injusta. La otra opción, la priorización de la continuación de la lucha armada por parte de los ucranianos, al precio de un nivel de destrucción y de muerte cada vez superior, quizás sea una “guerra justa”, pero no me parece un escenario deseable ni para Ucrania, ni para Rusia ni para Europa.
En fin, lo que no me parecería razonable es que se acuse de complicidad con Putin a quienes creemos que es deseable que la resistencia ucraniana intente combinar varias formas de lucha, que logre suplir su inferioridad militar relativa con audacia e independencia política en lugar de aceptar la lógica militarista que le impone la OTAN[82]El ex jefe de la CIA Leon Panetta ha reconocido explícitamente que Estados Unidos está librando una guerra por procuración contra Rusia en Ucrania: Vid. … Seguir leyendo e intentando alcanzar una salida política razonable lo antes posible, aunque sea un compromiso, porque pensamos que la continuación a toda costa de la guerra difícilmente evitará una degradación profunda la situación humanitaria, económica y política en Ucrania[83]Es bueno recordar que tanto los republicanos españoles durante la guerra civil —que, por cierto, sí sufrieron un boicot de las “democracias occidentales” en su derecho a armarse, cuando … Seguir leyendo. Si bien es cierto que no cualquier paz resulta aceptable para el pueblo ucraniano, ello no puede llevarnos a subestimar los peligros enormes que comporta la cronificación y el empantanamiento del conflicto[84]De ahí que suscriba plenamente la posición que Volodymyr Ishchenko en esta entrevista: … Seguir leyendo. No tengo ninguna duda de que el escenario de un Afganistán eslavo para los rusos es enormemente apetecible[85]Al que apeló explícitamente Hillary Clinton en MSNBC News el pasado 28 de febrero. y excita la imaginación de los estrategas de Washington[86]En opinión de Rafael Poch de Feliu, la guerra actual está resolviendo en los hechos una vieja división del establishment al superar la vieja dicotomía “contra Rusia o contra China” en favor … Seguir leyendo, para quienes el riesgo de colapso económico por efecto de la guerra es mucho menor que el que corre la UE y que, además, no se ven directamente afectados por el drama humanitario que está generando… En fin, como diría Victoria Nuland, responsable de la política euroasiática de Obama, en la conversación que se filtró con el embajador americano en Kiev en la que discutían qué posibles ministros eran más idóneos para el gobierno postMaidan: ¡Fuck the EU!
Creo que si no tomamos todo esto en cuenta es normal que se tiendan a obviar los objetivos específicos de la intervención militar por procuración que está llevando a cabo la OTAN[87]Ya se reconoce oficialmente la intervención directa de la inteligencia militar norteamericana en el conflicto para proporcionar información para liquidar una docena de generales rusos. Vid. … Seguir leyendo, que a mi juicio no son otros que la derrota o como mínimo el máximo debilitamiento militar de Rusia sobre las espaldas del pueblo ucraniano que pone los muertos y la caída de Putin por todos los medios (como proclamó abiertamente Biden en su visita a Polonia a finales de marzo) salvo una intervención militar directa[88]Todo apunta por el momento a que un golpe de Estado contra Putin es inviable a corto plazo al carecer la oligarquía rusa de medios para perpetrarlo y parece que el sistema de control de Putin ha … Seguir leyendo, que ciertamente implicaría una conflagración general y una más que probable aniquilación nuclear. Sobran los ejemplos de intervenciones “humanitarias” de las que no se ha vuelto a hablar en cuanto Estados Unidos había alcanzado sus propios objetivos[89]Todavía es reciente la traición a los kurdos que luchaban contra Daesh en Siria cuando, tras años de colaboración militar y de inteligencia, y de manipulación y promesas de mal pagador, los … Seguir leyendo
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V
Putin perderá esta guerra[90]Esta era la opinión de Patrick Cockburn al principio de la guerra y considera que existen muchas posibilidades de que escale hacia un conflicto con la OTAN: … Seguir leyendo, pero difícilmente Ucrania va a “ganarla”
Todo apunta a que la invasión rusa de Ucrania, en la que Putin —creyendo aprovechar un momento de debilidad y división de la OTAN tras su retirada humillante de Kabul el pasado agosto— ha seguido de hecho los pasos de Saddam Hussein en 1990 al caer de bruces en una trampa, va a ser un fracaso mayúsculo para el Kremlin, sólo comparable a la invasión soviética de Afganistán en los años 80[91]Para un análisis sobre el origen del drama actual, véase el artículo de esta nueva estrella emergente de la New Left Review que, atendiendo a su calidad, promete dejar muy alto el pabellón … Seguir leyendo que precipitó el hundimiento de la URSS, y no es en absoluto descartable que tenga un desenlace muy parecido para el régimen ruso[92]Harari, el popular autor israelí de Sapiens y Homo deus, pronosticó la derrota rusa ya en los primeros compases del conflicto: … Seguir leyendo. Desde la Revolución francesa sólo es posible ganar guerras que tengan un mínimo de legitimidad política y viabilidad militar, tanto táctica como estratégica. Es posible que Putin acabe ganando muchas batallas, pero es manifiesto que su más que probable objetivo político inicial —crear un régimen títere amigo del Kremlin contando erróneamente con la pasividad o la anuencia de la población ucraniana rusófona— ya está totalmente descartado tanto por la inesperada resistencia ucraniana como por lo descabellado del juicio político y de inteligencia que guiaba la invasión. Lo irrealista de una aventura de este calibre pone de manifiesto una considerable confusión de Putin y una contradicción flagrante entre su propio discurso propagandístico y la realidad. Es más, conforme crecen la muerte y la destrucción, la mayoría de los objetivos estratégicos alternativos que se vaya proponiendo Putin se volverán cada vez más inviables sin un crecimiento exponencial de la violencia, que a su vez condiciona dramáticamente toda salida política estable a medio y largo plazo. Si una cosa ha cristalizado esta invasión es la conciencia nacional ucraniana y su voluntad de persistir como nación por los siglos de los siglos (en el supuesto optimista de que el porvenir de la especie pueda aspirar a ser medido con esta unidad temporal, visto el estado del mundo).
Sintiendo discrepar con esta declaración estelar del ministro de exteriores ucraniano, Dmytro Kuleba, querría volver a centrarme en el nudo político de la guerra. Del mismo modo que resultó muy complicado alcanzar un compromiso que evitara el conflicto al negarse el gobierno Zelenski a reconsiderar las alianzas militares de Ucrania y a buscar algún tipo de estatus específico para Crimea y el Dombas capaz de impedir la guerra, ahora va a resultar mucho más complicado todavía. Decía antes que no era en absoluto descabellado haber trabajado en pos de un estatuto de neutralidad específico para Ucrania en el que un tratado con las grandes potencias hubiera velado por su seguridad y dado garantías contra invasiones como la que finalmente ha tenido lugar. Ahora el escenario de neutralidad a la austriaca o a la finlandesa parece que, si no se ha desvanecido completamente, como mínimo se ha alejado considerablemente por la intensificación de la guerra. Mucho me temo que en adelante el desenlace político de la guerra se halle a medio camino entre un escenario a la húngara (1956) o checoslovaca (1968) —despótico en lo político pero además neocolonial y extractivista en lo económico— y algo parecido a la partición de la Península coreana desde 1953 —un país troceado, ultramilitarizado, despótico en el norte y autoritario en el sur y escenario constante de provocaciones reiteradas entre ambos bandos, tanto con armas convencionales como con armas nucleares— o a contenciosos no menos peligrosos como el de Kashmir. La tercera alternativa, una mezcla de cronificación de la guerra, de escalada militar y de colapso de la sociedad ucraniana podría tener un amplio abanico de desenlaces desastrosos. Uno, cada vez menos descartable, sería el estallido de una guerra abierta entre Rusia y la OTAN, eventualidad que los entusiastas del envío de armas de la OTAN también subestiman gravemente, a mi juicio. Otro podría ser el colapso del Estado ucraniano y la proliferación de milicias ultranacionalistas de extrema derecha incontrolables[94]En esta guerra el problema de la gran influencia de tendencias ultraderechistas ya no es exclusivamente ucraniano. La llegada de miles de voluntarios, fundamentalmente exmilitares y expolicías (o … Seguir leyendo y fuertemente armadas practicando una especie de guerra irregular[95]Este artículo de Branko Marcetic me parece bastante concluyente al respecto y pone el acento en la imposibilidad de controlar —como reconocen varios responsables militares norteamericanos— el … Seguir leyendo. Creo que el caso afgano de los 80, primero, y sirio e iraquí, más recientemente, constituyen avisos importantes del peligro real de movimientos reaccionarios fuertemente armados por potencias extranjeras en un contexto de colapso estatal[96]Esta acertada contribución de un grupo de revolucionarios sirios exiliados con la que coincido plenamente (https://vientosur.info/diez-lecciones-de-siria/), por desgracia no aborda dos cuestiones a … Seguir leyendo). En fin, también es importante tener presente que lo que podríamos denominar las consecuencias económicas de la paz y la factura de la reconstrucción, independientemente de que se exijan o no reparaciones de guerra a Rusia, lógicamente irán in crescendo conforme se alargue la guerra y acentuarán dramáticamente la dependencia económica de Ucrania en el futuro.
