Teoría: Antifascismo

La ultraderecha latinoamericana liderada por Vox se encontrará en Bogotá

15/02/2022

Miguel Urbán

Militante de Anticapitalistas

 

E

l 2022 será un año electoral clave para las expectativas de la ultraderecha latinoamericana, que puede perder sus dos gobiernos más importantes y simbólicos en la región. Primero el colombiano en las presidenciales de mayo y después el brasileño en octubre. No es casual, por tanto, que el desembarco de Vox y su particular reconquista de Latinoamérica para “salvarla del comunismo” comience por Colombia con la celebración del “I Encuentro Regional» del Foro Madrid los días 18 y 19 de febrero en Bogotá.

El Foro Madrid, como describe su propia página web, es una alianza internacional de líderes, entidades y partidos que defienden la Libertad, la Democracia y el Estado de Derecho ante el avance de la extrema izquierda en países de ambos lados del Atlántico. Esta iniciativa liderada por Vox nace de la llamada Carta de Madrid, un manifiesto de la ultraderecha impulsada por la Fundación Disenso, presidida por el líder de Vox y que ha conseguido aunar más de 10000 firmas. Entre las que destacan Eduardo Bolsonaro, hijo y mano derecha del presidente brasileño; Keiko Fujimori, excandidata presidencial en Perú; José Antonio Kast, líder del partido republicano chileno y que disputó recientemente las presidenciales en segunda vuelta a Gabriel Boric; y Javier Milei del partido de la Libertad de Argentina.

La intención es clara: construir un espacio internacional de coordinación y relación estable en el marco de lo que han venido a llamar la Iberoesfera. Un concepto que ha acuñado Vox y que intenta modernizar el termino Iberoamérica, surgido a finales del siglo XIX para englobar a los países colonizados por los Estados de la Península Ibérica. El término refiere, como el propio Vox señala, a «una comunidad de naciones libres y soberanas (de más de 700 millones de personas) que comparten una arraigada herencia cultural y cuentan con un gran potencial económico y geopolítico para abordar el futuro».

Un concepto, la Iberoesfera, trufado de referencias nostálgicas al pasado imperial y colonial español que tanto le gustaba al franquismo. El propio Santiago Abascal definía a Vox como esa «alternativa» en la que los españoles encontrarían el actor necesario para liderar la Iberosfera y devolver a España su papel capital como piedra angular a ambos lados del Atlántico». Ese «hacer España grande otra vez», propio del trumpismo hispano. Es indudable que la única motivación por parte de Vox para inventarse un nuevo término como el de la Iberoesfera es político. Vox entiende que su peso internacional vendrá de su capacidad por tener influencia en las derechas latinoamericanas.

De hecho, la Carta de Madrid es el punto de partida de la estrategia de penetración de Vox en Latinoamérica y que ahora continúa con la celebración del “I Encuentro Regional» del Foro Madrid. Una estrategia que como escribió Herman Tertsch, europarlamentario por Vox, pretende «movilizar a las naciones de este inmenso espacio de lengua, historia, cultura y valores comunes para organizar una defensa común de la vida que merece vivirse», frente a la ideología «igualitarista, ecológico-climática, feminista, abortista, de lobbies LGTB y multiculturalismo», que representan no solo Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, sino también «las fuerzas totalitarias» de América que «están en gran parte muy organizadas porque tienen una larga experiencia de sinergias siempre coordinadas».

Una referencia clara al Foro de São Paulo y el Grupo de Puebla, utilizados convenientemente como espantapájaros por parte de la derecha latinoamericana siempre que quieren estigmatizar o criminalizar cualquier movimiento popular. El propio Kast ha utilizado este recurso para criminalizar las protestas sociales del 2019 en Chile, llegando ha referirse incluso a la participación de agentes extranjeros del Foro de São Paulo en las mismas. O el expresidente colombiano Álvaro Uribe que, ante las masivas movilizaciones del Paro Nacional, afirmó que «el paro hace parte de la estrategia del Foro de São Paulo, que intenta desestabilizar a las democracias de América Latina».

