Autor: AndreuColl4

  • Rusia. El regreso de Navalny y la estrategia de la izquierda rusa

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    Ilya Budraitskis, Ilya Matveev y Kirill Medvedev

    Ilya Budraitskis, historiador radicado en Moscú, escritor político y redactor del podcast Polititcheskiy Dnievnik (Diario Político). Ilya Matveev, investigador y conferencista en economía política radicado en San Petersburgo y redactor del podcast Polititcheskiy Dnievnik. Kirill Medvedev, militante del Movimiento Socialista Ruso (RSD, sección rusa de la Cuarta Internacional), músico del grupo Arkady Kots, redactor en jefe de la revista en línea Zanovo (De nuevo).

     

    Traducción: Irving Radillo Murguía


    Fuente: Este texto apareció por primera vez en inglés en el sitio Left East el 22 de enero de 2021 y fue traducido al francés por la redacción de la revista en línea suiza À l’Encontre (traducción revisada por Inprecor). 

    Actualidad Internacional: Luchas y Movimientos

    22/01/2021

    Copyright: Autora/or de la foto. Si no queremos mostrarlo lo ocultamos.

    Rusia ha tenido una semana ajetreada que aún no ha terminado. Primero, Alexei Navalny regresó a Moscú, siendo inmediatamente arrestado una vez cruzada la frontera. Al día siguiente, su equipo publicó un video ilustrando la corrupción de Vladimir Putin y llamando a todos los ciudadanos a salir a la calle contra el gobierno el 23 de enero. ¿Qué piensa la izquierda de todo esto? Ciertamente, Navalny no es uno de los suyos, pero ¿debe mantenerse a distancia de las protestas y la crisis política que se prepara? Pedimos la opinión de Ilya Budraitskis, Ilya Matveev y Kirill Medvedev (Left East – 22 de enero 2021).

    Ilya Budraitskis: La detención de Alexei Navalny el 17 de enero en el aeropuerto de Moscú Sheremetyevo, unos minutos después de su regreso a Rusia, no fue solamente la reacción esperada de las autoridades rusas sino la única posible. A inicios de este año, después de que las enmiendas constitucionales del verano de 2020 abrieran la posibilidad de poder personal ilimitado para Putin, su régimen entró claramente en una nueva fase: una dictadura prácticamente abierta, fundada no sobre un apoyo pasivo de la base, sino sobre el poder represivo.

    En esta nueva configuración ya no hay espacio ni para la oposición liberal marginal ni para los partidos sistémicos de la “democracia dirigida” que han vencido el monopolio absoluto del partido Rusia Unida y crearon posibilidades limitadas de expresión electoral del descontento.

    La tentativa de asesinato de Navalny por el aparato de seguridad ruso en agosto del año pasado se inscribe perfectamente en este marco. Desde el punto de vista de las autoridades, la principal amenaza representada por Navalny es la táctica del “voto inteligente”: la acumulación de todos los votos de protesta a favor del candidato que tenga más oportunidad de enfrentar a Rusia Unida. En una situación donde el apoyo al partido en el poder disminuye rápidamente (al día de hoy no pasa del 30%), el “voto inteligente” amenaza el escenario elegido para las elecciones legislativas previstas en septiembre de este año y, a más largo plazo, la misma reelección triunfal de Putin para un nuevo mandato.

    La audaz y precisa estrategia populista de Navalny apunta en los hechos a crear una coalición de protesta, con un importante lugar reservado a los representantes de los partidos del sistema (sobre todo los comunistas), que rechazan jugar según las reglas del Kremlin y que son capaces de organizar campañas electorales vivas y ofensivas. Un elemento clave de esta estrategia es la retórica de Navalny, en la cual las cuestiones de la pobreza y la desigualdad social han tomado el lugar de los valores liberal-democráticos. Las muy mediatizadas investigaciones sobre la corrupción que le han valido su popularidad tienen un impacto emocional sobre un vasto público (por ejemplo, su último video sobre el palacio de Putin, que costó 100 mil millones de rublos (mil millones de euros), ha sido visto ya 50 millones de veces al viernes 22 de enero) pues señalan directamente la extrema estratificación de la sociedad rusa. En un contexto de elecciones abiertamente falseadas y de presiones policiales sin precedentes, la protesta electoral no puede surtir efecto a menos que se sostenga en un movimiento de masas extraparlamentario en las calles. Y solamente un movimiento de tales características puede hoy determinar la suerte personal de Navalny: si durante las próximas semanas no se movilizan cientos de miles de personas a lo largo del país por su liberación inmediata, será ciertamente condenado a una larga pena en prisión.

    En mi opinión, participar en tal movimiento, con nuestro propio programa y nuestras propias reivindicaciones, es hoy la única oportunidad para la izquierda rusa. Además, es la izquierda la que puede expresar de manera más coherente los sentimientos que llevan a protestar activamente cada vez a más gente: la desigualdad social, la degradación del sistema social (particularmente los servicios de cuidados y de salud, evidenciados dramáticamente durante la pandemia), la violencia policial y la ausencia de derechos democráticos fundamentales (en particular, los derechos laborales).

    Ilya Matveev: En un principio, la decisión de Navalny de regresar a Rusia fue desconcertante. ¿Qué esperaba con ello? El Estado había decidido claramente ponerlo tras las rejas, desoyendo las presiones internacionales (puesto que, después de la tentativa de asesinato tan mediatizada, la reputación de las autoridades rusas no podía degradarse más).

    Navalny podrá aspirar a la más alta reputación moral, pero ya no podrá hacer de comunicador eficaz de investigaciones y campañas políticas contra la corrupción (su actividad más importante). La decisión de Navalny parecía casi irracional, un desafío obstinado.

    No obstante, muy rápido se demostró que había un elemento de cálculo político en esta decisión. Una vez Navalny en prisión, su equipo difundió un nuevo video de investigación. Era único en su género, la primera gran investigación de Navalny dirigida directamente contra Putin. El video estaba destinado a atraer un amplio público. El cálculo de Navalny era provocar una crisis política inmediata y severa con su propia detención y con la nueva investigación explosiva al mismo tiempo. Esta crisis tendrá una dimensión en las calles (el sábado 23 de enero, las ciudades rusas serán el escenario de concentraciones no autorizadas) y una dimensión electoral[1]Según Le Monde, a pesar de la prohibición y el frío glaciar, las manifestaciones tuvieron lugar en 114 ciudades del país, reuniendo decenas de miles de personas. Fueron particularmente … Seguir leyendo.

    En efecto, 2021 es el año de las elecciones parlamentarias en Rusia. Rusia tiene un sistema electoral mixto, la mitad del Parlamento es elegido proporcionalmente y la otra mitad en las circunscripciones uninominales. A pesar de que las elecciones están estrechamente controladas y de que hubo fraudes a un nivel sin precedentes durante las votaciones de las enmiendas constitucionales en junio-julio de 2020, las elecciones legislativas pueden suponer todavía un problema para el régimen.

    El voto de lista se confronta al problema de la profunda falta de popularidad de Rusia Unida, el partido en el poder. Y en las circunscripciones uninominales, el régimen se topa con el “voto inteligente”, el sistema de voto táctico predicado por Navalny.

    Una crisis política desencadenada por la detención de Navalny y su nuevo video anti-Putin apunta hacia dos blancos: disminuir todavía más el voto por Rusia Unida y favorecer el “voto inteligente” en las circunscripciones uninominales. Esto sería un duro golpe para el régimen, sobre todo si está asociado a manifestaciones callejeras. En resumen, el regreso de Navalny a Rusia fue una apuesta calculada. La pelota está ahora en el campo de los miembros ordinarios de la oposición.

    Algunas palabras sobre el nuevo video mencionado. No presenta hechos nuevos, pues el palacio personal de Putin apareció por primera vez en los noticieros en 2010. Tampoco es significativa en cuanto a desafiar directamente a Putin. Lo que es sorprendente es que elabora un discurso coherente. En esta historia, la característica principal de Putin es su absurda y cómica sed de riqueza material. Según Navalny, Putin siempre se ha guiado por la codicia. Buscaba favores cuando era agente de la KGB en Alemania, buscaba trabajo fácil cuando era miembro de la administración de Anatoly Sobchak en San Petersburgo durante los años noventa, buscaba prebendas mudándose a Moscú y convirtiéndose finalmente en presidente, y siempre queriendo más, incluso después de haber construido un palacio de 1.5 miles de millones de dólares, con el sello de la dinastía Romanov en la entrada.

    A mi parecer, no es una descripción exacta del espíritu o la motivación de Putin. El régimen ruso no puede ser reducido a esa caricatura. Sin embargo, las decisiones tomadas por Putin en los últimos años (desde su regreso a la presidencia en 2012 hasta la anulación de la limitación de su mandato en 2020) han vuelto inevitable tal representación de su vida y obra. Para ese relato unidimensional de su vida, Putin no puede culpar a nadie más que a sí mismo.

    Kirill Medvedev: Con su regreso, Navalny dio un paso importante hacia una nueva comprensión de la política en Rusia y un nuevo ciclo de politización. En otro tiempo, llegó a tener la idea de una “división del trabajo” bastante clara en el terreno de la oposición: los militantes toman los riesgos motivados por un cierto espíritu cívico idealista, mientras que los políticos profesionales persiguen sus propios intereses, de manera frecuente puramente egoístas.

    Navalny definió una línea, mostrando que la política puede y debe ser al mismo tiempo valerosa y técnica. Es importante notar en los nuevos videos que se continúa desarrollando la imagen de Putin no como un político, sino como un funcionario corrupto que, habiendo adquirido un poder enorme gracias a sospechosos acuerdos, sigue actuando de la misma manera que un funcionario post-soviético podrido con lazos con el Servicio Federal de Seguridad.

    Pero entre más trabaja Navalny convincentemente sobre el tema de la corrupción y del consumo ostentoso de los altos responsables, más aparecen los límites de esta retórica en un país como Rusia, agotado por las desigualdades y marcado por las contradicciones de clase. La situación actual se parece a esto: Navalny nos muestra el palacio de los dirigentes, jugando con el fuego de los resentimientos de clase, mientras promete a las empresas una libertad total en la bella Rusia del futuro.

    Dicen que el problema no son los palacios ni las fortunas gigantescas en sí, sino de dónde provienen. Sin embargo, con el desarrollo de esta orientación populista, no será fácil separar a los “amigos de Putin” corruptos de esos que Navalny llama los “hombres de negocios honestos”, cuyas fortunas son enormes, provenientes de artimañas ilegales en los años 1990 y 2000 y, por supuesto, de la sobreexplotación de los trabajadores.

    Esta situación abre grandes posibilidades a la izquierda, que, con una combinación de valentía y racionalidad, podría producir una ola de descontento muy poderosa y un programa de cambio mucho más coherente que el populismo ecléctico de Navalny.

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    Notas del artículo

    Notas del artículo
    1 Según Le Monde, a pesar de la prohibición y el frío glaciar, las manifestaciones tuvieron lugar en 114 ciudades del país, reuniendo decenas de miles de personas. Fueron particularmente importantes en Irkutsk, Novosibirsk, Perm y Ekaterimburgo. En Irkutsk, algunos cientos de personas se reunieron bajo una temperatura de -53°C. En Moscú, la movilización fue una de las más importantes en los últimos veinte años.
  • A una semana de las elecciones: reforzar la campaña por el voto nulo

    america-latina

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    Carlos Rojas

    Militante del MRT de Ecuador

    Actualidad Internacional: Latitudes. América Latina

    05/04/2021

    Copyright: Autora/or de la foto. Si no queremos mostrarlo lo ocultamos.

     

    El once de abril será la segunda vuelta en Ecuador. La campaña ha entrado en el momento de su máxima polarización, con todos los componentes de violencia verbal, noticias falsas, acusaciones de todo tipo, promesas sin límite. La campaña de Lasso ha dado un giro enorme y se ha lanzado de lleno a apropiarse del discurso del movimiento indígena y de los sectores populares. La campaña de Arauz se ha detenido y concentrado casi exclusivamente en el ataque a Lasso, y en menos medida a promesas populistas, así como en cooptar sectores indígenas para que le apoyen.

    Lamentablemente diversas voces desde dentro del movimiento indígena se han pronunciado a favor de una de las dos candidaturas; aunque las posiciones oficiales de Pachakutik llamando al voto nulo se han mantenido. Esperamos un pronunciamiento similar de la Conaie en las próximas horas. Es indispensable que el conjunto de sectores sociales, obreros, mujeres, trabajadores, cerremos filas en torno al voto nulo, que en esta coyuntura expresará la votación dura a favor de un nuevo proyecto de izquierda.

    Hay que insistir que el llamado a voto nulo se da en circunstancias radicalmente diferentes que en otras ocasiones. En pasadas elecciones respondía a la necesidad de preservar la independencia de clase y tenía un carácter básicamente defensivo. En esta ocasión las razones para votar nulo se sustentan en las irregularidades del proceso electoral y en el hecho de que las dos candidaturas, con todas sus diferencias, han mostrado que no son una solución para enfrentar la crisis económica y sanitaria en nuestro país.

    Pero, la razón más importante es que en este momento hay la oportunidad de construir una alternativa de izquierda, rompiendo la polarización entre la derecha tradicional y el populismo -también llamado progresismo tardío-, que nos permita dar un gran paso adelante en la organización popular y en el camino hacia un gobierno popular.

    Llamamos a todas las trabajadoras, indígenas, obreros, mujeres, a unirnos en torno a esta consigna central que es el Voto Nulo.

     

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  • El poder global en transición

    imperialismo

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    Eduardo Lucita

    Integrante del colectivo EDI –Economistas de Izquierda

    Traducción: Nombre Traductor
    Fuente: 
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    Teoría: Imperialismo

    05/04/2021

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    N o obstante la crisis mundial inédita que recorre el globo el tablero internacional registra movidas de tipo estratégico que adelantan la reestructuración de un poder mundial en transición. China es hoy el centro de la recuperación económica mundial y el eje Asia-Pacífico el núcleo desde donde se impulsa la reconfiguración. La declinación de los EEUU y la dialéctica disputa / cooperación entre las dos grandes potencias son datos centrales del período.