«Imagina cuántas armas tenemos. Cuántos veteranos tenemos… Tenemos la mayor cantidad de Javelins (lanza misiles portátil) del continente europeo. Sólo los británicos quizás tengan más. El potencial de estas fuerzas armadas inmediatamente se convertirá en un problema para aquellos que nos quieran crear problemas».
Volviendo al problema político nodal. ¿Qué margen de negociación real tiene Zelenski para desarrollar una política autónoma y para alcanzar algún compromiso digno que ponga fin a la guerra? En mi opinión, su dependencia creciente del apoyo financiero y la lógica política que imponen los envíos de armas occidentales, por un lado, y la radicalización del nacionalismo ucraniano y de su ala abiertamente ultraderechista, por el otro, minan de un modo considerable y creciente su margen de maniobra. ¿Cómo interpretar si no el asesinato de dos generales ucranianos, la eliminación por los servicios secretos de un miembro de la delegación negociadora ucraniana o las amenazas de muerte contra el propio Zelenski en caso de hacer alguna concesión para alcanzar un compromiso con las fuerzas invasoras?[98]En este sentido coincido bastante con este análisis de Branko Marcetic: https://www.jacobinmag.com/2022/03/left-antiwar-policy-ukraine-russian-invasion-war-levitz-liberal-interventionism
Una eventual derrota total de Putin en el campo de batalla, que me parece menos probable puesto que la intervención creciente de la OTAN puede provocar una reacción patriótica en Rusia y porque el autócrata ruso es capaz de escalar la guerra hacia una confrontación con la OTAN de consecuencias incalculables si se ve acorralado[99]En este artículo un antiguo analista de la CIA especializado en Rusia se pregunta sobre cómo puede concluir la guerra en curso. Algunas de las hipótesis que baraja no pueden ser más inquietantes: … Seguir leyendo, podría conducir a su vez a un escenario extraordinariamente peligroso de guerra civil en Rusia misma y entonces sí abrirse de par en par la puerta a un Hitler estepario. Si, por el contrario, tras las movilizaciones de la juventud y las clases medias desde 2018, se diera, por el efecto combinado de una degradación acelerada de las condiciones de vida y la llegada de sus hijos en ataúd de la guerra, un despertar de los sectores populares y la clase obrera que hasta ahora ha preferido la seguridad del autoritarismo y el paternalismo de Putin al caos de los años 90 podría darse una caída revolucionaria de Putin por obra del pueblo ruso, que abriría un escenario mucho más prometedor para la izquierda en ese gigantesco país. Pase lo que pase, me parece que la prolongación de la guerra aumenta la probabilidad de que asistamos a escenarios cada vez más cataclísmicos y es bien sabido que casi nunca se confirma el viejo prejuicio izquierdista del “cuanto peor… mejor”.
VI
Detengámonos un momento en lo que esta guerra nos dice de Europa. En primer lugar, pone de manifiesto una hipocresía escandalosa en relación con la cuestión de los refugiados. Lógicamente no podemos más que celebrar la voluntad de acoger, escolarizar, regularizar, aportar ayudas a todos y todas las refugiadas ucranianas, pero es repugnante la doblez de esta calurosa acogida cuando se reserva exclusivamente a blancos, cristianos y rubios con los ojos azules (“son como nosotros” celebraban muchos corresponsales de los grandes medios occidentales, poniendo de relieve el racismo subyacente al prejuicio refugiado=morenito, ojos oscuros y musulmán). Máxime viniendo de unas instituciones que delegan en Turquía y Marruecos la represión de la migración y la llegada de refugiados —que en buena medida huyen de las guerras imperialistas mayoritariamente emprendidas por Occidente (y que, como es lógico, suelen disfrutar de mucha menos cobertura mediática), sin olvidar la participación destacada de Rusia también, en el caso de Siria— para que el foco mediático de las violaciones de los derechos humanos se traslade a terceros países, a cambio de importantes concesiones geopolíticas: intervención en Kurdistán y Siria para unos, colonización definitiva y provincialización à la Trump del Sáhara Occidental (que prácticamente ha pasado desapercibido en los medios occidentales, al estar demasiado ocupados en las bondades de los envíos de armas a Ucrania) para otros, tras años de guerra de colonización, con acuerdo exprés de la exmetrópoli —dirigida por el “gobierno más progresista de la historia”— y la Alemania “socialdemócrata” de Scholz. Ello cuando no se deja morir a miles y miles de refugiados en la enorme fosa común en la que han convertido al Mediterráneo los líderes de la dulce y civilizada Europa.
En tercer lugar, es enormemente inquietante que el cierre de medios de comunicación rusos como Sputnik y Russia Today (RT), acusados de propagar las fake news del Kremlin, prácticamente ha pasado desapercibida y apenas ha generado debate público. Es cierto que el sistema mediático ruso es particularmente sumiso al poder y participa de la intoxicación propagandística descarada del populismo reaccionario de Putin, que no deja de estar emparentado con el de Trump o el de Johnson. Dicho esto, ¿acaso alguien mínimamente crítico e informado no cree que la acusación de hacer propaganda no se puede hacer extensiva también a la CNN, a la BBC o a TV5 Monde, por sólo citar algunos ejemplos destacados?[101]No puedo más que compartir muchos de los argumentos de la periodista rusa Inna Afinogenova, exempleada de RT y en estos momentos indudablemente crítica con el gobierno ruso e inequívocamente … Seguir leyendo
Sin ir más lejos, en el Reino Unido desde hace años los gobiernos tories están depurando a la BBC de periodistas serios mientras presionan a los jueces para que deporten a Julian Assange a Estados Unidos para que cumpla cadena perpetua por filtrar información acerca de crímenes de guerra perpetrados por su ejército, dando un mensaje inequívoco al periodismo crítico e independiente. Lo que me parece todavía más grave en el caso que nos ocupa es que se cierren medios de comunicación sin tan siquiera órdenes judiciales. Independientemente de que sin duda existen las fake news, creo que esto atenta contra el derecho a la información y es un peligro para la democracia en los países europeos. Como explica muy bien un antiguo periodista, corresponsal en el extranjero de un conocido periódica liberal catalán[102]Es muy interesante esta entrevista de Pablo Iglesias a Rafael Poch de Feliu: https://www.youtube.com/watch?v=yTxNH-QgDC8, cuanto más lejos de casa trabajas más libertad hay para un periodista crítico y, conforme te van acercando, tanto más peligro corre tu empleo. Creo que esto también se aplica a algunos periodistas críticos que acaban de ser despedidos de RT, por ejemplo, si bien a menudo se confirme también la propagación de fake news por dichos medios. Otro affaire relacionado con la guerra y la libertad de expresión y prensa es el encarcelamiento del periodista vasco Pablo González desde hace dos meses en Polonia acusado de espionaje a favor de Rusia, sin que se conozca gestión alguna en su favor por parte del gobierno español[103]https://www.rtve.es/noticias/20220323/periodista-espionaje-polonia-prision-provisional/2321582.shtml. Creo que no es difícil imaginar qué se estaría diciendo en las cancillerías europeas si todo esto estuviera pasando en Cuba o Venezuela…
En fin, el apoyo de la UE[104]https://www.europapress.es/internacional/noticia-bruselas-enmarca-suspension-partidos-opositores-ucrania-ley-marcial-plena-invasion-rusa-20220322154330.html a la ilegalización de los 12 partidos presuntamente prorrusos y mayoritariamente de izquierdas que decidió Zelenski[105]https://www.eldiario.es/internacional/ultima-hora-invasion-rusa-ucrania-directo_6_8846082_1086968.html por decreto el pasado 20 de marzo me parece de una gravedad extraordinaria[106]Por cierto, no solamente se ha perpetrado la ilegalización de los 12 partidos, sino que, por lo visto, también se está dando un aumento alarmante de registros y detenciones de blogueros y … Seguir leyendo. Cómo es posible apoyar la enésima limitación de derechos democráticos en Ucrania desde 2014 cuando lo que necesita ese país es preservar al máximo el pluralismo político, propiciar el debate y la crítica y favorecer que la movilización de la ciudadanía permita abordar, no sólo los problemas de la resistencia de hoy, sino también los aspectos políticos, sociales y económicos de la reconstrucción de su país en interés de la mayoría mañana. En fin, esta lógica de la excepcionalidad que subvierte la norma, instalada en el mundo desde como mínimo el 11 de septiembre de 2001[107]Vid. Daniel Bensaïd, Elogio de la política profana, Ed. Península, Barcelona, 2009., es un aviso muy inquietante de las lógicas liberticidas del ya turbulento escenario mundial que esta guerra no hace más que radicalizar[108]Vid. https://vientosur.info/la-tormenta-perfecta-ya-esta-aqui/.
VII
«La inflación y la carestía van a provocar otros cambios en Europa. El ulterior deterioro de las condiciones de vida de la mayoría social que se sumará a las consecuencias de la crisis del 2008 y de la pandemia, ¿a quién beneficiará electoralmente? En España tenemos un escenario bastante claro a ese respecto, en el resto de la UE cada país tiene el suyo. ¿Qué regímenes administrarán el general deterioro del bienestar en los distintos países de Europa? Parece que no solo Rusia, y por supuesto Ucrania, sino todos vamos a salir perdiendo con los “cambios de régimen” que la guerra determina».