La conspiranoia de la ultraderecha latinoamericana en torno al Foro de Sao Paulo no es nueva, sino que entronca con una larga tradición de propaganda anticomunista que tan profusamente utilizaron las dictaduras latinoamericanas para justificar la represión contra el enemigo interior que en teoría suponía el comunismo. La mayoría de la extrema derecha, desde la caída de la URSS, ha relegado a un segundo plano su retórica anticomunista ante la emergencia de nuevos «enemigos» como el islam(ismo), comprando la teoría de los halcones norteamericanos del choque de civilizaciones. Pero la ultraderecha hispana de Vox y sus homólogos latinoamericanos no han reciclado mucho su propaganda anticomunista: lo que antes eran agentes soviéticos y cubanos ahora son agentes cubanos y del Foro de São Paulo. La importancia de la «cruzada contra el comunismo» es uno más de los rasgos que comparte Vox con la ultraderecha latinoamericana y que les otorga un imaginario compartido. Una buena muestra de ello fue la intervención del expresidente de Colombia Andrés Pastrana en la fiesta de Vox Viva 21, en donde pidió la unidad de las fuerzas políticas de la Iberoesfera contra el Foro de São Paulo y el Grupo de Puebla.

De hecho, la carta de Madrid es el manifiesto sobre el que se intentan sentar las bases de un contra-Foro de São Paulo de la extrema derecha y el “I Encuentro Regional» del Foro Madrid que se realizará este mes en Bogotá, es la primera piedra de esa coordinación estable de la ultraderecha a escala regional. Para conseguirlo, Vox ha realizado una intensa actividad internacional, participando en los principales eventos de la ultraderecha latinoamericana o visitando a la mayoría de los países de la región. El propio Abascal a viajado a México o recientemente, a Brasil, en donde se reunió con el mismo Bolsonaro, aunque los principales “embajadores” de esta alianza han sido hasta ahora el eurodiputado Hermann Tertsch y el diputado Víctor González Coello de Portugal. El primero es vicepresidente tercero de la delegación europea en la Asamblea Parlamentaria Eurolatinoamericana (Eurolat), que reúne a diputados del Parlamento Europeo y de 23 países de América Latina. No podemos olvidar que Tertsch ostenta esa vicepresidencia gracias a que los socialistas europeos rompieran el llamado “cordón sanitario”. Por su parte, Coello de Portugal, vinculado a grupos integristas católicos, es portavoz de Vox en la Comisión de Exteriores del Congreso desde que en enero del 2020 visitaran La Paz con ministros de la presidenta golpista Jeanine Áñez, para recabar pruebas que pudieran inculpar de financiación ilegal a Podemos. Tertsch y Coello de Portugal han asistido como como invitados a la toma de posesión del presidente de Ecuador, el ultraconservador Guillermo Lasso; han sido recibidos en Colombia por el expresidente Álvaro Uribe; y en Lima por Keiko Fujimori y dirigentes de Fuerza Popular, Renovación Popular y Avanza País. Todos estos esfuerzos han permitido llegar “I Encuentro Regional» del Foro Madrid en Bogotá.

Además de Vox, el mapa de articulaciones de extrema derecha tiene a su vez otro actor central: el bolsonarismo, en particular Eduardo Bolsonaro, hijo de Jair Bolsonaro y encargado de las relaciones exteriores del bolsonarismo. Ya en 2018, al poco que su padre ganara las presidenciales de Brasil, organizó un foro en Foz de Iguazú con la presencia entre otros de Kast o la ahora candidata presidencial por el uribismo, María Fernanda Cabal. Además, en 2019, después de un viaje a los EE. UU. en donde Eduardo Bolsonaro se fotografió con Trump y Bannon, organizó en Brasilia la reunión de la Conferencia de Acción Conservadora en Política, con la participación del hijo de Trump. De esta forma, el bolsonarismo exhibió una relación directa con el trumpismo como ninguna otra fuerza de ultraderecha tiene en el continente. Si bien, en un principio las relaciones entre el bolsonarismo y Vox parecieron marcadas por la competencia y cierto recelo mutuo. La presencia de Eduardo Bolsonaro como invitado de honor en la fiesta de Vox Viva21 y la visita de Abascal a Brasil invitado por el propio Eduardo, ha servido para limar las asperezas. Veremos si esta nueva relación se traduce en una cooperación y participación del bolsonarismo en el “I Encuentro Regional» del Foro Madrid en Bogotá. Un encuentro en donde veremos cómo Vox aupado por sus últimos resultados electorales se lanza a la “conquista” de América. Un encuentro para sentar las bases del contra-Foro de Sao Paulo, en un año especialmente importante electoralmente para América Latina, dándose la paradoja de que cada vez tengamos una extrema derecha más articulada internacionalmente y que la izquierda parezca haber abandonado la política internacional e internacionalista.

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