    En medio de la pandemia China tracciona una inestable recuperación económica global. Su PBI (15 billones de dólares) ha crecido 2.4% en el 2020 y se estima lo hará entre un 6 y 8% este año. Mientras que el PBI estadounidense (23 billones) ha caído 3.6% y recuperaría un 5.1 este 2021. Investigadores del Centro de Economía Empresarial con sede en Londres pronostican que la potencia asiática crecería un promedio de 5.7% anual entre 2021 y 2025, mientras que EEUU lo haría al 1.9 entre 2022 y 2024 y bajaría luego al 1.6. Así estiman que la brecha entre las dos potencias no solo se irá achicando sino que en 2028 la economía de la República Popular seria la mayor del globo. No obstante estos avances los niveles de productividad chinos son aun inferiores a los que muestran Alemania, Japón o EEUU, si bien es muy superior la actividad académica y de investigación en nuevas tecnologías la brecha a favor de las economías avanzadas persiste aún. Sin embargo esta podría ser la primera vez que EEUU no lidere los avances tecnológicos.

     

    Todas las estimaciones dependen de la distribución y eficacia de las vacunas y de la continuidad de la asistencia fiscal.

    Avances en varios Frentes

    La República Popular es desde el 2019 el primer socio comercial de Europa y su intercambio (740.000 millones de dólares anuales) es el mayor del mundo. Cuando el 2020 expiraba la UE y China dieron a conocer un acuerdo que garantizará reciprocidad en cuanto a la protección de inversiones y mejorará el acceso a los mercados de ambas economías. El acuerdo es el más importante y ambicioso firmado por China hasta ahora y va más allá de sus contenidos económico-comerciales.

     

    Para la UE (pos Bréxit) satisface objetivos planteados desde hace tiempo: a) que se respete la propiedad intelectual de sus empresas, b) mejorar su posicionamiento para negociar con EEUU y c) jugar un rol en la economía mundial haciéndose un lugar entre las dos potencias. Por su parte la República Popular logra a) acceso a los mercados europeos b) asociarse con un aliado histórico de los EEUU y c) relativa estabilidad en las relaciones de fuerza con las potencias mundiales. Pocos días antes del anuncio el ahora asesor en Seguridad Nacional de EEUU manifestó que “La nueva administración vería bien mantener consultas con los socios europeos sobre las practicas económicas de China”. No en vano Joe Biden había pedido suspender la firma de ese acuerdo hasta tanto el asumiera como presidente. Europa, empujada por Alemania y Bruselas, no lo esperó.

    Hay que sumar a la Asociación Económica Integral Regional (RCEP), acuerdo suscripto a mediados de noviembre pasado con los 10 países miembros de la “Asociación de Naciones del Sudeste Asiático” (ASEAN) al que se agregaron Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda. Lo que constituye un salto cualitativo que convierte a este bloque en la mayor zona de libre comercio del mundo (30% del PBI mundial, 28% del comercio global), que tendrá un impacto que superará lo regional (se espera un futuro ingreso de la India y también de países latinoamericanos).

    A fines de marzo China firmó con Irán un acuerdo estratégico por 25 años que intercambiará un plan de obras de infraestructura y energía, se calcula en unos 400.000 mill. de dólares en la República Islámica a cambio de que esta le suministre gas y petróleo. ES te nuevo acuerdo es resultado de bloqueo que EEUU impuso a Irán y de la ruptura por parte de la administración Trump del acuerdo nuclear que había firmado Obama .Hay que tener en cuenta que más del 30% del petróleo que la república Popular importa se convierten en exportaciones de combustibles y productos petroquímicosl

    Estos grandes acuerdos son la continuidad de una serie de asociaciones, compromisos e iniciativas sobre libre comercio, mecanismos de cooperación y de seguridad tanto regionales como por países ya suscriptos con anterioridad. Es que hasta la asunción de Xi Jinping las relaciones económicas de China con Asia, África y América Latina eran país a país, pero desde entonces esta concepción fue mutando hacia un enfoque más multilateral aunque no excluyente. China demuestra así que es capaz de combinar bilateralismo con multilateralismo. Su principal iniciativa es el megaproyecto anunciado en 2013 “Una Franja Una Ruta” (Nueva Ruta de la Seda). Un plan global que buscar incentivar su expansión comercial y su influencia participando en construcciones viales y energéticas, haciéndose cargo de la gestión de puertos estratégicos.

     

    Suele decirse que la política no soporta el vacío, viendo los movimientos que realiza la potencia asiática este concepto bien puede extenderse a la economía internacional. China va ocupando espacios dejados vacante por la política de la administración Trump.

     

    Interdependencia

    La República Popular es hoy una potencia industrial y el primer exportador de productos manufacturados, es también el principal acreedor de EEUU, su PBI, medido por paridad del poder adquisitivo, sería ya el mayor del mundo. Muestra también la tasa de reducción de la pobreza más importante de la historia humana, al mismo tiempo que crecen las desigualdades sociales y es el primer país en emisiones contaminantes. En el año en que se cumple el centenario de la fundación del PCCH el Congreso Nacional del Pueblo presentará el 14° Plan Quinquenal (2021/2025), que definirá “…un modelo de desarrollo de doble circulación” dando prioridad a “…la circulación nacional sobre la internacional”, buscando mayor independencia en lo que considera mercados estratégicos

    En tanto que EEUU, segundo país emisor de contaminaciones, es el principal mercado para los productos chinos mientras que le provee componentes electrónicos, otros productos intermedios y primarios y necesita del financiamiento chino para recomponer su deteriorada estructura caminera y ferroviaria.

    El bloque europeo y Rusia también mueven sus fichas

    Ya antes la Unión Europea había firmado acuerdos con Japón y Canadá, mientras que avanza para lograrlo con Gran Bretaña buscando que el Bréxit no rompa las interconexiones productivas en la región. A fines de noviembre pasado Rusia convocó a la “20° Cumbre de la Organización de la Cooperación de Shanghái” (OCS) que incluye países euroasiáticos y a la “XII Cumbre de los BRICS” (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), en paralelo Malasia organizó la “Cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico” (APEC). Es evidente que la decisión del ex presidente Trump de retirar a EEUU de la Alianza Transpacífico (TPP) y del Acuerdo con la UE (TTIP) dejo un vacío que otras potencias y naciones están aprovechando. Especialmente China, que busca asumir el liderazgo de la globalización y el libre comercio.

     

    Competencia y cooperación

    La dialéctica competencia-cooperación en la disputa sino- estadounidense por el estratégico control de las nuevas tecnologías (inteligencia artificial, internet de las cosas y robótica de nueva generación) es el marco en el que se desenvuelve el pasaje del modelo anglosajón (EEUU-Gran Bretaña) al asiático/pacífico (China y el sudeste asiático) que arrastra a Europa. Esta transición acelerará no solo el curso del comercio y las inversiones globales sino también la reestructuración del poder mundial. En este período lo que destaca es la declinación gradual de los EEUU y el ascenso sostenido de China en un contexto de interdependencia.

     

    El virus Covid 19 se originó en China, que logró controlarlo en pocas semanas igual que Corea del Sur y Taiwán, como sabemos no ha pasado lo mismo en EEUU. Las crecientes desigualdades sociales y el deterioro del nivel de vida en la sociedad norteamericana contrastan con lo anunciado por la potencia asiática hace semanas atrás informando haber acabado con la pobreza extrema. Ambas potencias comparten la mayor responsabilidad por el calentamiento global y el cambio climático. La pandemia puso en evidencia el impacto sobre la naturaleza del capitalismo productivista de esta época.

     

    El imperio

    La nueva administración norteamericana encabezada por Joe Biden es expresión de una coalición formada por el establischment demócrata y republicano, los grandes medios de comunicación y las plataformas de alta tecnología (Youtube, Amazon, Apple, Facebook…). Este apoyo le da una pátina de popularidad que sin embargo no puede ocultar el escaso margen de su triunfo electoral.

     

    El nuevo gobierno está en busca de cierta estabilidad capitalista recomponiendo las relaciones -tanto internas como externas- que la administración Trump comenzó a reconfigurar y que han quedado a mitad de camino debilitando al imperio frente al mundo. En política exterior no solo debe responder al avance de China y reconstruir las relaciones con Europa, también debe enfrentar la situación en Medio Oriente y en Irán, la política expansionista de Turquía y la mayor influencia de Rusia en toda la región. El trumpismo derrotado, que sin embargo obtuvo el 47% de los votos, mantendrá fuerte presencia política. El fracaso del segundo juicio político a Trump, es resultado de esa presencia y del temor de los republicanos a contradecir a sus bases partidarias (casi el 50% del electorado, de los cuales más del 70% creen que hubo fraude en las elecciones). El triunfo de los demócratas anuncia el fin del unilateralismo de la administración Trump. En el acto en que el ahora presidente presentó a los funcionarios que ocuparan cargos en Seguridad Nacional y Política Exterior se dieron algunos indicios: “EEUU está de vuelta para liderar el mundo”, “No podemos resolver los problemas del mundo solos. Necesitamos la cooperación, necesitamos asociaciones”. ¿Se trata de un regreso a las políticas de la administración Obama? No necesariamente, pero sí que podrían retomarse algunos lineamientos de política exterior.

     

    La declinación de EEUU es un proceso de larga data que se está acelerando. Sin tomar en cuenta este dato central no es posible comprender la escalada de China en los últimos cuatro años. El debilitamiento de la hegemonía norteamericana en el mundo es la expresión de lo que viene pasando dentro del imperio. El asalto al Capitolio del 6 de enero hizo emerger los conflictos de clase, raciales, étnicos, de género e ideológicos que atraviesan la sociedad estadounidense. Puso en evidencia como las élites políticas y económicas surfean sobre esas fracturas múltiples. Dejó en claro también que el régimen de la democracia liberal, justamente en el país que se autoconsidera su “cuna” -cuyo objetivo central es proteger a las élites- está en crisis y que esa crisis se expande por buena parte el mundo occidental.

     

    La administración Biden primero deberá enfrentar la situación política y económica interna, incluso siguiendo algunas políticas de la administración Trump, necesita tener más cohesionado el frente interno para iniciar la recuperación en el plano internacional. Está obligado a recomponer relaciones con sus aliados históricos europeos, fundamental para mantener el liderazgo del imperio. Mientras, ha regresado al Acuerdo Climático de París y a la OMS al mismo tiempo que renovó los ataques a Venezuela, reforzó su presencia militar en Asia, nombró un numeroso consejo asesor destinado a elaborar propuestas para contener el avance global de China y negocia su reincorporación al pacto nuclear con Irán y el Consejo de Seguridad de la ONU. En su primera conferencia de prensa Biden escaló en su ofensiva China: “No permitiré que China se convierta en la primera potencia mundial” agregando que “Esta es una batalla entre la utilidad de las democracias y las autocracias en el Siglo XXI” aludiendo también a Rusia.

     

    América latina

    Nuestra América, golpeada por la pandemia y por las crisis económica y ambiental, se inserta en este escenario sin un proyecto propio. Si en las últimas dos décadas proliferaban los discursos promoviendo la integración, si se crearon organismos supra nacionales como UNASUR, la CELAC o el ALBA-CTP -que por primera vez excluían la participación de EEUU y Canadá- si hubo proyectos como el Banco del Sur, la moneda única o Petrosur, hoy no hay nada, el Grupo Puebla no llena este vacío. Incluso el Mercosur está amenazado por la posición de Brasil de flexibilizarlo y permitir acuerdos bilaterales mientras que la Alianza por el Pacífico (de corte neoliberal) está totalmente desdibujada. Para peor la primarización ha avanzado en varios países mientras se ha devaluado la perspectiva industrialista.

     

    Así la región ha perdido peso internacional, está dividida y fragmentada, sometida a la presión de una doble dependencia: de EEUU, porque no ha cambiando su status de “patio trasero” -la designación en el BID de un funcionario norteamericano, rompiendo así una larga tradición, es muestra de ello (hay que computar que ayudo la ausencia de una candidatura unificada de la región). De China, porque no es solo el principal mercado para nuestros productos primarios sino también porque la República Popular es la principal fuente de acumulación de capitales y proveedora de financiamiento.

     

    Los resultados electorales que se van acumulando en la región muestran fuertes derrotas de las derechas –lo que no implica el fin de la fase neoliberal del capital- y el retorno de gobiernos de centro, progresistas o neodesarrollistas en general (ahora llamados progresismos moderados). Habrá que esperar para conocer si es una retomada del ciclo anterior, luego de algunos años de las derechas neolioberales, o se trata de un nuevo ciclo cuyos contenidos están por verse. De todas formas y mas allá de las tácticas políticas a emplear frente a estos nuevos gobiernos en la coyuntura, en un mediano plazo nada pueda esperarse de las élites políticas y económicas, tampoco de las alicaídas burguesías nacionales. Solo la acción conjunta de sus trabajadores y clases populares, como en Bolivia, Chile o Haití… y coordinación a nivel regional, caso Alba de los Pueblos, puede dar una salida duradera orientada al anticapitalismo.

    Interrogantes

    En poco tiempo la economía china superará a la estadounidense, lo que no implica que EEUU deje de ser la primera potencia mundial y su poderío militar siga superando al de todos los otros países juntos. ¿Cómo se ubicará el complejo militar-industrial frente al nuevo gobierno? Conviene recordar que históricamente los demócratas se han involucrado en más acciones militares que los republicanos. Los flujos comerciales y de capital así como la definición de zonas de influencia juegan un rol determinante en el tablero internacional, generan confrontaciones que históricamente se han definido en el terreno militar. No necesariamente tiene que ser así en este siglo XXI. Sin embargo se abre un gran interrogante: ¿qué puede pasar en un país imperial que ve declinar su hegemonía y desvalorizarse su moneda pero que al mismo tiempo su poderío militar es creciente?

     

    El poder global está en acelerada transición. EEUU, Asia/Pacífico y Europa mueven sus fichas pero la resolución no será rápida. Aún no hay condiciones para sustituir la hegemonía de un imperio en declinació, este vacío genera posibilidades pero también riesgos..

     

     

     

     

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  • ¿Elecciones en la nueva normalidad?

    ¿elecciones en la nueva normalidad?

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    Edgard Sánchez Ramírez

    Militante del PRT de México

    Actualidad Internacional: Opinion

    20/02/2021

    Copyright: Autora/or de la foto. Si no queremos mostrarlo lo ocultamos.

    En medio de la convergencia de la crisis sanitaria y de la crisis económica que en todo el mundo se desarrolla con motivo de la pandemia, entramos en México a las elecciones intermedias del 2021. Son múltiples las contradicciones y tensiones en esta experiencia que se pretende realizar como si todo estuviera igual, normal, o como se dice, con una “nueva normalidad”.