Rafael Poch de Feliu, “Cambios de régimen” https://ctxt.es/es/20220301/Firmas/39208/Rafael-Poch-Estados-Unidos-Regimen-Rusia-modelo-gobierno.htm
A pesar de las hipótesis adelantadas en el apartado anterior, a día de hoy resulta muy difícil vislumbrar el desenlace del conflicto. Putin parece decidido a llegar hasta el final a todo precio. Conforme se recrudezca la guerra la tensión internacional no hará más que aumentar, así como la voluntad de la OTAN y la UE de librar una guerra por procuración intentando teledirigir en su propio beneficio la resistencia militar ucraniana, por un lado, y desestabilizar la sociedad rusa agudizando las sanciones económicas, por otro[109]Por cierto, uno de los principales riesgos para el imperialismo americano en este conflicto es el debilitamiento que puede sufrir el dólar como moneda refugio por las confiscaciones de activos rusos … Seguir leyendo. En esta dinámica cuesta mucho más imaginar una salida negociada que una generalización del conflicto a otros países con el enorme riesgo que comporta de degenerar en conflagración mundial[110]Artículos periodísticos recientes se refieren ya a una dinámica de “desbordamiento” de la guerra y del riesgo de extensión a Trasnistria en los próximos días: … Seguir leyendo. Es más, si como se ha confirmado, la inteligencia norteamericana acertó en el pronóstico de que Putin lanzaría la invasión (decisión que, según estas mismas fuentes, no adoptó hasta febrero mismo), si realmente los americanos buscaban evitar el conflicto, ¿por qué no tomaron ninguna iniciativa con ese fin en ese momento, en lugar de limitarse a hacer “diplomacia de megáfono”[111]Vid. https://newleftreview.org/issues/ii133/articles/volodymyr-ishchenko-towards-the-abyss y a filtrar a la prensa los planes de invasión? Esta pregunta no se la ha planteado nadie en los grandes medios de comunicación occidentales y a mi juicio permite plantear la hipótesis de que al menos Estados Unidos, y quizás también el Reino Unido[112]El pasado 26 de abril James Heappey, secretario de Estado británico para la defensa le dijo a los ucranianos que extendieran la guerra a territorio ruso. Vid Marco d’Eramo: Vid: … Seguir leyendo, no sólo no hicieron nada para impedir la guerra, sino que, por el contrario, existen ya indicios consistentes para pensar que estaban interesados en alentarla, a la vista de la situación actual.
Pero, volviendo a la presente situación, resultante de la combinación de las acciones y omisiones hasta aquí expuestas, en mi opinión cualquier mínimo incidente (o accidente) entre fuerzas terrestres, navales o aéreas de Rusia y la OTAN —no sólo en las inmediaciones de Ucrania, sino en cualquiera de las zonas del mundo en las que están desplegadas y existe riesgo de contacto físico (Mar Negro, Báltico, Pacífico Norte, Mediterráneo, Oriente Medio, Sahel, etc.)— podría descontrolarse en cualquier momento[113]Prestigiosos analistas, como Chomsky, llevan tiempo advirtiendo del grave peligro que corremos: … Seguir leyendo. Hoy en día no existen canales de gestión de la tensión entre bloques militares como los que gestionaron la Guerra Fría y cualquier accidente o error de cálculo podría descontrolarse rápidamente y abrir una espiral infernal en sentido estricto[114]De hecho, Marco d’Eramo afirma que las grandes potencias están actuando como sonámbulos que se van aproximando al abismo de un modo que recuerda mucho al antecedente de la Gran Guerra de 1914. … Seguir leyendo
. Esta es sin asomo de duda la coyuntura más peligrosa que ha vivido la humanidad desde la crisis de los misiles de Cuba en octubre de 1962.
Es más, la insistencia de las cancillerías occidentales en los crímenes de guerra cometidos por las tropas de ocupación —que seguramente se confirmarán en el futura con investigaciones independientes y que se dan en la mayoría de las guerras imperialistas pero que, al igual que las invocaciones a los derechos humanos, sólo se denuncian en el caso de Estados enemigos[115]Vid. Marco d’Eramo, cit.— también busca impedir toda salida negociada apelando a la imposibilidad de sentarse a negociar con criminales de guerra e implícitamente dando a entender que no hay más salida que la destrucción total del régimen que lideran.
Todo ello nos obliga a poner toda la carne en el asador de la movilización ciudadana contra la invasión rusa y en apoyo a la resistencia ucraniana, pero también, y a la vez, de denuncia del rol de la OTAN y la toma de conciencia del peligro que comportan los bloques militares y la carrera de armamentos. Sin duda el 24 de febrero de 2022 inauguró un giro histórico radical y dramático[116]Para una caracterización sintética y apasionadamente irónica de dicho cambio de época, véase estas notas de Mike Davis, en las que no falta un refinado sentido del humor: … Seguir leyendo, caracterizado por nuevas turbulencias económicas[117]Francisco Louça plantea que asistimos al principio del fin de la globalización de la mano de la guerra y las sanciones: “La red financiera global se está fragmentando, con el riesgo adicional de … Seguir leyendo
que se añaden a la crisis de fondo que arrastramos desde el 2008 y ya profundizadas por el coronavirus, por dinámicas de remilitarización[118]Según el anuario del SIPRI, el gasto militar mundial se incrementó ya un 0’7% en 2021 a pesar de la pandemia. Las políticas de remilitarización en 2022 podrían alcanzar niveles muy superiores … Seguir leyendo y fortalecimiento de la OTAN —con nuevos riesgos asociados a una hipotética ampliación a Suecia y Finlandia—, una nueva supeditación de la UE a la lógica militarista de Washington, un ambiente macartista de criminalización de la disidencia, un reforzamiento del neofascismo… Sin olvidar un más que probable nuevo despliegue de armas nucleares estratégicas y tácticas en Europa comparable al que tuvo lugar durante la segunda guerra fría de los años 80 y el ya mencionado peligro de que en cualquier momento esta nueva situación pueda degenerar en un choque entre potencias nucleares en el que perderían todas y cada una de ellas[119]Vid. Poch https://rafaelpoch.com/2022/03/24/el-gran-peligro/. Último, pero no menos importante, esta guerra está desviando la atención de los problemas más graves y los retos más urgentes que tiene planteada la humanidad en este momento: la lucha contra el calentamiento global, la explosión de las desigualdades y la creciente amenaza mundial de la extrema derecha. Ante un panorama tan adverso, lo primero que hay que hacer, como recordaba Rosa Luxemburg, es tener una visión de conjunto, mantener la calma y conservar una ligera sonrisa.
VIII
«Este es, por supuesto, otro siglo, y la izquierda está en una posición mucho más débil, con mucha menos influencia en el curso de los acontecimientos. Por la misma razón, es mucho más vulnerable a ser arrastrada o barrida por una confrontación militarizada de grandes potencias en cuya creación no ha participado. Algunas de las viejas herramientas -el internacionalismo, la solidaridad de clase, una feroz e intransigente claridad analítica- serán necesarias para rearmar a la izquierda contra esta nueva ronda de contención interimperial: contra los poderosos, tanto contra sus guerras como contra su paz».
Tony Wood, cit.
Sin duda la solidaridad con el pueblo ucraniano en general y con el pueblo de izquierdas en particular que resiste la invasión de Putin es la prioridad del momento, sin olvidar la importancia capital de apoyar al movimiento antiguerra ruso. Por ello la corriente política en la que milito centra su apoyo en las dos principales organizaciones anticapitalistas e internacionalistas hermanadas de ambos países, Sotsialnyi Rukh en Ucrania y el Movimiento Socialista Ruso[120]Aprovecho este artículo para instar a sus lectores a apoyar nuestra campaña de apoyo financiero a la izquierda anticapitalista ucraniana y rusa: … Seguir leyendo.
Sin duda, los dos elementos más positivos del terrible drama en curso son la movilización de masas por la defensa nacional en Ucrania contra la brutalidad de la invasión putinista y una no menos admirable movilización del movimiento antiguerra y socialista ruso, que está sufriendo una represión muy dura. Dicho esto, al igual que en los tiempos del Maidán, la izquierda ucraniana, a pesar de estar en proceso de recomposición, está obligada a luchar en un contexto muy adverso y en un clima de intenso antimarxismo. Ello me lleva a pensar que, en la izquierda, los sectores que ponen más el acento en las carencias armamentísticas ucranianas tienden a exagerar también las potencialidades progresistas de la situación, hablando de un proceso imaginario de “autoorganización”. En mi opinión, la enorme movilización popular ucraniana en pos de la defensa nacional y el despliegue solidario de ayuda mutua en barrios y localidades por el momento no está cristalizando formas de autoorganización. Decir esto no supone menospreciar su importancia, sino simplemente matizar las características de su dinámica. La movilización ciudadana se está organizando al modo de la Civil Defence Service que el gobierno Churchill puso en pie en el Reino Unido al principio de la Segunda Guerra Mundial, esto es, encuadrada por el gobierno y en el marco del Estado. Los fenómenos de autoorganización popular se dan en contextos de autoactividad de las masas que, aun siendo deseables, no se dan por el momento, en buena medida porque responden normalmente a una lógica de autonomización política frente a las instituciones. Es más, la autoorganización suele implicar la capacidad de suplir mediante organismos creados desde la lucha necesidades populares cotidianas que una crisis del Estado y/o de la economía no pueden satisfacer de un modo normal. Sin duda sería un escenario deseable, máxime si se diera en una dinámica de desarrollo de valores progresistas que fueran entrando en contradicción, cuando no en antagonismo, con la línea derechista del gobierno Zelenski. No obstante, creo que un escenario de cronificación de la guerra difícilmente va a reforzar a la izquierda y, lo que es más inquietante, probablemente incremente en su lugar el poder de la extrema derecha en un contexto, en absoluto descartable, de crisis o quiebra del Estado. Por consiguiente, me parece vital no confundir la realidad y el deseo y concentrarnos en reunir el máximo de recursos políticos y materiales para reforzar a la izquierda socialista tanto ucraniana como rusa, poner a su alcance los medios logísticos que tengamos e intentar implicar también al tejido social y sindical de los diversos países en el reforzamiento de sus contrapartes.