     

    Pero como parte de la crisis multidimensional que vivimos en el caso mexicano seguimos arrastrando la crisis del propio sistema político y de partidos. La elección presidencial de 2018 pudo dar la impresión de solución a la crisis del sistema político electoral que se arrastraba con mayor fuerza durante el sexenio de Peña por la falta de credibilidad de las instituciones político-electorales y por tanto de los partidos. Pero el resultado electoral -el reconocimiento de AMLO como Presidente- no fue la solución a la crisis del sistema político y de partidos. Más bien el reconocimiento del triunfo de AMLO fue consecuencia de esa crisis.

     

    Realizar un tercer fraude a AMLO en la elección presidencial hubiera significado con el contexto de luchas y resistencias del pasado sexenio la posibilidad de una explosión popular que barriera con el decadente sistema político electoral. Ante el riesgo de esa explosión popular (como las que se verían en octubre del año siguiente en América del Sur) la clase dominante aceptó la propuesta de AMLO de una transición pactada que no tocara a Peña Nieto y a cambio de reconocerlo como Presidente. El aparato para imponer el fraude estaba listo, pero la amenaza de la explosión popular les obligó a mejor aceptar el pacto de transición implícito. Pero se mantuvo al conjunto del sistema electoral, empezando por el INE (Instituto Nacional Electoral) y la crisis de legitimidad de partidos e instituciones políticas.

     

    El INE y los partidos quisieron mostrar el resultado del 2018 como prueba de la vitalidad y compromiso democrático del sistema político electoral. Pero no es cierto. La crisis y falta de legitimidad de partidos e instituciones se mantuvo y fue la crisis lo que les obligó al reconocimiento del resultado presidencial. No es casualidad que, desde el inicio del nuevo gobierno, AMLO ha estado en conflicto constante con el INE, sin poder transformarlo y señalándolo como la estructura que siempre justificó los fraudes y trampas electorales.

     

    Las expectativas fallidas en los procesos legislativos

     

    Paradójicamente, el reconocimiento de AMLO como Presidente (y la mayoría de Morena en el Congreso) le otorgó a los ojos de algunos sectores una imagen de cierta relegitimación de los procesos electorales, parlamentarios y de vida de partidos. Diversos movimientos, incluso movimientos sociales en lucha, se crearon ilusiones con la acción parlamentaria y legislativa de los diputados y senadores, especialmente con motivo de la conformación de una nueva mayoría que supuestamente revertiría todos los agravios al pueblo y la sociedad realizados por los gobiernos neoliberales del PRI y del PAN. Esa relegitimación relativa también se vio alimentada, en otro terreno, por el hecho de que se trataba de la primera legislatura paritaria. El importante avance en términos de la representación de mujeres en el Congreso en las elecciones del 2018 ha sido resultado de muchos años de luchas del movimiento amplio de mujeres y del feminismo que poco a poco se fue traduciendo en reformas legales que obligaban a los partidos (aunque no estuvieran de acuerdo) a postular mujeres en sus candidaturas.

     

    La expectativa y relativa legitimación del trabajo legislativo estimuló el cabildeo con las y los congresistas, así como la búsqueda de acuerdos y reformas legales favorables a los movimientos sociales y sus muchas veces añejas demandas. Varias veces la nueva mayoría recurrió al expediente de “parlamento abierto” para escuchar las demandas y supuestamente influir desde el movimiento en las reformas legales a aprobar. El resultado fue frustrante porque la orientación del nuevo gobierno que derrotó al PRIAN y en consecuencia su mayoría legislativa no es resultado de esas luchas, ni es consecuentemente antineoliberal como frecuentemente declara el Presidente.

     

    Como hemos señalado en otras ocasiones, el nuevo gobierno pese a su discurso de supuestamente acabar con el neoliberalismo, mantiene las principales líneas del neoliberalismo como son los megaproyectos, tipo el llamado Tren Maya, el PIM (Plan Integral Morelos), el transítsmico, los proyectos extractivistas, al mismo tiempo que en seguridad pública continúa los procesos de militarización previos, como lo muestra la creación de la Guardia Nacional y el papel central de las fuerzas armadas, especialmente el ejército, en la política gubernamental (recuérdese la defensa total del General Cienfuegos). La crisis humanitaria, reflejada en miles de desaparecidos, ejecutados y el feminicidio rampante, se mantiene también. Y no se trata simplemente de una inercia de violencia previa de los anteriores gobiernos, sino también de la actitud y el enfoque al respecto del gobierno. Ejemplo de ello es la negativa del propio Presidente a reconocer la gravedad de la violencia contra las mujeres, según “sus propios datos”. El movimiento feminista ha mantenido su lucha contra los datos reales de violencia y muerte contra las mujeres que niega el Presidente. Esta combinación de discurso antineoliberal y megaproyectos neoliberales, similar al de gobiernos latinoamericanos llamados progresistas en el ciclo anterior, es lo que nos ha llevado a calificar a este gobierno como de progresismo tardío cuando ya no tiene la ventaja de los precios del petróleo para financiar programas sociales, sino solamente la austeridad con la cobertura de la lucha contra la corrupción (ver las resoluciones del CC del PRT en la revista La Internacional 1 y 2). Y a todo ese desastre, en el 2020 hubo que agregar la crisis combinada sanitaria y económica con los terribles saldos no solo de desempleo y parálisis económica, sino de vidas y contagios, básicamente entre la clase trabajadora y las mujeres sometidas, en el confinamiento, a la crisis de reproducción social y cuidados.

     

    Los primeros en sufrir la frustración sobre las ilusiones y expectativas no sólo en el nuevo gobierno sino en la nueva mayoría legislativa fueron organizaciones sociales, relevantemente campesinas, que habían hecho compromiso de voto por Morena y que no solo no obtuvieron candidaturas en el proceso de 2018, sino que ya instalado el nuevo gobierno encontraron el rechazo a sus demandas. Con el argumento neoliberal de que las organizaciones sociales, colectivas, eran instrumentos de la corrupción y que los beneficios sociales debían individualizarse han sufrido la negativa a negociar con ellas y más bien esta ofensiva destructora de las organizaciones colectivas. La aplicación del neoliberal plan de austeridad, denominado austeridad republicana, también justificada en la lucha contra la corrupción, ha significado recortes presupuestales en programas sociales no solo en salud y educación, sino en cultura, programas contra la violencia a las mujeres, búsqueda de desaparecidos y otros más descalificados como corruptos. La cancelación, en esa lógica, de todo tipo de fideicomisos ha llevado incluso al incumplimiento de reclamos históricos como el pago de la deuda con los braceros. Caso relevante ha sido el que la política de austeridad ha afectado principalmente a los programas sociales y políticas públicas enfocados a defender la vida, los derechos y las libertades de las mujeres, pero no sólo por estricta aplicación de la política económica neoliberal de austeridad, sino porque la Presidencia abandera una visión conservadora que se resiste a reconocer la gravedad de la violencia y desigualdad de las mujeres y niñas, como ha explicado Alicia Mendoza (ponencia en la Escuela de Cuadros del PRT “Austeridad y conservadurismo de la 4T contra las mujeres y las niñas”) que demuestra que “en total se redujo el presupuesto de 26 programas de apoyo a las mujeres, lo cual representó un recorte de 69% de los recursos respecto al año anterior”.

     

    El recurso del llamado parlamento abierto ha sido señalado en la III conferencia nacional de la Nueva Central de Trabajadores (el 23 de enero de 2021) como maniobra en que supuestamente se escucha a diversos movimientos sociales, pero donde los legisladores no toman en cuenta las propuestas. Igual con recursos como la de las iniciativas populares que no son tomadas en cuenta como la del derecho humano a la energía. Importantes demandas sindicales, como la eliminación del outsourcing, se encuentran detenida por la oposición de las cámaras patronales y empresariales. Mientras las demandas de la clase trabajadora se frenan, aquellas de la burguesía encuentran siempre apoyo o incluso a sus propios representantes en las cámaras y el gobierno. Han sido notorios incluso los conflictos entre sectores del gabinete por temas ambientales, como el uso del glifosfato, el fracking, los intereses de Monsanto y aquellos que tienen que ver con la privatización del agua como los de Constellation Brands en Mexicali o el agua en Chihuahua y la decisión del Presidente de correr a todo el equipo de Conagua, manteniendo solamente a su actual Titular. Abiertamente, Víctor Toledo, anterior titular de SEMARNAT señaló a los representantes de esos intereses empresariales desde la cabeza que era el jefe del Gabinete, Alfono Romo y las oscilaciones e indefiniciones del Presidente.

     

    Debido a la relativa legitimación de la actividad legislativa y partidaria que significó contradictoriamente el triunfo de AMLO en 2018, no deja de sorprender que, pese al resultado frustrante para los movimientos sociales en estos casi tres años, ahora haya nuevamente muchos que estén buscando, con infundadas ilusiones, candidaturas en Morena y los otros partidos del gobierno.

     

    Morena. ¿un nuevo partido de Estado?

     

    Ciertamente el gobierno de AMLO necesita mantener y si le fuera posible acrecentar, la mayoría legislativa en 2021, en preparación también a la sucesión presidencial del 2024. Operaciones claves si ha de consolidarse un nuevo régimen político en México que, como dijo Muñoz Ledo en su campaña, lleve a Morena a gobernar durante 100 años, es decir como el régimen que impuso el PRI en México por décadas. Lo que publicitariamente llaman la “Cuarta Transformación” pero que es una pretensión muy lejana si se compara con las 3 previas y revolucionarias transformaciones históricas en México. No sólo porque la 4T mantiene lo central de las políticas neoliberales, sino porque una Cuarta Transformación histórica requeriría no sólo de un Presidente progresista, sino la más amplia participación y autoorganización de las masas populares. No es el caso de un gobierno caudillista que no permite la autoorganización porque considera a las organizaciones sociales, colectivas, corruptas y a los partidos agencias de colocación. El partido del gobierno, Morena, desde el triunfo presidencial no ha realizado movilización alguna en las calles (excepto un intento fallido convocado no por la dirección partidaria, sino por comités de base para realizar pretendidamente una concentración de un millón de personas en apoyo a AMLO y contra FRENA). El recurso al “pueblo sabio” se reduce al método plebiscitario y consultas, preferentemente encuestas.

     

    La consolidación de una mayoría parlamentaria debería pasar por la consolidación del partido del gobierno Morena en un verdadero partido político. Esto es contradictorio con la dinámica caudillista, defecto típicamente latinoamericano, que impone el Presidente con su progresismo tardío, sus giros bonapartistas y su visión maniquea y binaria de estar en una lucha entre liberales y conservadores, como la del siglo XIX. La sana distancia del Presidente con respecto a su partido a partir de su llegada al Poder Ejecutivo es más consecuencia de la visión caudillista de utilizar a Morena para ganar la Presidencia que al compromiso institucional de gobernar para “todos los mexicanos” y no sólo para su partido. Abandonado a la dinámica de los intereses y conflictos entre grupos e intereses disímbolos de lo que antes de la elección del 2018, Luis Hernández Navarro llamó “el arca de Noé”, Morena entró, una vez ganados los comicios, a una temprana y rápida crisis que le llevó a la parálisis completa durante dos años sin poder decidir quién ocupaba la presidencia del partido. La confluencia en esa “arca de Noé”, constituida en el hundimiento del viejo régimen, de grupos disímbolos e intereses encontrados, se convirtió en la arena de reunión de carreristas, oportunistas y fuerzas representativas del antiguo régimen, tanto del PRI como del PAN, como diversas fuerzas patronales y de derecha con mayor o menor representación en el propio gobierno. Para continuar en la defensa de sus intereses y carreras, así como de posiciones de gobierno, estos sectores estuvieron en la disputa por la presidencia del partido (que decide quién gana la “consulta” para postular candidaturas) que finalmente recayó en Mario Delgado (que tiene su origen en el viejo grupo salinista de Marcelo Ebrard y Camacho Solís) y ahora en la definición de las candidaturas. En la mescolanza y choques de intereses diversos las fuerzas dominantes del partido excluyen completamente cualquier influencia y peso de antiguos militantes o activistas identificados con la izquierda socialista y cuyos grupos u organizaciones ilusionados con las dos ediciones sucesiva de progresismo (PRD y Morena) se disolvieron en ese marco. Todos sus esfuerzos por reorientar o reformar un partido que no tiene que ver con el programa de la izquierda socialista ni con los intereses de la clase trabajadora y los movimientos sociales antineoliberales, antipatriarcales o en general anticapitalistas están condenados al fracaso (como ya les sucedió antes con el PRD). Ese esfuerzo y drama están a punto de repetirlo con la ilusión de obtener candidaturas.

     

    En la interesante trilogía de artículos publicados por Pedro Salmerón titulados “¿El fin de Morena?” se refleja este drama y desilusión de un convencido lopezobradorista sobre la evolución de ese partido. Con la descripción e información de terribles decisiones y casos de futuras candidaturas de Morena para este 2021, Salmerón, muy alarmado, se pregunta “¿Ya somos el PRD versión recargada?” Para explicar la rápida evolución de Morena (lo que al PRD le llevó algunos años), Salmerón pone el énfasis en el predominio del criterio de eficiencia electoral en su partido. La anécdota, muchas veces repetida, que ante la pregunta de por qué determinado candidato “impresentable” o tránsfuga de la “mafia del poder” que antes denunciaba AMLO, la respuesta que Morena se da es “porque con él ganamos”.

     

    Salmerón cita una conversación que tuvo con el fundador del PRD sobre el tema: “Hace unas semanas, Cuauhtémoc Cárdenas me contó que ahora que puede verlo en retrospectiva, la clave del desastre del PRD fue enfocarse en lo meramente electoral, en la victoria, en la eficacia de los candidatos. Añadió algo así como: en Morena deben cuidarse de repetir esa ruta”. (https://www.jornada.com.mx/2020/12/29/opinion/013a1pol)

     

    También citó un artículo de Martí Batres (“Morena a la carta”) que crudamente describe la situación así:” Eficacia, popularidad, competitividad, encuestas de reconocimiento como elemento definitorio… y si falla, lo que sea, como el menú a la carta que el INE-Trife le sirvieron a Mario Delgado para asaltar la presidencia de Morena: si el congreso del partido no te sirve, lo echamos abajo. Si la encuesta no te gusta, la modificamos. Si no confías en el Comité de Encuestas de Morena, le encargamos la encuesta al INE. Si no estás en el padrón del partido, te metemos. Si no eres consejero nacional, quitamos el requisito. Si no eres conocido te dejamos gastar una fortuna en publicidad. Si no te gusta el resultado de la encuesta, hacemos otra” ( https://www.eluniversal.com.mx/opinion/ marti-batres/morena-la-carta).