Un segundo aspecto capital es la exigencia a la Unión Europea de que acoja, no sólo a los refugiados no varones, ancianos y niños que huyen de Ucrania, sino también a los desertores rusos, a los exiliados rusos que huyen de la represión de Putin y, último pero no menos importante, a los objetores de conciencia ucranianos que, por los motivos que sea, no se unan voluntariamente a la defensa armada de su país. Creo que este pack es fundamental para la izquierda anticapitalista europea.
Otro eje importantísimo de solidaridad con el pueblo ucraniano es la abolición de su deuda externa, algo que pretenden silenciar los gobiernos europeos con su machacona insistencia en los envíos milagrosos de armas, que supuestamente resolverían todos los problemas. Lógicamente, otra de las paradojas históricas que estamos viviendo es que, mientras en el Maidán en 2014 volaban cócteles molotov, romantizados por la prensa global, en pos de la incorporación al sueño europeo… en Atenas los cócteles, considerados terroristas en este caso, volaban para denunciar la pesadilla de las imposiciones del capital centroeuropeo, que exigía el suicido social de Grecia en el altar del pago de la deuda. Es muy probable que tras el conflicto Ucrania también sufra la pesadilla europea de la deuda, con su correlato de nuevos recortes, privatizaciones y colonización económica. A pesar de su idilio amoroso con Zelensky, creo que negativa actual de la UE a abolir la deuda ucraniana es una señal inequívoca de ello.
Un cuarto eje que me parece esencial es dirigir las sanciones, no contra el pueblo —contra el ruso… e indirectamente contra el conjunto de las clases populares del mundo entero, por cierto—, sino a la oligarquía rusa, pero también a la oligarquía ucraniana e internacional que saquea a los países, que apoya el populismo reaccionario y que destruye las conquistas sociales de dos siglos de movimiento obrero. Atacar exclusivamente a la oligarquía rusa es hipócrita si no se hace extensivo al conjunto de la oligarquía transnacional (ese famoso 1% del que hablaban los activistas de Occupy Wall Street), lo cual exige atacar globalmente los paraísos fiscales y hacer un registro de fortunas offshore ocultas en el mundo, algo a lo que, por descontado, se oponen firmemente las elites europeas. Es más, es un escándalo que la inmensa mayoría de los países que han aplicado acríticamente los dictados de Washington contra la Federación rusa en el terreno de las sanciones en su mayor parte coincide con los gobiernos que se niegan a aplicar las medidas promovidas desde hace años por la campaña BDS contra el Estado de Israel[121]https://bdsmovement.net/es/news/la-respuesta-del-occidente-ante-invasi%C3%B3n-rusa-demuestra-que-no-hay-excusas-para-rechazar-el-bds. Unido a ello, pero con un impacto todavía mayor en frenar la maquinaria de guerra de Putin, está la ya citada medida de decretar un boicot generalizado sobre los hidrocarburos rusos y utilizarlo como una palanca de urgencia para acelerar la transición energética mediante enormes inversiones de recursos en energías renovables guiadas por las exigencias de la emergencia climática que vivimos en todo el mundo.
En fin, creo que un último deber de solidaridad, pero que no es de una importancia menor, es que la izquierda europea se mantenga fiel a sí misma y no se confunda jamás ni de enemigo ni de combate.
La terapia de choque procapitalista, la depauperación generalizada y humillaciones económicas infligidas por Geoffrey Sachs están bien descritas en Cédric Durand, “Cold peace”: https://newleftreview.org/sidecar/posts/cold-peace
Incluso se ha entrado en una lógica de revisionismo histórico —muy parecido, por cierto, al que existe en la Rusia putiniana— que ha conducido a la censura de obras como Stalingrado, del eminente historiador militar británico Anthony Beevor, nada sospechoso de simpatizar con la URSS y menos con Putin. Aquí Beevor reflexiona sobre su caso y más en general sobre los peligros del revisionismo histórico y de la judicialización de la historiografía. https://www.theguardian.com/books/2018/feb/03/antony-beevor-stalingrad-ukraine-ban-censorship
La represión de Milosevic contra los albano-kosovares en 1999, que a mi juicio fue mucho más limitada, y la creación de la UÇK —como sabemos hoy— con algunos sectores provenientes del crimen organizado y en parte encuadrados por la CIA, fue pretexto suficiente para que la OTAN lanzara su primer ataque militar en suelo europeo tras la Guerra Fría.
No olvidemos que el papel de Saakashvili en el intento fallido de Georgia en recuperar militarmente Osetia del Sur y de incorporar a aquella exrepública soviética a la OTAN constituyó un punto de inflexión clave en el deterioro de las relaciones con Rusia y en la reconstrucción de un imperialismo regional por parte del Kremlin. Vid. Poch, op. Cit., p. 108.
Es cierto que Putin utiliza la cuestión de la OTAN como un elemento propagandístico para legitimar su propia agenda imperial reaccionaria (como sostiene acertadamente David Ost: https://vientosur.info/rusia-ucrania-la-otan-y-la-izquierda/), sin embargo, tampoco se puede entender la creciente agresividad imperial de Putin al margen de la expansión de dicha organización militar. A mi juicio, que esta guerra estalle ahora no es exclusivamente fruto, ni de un arrebato ni de un cálculo equivocado de la correlación de fuerzas internacional por parte de Putin, sino la culminación de una pugna interimperialista por el control político, económico y militar de Ucrania que se remonta, como mínimo, a 2014.
Slavoj Zizek nos recordaba la hipocresía nauseabunda que destila el entusiasmo de los gobiernos e instituciones de la UE en favor de la acogida de los refugiados ucranianos, que sin duda apoyamos, cuando son responsables de un auténtico genocidio, con sus necropolíticas en pos de la Europa fortaleza, al convertir al Mediterráneo desde hace años en una inmensa fosa común de refugiados procedentes de Oriente Medio y el Norte de África, que huyen en su mayor parte de las guerras y las desigualdades provocadas por el imperialismo occidental: https://www.project-syndicate.org/commentary/europe-unequal-treatment-of-refugees-exposed-by-ukraine-by-slavoj-zizek-2022-03/spanish
Tiene razón Marco d’Eramo (https://newleftreview.org/sidecar/posts/216) cuando sostiene que la Unión Europea no ha sabido tener otra relación con Rusia que no fuera darle la espalda, dado su tamaño, potencial militar y naturaleza euroasiática, factores que siempre han generado un pánico identitario en la UE, algo parecido a las contradicciones que ha generado históricamente en su relación con Turquía.
Por cierto, según el analista conservador ya citado, Robert Kaplan (cit.), un escenario de desestabilización político-militar en la frontera Sur de Estados Unidos es una eventualidad en absoluto descartable en los próximos años.
Creo que ello explica que este manifiesto de solidaridad con Ucrania no haga mención alguna a la OTAN al referirse a la guerra en curso (Castellano | European Solidarity Network with Ukraine (ukraine-solidarity.eu). Creo que esta iniciativa es a la vez muy limitada para construir la solidaridad internacional y muy inconsistente en términos de caracterización del conflicto. Por consiguiente, organizaciones como Anticapitalistas, que ha aprobado explícitamente que no participará en ninguna iniciativa que no condene a la vez tanto al único responsable de la guerra (Putin) como a la principal organización responsable de dinamitar la paz (la OTAN), declinó firmarlo. Sus promotores prefirieron lograr la adhesión de la organización polaca Razem, abiertamente atlantista y pronuclear, que cree que la pertenencia de Polonia a la OTAN no es suficiente y defiende por consiguiente la creación de un Euroejército en su seno para reforzar las “tareas de defensa” (https://en.wikipedia.org/wiki/Left_Together)… Adhesión, decía, que se logró al precio de retirar toda referencia crítica a la OTAN del manifiesto.
Creo que libros como La venganza de la geografía (RBA editores, Barcelona, 2013) y El retorno del mundo de Marco Polo (RBA editories, Barcelona, 2019), de un autor tan poco sospechoso de ser amigo de Putin como Robert Kaplan, uno de los mayores exponentes de la corriente realista en relaciones internacionales, ilustran muy bien que todos los Estados son paranoicos sobre su seguridad ante otros Estados y, como solía decir Manuel Vázquez Montalbán a propósito de la URSS en la que se formó el exagente de la KGB Vladímir Putin y que sin duda puede hacerse extensivo a la Rusia que preside en la actualidad, “lo peor que le puede suceder a un paranoico es que le persigan”.
Nunca se insistirá lo suficiente en que la declaración de la OTAN tras su cumbre de Bucarest en abril de 2008, en la que se anunciaba que Georgia y Ucrania se incorporarían a dicha organización, con una responsabilidad muy destacada de Estados Unidos en ello, constituye sin ninguna duda un verdadero punto de inflexión en la degradación acelerada de las relaciones entre Occidente y Rusia tras el fin de la Guerra Fría y uno de los estímulos más potentes para que ésta intentara reconstruir un área de influencia en la región y así obstaculizar dichos planes. Una promesa que, además, al carecer de plazos concretos, convertía a dichos países en blanco de posibles represalias rusas. Le guerra ruso-georgiana que se desencadenó unos meses después ya prefiguraba el guión del drama ucraniano actual. Rusia había cambiado de política, pero Washington siguió con el piloto automático. De esos polvos, estos lodos. Vid. Tony Wood, cit.
Algo que reconoce el propio Achcar (https://vientosur.info/para-los-fabricantes-de-armas-la-guerra-en-ucrania-es-un-gran-negocio/), pero pasando de puntillas sobre una cuestión fundamental, a saber, que la intervención de la OTAN en Ucrania, con el envío de “armas defensivas”, que apoya el autor, es el principal vínculo inmediato entre la invasión rusa y relanzamiento de la industria militar occidental, independientemente de las evidentes exageraciones propagandísticas sobre el poderío militar ruso que apunta acertadamente.
Los militantes de Anticapitalistas tenemos el honor de contar entre nuestras filas con Miguel Urbán, uno de los únicos 15 eurodiputados que votaron en contra de una resolución del PE que aprovechaba la conmoción de la opinión pública ante la invasión para poner en marcha un programa de relanzamiento militarista y de agresividad neoimperialista debidamente engrasado con un ambiente de unión sagrada y adornado, a su vez, con un envoltorio de hermosas proclamas solidarias. Aquí se puede leer la justificación de su orientación de voto: https://www.eldiario.es/euroblog/parlamento-europeo-vota-caminar-senderos-gloria_132_8833235.html
Esto está brillantemente expuesto en una de las obras capitales de geopolítica redactada por un referente de la política exterior estadounidense y gran artífice de la trampa afgana que hundió a la URSS en los 80: Zbigniew Brzezinski, El gran tablero mundial. La supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos, Ed. Paidós, Barcelona, 1997. Un texto clave para entender las dinámicas de Longue Durée en política internacional en general y estadounidense en particular. También lo recuerda desde posiciones de izquierda inspiradas por la máxima de Liebknecht, “el enemigo está en casa”, Leandros Fischer https://www.contretemps.eu/guerre-ukraine-critique-imperialisme-gauche-allemande/
No logro resistirme a recomendar el film del director y guionista australiano David Michôd, “Máquina de guerra”, una sátira divertidísima de este periodo, basada por lo demás en hechos reales, a mi juicio comparable a los clásicos del género de cineastas como E. Lubitsch, B. Wilder o S. Kubrick, una excepción brillante que confirma la regla de la mala calidad general de las producciones cinematográficas de Netflix.
Bernard-Henri Lévy, enfant terrible arrepentido del 68 que constituye el gran icono de la impostura intelectual narcisista, fuertemente potenciado por el sistema mediático francés debido a su exaltación del imperialismo liberal atlantista (y del sionismo) y por su frivolidad y conformismo de izquierdas.
En una carta abierta (https://www.sinpermiso.info/textos/una-carta-desde-kiev-a-la-izquierda-occidental), Taras Bilous denunciaba correctamente a la izquierda occidental que tan sólo culpaba al imperialismo occidental de la crisis, recordaba acertadamente que Rusia violó en 2014 el protocolo de Bucarest por el que Ucrania cedía su armamento nuclear a Rusia a cambio de garantías de su integridad territorial y hacía una serie de consideraciones normales y razonables desde el punto de vista de la izquierda ucraniana, que sin duda habrán influido mucho en los compañeros que tienden a generalizar la etiqueta de “campista” a todo el mundo que sigue pensando que es vital entender el rol del imperialismo occidental y no reducen exclusivamente este conflicto a una guerra de liberación nacional. Sin embargo, cuando Taras Bolous hace una analogía con la invasión de Iraq en 2003 por Estados Unidos olvida que a nadie en la izquierda y el movimiento antiguerra occidentales se le ocurrió hacer campaña en favor del envío de armas a Iraq, un Estado soberano a pesar de ser una dictadura, para impedir la invasión norteamericana de 2003. Tampoco menciona lo que a mi juicio es el núcleo político del conflicto armado actual, si bien ciertamente no implicara un riesgo inmediato para Rusia y menos todavía una justificación para una invasión sin duda criminal y condenable desde todos los puntos de vista: la decisión de la Rada ucraniana de abandonar en 2014 su condición de país no alineado e incorporar hasta en la Constitución de 2019 —algo que no se da en ningún otro país del mundo— su vocación de adherirse a la OTAN, única política —el estatus de neutralidad— que garantizaba la soberanía, la cohesión nacional y la viabilidad a medio y largo plazo de Ucrania en un contexto de tensiones interimperialistas agudizadas por la crisis del imperialismo estadounidense, el ascenso de China y el giro etnonacionalista del régimen de Putin desde 2008. Con esto no estoy diciendo que un pueblo se merezca necesariamente a los políticos que tiene, pero sí que una parte importante de la izquierda ha sido inaudible ante los riesgos innegables de que Ucrania se convirtiera en instrumento del imperialismo de la OTAN contra Rusia, como ya había sucedido con Kosovo en 1999 para justificar la guerra “humanitaria” de la OTAN contra Serbia.
En este artículo reciente (http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article62130) Gilbert Achcar es bastante taxativo en la afirmación de que el único apoyo efectivo al pueblo ucraniano pasa inexorablemente por el apoyo a la intervención indirecta de la OTAN en Ucrania. Además, convierte en una equivalencia la oposición a la intervención por procuración de la OTAN —olvidando que todo envío de armas está sujeto a condicionalidades (para empezar estar en las antípodas políticas de los revolucionarios vietnamitas de los 60 y 70 o de los revolucionarios sirios de 2011, por solo referirnos a un par de analogías que utiliza a menudo) y persigue objetivos propios no necesariamente coincidentes con los de los sujetos que las piden— y la negación del derecho del pueblo ucraniano a armarse en general (que apoyo sin necesidad de jalear la agencia de la OTAN).
Este artículo de Paul Martial, además de recordar los riesgos alimentarios que implica para África la profundización de la crisis económica por esta guerra (que se añade a los efectos gravísimos de la COVID en el continente), ilustra muy bien las causas del resentimiento antioccidental y antiOTAN en África y la simpatía que despierta todo gobierno que rete la hegemonía euronorteamericana: https://lanticapitaliste.org/actualite/international/guerre-contre-lukraine-un-desastre-aussi-pour-lafrique
En un artículo reciente, el historiador norteamericano Adam Tooze comparaba la “Ukraine Democracy Defense Lend-Lease Act of 2022” que acaba de aprobar el Congreso de Estados Unidos con el que puso en pie Rousevelt para sostener el esfuerzo de guerra anglosoviético contra el Tercer Reich antes de la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, tanto desde el punto de vista del volumen de ayuda militar que comprende, como por la lógica de guerra indirecta que representa, así como por las implicaciones que puede tener en términos de escalada y peligro de confrontación directa. Vid:https://www.theguardian.com/commentisfree/2022/may/04/us-lend-lease-act-ukraine-1941-second-world-war))). Por consiguiente, la situación nos obliga a diferenciar entre los objetivos legítimos de la resistencia ucraniana a la invasión, que apoyamos totalmente —la supervivencia de su país y una paz justa—, y los de la intervención de los países de la OTAN que la están armando —alargar la guerra al máximo por el bien de la industria militar y la remilitarización generalizada y para debilitar a Rusia primero y a China después((En este artículo, Francis Fukuyama, el gran propagandista del “fin de la historia”, es claro y cristalino al respecto: https://www.americanpurpose.com/blog/fukuyama/preparing-for-defeat/
Cada vez hay más confirmación documental, incluso procedente de la prensa del sistema, de que hay una verdadera guerra por procuración de la OTAN contra Rusia. En este artículo se calcula que el apoyo militar norteamericano a Ucrania ya es presupuestariamente superior al coste medio anual de la ocupación de Afganistán y que dicha escalada está dando señales inequívocas del creciente peligro de derrapar hacia una guerra general: La guerra de Putin en Ucrania entra en una espiral internacional de consecuencias imprevisibles | Internacional | EL PAÍS (elpais.com)
Lo que me parecería más grave de todo esto es que se llegara a creer que los fines que persiguen los envíos de armas a Ucrania por parte de la OTAN coinciden con los de la izquierda antiimperialista, cuando acepta la lógica del mal menor (vasallaje de Ucrania por Occidente) para evitar el mal mayor (su sometimiento total a Rusia).