     

    Aunque al final de sus artículos, Salmerón asienta su confianza en que no todo está perdido, la descripción de lo ocurrido no permite dudas, especialmente con lo que son ya las candidaturas que se prefiguran para las gubernaturas de los Estados.

     

    Pero lo que llama la atención del diagnóstico que hace Salmerón y su explicación sobre la conversión de Morena en un PRD “recargado” es que olvide de dónde viene este criterio que señala Salmerón de poner por delante el criterio de candidaturas “ganadoras” que aporten votos. Es curioso que hoy Salmerón se queje de este pragmático criterio cuando en 2018 para responder a las críticas de quienes veían cómo se subían al “arca de Noé” todo tipo de alimañas, pretendió justificar el recurrir a cuadros y personajes del antiguo régimen con la experiencia de Trotsky al formar el Ejército Rojo. Ya dijimos entonces que no había punto de comparación pues Trotsky recurría a algunos oficiales del pasado, pero para ponerlos al servicio del poder soviético, es decir después del triunfo de la Revolución. Y organizar la confluencia de fuerzas, sectores e intereses del antiguo régimen para ganar una elección porque supuestamente garantizan votos, oculta en realidad el pacto que permite mantener la Presidencia y cohabitar con intereses disímbolos de las clases dominantes. No es un defecto de la táctica electoral, sino reflejo del carácter de un partido hecho para ganar la Presidencia de la República como prioridad absoluta y que ahora se cobra su perspectiva estrictamente electoralista satisfaciendo los intereses de los diversos sectores de la clase dominante y el carrerismo de sus voceros. Por supuesto, por lo que ya hemos señalado del gobierno de progresismo tardío el programa de la izquierda y cuadros representativos de la misma están totalmente ausentes de los círculos de poder de Morena y del gobierno. Tienen derecho a votar (en las elecciones constitucionales, no a ser tomados en cuenta en las “consultas”), a ser representantes de Morena para cuidar el voto en las casillas y reproducir arengas contra la derecha en las redes sociales o si tienen acceso a otros medios hasta de quejarse o criticar como certeramente hace ahora Salmerón. Pero no deciden.

     

    La elección del 2021 se acompaña con otro retroceso democrático, producto de una reforma legal previa, pero que hoy se aplica: la reelección consecutiva. Adiós sufragio efectivo, no reelección. El lema de la revolución maderista de 1910, que durante muchos años incluso acompañó la firma de documentos oficiales. Para esta elección diputados federales, pero también alcaldes y diputados locales pueden presentarse para ser reelegidos. Incluso, con una adición legal que les permite continuar como diputados durante la campaña electoral en que buscan ser reelectos. La vieja aspiración de la derecha de copiar el modelo estadunidense se hará realidad. Esta medida consolidará una casta política y parlamentaria que permanecerá durante años. Hasta Edward Kennedy, con su fama de progresista y demócrata, fue Senador de su estado durante décadas. Cada elección él, como otros Senadores se presentan para la reelección y la red de intereses que han generado a su alrededor hace imposible removerlos del escaño. Frecuentemente hay un nuevo Senador hasta que el que ha estado años se muere. Este proceso se iniciará en México ahora en 2021 por el cual estos diputados podrán serlo hasta por 12 años consecutivos. Peor para activistas que se asumen como de izquierda o representativos de movimientos sociales en lucha pues si su pretensión es disputar un lugar de un legislador que quiere repetir, lo más probable será que la “consulta” diga que el candidato ganador, el que trae más votos, casualmente es el que pretende reelegirse.

     

    Habrá excepciones por intereses en pugna que modifiquen el resultado, como en Cuauhtémoc, CDMX, donde parece que la candidata de Morena será Dolores Padierna en vez de Néstor Núñez (hijo del ex gobernador de Tabasco por el PRD Arturo Núñez). Pero la tendencia será clara a la consolidación de una casta política burocrática que se mantenga como “profesionales” de la política, y que consideran incapaces a representantes realmente populares.

     

    Hemos tenido que referirnos particularmente a Morena por tratarse del partido del gobierno y porque la crisis del sistema político electoral, como dijimos desde el inicio, se mantiene y se profundiza en detrimento de una vida real de partidos y lucha política. La situación en este terreno potencia las pretensiones caudillistas del Presidente que hace que subordine y demerite la vida de los partidos. En vez de una vida de partidos que reflejen la pluralidad, se fomenta la idea de dos grandes y únicos bloques en disputa: liberales y conservadores, chairos y fifís, la 4T y la derecha. Incluso al decir liberales y conservadores no es exactamente el símil del Partido Liberal y el Partido Conservador del siglo XIX y sus respectivos proyectos de nación. AMLO lo ve como dos bloques donde incluso diferentes partidos coexisten, suprimiendo así la verdadera pluralidad. Por eso seguramente no le ha preocupado la parálisis y crisis de Morena y se ha facilitado el registro de otros partidos lopezobradordistas. No son simplemente partidos “paleros” como los que tuvo mucho tiempo el PRI. Son partidos que representan intereses diferentes unidos alrededor del apoyo a AMLO y su 4T, whatever that means, pues pueden representar posiciones diferentes y encontradas. Por ejemplo, Redes Sociales Progresistas representa la corriente de Elba Esther Gordillo en el charrismo sindical, radicalmente opuesto a movimientos sociales como el de la CNTE e incluso diferente al de la dirección formal del SNTE, al que se le negó tener su propio partido. El gobierno sostiene la reforma laboral que pretende democratizar los sindicatos y al mismo tiempo establece alianzas y corporativiza, no hacia el partido sino directamente al gobierno, a sectores del charrismo sindical. Es el caso no solamente de Redes Sociales de la Gordillo, sino el otro partido Fuerza por México, sostenido por Pedro Haces y la CATEM. (el apoyo otorgado a estos partidos que vienen del charrismo sindical contrasta con la animadversión del gobierno a sindicatos en lucha como el SME y el intento de conformar un partido obrero independiente como sería la OPT). Para completar la heterogeneidad del bloque de partidos alrededor del Presidente, está el partido de la extrema derecha en México, el PES, de base evangélica y rotundo opositor a derechos de las mujeres y de la diversidad sexual. La caricatura de Bolsonaro en México.

     

    A esa heterogeneidad de nuevos partidos con registro, agréguese los ya existentes aliados del Presidente como son el PT y el Verde La alianza con el llamado Partido Verde no es solamente de pena ajena por sus posiciones derechistas, sino por los acuerdos electorales que entre otros, se reflejarán en Chiapas, donde Delgado ha acordado otorgarle una candidatura a Jesús Oropeza Nájera, ex presidente municipal de Ocosingo y señalado por su complicidad con la contrainsurgencia zapatista.

     

    En consecuencia, el objetivo del gobierno de mantener la mayoría en el Poder Legislativo puede lograrse aun si con la crisis y desprestigio por algunas candidaturas no la lograra exclusivamente por la vía de Morena, sino por medio de los otros 5 partidos que pueden servir como recipientes de precandidatos perdedores en Morena. Canalizar allá a los descontentos con los resultados de las “encuestas”, aunque mientras tanto estén buscando actores, actrices y hasta boxeadores y luchadores que les aseguren votos para mantener el registro de esos partidos. Nuevamente el criterio de eficiencia en tener votos para ganar, no importa qué sea ganar o con quién ganar.

     

    Pero así colocado el escenario, se conformaría el bloque binario que sueña AMLO, por un lado los partidos del Presidente encabezados por Morena y por el otro lado el bloque los partidos de la derecha representados por la alianza del PAN, PRI y PRD. (atrincherado en Jalisco, MC parece que irá solo).

     

    La dinámica por el lado del bloque del Presidente es de un pronóstico reservado. En el desprecio a la vida de partido como entidad colectiva, el Presidente fortalece su posición caudillista, como máximo árbitro del conjunto de intereses particulares que le rodean. El riesgo en esa heterogeneidad de fuerzas e intereses hoy alrededor suyo es que el sucesor presidencial en 2024 no sea precisamente continuador de su proyecto (cualquier que éste sea) aunque llegue a la Presidencia por Morena o por esta coalición de partidos hoy en bloque. Parecería que el propio AMLO intuye ese riesgo cuando en días pasados dijo en Oaxaca “no somos eternos, sólo el Creador” para más adelante advertir que llegan nuevas administraciones y cambian lo hecho por la inmediata anterior: “aunque el nuevo gobierno pertenezca al mismo movimiento, ya es una visión distinta y más si -toco madera pero aquí es plástico- si hay un retroceso, si regresa la corrupción, si regresa el régimen de privilegios.”

     

    Cuando se fundó el antecesor del PRI, el Partido Nacional Revolucionario, Plutarco Elías Calles logró unir en un solo partido una fusión de diversas fuerzas sociales y caudillos militares, así como partidos locales, regionales (incluso algunos partidos socialistas regionales). Logró así detener los constantes golpes y asonadas militares para entrar a la institucionalidad y al mismo tiempo, por cierto, convirtiéndose en Jefe Máximo aun después de concluido su mandato presidencial. Ya con el PRM (Partido de la Revolución Mexicana) se formalizó la existencia de sectores en el partido, el sector obrero, el campesino, el popular y en cierto momento hasta el ejército. Ya con este funcionamiento el PRI funcionó durante décadas, sobre la base de una visión maniquea donde decía representar la continuidad de la Revolución Mexicana y al mismo tiempo a todas las fuerzas en conflicto durante la Revolución, es decir a intereses de clase encontrados.

     

    La hegemonía de décadas del PRI, la época que Salinas llamaba “de partido casi único” generó una concepción de que ese partido era la arena exclusiva para la política, donde se dirimían y conciliaban todos los intereses (es decir la conciliación de clases) y donde el árbitro final era el Presidente en turno, “el primer priísta de la nación”. Esta hegemonía del priísmo lo que en algún momento se le llamó un partido de Estado, generó esta ideología que José Revueltas llamaba la “ideología de la revolución mexicana” que impregnaba incluso a la izquierda y le impedía lograr y expresarse con independencia política. Hasta antes del 68 (y para algunos todavía después) era común que líderes locales, activistas de izquierda e incluso militantes, buscaran en algún momento conseguir candidaturas y cargos de elección popular por medio del PRI. La ilusión siempre era que esa vía era la única manera “realista” de hacer política y defender causas populares en el marco de ese partido burgués pero que exaltaba la conciliación de clases. O si se era muy crítico, se alimentaba la ilusión de que solo “desde dentro” se podría cambiar o reformar al PRI.

     

    El bloque de partidos, no sólo Morena, alrededor de López Obrador puede convertirse en esa arena donde se pretenda dirimir y conciliar intereses diversos sobre todo de los sectores burgueses actualmente en pugna y subordine o suprima la pluralidad política, pero especialmente la expresión política de las clases trabajadoras y los partidos de izquierda. El reto es, nuevamente, la necesaria independencia política y de clase de la izquierda. La dinámica actual del sistema político tiende a debilitar la pluralidad de partidos, en el esquema de dos bloques y apuntar al otro esquema soñado por la derecha, además de la reelección consecutiva, que es el bipartidismo tipo Estados Unidos. Ese bipartidismo que convierte a cada bloque en representativo de diferentes intereses de las corporaciones y que al funcionar se somete completamente a los intereses y capacidades del dinero, lleva a la anulación de la expresión política partidaria de la izquierda y la clase trabajadora.

     

    Para muestra, un botón: las candidaturas para las Gubernaturas.

     

    Los resultados de las candidaturas para Gobernadores de 15 estados de la República confirman el carácter -muy lejano de la izquierda- de Morena en lo que es el proyecto de encargados del poder ejecutivo prácticamente de la mitad de los estados que es donde ahora se renovarán gobiernos locales. La absoluta mayoría de las candidaturas proviene del antiguo régimen, una consecuencia de cómo el “arca del Noe´” se llenó de tránsfugas huyendo del barco que se hundía. Quizá solamente Víctor Castro, candidato para BCS, viene de la izquierda socialista, aunque ya habiendo transitado por el PRD. Los conflictos para la determinación de las candidaturas no han dejado de expresarse pero en general las “encuestas” les dan el respaldo a los más desprestigiados provenientes del PRI o del PAN. Las maniobras realizadas reflejan acuerdos en la lógica del “PRIMOR”, cono el caso de Clara Luz Flores en Nuevo León o en un momento dado con Mónica Rangel en San Luis Potosí o priístas como Indira Vizcaíno en Colima. En estas horas deberán determinarse finalmente las candidaturas, quizá la que lleve más tiempo es la de San Luis Potosí, donde el tema se le ha complicado a Delgado, incluso con la presencia del Presidente en visita al gobernador priísta de donde regresó a la CDMX descubriendo que ya se había contagiado de Covid-19. Es lo que Julio Hernández llama el “batidillo potosino”

     

    En general, como era el obvio plan los “super delegados” nombrados por AMLO al inicio de su gobierno son los que están quedando como precandidatos a Gobernadores. Por esa vía, en realidad, las candidaturas para Gobernadores están resueltas en Morena. Vienen ahora las candidaturas para diputados federales, locales y ayuntamientos. El procedimiento para determinar quién tiene la candidatura será el mismo: la supuesta consulta. El “pueblo” opinará por medio de supuestas encuestas y la dirección del partido anunciará el resultado.

     

    Activistas de algunos movimientos sociales y miembros de Morena que se asumen de izquierda, en forma entusiasta se han estado registrando. Lo anuncian, sobre todo en las redes sociales como si fueran a ser candidaturas de Morena. En realidad, se registraron como precandidatos. Después de ese registro, vendrá la famosa encuesta de popularidad, quién asegura más votos, y la dirección partidaria anuncia quién es la persona que tendrá la candidatura oficial de Morena. Por lo que se ha visto ya en las candidaturas para gobernadores y lo que han sido las orientaciones centrales de estos dos años de gobierno, en las siguientes candidaturas que anuncie la dirección de Morena, ahora con Mario Delgado en la Presidencia del partido, seguramente prevalecerán representativos del antiguo régimen, del PRI y del PAN, de diversos grupos empresariales en pugna y del charrismo sindical. Pero, además, los aspirantes a una candidatura tendrán el obstáculo de aquellos legisladores que pretenden reelegirse, frecuentemente para el mismo cago y el mismo distrito. Desde fines del año pasado se calculaba que de los 500 diputados federales actuales alrededor de 443 pretendían relegirse. De ese número corresponden 230 a Morena que pretenden reelegirse teniendo un grupo parlamentario de 252. Es muy probable que las encuestas decidan que el “mejor posicionado” será el o la legisladora que ya tiene ese distrito.