Es bueno recordar que tanto los republicanos españoles durante la guerra civil —que, por cierto, sí sufrieron un boicot de las “democracias occidentales” en su derecho a armarse, cuando Francia e Inglaterra pusieron en pie la farsa del Comité de No Intervención— como los revolucionarios vietnamitas pagaron un precio muy alto por la ayuda militar soviética: unos constreñidos a frenar y reprimir la revolución social (sobre todo en Barcelona y Aragón) y a imponer una especie de “democracia popular” avant la lettre, los otros sufriendo las maniobras diplomáticas capituladoras del Kremlin, empezando por la partición del país en 1953. Ningún apoyo financiero o militar es neutro y está exento de subordinación política. Sólo figuras de la talla de Ho Chi Minh o Tito —quien liberó Yugoslavia de los nazis por sus propios medios, ligando liberación nacional y revolución social, moviéndose hábilmente en la pugna Stalin-Churchill y resistiendo las presiones de ambos— tuvieron la talla y la audacia de limitarla al máximo en defensa de sus intereses nacionales y de clase. Tengo dudas razonables de que Zelenski, aunque indudablemente es un patriota valiente y con agallas (como, por lo demás, las tuvo Churchill en la «darkest hour» de mayo-junio de 1940), vaya a dar muestras de una independencia política remotamente comparable, para empezar porque a pesar de todo es un político burgués proimperialista, aunque algunos amigos tiendan a olvidarlo.
En opinión de Rafael Poch de Feliu, la guerra actual está resolviendo en los hechos una vieja división del establishment al superar la vieja dicotomía “contra Rusia o contra China” en favor de la solución siguiente: “primero Rusia y a continuación China”. Vid: https://ctxt.es/es/20220401/Firmas/39377/Rafael-Poch-Estados-Unidos-rusia-invasion-Ucrania-guerra-Finlandia-Guerra-de-Invierno.htm
Para un análisis sobre el origen del drama actual, véase el artículo de esta nueva estrella emergente de la New Left Review que, atendiendo a su calidad, promete dejar muy alto el pabellón familiar en lo que a hitos intelectuales de la izquierda se refiere: https://novaramedia.com/2022/03/03/in-ukraine-rival-worldviews-led-to-unnecessary-war/
En esta guerra el problema de la gran influencia de tendencias ultraderechistas ya no es exclusivamente ucraniano. La llegada de miles de voluntarios, fundamentalmente exmilitares y expolicías (o incluso de funcionarios en activo) de todo el mundo también está reforzando militarmente y ofreciendo un campo de entrenamiento al neofascismo internacional. Ello no descalifica de entrada la resistencia ucraniana y, por el momento sigue siendo un problema limitado, pero no podemos perder de vista que ante la eventualidad de un hundimiento del Estado ucraniano esta guerra podría tener efectos potentísimos en la proliferación de una ultraderecha internacional armada de un modo semejante a cómo la guerra de Afganistán (1979-1989) catapultó el terrorismo de Al Qaeda a todo el mundo y las guerras de Iraq (desde 2003) y Siria (desde 2011) han sido el trampolín político, militar y económico para el desarrollo de Estado islámico. Este artículo de Miquel Ramos repasa el papel de la extrema derecha ucraniana desde el Maidán (https://blogs.publico.es/dominiopublico/42714/el-polvorin-neonazi-en-ucrania/) e incluso indaga en sus conexiones con grupúsculos que participaron en el asalto trumpista al Capitolio, para alarma del FBI…; aquí se argumenta que la cronificación de la guerra es el mejor escenario para el fortalecimiento de las tendencias ultranacionalistas (https://novaramedia.com/2022/02/22/the-far-right-is-using-the-situation-in-ukraine-to-cement-its-power/), aquí se repasa el rol de las milicias neonazis (https://vientosur.info/la-verdad-sobre-las-milicias-de-extrema-derecha/) y aquí se abordan los riesgos que comporta la llegada de miles de voluntarios extranjeros (https://www.newtral.es/voluntarios-extranjeros-ucrania/20220321/).
Esta acertada contribución de un grupo de revolucionarios sirios exiliados con la que coincido plenamente (https://vientosur.info/diez-lecciones-de-siria/), por desgracia no aborda dos cuestiones a mi juicio claves. En primer lugar, la negativa occidental a apoyar militarmente la revolución democrática al principio de la guerra civil en Siria, que contrasta con el armamento del régimen neoliberal pro-occidental de Zelensky, demostrando que, independientemente del hecho de que Ucrania tiene todo el derecho a resistir la invasión de Putin, la OTAN jamás armará a ningún actor que no defienda abiertamente los intereses de dicha organización. En segundo lugar, no profundiza en el hecho de que el crecimiento del Jihadismo durante la guerra civil siria también tuvo mucho que ver con el apoyo financiero y militar que recibió de Estados reaccionarios como Qatar, Arabia Saudí y Turquía y, no lo olvidemos, de la CIA y el MI6 hasta prácticamente los atentados de Daesh en París y Saint-Denis (como denunciaba en su momento Patrick Cockburn https://www.farsnews.ir/en/news/13930125001019/MI6-he-CIA-and-Trkey39-s-Rge-Game-in-Syria).
No puedo más que compartir muchos de los argumentos de la periodista rusa Inna Afinogenova, exempleada de RT y en estos momentos indudablemente crítica con el gobierno ruso e inequívocamente opuesta a la invasión de Ucrania, sobre la propaganda en todos los grandes medios de comunicación: Donde está Inna Afinogenova y qué le pasó – YouTube
Por cierto, no solamente se ha perpetrado la ilegalización de los 12 partidos, sino que, por lo visto, también se está dando un aumento alarmante de registros y detenciones de blogueros y militantes de izquierdas y de la oposición a Zelenski. Además, como nos recuerdan nuestr@s amig@s de Sotsialnyi Rukh, ya desde 2014 también se descalifica como “prorrusos” a los partidos partidarios del neutralismo o simplemente poco entusiastas de la UE y la OTAN. Vid: https://www.contretemps.eu/ukraine-zelensky-interdiction-partis-pro-russes/
Por cierto, uno de los principales riesgos para el imperialismo americano en este conflicto es el debilitamiento que puede sufrir el dólar como moneda refugio por las confiscaciones de activos rusos en el extranjero. Véase https://rafaelpoch.com/2022/03/25/el-suicidio-del-dolar-ii/
De hecho, Marco d’Eramo afirma que las grandes potencias están actuando como sonámbulos que se van aproximando al abismo de un modo que recuerda mucho al antecedente de la Gran Guerra de 1914. Cit.
Francisco Louça plantea que asistimos al principio del fin de la globalización de la mano de la guerra y las sanciones: “La red financiera global se está fragmentando, con el riesgo adicional de bloquear el suministro de energía y alimentos. Habrá dos internet, dos sistemas de pago y comercio, dos economías que chocarán entre sí: como 10 países tienen el 75% de la producción de todos los minerales, las fronteras de estos mundos los cruzarán. Después de la globalización, hemos entrado en el tiempo de la guerra infinita”. Vid: https://www.sinpermiso.info/textos/es-realmente-el-fin-de-la-globalizacion
Según el anuario del SIPRI, el gasto militar mundial se incrementó ya un 0’7% en 2021 a pesar de la pandemia. Las políticas de remilitarización en 2022 podrían alcanzar niveles muy superiores a los de la Guerra Fría: https://www.sipri.org/sites/default/files/2021-09/yb21_summary_esp.pdf
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¿Por qué los marxistas defienden el derecho de las naciones a la autodeterminación? ¿Qué tiene que ver la lucha por la liberación nacional con la lucha de los trabajadores? Grusha Gilaeva, investigadora social analiza las posiciones de Marx y Lenin sobre la cuestión nacional y explica por qué el movimiento de izquierda debe apoyar la lucha anticolonial de Ucrania
En una conferencia de prensa a fines de 2021, Putin declaró que Lenin creó la Ucrania moderna. Su artículo principal, escrito en el verano de ese año, afirmaba que el derecho a la libre secesión de las repúblicas de la Unión, consagrado en la Declaración sobre la Formación de la URSS, había puesto “una bomba de relojería muy peligrosa”. La implicación era que Lenin aparentemente había coqueteado con el sentimiento nacional en un esfuerzo consciente por aumentar la popularidad de los bolcheviques. Por lo tanto, incluso la política de “ korenizatsiya ” —la participación de cuadros nacionales en la administración de las repúblicas y la promoción de las lenguas y culturas locales— fue una especie de medida temporal y una artimaña astuta. Sorprendentemente, los críticos de la propaganda rusa en el espacio postsoviético, particularmente en Ucrania, Georgia y los estados bálticos, repiten las mismas invectivas. La política nacional de los bolcheviques parece ser el resultado del oportunismo político o el producto de ambiciones imperiales latentes, o ambos.