     

    Es decir, la ilusión de algunos activistas de movimientos sociales o de militantes de izquierda de que por la justeza de su lucha e incluso del apoyo popular por parte del movimiento en que participan, podrán disputar alguna precandidatura de Morena es poco realista. En realidad, no porque no tengan razón en sus luchas o incluso respaldo popular, sino por el carácter del partido. El error es pretender empujar determinadas demandas o causas populares con precandidaturas de un partido como Morena. Eventualmente pueden alcanzar alguna candidatura que no sea segura. Por ejemplo, si el distrito importante que te interesa ya está ocupado por el legislador de Morena que pretende reelegirse, podrían ofrecerte la candidatura en un distrito que hoy es del PAN o del PRI. Con la dificultad de que seguramente el diputado del PRI o del PAN correspondiente puede pretender reelegirse. De todos modos, se trata de la elección más grande en la historia del país. Son miles de cargos de elección popular. No solamente de gobernadores y diputados federales o locales, también en algunos estados para presidentes municipales y regidores y síndicos de los ayuntamientos (1063 diputaciones locales en 30 congresos locales y 1926 ayuntamientos en 30 estados, además de los 500 diputados federales). Finalmente al sistema le conviene pues ante la grave confluencia de la crisis sanitaria y económica (cientos d miles de muertos y un desempleo creciente) tratarán de subordinar las luchas sociales contra las consecuencias de esas crisis a las luchas por candidaturas de un partido que no representa los intereses populares o en general a la disputa electoral que puede mantener absorbida a una parte de la población durante el primer semestre en que las consecuencias de la crisis sean mayores socialmente. El peor escenario de subordinación o invisibilización de las luchas contra los efectos de la pandemia podría darse con esta campaña electoral. Una campaña electoral que con motivo de la pandemia y el confinamiento social no se hace y subordina a las luchas a no hacerlas en las calles, en la movilización popular. Condena a la población a esperar simplemente al día de las votaciones para ir a las casillas y previamente escuchar por las redes sociales las promesas de campaña. Hay que recordar la propuesta de AMLO antes de julio de 2018 en que proponía esperar a las votaciones antes que seguir con bloqueos, marchas y paros contra las reformas neoliberales. El sueño de pasividad popular y de un espectáculo mediático, sin intervención popular en las luchas, se les puede hacer realidad ahora. Las luchas y la movilización, pese a la pandemia, tienen que mantenerse, y tomando las necesarias medidas de protección. Porque nadie nos dará lo que necesitamos si no lo peleamos.

     

    Es cierto que una posibilidad, en otras condiciones, sería el canalizar las demandas populares por medio de la representación partidaria y parlamentaria resultado de una elección. El problema es que en la actual circunstancia política de México y el actual sistema político electoral no hay opciones político partidarias confiables para hacerlo.

     

    Félix Salgado, el caso extremo

     

    Además del conflicto en SLP, en otros estados está habiendo también problemas por la imposición de candidaturas “impresentables” Por lo menos en dos estados de la República en actos para definir candidaturas locales con la presencia de Mario Delgado ha habido golpes, empujones y huevazos contra los dirigentes partidarios. También en la Ciudad de México donde habrá elección de alcaldes y diputados locales, se anuncia el mismo curso, con el acuerdo que la dirección de Morena trabaja con la corriente de Mauricio Toledo.

     

    El caso más relevante y que más ha repercutido nacional y mediáticamente es sin duda el de Félix Salgado Macedonio como candidato de Morena a Gobernador de Guerrero. Acusado por varias mujeres, incluso militantes de Morena, de violación y hostigamiento sexual, su postulación ha generado una importante polarización y división, incluso en las filas de Morena. De nuevo como parte de las luchas históricas del movimiento amplio de mujeres y del feminismo, se ha conseguido legalmente que se vete el que los partidos postulen como candidatos a quien haya ejercido violencia contra las mujeres, no sólo violencia política. Morena está confrontado ahora con esta exigencia.

     

    Muchas feministas y colectivas han emprendido una fuerte lucha para impedir que Félix Salgado sea postulado. Postularlo es una fuerte señal a favor de la impunidad y una burla a la denuncia de las víctimas.

     

    Un grupo de intelectuales ligados a Morena han hecho pública una carta a la Comisión de Honor de Morena pidiendo su intervención para que se escuche la denuncia de las mujeres víctimas de violencia de parte de Salgado y exigiendo se cuide el prestigio de Morena.

     

    En realidad, por lo que hemos dicho antes, el problema no es el prestigio y coherencia de Morena pues en realidad el criterio de ese partido para postular a Salgado tiene que ver con la idea de candidaturas que “ganen votos” no importa para quién o para qué. Ese criterio es el que está estallando en todas partes de Morena cuando algunos pretenden candidaturas para potenciar demandas de movimientos sociales en lucha o de causas justas y la dirección del partido, con la justificación de una supuesta consulta, decide que la candidatura mejor para ganar votos supuestamente es la candidatura de alguien “impresentable” como Salgado. El extremo de Félix Salgado es la consecuencia del carácter y orientación de Morena. Tienen razón las feministas, simpatizantes de Morena, que anuncian que si su partido mantiene a Félix Salgado como candidato renunciarán. Pero el problema no es sólo esta candidatura sino el carácter y orientación del partido. Porque seguramente otras inconformes, ligadas más a un feminismo institucional, si Salgado se mantiene como candidato ellas se mantendrán en Morena pues dirán que Salgado no es el partido, ni la 4T, ni AMLO.

     

    El problema para esta visión es que el Presidente ya se pronunció. Y primero dijo que el “pueblo” voto por Félix Salgado para candidato y eso es lo democrático. Después le subió y dijo que las acusaciones contra Salgado son politiquería y es un ataque de la derecha (en anteriores ocasiones ya ha acusado a feministas de estar aliadas con la derecha o manipuladas por la derecha) Y tercero, cuando en la conferencia de prensa le vuelven a preguntar sobre el caso y le dicen que rompa el pacto de silencio, se enoja y dice “ya chole” con eso. O sea, quienes esperaban alguna corrección de Morena o de su dirigente máximo y fundador con la ilusión de que serían diferentes, lo tienen en toda su expresión. López Obrador dice “ya chole”; no insistan, Félix Salgado se queda como candidato.

     

    Con toda razón, movimientos feministas en todas partes y especialmente en las redes sociales están llamando a romper el “pacto de silencio” patriarcal que justifica y sostiene a alguien como Salgado. Y el reclamo para que roma el pacto se ha dirigido ya al propio Presidente López Obrador. Y el Presidente consecuente con su concepción conservadora, moralista y que subestima el nivel de violencia existente contra las mujeres en este país, ha respondido: no rompe el pacto patriarcal.

     

    El reto, en todo caso, ahora es para aquellas personas, feministas y no, integrantes de Morena confrontadas, sin lugar a duda, con el carácter y definición de su partido. Incluso quienes están aspirando a una candidatura de Morena ¿aceptarán ser candidatas de Morena, al igual que Félix Salgado? ¿Esperarán a tener la foto de AMLO donde apoye su candidatura y les levante la mano, como igual hará con Salgado?

     

    El problema y el reclamo contra Félix Salgado no es por el “prestigio” de Morena. Tampoco es porque haya que amenazar que como “voto de castigo” se votará por un partido y candidato opuesto a Salgado y Morena. Porque no hay alternativa en ese terreno. No se chantajea con votar por la derecha, PRI, PAN o PRD, con tal de no hacerlo por Salgado y Morena. Esa no es la disyuntiva. La disyuntiva y alternativa no está en el actual sistema político electoral y de partidos, sino el continuar la lucha desde el movimiento social y autónomo en que te diriges al gobierno de la supuesta 4T, o a la Cámara de Diputados y Senadores, como te diriges frente a cualquier autoridad: defendiendo los reclamos y causas populares ante el poder y no porque confíes en ellos o hayas votado por ellos o porque creas que te representan.

     

    El reclamo del movimiento, especialmente de mujeres y feministas, contra la candidatura de Félix Salgado no por defender el prestigio y coherencia de Morena. Es porque en la actual relación de fuerzas políticas del país y la descomposición del sistema político y electoral, es muy probable que si Salgado es postulado por Morena será Gobernador de Guerrero. Si Salgado es Gobernador (el “toro sin cercas”) se asegura la impunidad y el desprecio al reclamo contra la violencia a las mujeres, se potencia la violencia contra las mujeres teniéndolo como símbolo del triunfo del “pacto patriarcal” ratificado por el propio Presidente.

     

    No hay opción en el actual sistema electoral y de partidos

     

    Volvemos a la idea inicial. Junto a la convergencia de crisis sanitaria y económica, que por sus consecuencias está siendo una crisis multidimensional en todo el mundo, en México confluye con la vieja crisis del sistema político electoral y de partidos, su crisis de legitimidad. Se pensó que el resultado presidencial en 2018 la habría superado, pero en realidad se pospuso y ahora nuevamente se expresa. En una situación más complicada por la dinámica del nuevo gobierno que conserva un alto nivel de aceptación, sobre todo en torno a la figura presidencial, pero al mismo tiempo en una circunstancia en que esta figura se potencia en forma caudillista y el resto de las instituciones políticas se eclipsan y debilitan. Incluso con motivo de la pandemia y la cuarentena, hubo un momento a mediados del 2020 en que todas las instituciones del estado se eclipsaron y solamente el Presidente y sus “mañaneras” funcionaban. Los tiempos y plazos legales para resolver se pospusieron y el Congreso dejó de sesionar. La tendencia autoritaria y de estado de excepción que se ha vivido en varios países con motivo de la pandemia, en México se expresó en esta potenciación del presidencialismo, aunque no se aprobaran estados de sitio o toques de queda. Otra forma de estado de excepción.

     

    Entrados en la campaña electoral del 2021 (incluso en 2020 algunas elecciones locales se pospusieron por la pandemia) las debilidades del sistema electoral y de partidos se harán manifiestas. Hay nuevos partidos registrados, pero en la competencia electoral solo dos bloques. Unos y otros se presentan a sí mismos como las únicas alternativas. El resultado es que no hay expresión político partidaria reconocida legalmente que represente ni a la izquierda ni a los movimientos sociales, sindicales, populares, feministas o indígenas -que sí existen- en este terreno.

     

    El sistema, consciente de la exclusión que ha venido realizando al dificultar el registro de nuevos partidos, especialmente de la clase trabajadora, y subordinando toda experiencia y ejercicio político al dinero, aceptó en los últimos años el crear la figura de candidaturas independientes. Aunque las candidaturas independientes (¿independientes de qué? ¿de los partidos?), no son la mejor solución. Precisamente al pretender canalizar el desprestigio de los partidos, las candidaturas independientes van en el camino de otro de los valores del neoliberalismo en la política. Para el neoliberalismo lo que debe contar es el individuo y por tanto las candidaturas en lo individual y no el programa o el partido. Esta individualización de la política permite, justifica y estimula el espectáculo que hoy se ve escandalosamente en toda su plenitud: los chapulines, los brincos de candidatos de un partido a otro. Como hemos dicho antes, a esos partidos no les interesa el compromiso o los intereses de determinado candidato sino simplemente saber si le asegura votos o no. Y la imagen que se construye de la candidatura es sobre la base de sus supuestas virtudes y características personales y no por el programa que defiende, lo que representa su partido y el compromiso político que defiende.

     

    Las candidaturas independientes tienen esa perspectiva donde debes potenciar a la persona, cuando lo que se necesita hoy es mostrar que la clase trabajadora y el pueblo en lucha contra el capitalismo patriarcal, ecocida y neoliberal puede tener otra opción, otro proyecto, incluso otro partido. De todos modos, en las actuales circunstancias desde 2015 que se creó esta figura hemos apoyado varios intentos de candidaturas independientes que fueran representativas de movimientos en lucha o de la izquierda anticapitalista. En 2015, desde el PRT, lo intentamos junto con los camaradas de la OPT para la elección de la Constituyente de la Ciudad de México. Y para la elección presidencial del 2018 apoyamos la lucha por el registro de la candidatura de la compañera Marichuy, vocera del Congreso Nacional Indígena-Concejo Indígena de Gobierno. Sin embargo, estos casos mostraron también la otra vertiente de este proyecto: diseñado para impedir el registro de candidaturas realmente independientes de los partidos y haciéndolo depender de requisitos incluso mayores que para un partido, pero igual de caros que implica contar con muchísimo dinero para hacerlo. De nuevo, un instrumento que deja fuera a candidaturas de la clase trabajadora, del pueblo y de los movimientos de resistencia contra el neoliberalismo y el capitalismo patriarcal. Ejemplo del carácter de esas candidaturas son las del Bronco el Gobernador de Nuevo León y la candidatura de Margarita Zavala en 2018.

     

    En 2015 se registraron 37 candidaturas independientes. En 2018 se registraron 39. De todos estos solamente Manuel Clouthier, hijo del candidato panista en 1988, y el Bronco en su momento como gobernador de Nuevo León, pudieron ganar una elección bajo esta figura. Para este año todo indica que solamente dos personas alcanzarán el registro de candidaturas independientes, una en Tlaxcala y otra en Michoacán. Compañeras y compañeros de izquierda, incluso de la OPT en BC, intentaron registrar candidaturas independientes. A las dificultades para registrar candidaturas debió agregarse ahora los riesgos de la pandemia. Las candidatas del MTS/MAS en la CDMX reclamaron al INE que se eliminara el requisito de conseguir las firmas de apoyo en las calles por el riesgo de contagios y obviamente se les negó.

     

    Esto ha llevado a la conclusión clara desde el movimiento de que no hay opción propia de la izquierda en el actual escenario político. Ya desde el año pasado, en el informe presentado por Humberto Montes de Oca a la Conferencia Nacional de la Nueva Central de Trabajadores (NCT) donde se dijo claramente que el nuevo gobierno “no nos representa, no es un gobierno de los trabajadores”. En la III conferencia nacional de la NCT, el 23 de enero, teniendo enfrente el proceso electoral de este año el diagnóstico es contundente y coincidimos totalmente:

    “El régimen de partidos está diseñado de tal forma que descarta la posibilidad de una auténtica expresión política de las y los trabajadores. Estos, en su carácter de ciudadanos tienen que hacerse representar por los partidos insignia del sistema. Les está negada la posesión de una expresión política propia. De tal modo que sólo podrán elegir entre las formaciones políticas, en esencia, leales a la reproducción del sistema. Esta condición que niega al proletariado la posibilidad de constituirse en sujeto social autónomo, niega su potencialidad histórica y lo remite a su disolución en la masa electoral.