Entonces, ¿cuál es el verdadero significado de la autodeterminación de las naciones para el marxismo? Si tratamos de responder a esta pregunta, veremos que el imperialismo y la comprensión marxista del derecho de una nación a la autodeterminación no tienen nada en común. Además, los textos marxistas clásicos brindan una respuesta directa e inequívoca al desafío de los acontecimientos actuales: la guerra que Rusia libra en la actualidad en Ucrania es claramente imperialista, por lo que la izquierda en Rusia y otros países deberían, si no están interesados en sus propios privilegios, sino en la lucha contra la opresión y el chovinismo, hacer todo lo posible para apoyar a Ucrania. En resumen, los elementos claves del enfoque de los bolcheviques fueron, primero, la conexión entre la lucha de clases y la lucha anticolonial, y segundo, la comprensión estratégica de que no puede haber una “asociación” igualitaria entre una nación oprimida y otra opresora, y que la solidaridad entre los trabajadores de la metrópoli y la colonia será siempre tambaleante. Es importante destacar que esta comprensión rechaza el esquema determinista primitivo según el cual la historia, independientemente de las acciones humanas, debe culminar en una victoria mundial del proletariado. Por el contrario, se basa en la estrategia y los principios políticos necesarios para luchar contra los opresores aquí y ahora.
Aunque la relación entre la teoría marxista y el nacionalismo nunca ha sido sencilla, el principio de la autodeterminación de las naciones se consagró por primera vez ya en la Conferencia de Londres de la Primera Internacional en 1865 en relación con el apoyo al movimiento de liberación de Polonia. Así, la Proclamación sobre la Cuestión de Poloniahabla sobre “la necesidad de anular la influencia rusa en Europa mediante la aplicación del derecho a la autodeterminación y mediante la reconstitución de Polonia sobre bases democráticas y sociales”. ¿Cómo es que a pesar de la famosa frase del Manifiesto del Partido Comunista de que “el trabajador no tiene patria” fue el movimiento comunista internacional el primero en formular el principio de la autodeterminación nacional, que posteriormente sentó las bases del derecho internacional moderno?
Como es bien sabido, los movimientos de liberación nacional fueron un fenómeno nuevo en la época de Marx y Engels, con la “primavera de las naciones” —las revoluciones nacionales de 1848-1849, que revelaron el significado político sin precedentes de las ideas nacionales— dejando una huella particularmente vívida impresión en todos los europeos. No tiene mucho sentido enumerar todas las declaraciones de los clásicos marxistas sobre la cuestión nacional ya que tales intentos se han hecho repetidamente sirviendo para exponer una falta de teoría sistemática sobre el tema (esto se aplica no solo a la cuestión nacional sino también al feminismo, el concepto de historia, revolución, socialismo, etc.), o el racismo oculto, el chovinismo y las inclinaciones supuestamente totalitarias de Marx y Engels. Sin embargo, los anticomunistas a menudo no logran explicar cómo distinguir una declaración verdadera de una “argucia estratégica”.
La posición de Marx evolucionó con el desarrollo del movimiento obrero, la cambiante situación política y la elaboración de la teoría del capital. Por lo tanto, las cosas podrían ganar más claridad si consideramos los argumentos a favor o en contra de los movimientos nacionales, en lugar de producir colecciones interminables de citas seleccionadas arbitrariamente. Por ejemplo, Marx reconsideró seriamente sus puntos de vista sobre la cuestión irlandesa, y tal cambio no puede atribuirse únicamente a la coyuntura, ya que condujo a una nueva comprensión del proceso revolucionario y su relación con el capitalismo global. En este sentido, la cuestión irlandesa en el pensamiento de Marx puede servir como ilustración vívida y punto de partida para una rearticulación real del enfoque marxista de la cuestión nacional en su conjunto.
Habiendo vivido en Londres durante mucho tiempo, Marx observó de cerca la lucha de Irlanda por la independencia e imaginó claramente la difícil relación entre los trabajadores ingleses e irlandeses. El enfoque de Marx se puede dividir aproximadamente en dos períodos, antes y después de 1867[1]Kevin B. Anderson. Marx at the Margins. On Nationalism, Ethnicity, and Non-Western Societies, Chicago and London, The University of Chicago Press, 2010.. La afluencia sin precedentes de inmigrantes de Irlanda a Inglaterra, provocada por la Gran Hambruna de 1845-1849, llevó a Marx a notar la paradoja económica que luego sería descrita en El Capital (Volumen I, Capítulo XXIII). Aunque la hambruna redujo la población de Irlanda de ocho millones a dos millones y medio (uno y medio murió de hambre, otro millón emigró), el nivel de vida en el país no mejoró. El caso de Irlanda refutó la teoría malthusiana popular en el siglo XIX, que vinculaba el deterioro de las condiciones de vida a la superpoblación. Fue el caso de Irlanda lo que impulsó a Marx a introducir el concepto de “sobrepoblación relativa”, que es necesaria para reponer la mano de obra barata y no es causada por procesos demográficos “naturales”, sino por los mecanismos estructurales del capital.
Durante este período, sin embargo, Marx considera que los trabajadores ingleses son la principal fuerza revolucionaria, ya que es en Inglaterra donde las relaciones capitalistas toman su forma más desarrollada, mientras que los trabajadores irlandeses, antiguos campesinos, están mucho menos organizados y sus disposiciones son “más toscas” que los de los ingleses. Así, los primeros trabajos de Engels Sobre la condición de la clase obrera en Inglaterra (1845) afirman que los irlandeses contribuyen a la degradación moral de los trabajadores ingleses: “Habiendo crecido estas personas casi sin civilización , acostumbradas desde la juventud a todo tipo de privaciones, ásperos, destemplados e imprevisores, traen consigo todos sus hábitos brutales entre una clase de la población inglesa que tiene, en verdad, pocos incentivos para cultivar la educación y la moralidad. los trabajadores irlandeses: “Denme doscientos mil irlandeses y derrocaré a toda la monarquía británica”, escribió en un periódico suizo ya en 1843.
Así, antes de 1867 Irlanda aparece sólo de pasada en las obras de Marx y Engels, y su enfoque de la emancipación de los irlandeses puede describirse como “anglocéntrico ” [2]Ian Cummins. Marx, Engels and National Movements, London, Croom Helm, 1980.. Aunque el Manifiesto del Partido Comunista habla de la lucha nacional del proletariado, implica una lucha dentro de los límites estatales existentes: “Aunque no en el fondo, sí en la forma, la lucha del proletariado con la burguesía es al principio una lucha nacional.” En este sentido, los trabajadores irlandeses en Inglaterra no debían defender la independencia de Irlanda, sino unir fuerzas con el proletariado inglés en la lucha contra la burguesía inglesa.
Después de 1867, Marx cambia su posición sobre la cuestión irlandesa debido al “asunto Fenian”. La Hermandad Republicana Irlandesa, también conocida como Hermandad Feniana (el nombre hace referencia a la antigua mitología irlandesa) fue fundada en 1858 tanto en Dublín como en Nueva York. El objetivo de esta organización secreta era liberar a Irlanda del dominio británico por cualquier medio necesario. Lo que distinguió a los fenianos de otros radicales fue su actitud moderada hacia la Iglesia Católica y su gran popularidad entre los trabajadores.
En 1867, después de rebeliones fallidas en Dublín y Cork, los líderes del movimiento, el coronel Thomas Kelly y el capitán Timothy Deasy, fueron arrestados. Mientras los dos presos eran transportados, un grupo de conspiradores atacó la camioneta de la policía y liberó a los dos líderes, matando accidentalmente a un policía. En respuesta, las autoridades británicas allanaron el barrio irlandés de Manchester, capturaron a cinco miembros de la Hermandad que no estaban involucrados en el caso y los condenaron a muerte. La Primera Internacional inició una vigorosa campaña para anular la sentencia de muerte, que, sin embargo, no tuvo éxito ya que los tres hombres condenados: Michael O’Brien, William Philip Allen y Michael Larkin, a los que se hace referencia como los «mártires de Manchester» en la liberación irlandesa. historia — fueron ahorcados el 22 de noviembre de 1867 [3]Deleixhe M. Marx, the Irish Immigrant-Workers, and the English Labor Movement, Historical Materialism 27.2, 2019. Pp. 222–247..
La campaña de amnistía de Fenian obligó a Marx a prestar más atención a la relación entre la política colonial británica y la opresión de clase. El 2 de noviembre de 1867, Marx le escribe a Engels que su posición sobre la cuestión de la independencia de Irlanda cambió: “El juicio de Fenian en Manchester exactamente como era de esperar. Habrás visto el escándalo que ha causado ‘nuestro pueblo’ en la Liga Reformista. Traté por todos los medios a mi alcance de incitar a los trabajadores ingleses a manifestarse a favor del fenianismo. Una vez creí que la separación de Irlanda de Inglaterra era imposible. Ahora lo considero inevitable, aunque la Federación puede seguir a la separación”. Y en una carta a Meyer y Vogt del 9 de abril de 1870, Marx deplora que la solidaridad de los trabajadores en Inglaterra se vea amenazada por las actitudes chovinistas de los propios trabajadores ingleses, más que por la moral irlandesa y su voluntad de trabajar en condiciones menos favorables (como parecía ser el caso antes de 1867). “Cada centro industrial y comercial de Inglaterra ahora posee una clase obrera dividida en dos campos hostiles, los proletarios ingleses y los proletarios irlandeses. El trabajador inglés corriente odia al trabajador irlandés como competidor que rebaja su nivel de vida. En relación con el trabajador irlandés, se considera a sí mismo como miembro de la nación gobernante y, en consecuencia, se convierte en una herramienta de los aristócratas y capitalistas ingleses contra Irlanda, fortaleciendo así su dominio sobre sí mismo”.
Por lo tanto, fue el estatus colonial de Irlanda lo que puso en duda la solidaridad entre los trabajadores irlandeses e ingleses. Marx prosigue: “Este antagonismo es artificialmente mantenido vivo e intensificado por la prensa, el púlpito, los periódicos cómicos, en una palabra, por todos los medios a disposición de las clases dominantes. Este antagonismo es el secreto de la impotencia de la clase obrera inglesa, a pesar de su organización”. En la misma carta, Marx insiste en que la tarea principal de los socialdemócratas era “poner el conflicto entre Inglaterra e Irlanda en primer plano, y en todas partes ponerse abiertamente del lado de Irlanda… hacer que los trabajadores ingleses se dieran cuenta de que para ellos la emancipación nacional de Irlanda no es una cuestión de justicia abstracta o de sentimiento humanitario, sino la primera condición de su propia emancipación social. En otras palabras, el sentido de superioridad imperial que unía a la clase obrera inglesa con las élites burguesas y aristocráticas, según Marx, debilitó al movimiento obrero no solo en Inglaterra sino en toda Europa. Porque fue en el país más industrializado con el proletariado más organizado que éste se puso del lado de los opresores en lugar del de los oprimidos. Así, en el caso de Irlanda, para Marx, el derecho de una nación a la autodeterminación no era un principio abstracto, sino una respuesta a las ambiciones coloniales y chovinistas propias de los países imperialistas.
A principios del siglo XIX, el centro de la actividad revolucionaria se trasladó de Gran Bretaña y Francia a Rusia, Austria-Hungría y Prusia. La cuestión nacional en estos imperios estaba aún más enredada que en Gran Bretaña, ya que era imposible trazar un límite claro entre las colonias y la metrópoli. En este contexto, el “derecho de autodeterminación de todas las naciones”, refrendado en la Conferencia de Londres de la Segunda Internacional en 1896, y luego consagrado en el artículo 9 del programa del POSDR adoptado en el Segundo Congreso en 1903, provocó un acalorado debate. en la socialdemocracia europea. En el curso de este debate, surgieron varios proyectos en competencia. Por ejemplo, los socialistas austríacos Karl Renner y Otto Bauer propusieron que se otorgara autonomía nacional extraterritorial a los diversos pueblos, preservando la unidad de las fronteras estatales del Imperio austrohúngaro. Rosa Luxemburgo, por su parte, se mostró crítica con la idea misma de la autodeterminación nacional, viendo en ella una amenaza a la unidad de la clase obrera en el Imperio Ruso.
Entre los bolcheviques, los principales opositores a la autodeterminación nacional fueron Georgy Pyatakov , Eugenia Bosch y Nikolai Bukharin. Vieron el nacionalismo como un producto del desarrollo capitalista, surgiendo de la competencia entre estados. Por lo tanto, el nacionalismo distrae al proletariado del conflicto principal (lucha de clases) y de la actividad revolucionaria al fusionar sus intereses con los de la burguesía nacional. Esta crítica parte del “reduccionismo de clase”, al que se le dio esta etiqueta porque no tiene en cuenta ninguna contradicción (género, nacionalidad, raza, cultura, etc.) más que la de la “base” económica, la confrontación entre trabajo y capital.
Lenin criticó duramente el “reduccionismo de clase” en su artículo Sobre el derecho de una nación a la autodeterminación (1914). Aunque su principal oponente en este texto es Rosa Luxemburgo, ella sirve más como una imagen colectiva, que no refleja la posición matizada de la socialista polaca-alemana [4]Jeremy Smith. The Bolsheviks and the National Question, 1917-23, London, Macmillan Press Ltd, 1999.. En el artículo, Lenin admite que los estados-nación son producto del capitalismo y que el nacionalismo en general socava la unidad de los trabajadores. Al mismo tiempo, Lenin no considera el nacionalismo como un fenómeno positivo o destructivo a priori, sino que establece una distinción entre el nacionalismo de una nación oprimida y el de una nación opresora.
A Lenin le preocupan más que las tácticas políticas, aunque otorgar el derecho a la autodeterminación juega un papel importante para atraer a otras nacionalidades al lado del proletariado ruso. Su posición sobre la autodeterminación nacional refleja una profunda preocupación por el chovinismo de los trabajadores y socialdemócratas rusos (la gran mayoría de los trabajadores industriales y miembros del partido socialdemócrata en la periferia del imperio ruso se consideraban rusos). Lenin compara el derecho a la autodeterminación con el derecho al divorcio, subrayando que cualquier unión puede basarse únicamente en el consentimiento voluntario: “Así como en la sociedad burguesa los defensores del privilegio y la corrupción, sobre los que descansa el matrimonio burgués, se oponen a la libertad de divorcio, así, en el estado capitalista, el repudio del derecho a la autodeterminación, es decir, el derecho de las naciones a separarse, no significa más que la defensa de los privilegios de la nación dominante y los métodos policiales de administración, en detrimento de los métodos democráticos.”
En la polémica sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación, Lenin se basa en los argumentos de Marx a favor de la independencia de Irlanda. Marx, según Lenin, buscó señalar que, para los trabajadores pertenecientes a una nación opresora, la dominación de una “nación oprimida” resultaría ser un desastre político. El trabajo sobre este tema se vio obstaculizado por la posición de algunos bolcheviques de la periferia nacional, que consideraban a sus camaradas nacionalistas rehenes de los prejuicios. La situación se agravó, como señala Lenin en Una caricatura del marxismo y el economicismo imperialista.(1916), por el hecho de que los trabajadores de la nación opresora participaron, aunque por defecto, en la opresión de los trabajadores de la nación oprimida. Los salarios de los trabajadores que no estaban clasificados como rusos eran más bajos, al igual que sus posibilidades de ascender en la escala social. Además, fueron completamente privados de sus derechos políticos. Pero lo más destructivo para la causa de la lucha común fue el “desdén y desprecio por los trabajadores de las naciones oprimidas”.
Al explicar el problema de la opresión nacional por el desarrollo desigual de las relaciones capitalistas, Lenin divide las entidades nacionales en tres grupos principales. La primera incluía a los países con un capitalismo plenamente desarrollado: eran naciones opresoras, y por lo tanto el nacionalismo no tenía derecho a existir allí. El segundo grupo estaba formado por países de Europa del Este que recientemente se habían embarcado en el camino del desarrollo capitalista. “Allí la ‘defensa de la patria’ puede ser todavía la defensa de la democracia, de la lengua materna, de la libertad política frente a las naciones opresoras”. El tercer grupo aún no poseía un fuerte movimiento nacionalista: la construcción nacional era su futuro. Aunque Lenin adopta un enfoque estadista, no cree que los trabajadores oprimidos tengan una ventaja sobre los pueblos indígenas oprimidos. Además, Lenin ve oportunidades para un movimiento revolucionario en el desarrollo desigual del capitalismo y sus contradicciones, siendo el derecho de las naciones a la autodeterminación una de ellas.
El argumento marxista presentado aquí se puede resumir de la siguiente manera: para volverse revolucionaria, la clase obrera debe darse cuenta de que la solidaridad como tal no tiene fronteras, mientras que la práctica de la solidaridad a veces exige que se dibujen nuevas fronteras, esta vez separando al opresor del oprimido Las posiciones articuladas por Marx y Lenin no tienen nada de moralizante, ni apelan a alguna “moralidad universal”. Para ambos, la solidaridad de los oprimidos no es una consigna abstracta sino una práctica política concreta. Ambos argumentan que en la historia del capitalismo diferentes tipos de opresión convergen y se cruzan, convirtiéndose en un elemento del todo. Por lo tanto, la lucha contra el capital no puede aislarse de la lucha de liberación nacional. Para convertirse en una clase en el sentido político, los trabajadores deben luchar por la causa del pueblo oprimido. No es simplemente una cuestión de estrategia de partido, sino que la clase obrera sólo puede convertirse en una fuerza política aceptando la lucha de los pueblos oprimidos como parte de su propia lucha.
Huelga decir que la política nacional de los bolcheviques a principios de la URSS fue contradictoria en la práctica y no a todos los pueblos se les otorgó pleno derecho a la autodeterminación. La victoria brutal de la línea estalinista en la cuestión nacional resultó en la supresión de las autonomías nacionales, así como en las atroces deportaciones forzadas de pueblos. Sin embargo, el derecho a la autodeterminación en el programa bolchevique no se limitaba a las tácticas, ya que se basaba en la idea fundamental de la revolución comunista como lucha contra la opresión. Si la clase obrera va a desempeñar un papel importante en esta lucha, debe renunciar a cualquier pretensión de privilegio. El pasado no se puede cambiar, pero puede revelar los gérmenes del futuro. Y nuestra tarea es encontrar las bifurcaciones y rupturas en el pasado que permitan escribir la historia de los oprimidos hoy.
Kevin B. Anderson. Marx at the Margins. On Nationalism, Ethnicity, and Non-Western Societies, Chicago and London, The University of Chicago Press, 2010.