     

    “Para la burguesía, las y los trabajadores tienen derecho a ser representados por otros, más no a representarse a sí mismos. Esta exclusión política y el extravío que provoca redundan en una remontable pérdida de identidad y pertenencia como clase social. Las luchas de resistencia al capital van en un sentido construyendo identidad y pertenencia en la medida en que avanza la conciencia y la organización clasista de los trabajadores. La Nueva Central de Trabajadores debe contribuir al desarrollo de este proceso” (documento base para la discusión de la III Conferencia de la NCT, presentado por Humberto Montes de Oca en enero del 2021).

     

    El mismo texto presenta un probable pronóstico al respecto “Tal pareciera que vivimos un proceso de involución de la democracia en México. La burocratización de la clase política emergente, la exclusión de la sociedad civil y el movimiento social de los espacios legislativos y de gobierno sin duda perfilarán una nueva crisis de representatividad legitimidad y consenso del sistema de partidos. Como complemento del cierre de espacios de participación democrática podemos también mencionar el engorroso trámite para registrar nuevas organizaciones políticas y candidaturas independientes, la simulación de los “parlamentos abiertos” y la descalificación a priori de las posiciones críticas al gobierno”.

     

    La conclusión de que no hay en el escenario político legal actual opción para la clase trabajadora, la izquierda anticapitalista, los movimientos de resistencia contra el neoliberalismo y el patriarcado, no nos lleva a ser intimidados por la campaña gubernamental de que apoyamos o le hacemos el juego a la derecha. No aceptamos la dicotomía gobierno o derecha. No aceptamos que tomar posición política signifique definirse por una de esas dos opciones. Construimos la opción de un polo alternativo de la izquierda anticapitalista. Una opción que no está representada por el gobierno y sus partidos.

     

    Por supuesto tampoco apoyamos a la derecha ni votamos por sus partidos. Venimos, por lo menos desde 1968, como izquierda luchando contra el PRI, el régimen de partido de Estado constituido alrededor del PRI. El PRI responsable de Tlatelolco, del 10 de junio de 1971, de los desaparecidos políticos que vienen desde la época de Echeverría. Nuestra lucha contra el PRI es desde antes de Salinas y sus Chicago Boys (como Zedillo, Colosio, Camacho Solís). Varios de la generación y del equipo de Echeverría son parte del nuevo gobierno. No olvidamos. Así que a nosotros no nos pueden preguntar “¿dónde estabas cuando el PRI…?” porque nosotros no éramos de los que estaban con el PRI.

     

    Los lopezobradoristas se preocupan de que la abstención no permita a Morena mantener la mayoría en el Poder Legislativo. En realidad, es un problema falso que sólo se usa para chantajear con la calumnia de que si no votas por ellos es que estás votando por la derecha. El universo de curules a distribuir de todos modos es de 500. Con abstención o sin abstención esas 500 curules deben repartirse proporcionalmente entre los partidos contendientes. El desfonde del PRIAN (y más del PRD) es real. Su desprestigio y derrota es histórica. No pueden recuperar la mayoría legislativa. La ofensiva de la derecha es sobre todo mediática. Tampoco es en la calle y la movilización (sus marchas son motorizadas y sus “plantones” son de carpas vacías). Como sea AMLO mantiene un gran nivel de aprobación. Por supuesto no es lo mismo que Morena. Pero entre Morena y los partidos aliados desde los charros sindicales de Gordillo hasta la extrema derecha evangélica del PES, tendrán la mayoría de los asientos de la Cámara. Aunque haya gran abstención y desilusión de votantes de Morena. Con poca o mucha votación tienen que repartirse los 500 lugares.

     

    Para nosotros el problema hoy no es el de definir una fórmula de votación, sino el de avanzar en un polo alternativo e independiente de la izquierda anticapitalista aunque todavía no sea en torno a una alternativa político partidaria. Pero el polo alternativo, independiente del gobierno y la derecha, independiente de todos los partidos del sistema, puede avanzar por la vía de la coordinación de reales movimientos sociales de oposición radical al capitalismo y que son independientes del gobierno y sus partidos. En la actualidad esto se expresa en por lo menos tres grandes referencias al nivel de los movimientos sociales y que deberían ser la base de conformación de un polo social alternativo. Por un lado la referencia que al nivel de la clase trabajadora representa el eje del SME y la NCT, en segundo lugar por la referencia que representa la lucha de los pueblos indígenas y originarios, alrededor del CNI (Congreso Nacional Indígena) y el zapatismo y en tercer lugar por el potente movimiento de mujeres feministas que luchan contra la violencia a las mujeres, el feminicidio y por otros derechos incluido el del aborto, pero que en general asumen una perspectiva contra el patriarcado capitalista.

     

    La confluencia y fundamento de estos tres movimientos en lucha, el de la clase trabajadora representada por la NCT, el de los pueblos indígenas representados por el CNI y el del movimiento feminista anticapitalista no se reduce simplemente a un acuerdo de mitin o marcha, a un nuevo membrete, sino a una confluencia de fondo programática alternativa ante la crisis que se vive nacional e internacionalmente. La NCT ha avanzado a un proyecto de programa muy completo, recogido en el texto que se llama precisamente “Salud, pan y trabajo” porque requerimos un programa no solamente sectorial sino global, ante la crisis social y política que se vive, pero que incluye también la salud y la defensa de la vida. La conjunción de las perspectivas programáticas de trabajadores, indígenas y mujeres nos representaría como ese polo alternativo ante la profundización de la crisis multidimensional que se ha acelerado con la pandemia y ante la previsible crisis de legitimidad del sistema político electoral. En definitiva, es una alternativa política y programática frente al poder.

     

    Ciudad de México a 20 de febrero de 2021.

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    Rosana Encalada R.

    Periodista

     

    Actualidad Internacional: Ecología

    09/03/2021

    Copyright: Autora/or de la foto. Si no queremos mostrarlo lo ocultamos.

    E l 80% de los cuencanos y cuencanas le dijeron Sí al agua en una muy trascendente consulta popular que se llevó a cabo de forma paralela con las elecciones generales del domingo, 7 de febrero de 2021, en el cantón azuayo. Cuenca decidió sobre la minería en su territorio, un precedente histórico para las comunidades que desde hace más de 20 años combaten la arremetida de las empresas mineras en el país.

    Luego de tres intentos fallidos, propuestos por el exprefecto del Azuay, hoy candidato a la Presidencia del República (Pachacutik), Yaku Pérez Guartambel, la Corte Constitucional (CC) autorizó la realización de la consulta en Cuenca sobre los proyectos de explotación a mediana y gran escala que afectan a las zonas de recarga hídrica. Fallo en el que se resumen las luchas sociales y se imponen los derechos de los pueblos y la naturaleza.

    Luego de un intenso trabajo en el que participaron expertos de diversas disciplinas: ambientalistas, biólogos, juristas…, las organizaciones sociales y la sociedad civil representadas por varios colectivos, Yasunidos Guapondélig, el Cabildo por el Agua de Cuenca y el Foro Autónomo por el Bicentenario de Independencia de Cuenca lograron la aprobación del Concejo Cantonal cuya propuesta, impulsada por el concejal Christian Zamora (Participa) fue aprobada por 14 de 15 ediles para que sea la Municipalidad, a través del alcalde Pedro Palacios quien interponga la petición de consulta a la CC.

    Al ser una iniciativa del Gobierno Autónomo Descentralizado (GAD) no se requería la recolección previa de firmas que, en un contexto de pandemia hubiese resultado un proceso difícil que tomaría tiempo. Además, con el antecedente del año 2014 cuando Yasunidos presentó 750 mil firmas para convocar a una consulta popular sobre la explotación del campo petrolero Yasuní ITT, en la Amazonía ecuatoriana y el Consejo Nacional Electoral en 15 días anuló alrededor de 400 mil, no había la confianza suficiente para tomar este camino.

    La Corte dio paso a cinco preguntas correspondientes a las zonas de recarga hídrica de los ríos Tomebamba, Yanuncay, Tarqui, Machángara y Norcay.

    Dentro de las condiciones, la CC dispuso que en la consulta se incluya el mapa de coordenadas de las zonas de recarga hídrica elaborado por la Empresa Municipal de Telecomunicaciones, Agua Potable, Alcantarillado de Cuenca (ETAPA EP) como información referencial, la delimitación definitiva deberá efectuarse por la Autoridad Única responsable de la rectoría, planificación y gestión del recurso hídrico, hoy en manos del Ministerio del Ambiente luego de la fusión con la Secretaría Nacional del Agua (SENAGUA).

    Las preguntas

    Pregunta 1.

    Está Usted de acuerdo con la prohibición de la explotación minera metálica a gran escala en la zona de recarga hídrica del río Tarqui, según la delimitación técnica realizada por la Empresa Municipal de Telecomunicaciones, Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento, ETAPA EP?

    Pregunta 2.

    ¿Está Usted de acuerdo con la prohibición de la explotación minera metálica a gran escala en la zona de recarga hídrica del río Yanuncay, según la delimitación técnica realizada por la Empresa Municipal de Telecomunicaciones, Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento, ETAPA EP?

    Pregunta 3.

    ¿Está Usted de acuerdo con la prohibición de la explotación minera metálica a gran escala en la zona de recarga hídrica del río Tomebamba, según la delimitación técnica realizada por la Empresa Municipal de Telecomunicaciones, Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento, ETAPA EP?

    Pregunta 4.

    ¿Está Usted de acuerdo con la prohibición de la explotación minera metálica a gran escala en la zona de recarga hídrica del río Machángara, según la delimitación técnica realizada por la Empresa Municipal de Telecomunicaciones, Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento, ETAPA EP?

    Pregunta 5.

    ¿Está Usted de acuerdo con la prohibición de la explotación minera metálica a mediana escala en la zona de recarga hídrica del río Norcay, según la delimitación técnica realizada por la Empresa Municipal de Telecomunicaciones, Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento, ETAPA EP?

     

    Antecedentes

    El Sí en la Consulta es el resultado de un largo proceso de resistencia, que aunque se fortalece en la segunda mitad de la década de los 90, se remonta al siglo XVI. Las Crónicas del Cabildo de Cuenca de esa época nos permiten saber de la lucha entre el oro y el agua. “Se debatía ya si debían prevalecer los intereses económicos alrededor del oro o la vida alrededor del agua” nos cuenta David Fajardo, miembro del Colectivo Yasunidos Guapondélig.

    Pero, en la época moderna, el interés por los recursos minerales, metálicos, en Ecuador surge luego de la firma de la paz con el Perú, en 1998, así lo ratifica Enrique Serrano, exdirector del Centro de Reconversión Económica de Azuay, Cañar y Morona Santiago (CREA), miembro del Cabildo por el Agua de Cuenca. Comenta que esto acelera las investigaciones al norte de Perú y al sur de Ecuador, especialmente en la provincia de Zamora Chinchipe. Avanzan, en aquella época, los estudios de las provincias geológicas del sur del Perú y se incorpora a las provincias de Loja, Azuay y Cañar de nuestro país.

    En el año 2000, en el régimen del expresidente Gustavo Noboa, se otorgan las primeras concesiones, en la amazonia y en la sierra centro. Entre los años 2003 y 2004 empieza a haber presencia de este tipo de actividad en la provincia del Azuay, en el cantón Girón y las parroquias Tarqui y Victoria del Porterte lo que genera reacciones en las juntas administradoras de sistemas de agua potable y riego.

    En el 2008 con motivo de la Asamblea Constituyente de Montecristi los grupos organizados, particularmente de las zonas rurales plantean la supresión de todas las concesiones mineras y la inauguración de nuevos procesos que incluyan el Consentimiento Libre, Previo e Informado como derecho de los pueblos ancestrales para decidir sobre la instalación de proyectos extractivos en sus territorios.

    Con este antecedente se aprueba el “Mandato Minero”, el Mandato Constituyente N°8 con el que “quedan suspendidas las actividades de todas las concesiones mineras metálicas… hasta que se apruebe el nuevo marco legal que regule la actividad y se redefinan las condiciones de su operación”.

    El Mandato jamás se cumple, contrario a aquello, el presidente Rafael Correa insiste en una política extractivista, llega a afirmar que “solo por el extractivismo nos salvaremos del extractivismo”, insiste en las concesiones y formula una Ley de Minería que otorga poder al Gobierno Central sobre las decisiones en territorio de los GAD y avanza en la entrega de concesiones.

    La Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE) interpone una demanda de inconstitucionalidad de esta Ley alegando que afecta los derechos colectivos de las nacionalidades y pueblos indígenas considerando que las concesiones y las áreas por concesionar están ubicadas en sus territorios. La demanda nunca recibió una respuesta, deberíamos entender que está vigente.

    Esta insistencia del gobierno de Correa genera una reacción de las juntas y las organizaciones de las parroquias de Cumbe, Tarqui y el cantón Girón. Emerge, en este sector del país, la figura de Yaku Pérez como promotor y defensor de las juntas administradoras de agua, además habitaba en Victoria del Portete, conocía bien la situación y empieza a sensibilizar sobre el tema de la defensa del agua y los efectos de la minería.

    La organización y fortaleza de los pobladores provoca que el presidente Correa viste la zona en dos ocasiones. En octubre de 2011 el Mandatario recorre Quimsacocha, donde se emplaza uno de los dos proyectos considerados estratégicos, Loma Larga, cuya concesión está en manos de la empresa canadiense INV Metals, lo que genera protestas que concluyen en la detención del dirigente Leonardo López en la comunidad de San Gerardo, Girón.

    Previo a esta vista, a inicios del mes de octubre, el Sistema Comunitario de Agua Potable de Victoria del Portete convoca a una consulta popular comunitaria, no vinculante al no estar avalada por el organismo electoral, asistieron más de mil votantes alcanzando un resultado avasallador de un 92,38% en contra de la minería en el sector de Quimsacocha.

    En el año 2012, Cuenca es el centro de una gran marcha contra la minería, la caminata “Por la defensa del agua, la vida y la dignidad del pueblo del Azuay” estuvo liderada por el prefecto provincial Paúl Carrasco. Miles de personas asistieron y se expresaron en contra del Gobierno y de la explotación minera.

    En el 2016, con Paúl Carrasco como prefecto, la Cámara Provincial del Azuay declara a la provincia como “territorio libre de minería metálica en los páramos”. La sesión que convocó a más de 500 personas se realizó precisamente en los páramos de Quimsacocha.

    En esta misma línea, en el 2017, bajo la alcaldía de Marcelo Cabrera, el Concejo Cantonal aprueba también una declaratoria en contra de la minería. De 12 resoluciones, la principal fue la de declarar libre de minería metálica al cantón Cuenca, sus páramos y ecosistemas que se encuentran dentro del área de biosfera del macizo del Cajas y a las áreas de protección y conservación ambiental y de fuentes hídricas.

    Otra consulta, esta vez oficial, es decir vinculante, se lleva a cabo en Girón en el 2019. El Consejo Nacional Electoral consultó a los pobladores de este cantón azuayo: ¿Está usted de acuerdo con que se realicen actividades mineras en los páramos o fuentes de agua del Sistema Hidrológico Quimsacocha?, el No arrasó con el 86,79% de la votación.

    En el 2016, el Gobierno pone en marcha el proyecto Río Blanco en la parroquia Molleturo, el segundo proyecto estratégico emplazado en la zona, cuya inauguración estuvo presidida por el vicepresidente de la República de ese momento, Jorge Glas Espinel. El proyecto se encontraba en fase de construcción de la mina y explotación anticipada. Un fallo histórico lo mantiene suspendido.

    El juez cuencano Paúl Serrano acogió la demanda de las comunidades de San Felipe de Molleturo en el sentido de que se “vulneraron los derechos al debido proceso a la consulta previa, libre e informada en las comunidades cercanas al proyecto”.

    El Estado apeló dicha resolución, no obstante el Tribunal de la Corte de Justicia del Azuay negó este recurso, la minera china Ecuagoldmining South America, dueña de la concesión mantiene sus trabajos suspendidos desde mayo de 2018.

    Para Fajardo, quien también es miembro del Cabildo este fue uno de los logros más importantes para avanzar hacia la consulta de Cuenca, porque “esto demostró que dentro de la institucionalidad del Estado sí existe la posibilidad de enfrentar a los proyectos que son promovidos por el mismo Gobierno”.

     

    El expediente

    Miembros de las organizaciones sociales, agrupadas en el Cabildo por el Agua de Cuenca, con el objetivo de demostrar que la defensa del agua no era solo un capricho de unas cuantas juntas y que la minería en las parroquias afectaba a Cuenca en su conjunto empiezan a recopilar importante material e información sobre el tema minero en el cantón. Para Serrano, era necesario que la zona urbana se empodere de la lucha contra una realidad que terminaría afectando a todos, que la dotación de agua podía verse seriamente afectada, que los efectos nocivos de la actividad minera llegaría a sus hogares.

    En este proceso se descubrió que el Gobierno Central no solo tenía otorgadas una o dos concesiones sino que toda el área alrededor del Parque Nacional Cajas, es decir en el área de Reserva de Biosfera del Ecuador en el Macizo del Cajas, miles de hectáreas habían sido concesionadas y que el proyecto gubernamental era crear un “Distrito Minero” en toda el área montañosa del Macizo desde Santa Isabel por Loma larga, la Ruta del Cobre en Chaucha, saliendo hacia el Cañar sobre la cuenca del Machángara.

    En el 2018, uno delos mejores hidrólogos de Cuenca, ingeniero Galo Ordóñez es solicitado por la empresa municipal ETAPA EP para la realización de un informe sobre la “Vulnerabilidad de las fuentes de agua del páramo frente a la minería en el cantón Cuenca” que entre sus conclusiones señala: “El agua que se contaminaría con metales tóxicos especialmente arsénico y mercurio, representa un riesgo altamente potencial de contaminar las fuentes de agua para consumo humano y riego, ya que cualquier contaminación llegaría rápidamente a los pequeños cursos de agua, que confluyen a quebradas y ríos principales, drenando cuencas pequeñas de alta pendiente y flujos rápidos, lo cual demuestra una vez más la fragilidad de los ríos de páramo, que deben ser preservados frente a la minería.…Por todo lo expuesto, el riesgo potencial de contaminación en la calidad y cantidad, sobre las únicas fuentes de abastecimiento de agua potable y riego, recurso más importante para los cuencanos, es elevado, ya que las concesiones mineras se ubican agua arriba de los puntos de captación y en áreas de páramo, ecosistema estratégico altamente lesionable, que ha sido protegido desde décadas anteriores por su invaluable servicio ambiental como zona de provisión y regulación de agua, y por otros grandes servicios ecológicos que prestan a la colectividad cuencana”.

    Pero no es sino hasta el 2019 que, con este informe, el Directorio de ETAPA EP resuelve, entre otros puntos: “1. Declarar que la minería metálica en los páramos y bosques del Macizo del Cajas, es incompatible con el objetivo de conservación y protección de las cuencas hídricas y de la calidad del agua del cantón Cuenca. 2. Exigir al señor Presidente de la República, que a través de las instancias competentes garantice el pleno derecho humano al agua de los habitantes del cantón Cuenca, preservando las áreas de recarga hídrica en páramos y bosques, a través de la suspensión definitiva de los proyectos de minería metálica en cualquiera de sus fases, dentro del cantón Cuenca”.

    Es este “esclarecedor” informe el que otorga los argumentos racionales para exigir el cese de toda actividad minera en los páramos. Surge entonces la necesidad de ampliar la difusión y fortalecer procesos de sensibilización ante esta realidad y es a través del programa radial Derechos Urbanos de Ondas Azuayas que se empieza a construir una estrategia para difundir el tema.

    Llega Yaku Pérez a la Prefectura del Azuay y promueve una consulta popular que es negada por la Corte Constitucional en tres ocasiones. Las observaciones del órgano de control constitucional fueron otro elemento que contribuyó para el diseño correcto de las preguntas para la consulta de Cuenca.

    El interés ciudadano crece, se efectúan dos asambleas ciudadanas, una de ellas promovida por el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS) cuyo titular, Julio césar Trujillo participa de la sesión, acompañado de Margarita Arias, representante del Consejo en el Azuay. Cuenta además con la intervención de autoridades locales, organizaciones sociales, técnicos, ambientalistas, constitucionalistas, que se suman para aportar.

    El Cabildo por el Agua se fortalece, sus integrantes acuden a las asambleístas por el Azuay, se reúnen con Doris Solís y Lourdes Cuesta. La reunión, para Serrano, no cumplió con las expectativas, pero se logró que se solicite formalmente al Ministerio de Energía y Recursos Naturales no Renovables información oficial, la misma que llegó mucho más completa con la intervención de una tercera asambleísta, Gloria Astudillo que consiguió que el Ministro entregue información sobre las concesiones.

    Con este informe se descubre que 46 mil hectáreas del cantón Cuenca, según el catastro minero, han sido concesionadas en Baños, Victoria del Portete, Sayausí, Chaucha y Molleturo, es decir todo el Parque Nacional Cajas estaría rodeado de actividad de este tipo.

    El Cabildo consiguió también el “Estudio de factibilidad económica” presentado por INV Metals en la bolsa de Toronto, que da cuenta de que los recursos que este generaría, ni de lejos se compadecen con el daño que se ocasionaría.

    En definitiva, piezas que permitieron fundamentar y formular el expediente que se presentó a la Corte Constitucional. Un documento de alrededor de 50 páginas redactadas por el jurista Carlos Castro que contó con Antecedentes, Fundamentación Jurídica, Petición y más de 60 considerandos.

    La problemática legal

    Muchos han cuestionado que la Consulta se dirija únicamente a la minería metálica a mediana y gran escalas, cuando consideran que se debió apelar a todo tipo de minería y en todos sus niveles, incluso fue uno de los elementos en los que el sector minero se basó para “denunciar” que se trataba de una persecución a cierto grupo económico.

    Hay que aclarar entonces que la estructura y contenido de las preguntas respondió a las exigencias de la Corte Constitucional para que puedan ser aprobadas y eso implicaba determinar con exactitud el tipo de minería, a qué escala y en qué lugar específicamente.

    Pero hay otros elementos que han sido motivo de preocupación de los defensores del agua, porque precisamente han sido acogidos por el sector minero para defender la permanencia de los proyectos existentes y quitarle valor a la Consulta.

    De acuerdo al dictamen constitucional, la Consulta no puede aplicarse mientras no estén establecidas las zonas de recarga hídrica por parte de la Autoridad Única del Agua, antes la Secretaría Nacional del Agua, hoy el Ministerio del Ambiente. Estas zonas, de acuerdo a la Ley de Recursos Hídricos, promulgada en el año 2014 y de acuerdo a su Disposición Transitoria Décima debieron identificarse y delimitarse en un plazo de dos años a partir de la vigencia de la Ley, disposición que hasta la fecha no se ha cumplido.

    Ante dicha negligencia, la empresa ETAPA EP asumiendo las competencias y acatando la responsabilidad señalada por la Ley de Recursos Hídricos que establece que los GAD procurarán la protección, recuperación y administración de las fuentes de agua que se hallen en sus tierras, procedió a la delimitación técnica de las zonas de recarga hídrica de los ríos Tomebamba, Yanuncay, Machángara, Tarqui y Norcay que sirvió como referencia de los territorios en los cuales la minería debe prohibirse. Además, ETAPA, en convenio con la Secretaría Nacional del Agua y el Ministerio del Ambiente, firmado en el año 2018, procedió con la delimitación de las zonas de protección de las aguas y de los ecosistemas asociados a las zonas de protección hídrica.

    El otro tema tiene relación con la eficacia de la Consulta, la aplicación retroactiva de la voluntad popular, es decir se plantea que la prohibición de las concesiones sea a futuro, a partir de la aprobación de la Consulta, lo que significaría que la amplia negativa a los proyectos mineros no tendría validez para las concesiones que ya han sido otorgadas, no incidiría en los proyectos de mayor trascendencia como son Loma Larga y Río Blanco.

    En este aspecto, el jurista Carlos Castro Riera ha sido muy claro. “La CC constitucional no quería ninguna consulta, es una Corte conservadora en el tema minero, es un tema político y de relaciones con sectores poderosos” asevera, de ahí los estándares tan altos para su aprobación y las condiciones establecidas en el dictamen. “Sabían que existiría un pronunciamiento mayoritario a favor del agua” indica.

    Para Castro, si los efectos de la Consulta son a futuro, entra en juego la validez de este importante mecanismo de democracia directa y se estaría sentando un precedente nefasto sobre la participación colectiva en la toma de decisiones, no solo en el ámbito minero sino en cualquier otro.

    Desde el punto de vista jurídico formal, la ley no es retroactiva, pero hay excepciones, explica el experto. Cuando una ley o en este caso una consulta se refieren a materia de orden público “claro que rige para atrás, los efectos son precisamente esos”, y Cuenca se ha pronunciado en un tema de orden público, sus habitantes no quieren minería en las zonas de recarga hídrica, es el pronunciamiento de la voluntad soberana de los cuencanos y cuencanas.

    Los derechos conferidos por una ley se regirán siempre por la nueva normativa. El derecho a la explotación minera existe, pero si hay un pronunciamiento de la voluntad ciudadana, la ley no es sino una expresión de esta voluntad, y en este caso dice no a la explotación minera, entonces el derecho está limitado, así lo establece el Código Civil.

    En definitiva en Cuenca hay una nueva voluntad establecida que tiene una dimensión sociológica, una jurídica formal, una ética y sobretodo una política que es la de respetar la decisión soberana de un pueblo.

     

    El Sí en la Consulta, un nuevo grito de independencia

    Cuenca ha sido víctima del centralismo político-administrativo que distribuye en forma inequitativa y desproporcionada los ingresos del Estado y asume decisiones a espaldas de los gobiernos descentralizados y del pueblo atentando a los intereses del desarrollo local.

    Es por ello que esta consulta representa un paso fundamental para que los habitantes del cantón decidan sobre su territorio. Los miembros del Cabildo por el Agua y del Foro Autónomo por el Bicentenario de Independencia de Cuenca, entre ellos Enrique Serrano y Carlos Castro coinciden en que se trata de un “nuevo grito de independencia” que traerá cola en todo el territorio nacional. La Consulta expone la potencialidad de la voluntad de los pueblos, el esfuerzo de Cuenca es definitivo.

    Ahora, uno de los primeros pasos para avanzar, luego de la votación del 7 de febrero será el de redactar una ordenanza que establezca las áreas de incidencia estratégica para el desarrollo del cantón Cuenca y norme el uso y ocupación del suelo y las políticas públicas para las comunidades de altura que viven en esas áreas.

    La propuesta contempla la delimitación de cinco áreas de incidencia estratégica: Quimsacocha-Cancan-Irquis, Yanuncay, Gallo Cantana-Mazán-Tomebamba-Culebrillas, Chanlud-Machángara-Tomebamba, Miguir-Chorro-Rio Blanco-Molleturo-Mollepongo, Quitahuayco-Patul-Balao Grande.

    A esto se suman otros procesos como reformas a la Ley de Recursos Hídricos y Uso Sostenible del Agua que incorpora la figura de “impacto a perpetuidad” de la actividad minera. El proyecto de reformas, promovido por la asambleísta Gloria Astudillo fue presentado a la Asamblea Nacional para su debate.

    Está también la creación de Áreas de Conservación y Uso Sustentable (ACUS) por la Municipalidad de Cuenca con el objetivo de prohibir actividades mineras en zonas donde haya fuentes hídricas. Esto se fundamenta en la Ordenanza para la Protección de Fuentes Hídricas, Aire Puro y Biodiversidad. Las tres primeras ACUS en crearse serán Mazán, Curiquingue-Gallocantana y Machángara.

    En definitiva la legitimidad que le otorga la voz de los cuencanos y cuencanas a la defensa del agua y de la vida fortalece cada paso. La fuerza ética y política que Cuenca ha mostrado significa colocarse además como un polo de conciencia ambiental con lo que recobra su presencia en el contexto nacional e internacional.

     

     

     

     

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    Entre la crisis de régimen y las posibilidades de un progresismo tardío en Perú

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    Johnatan Fuentes

    Militante de la Corriente Amaru

     

    Actualidad Internacional: Entrevista con…

    28-03-21

    Copyright: Autora/or de la foto. Si no queremos mostrarlo lo ocultamos.

    P unto de Vista Internacional: ¿Cuáles son los antecedentes de esta crisis política?

    Johnatan Fuentes: La derrota de Keiko Fujimori y Fuerza Popular en la segunda vuelta del proceso electoral del 2016 a manos de Pedro Pablo Kuchinscky (PPK), abrió un escenario de tensiones política en las instituciones del estado peruano. Se conformó un congreso con mayoría fujimorista que bloqueaba algunas medidas del gobierno salvo las de corte económico. Estas tensiones políticas se agravaron tras las investigaciones en torno a Odebrecht ya que involucraba a PPK y a varios expresidentes como Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Alan García que terminó suicidándose tras el avance de las investigaciones en su contra.

    La ultraderecha fujimorista, Fuerza Popular, que hegemonizaba el parlamento opto por usar el mecanismo de vacancia presidencial en dos ocasiones que finalmente se frustraron por el entendimiento de un sector de Fuerza Popular liderado por Kenyi Fujimori, el hermano menor de Keiko Fujimori, con el gobierno de PPK. El avance de las investigaciones por corrupción contra PPK eran contundentes y además se descubrieron videos en los cuales parlamentarios ligados a la fracción de Kenyi negociaban con el oficialismo los votos en contra del último intento de vacancia del Fujimorismo, lo cual obligó a PPK a renunciar su cargo presidencial en el 2018.

    El arribo de Martin Vizcarra, vicepresidente de PPK, a la presidencia de la república en marzo del 2018 surge como un breve entendimiento con el Fujimorismo que rápidamente finalizó ante la reanudación de las tensiones políticas entre la mayoría parlamentaria y el oficialismo. Martin Vizcarra toma la decisión de disolver el congreso el 30 de septiembre del 2019 con un apoyo importante de la población peruana ante el gran desprestigio del congreso.

    PVI: ¿Se puede hablar de nuevas correlaciones de fuerza en el congreso?

    J.F.: La conformación el nuevo congreso complementario del 2020 evidenció el declive de la ultraderecha tradicional, Fuerza Popular y el APRA, y la consolidación de las derechas emergentes como lo son Alianza para el Progreso (APP) y Podemos Perú (PP). A la vez el resurgimiento del centro derecha tradicional a través del partido Acción Popular (AP), que en el congreso disuelto su fracción más oligárquica y conservadora jugó un rol de socio menor del Fujimorismo. Ante la ausencia de bancada oficialista el Partido Morado (PM), una nueva fuerza de centro derecha, servirá de apoyo a las medidas gubernamentales.

    Unión por el Perú (UPP) y FREPAP, fueron la sorpresa del proceso electoral complementario ya que casi no aparecían en los sondeos electorales. Ambas fuerzas políticas se ubican en el campo de la derecha, aunque son más permeables a algunas medidas progresivas puntuales en lo económico y son conservadores en cuanto a cuestiones de género o medio ambiente. UPP es una coalición referenciada en el nacionalismo y vinculado a Antauro Humala, hermano del expresidente Ollanta Humala; mientras que Frepap es una organización teocrática con importante trabajo de base con lógicas comunitarias.

    En el campo de la izquierda solo el Frente Amplio consiguió representación parlamentaria, aunque con varias tensiones al interior de su organización. Nuevo Perú participo en alianza con Juntos por el Perú (JP) pero no consiguió escaños, repitiendo el mal desempeño de las elecciones regionales de octubre del 2018. Perú Libre (PL), tampoco logró representación parlamentaria en las elecciones complementarias del 2020.

     

    PVI: ¿Acaso la crisis de régimen está generando maniobras restauracionista como contrapunto?

    J.F.: La crisis política recrudeció con la maniobra política en el parlamento de las derechas emergentes, UPP, el Fujimorismo y un sector de AP, que votaron a favor de la vacancia presidencial de Martin Vizcarra el nueve de noviembre. Así como Vizcarra cerró institucionalmente el congreso el año pasado, el nuevo congreso destituye a Vizcarra valiéndose de los mecanismos institucionales so pretexto de los casos de corrupción que se le imputa. En ambos sectores políticos el uso de mecanismos institucionales se ha usado para anularse políticamente llevándonos a esta crisis por sus intereses espurios en pugna.

    AP declaró rápidamente a través de sus canales orgánicos que no conformaría el nuevo gabinete de Manuel Merino, al igual que las diferentes fuerzas parlamentarias que votaron por la vacancia presidencial. La asunción de Manuel Merino, representante del sector conservador de AP, al gobierno central no contó con la legitimidad popular y la conformación de su gabinete por grupos de ultraderecha como la Coordinadora Republicana, exministros apristas, representantes de gremios empresariales; lo cual da cuenta del nivel de aislamiento político del breve gobierno y su débil alianza con las derechas emergentes. Todo esto refleja las propias fisuras internas en los partidos burgueses y la precariedad del entramado institucional de la constitución neoliberal del 1993 que permitió el impase político que lleva años, pues asistimos en realidad a una profunda crisis del régimen político neoliberal que gatilló el despertar de la juventud y la indignación popular a nivel nacional.

    La gesta popular que inició la juventud del pueblo peruano mediante grandes movilizaciones de carácter democrático logró la renuncia del represor Manuel Merino en menos de una semana, que luego posibilitó la conformación de un nuevo gobierno ahora bajo Francisco Sagasti, del Partido Morado. Esta nueva derrota de la oposición derechista, emergente y conservadora, por la derecha liberal tuvo los siguientes factores: 1. El apoyo de un sector de los medios de comunicación afines al oficialismo 2. La neutralidad de las fuerzas armadas 3. El desgaste del tramado institucional neoliberal peruano. 4. El despertar de la juventud como no se había visto en años.

    En diciembre del 2020, el proletariado agrícola de la costa sur y norte del Perú se embarcó en un proceso de lucha contra el régimen laboral especial que los regía hace décadas, la denominada Ley Chlimper. Por supuesto, esta lucha no contó con el apoyo de los grandes medios de comunicación, ni de la derecha liberal; aun así, se logró derogar la ley históricamente cuestionada.

    Cierta intelectualidad del neoliberalismo progresista/derecha liberal intentó desacreditar esta lucha vinculándolos a un supuesto intento de golpe, ahora contra Francisco Sagasti. Lo cierto era que no tenían apoyo de ningún sector parlamentario salvo del Frente Amplio. De alguna manera se ha instalado en el debate político el clivaje golpismo/anti-golpismo como una forma de renovación del clásico clivaje fujimorismo/anti-fujimorismo, con el fin habitual de subordinar a las izquierdas.

     

     

     

     

    PVI: Parece que se está dando una disgregación de las derechas, ¿existe un peligro de ascenso de la extrema derecha ante las elecciones del 2021?

    J.F.: Según la última encuesta electoral del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) difundida el veintiocho de marzo, a dos semanas de las elecciones generales el partido de centroderecha tradicional Acción Popular (AP), que lleva la candidatura presidencial de Jonhy Lescano, lidera las preferencias electorales con un 11.4 % de intención de voto. Lescano representa al sector político de AP, al parecer mayoritario, que no apoyó la aventura destituyente de Manuel Merino y se negó a formar parte de su gobierno. Este sector político es más permeable a recoger medidas progresivas puntuales de corto plazo en el plano económico-social, pero que se enmarca en la economía social de mercado y por lo tanto representa una variante suigéneris de neoliberalismo progresista. Se oponen al impuesto a la riqueza y no plantean una reforma integral del sistema de pensiones. Además de ello, varios de sus candidatos al congreso representan a los sectores más oligárquicos y conservadores de su partido.

    En segundo lugar, se ubica el empresario Rafael López con 9.7 %, del partido ultraderechista Renovación Popular quien pasó de ser un desconocido en la política nacional a lograr un crecimiento sostenido en los sondeos electorales, aunque esta última encuesta evidencia un relativo estancamiento. Se ubica a la derecha del fujimorismo constituyendo un proyecto político de extrema derecha abierto y desbocado, distinto del pragmatismo fujimorista. Rafael López ha declarado que quiere evitar a toda costa que Perú se convierta en Cuba o Venezuela, es integrante del Opus Dei y se opone enérgicamente a la legalización del aborto y al enfoque de género. En suma, representa un verdadero peligro para las libertades democráticas de la clase trabajadora, las mujeres y las disidencias sexuales; entrando a tono con los fenómenos políticos de extrema derecha como Bolsonaro en Brasil.

    El cuarto lugar lo ocupa Hernando De Soto con un 8.5 % de intención de voto, del partido Avanza País. Hernando es un intelectual orgánico de la ultraderecha peruana, fue asesor presidencial del autócrata Alberto Fujimori que implantó el neoliberalismo en el Perú a sangre y fuego, y recientemente asesoró a Keiko Fujimori en la campaña presidencial del 2016. El quinto lugar lo ocupa George Forsyht con 8.2 %, del partido derechista Victoria Nacional y el sexto lugar lo ocupa Keiko Fujimori con 7.9%, del partido ultraderechista Fuerza Popular que continua el legado nefasto del Fujimorismo.

    La dispersión derechista es impactante, y fuerzas políticas como Victoria Nacional y Fuerza Popular caracterizadas por cierto pragmatismo y acomodos políticos seguramente intentarán captar votos del centro político del electorado nacional. El Fujimorismo ha sido derrotado parcialmente el marco de la lucha interburguesa de los últimos años y no ha podido recobrar el peso político/electoral de antes; y frente a ese escenario es posible que su votación tradicional/conservadora migre a otros candidatos de la extrema derecha entre Rafael López o Hernando de Soto.

    PVI: ¿crees que es pertinente referirse a las aporías de los progresismos tardíos para comprender la situación peruana?

    J.F.: Verónika Mendoza, referente de Nuevo Perú, participa por segunda vez en las elecciones presidenciales, ahora a través de la coalición electoral Juntos por el Perú (JP) y ocupa el tercer lugar en la encuesta del IEP con un 9.6 % de intención de voto, dando cuenta de un relativo avance tras unas semanas de estancamiento en las encuestas. A diferencia del proceso electoral del 2016 que postuló por el Frente Amplio, los partidos de la izquierda tradicional (PCP, PCP-PR, MS) de signo burocrático y conocidos por su política de colaboración de clases, integran el equipo dirigente de la coalición que levanta la candidatura.

    El programa de JP es antineoliberal, neodesarrollista y post-extractivista soft, que consiste en medidas económicas redistributivas que no se propone modificar seriamente la gestión privatista de los recursos naturales en nuestro país y que promueve con énfasis la diversificación productiva. En el aspecto sobre medio ambiente proponen ordenamiento territorial, zonificación ecológica económica y veeduría de pueblos indígenas sobre proyectos energéticos en zonas forestales; mientras que en el aspecto sobre género y diversidad sexual proponen educación sexual integral, matrimonio igualitario y despenalización del aborto, entre otras medidas interesantes plasmadas en el denominado Plan Micaela. Respecto a la cuestión agraria proponen una segunda reforma agraria que centralmente consiste en otorgar créditos a los pequeños agricultores sin plantear un cuestionamiento directo a la concentración de la tierra que es el principal problema del agro. El progresismo que representa Verónica Mendoza entra a tono con los nuevos procesos gubernamentales progresistas tardíos de Argentina y México, en cuanto a moderación de las propuestas de cambio y alineamiento geopolítico. No anidan al interior de su proyecto político tendencias anticapitalistas que disputen la orientación estratégica y programática.

    Perú Libre (PL) es un partido de matriz estalinista que levanta la candidatura presidencial de Pedro Castillo, profesor y exdirigente social que protagonizó la huelga magisterial docente en el 2017 durante el gobierno neoliberal de PPK. Ocupa el séptimo lugar con un 4.3 % de intención de voto, que evidencia un cierto crecimiento y una buena campaña en algunas regiones del sur andino que por tradición suelen ser votantes contestarios y protagonizar procesos de lucha.

    El programa de PL es antineoliberal, neodesarrollista y extractivista. Desde el inicio de su campaña enfatizó la propuesta de nacionalizar los recursos naturales como eje central, pero a la vez es bastante limitado en los aspectos de medio ambiente y género. En general propone medidas redistributivas, regulación de medios de comunicación, mecanismos de consulta popular para decidir sobre la composición del Tribunal Constitucional y una nueva constitución mediante asamblea popular constituyente. Al igual que JP carece de tendencias de signo anticapitalista al interior de su partido que disputen la orientación política. Este proyecto expresa otra variante del progresismo peruano pero muy marcado por cierto regionalismo y campismo, demasiado acrítico con la política extractivista de los gobiernos progresistas latinoamericanos.

    Ambas formaciones de izquierda carecen de una política de impulso de la autoorganización popular y no han logrado construir un proyecto de mayorías populares que disloquen el tablero electoral; y aunque las encuestas electorales no son definitorias si brindan cierta aproximación al desempeño de las fuerzas políticas en contienda. Existe un 20.2 % del electorado nacional que votará viciado/nulo, lo que da cuenta del proceso de desafección política recrudecida por la crisis sanitaria del covid 19. Es clave apuntar a ese sector del pueblo, pero con propuestas radicales que superen el regionalismo y la moderación aún presente en la campaña de las izquierdas.

    En este proceso electoral no se presenta ninguna candidatura anticapitalista y es muy posible que la segunda vuelta electoral se dé entre las derechas lo cual significaría un desastre para la vida del pueblo trabajador que sufre los embates de la crisis social, ecológica, económica y sanitaria. Ante el posible ascenso de la extrema derecha con Rafael López y la consolidación de la centro-derecha tradicional de AP es fundamental que la izquierda radical despliegue una táctica acorde a las tareas políticas del momento.

    El planteamiento del voto critico a Verónika Mendoza y JP en la primera vuelta apunta entonces a dificultar un balotaje Interderechista que prolongue la crisis política aún irresuelta en la dinámica conocida hasta ahora. Reconociendo las limitaciones y problemas de JP, considerando su relativo mejor posicionamiento electoral, y valorando lo progresivo de sus propuestas en temas de soberanía, medio ambiente y género.

    La izquierda radical peruana si busca reconstruir la representación política de las clases populares debe salir de su aislamiento tendiendo puentes con los sectores sociales más contestarios que tengan ciertas expectativas en los proyectos reformistas sin adaptarse a su dirección, mientras nos dedicamos a construir una alternativa política radical a la izquierda de los progresismos y abierto al pluralismo. La delimitación estratégica o la construcción por abajo en torno a la asamblea popular constituyente son insuficientes si no están articulados a un proyecto de poder, que sigue siendo la tarea estratégica aún pendiente para este periodo político.

     

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