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  • Algunas reflexiones sobre la crisis del agua en Puerto Rico

    Algunas reflexiones sobre la crisis del agua en Puerto Rico

    Hace treinta años, el Taller de Formación Política [TFP]1 publicó el libro «Agua en Puerto Rico: ¿Crisis de la naturaleza o crisis social?». Muchos de los problemas señalados en ese texto se han agravado y siguen amenazando a nuestra sociedad. Muchas de las críticas, quejas y advertencias formuladas se han confirmado. Desafortunadamente para el país, todo lo que se señaló sobre el proyecto del superacueducto también se ha materializado. Asimismo, las alternativas propuestas siguen siendo válidas. Una nueva lectura del texto, con la perspectiva que da el tiempo, ha motivado las siguientes reflexiones. Nota de Manuel Rodríguez Banchs2.

    La crisis hídrica en Puerto Rico era predecible y sus efectos se repiten. Cada vez que la situación del agua empeoraba, surgían propuestas y se presentaban soluciones a través de proyectos a gran escala que implicaban la construcción de nueva infraestructura, incluyendo diversas formas de privatización y la desviación de fondos públicos a empresas privadas. Un claro ejemplo es el superacueducto, un proyecto innecesario, perjudicial para el medio ambiente y fuente de corrupción. Además, se advirtió que una tubería de seis pies de diámetro y más de 50 kilómetros de longitud causaría rupturas y averías difíciles de reparar y presentaría problemas de acceso. Las soluciones propuestas generalmente han surgido como reacciones a situaciones críticas y no han sido producto de la necesaria reflexión sobre las causas profundas de los problemas que pretenden resolver. La planificación y el mantenimiento han estado ausentes de la gestión del agua como recurso vital y de la administración de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA). Si bien la privatización de la AAA fue un fracaso, esta política ha persistido a través de la subcontratación.

    Las políticas gubernamentales de los últimos 50 años se han orientado a crear las condiciones para la obtención y captura de beneficios privados. Si bien promovieron una reducción del tamaño del gobierno, contrariamente al objetivo declarado de dicha reducción, los ahorros anunciados no se han logrado y el gasto público no se ha reducido. En cambio, se han adoptado programas neoliberales que han facilitado el desvío de fondos públicos a bolsillos privados.

    Crisis social

    Cada día, amplias zonas del país se enfrentan al problema de la escasez de agua potable. Decenas de miles de personas se ven privadas diariamente de este recurso vital. Según datos oficiales, la crisis más reciente dejó sin agua a más de 110.000 usuarios, lo que, según cifras censales, afectó a más de 250.000 personas. Esta situación no se resolvió adecuadamente debido a la profunda fragmentación, las divisiones y las luchas de poder dentro del Partido Nuevo Progresista (PNP). Estas luchas se han extendido a todos los poderes del Estado.

    La respuesta inadecuada a esta crisis también se relaciona con la ineptitud de las personas que el PNP coloca en puestos directivos en agencias y departamentos gubernamentales. Según el reciente escándalo de corrupción revelado por Sebastián Negrón Reichard, exsecretario de Desarrollo Económico, esta situación es consecuencia del único criterio utilizado para la selección de estas personas: su afiliación y activismo en campañas del PNP, independientemente de su ineptitud. Según mensajes difundidos por Negrón Reichard, enviados por Francisco Domenech, secretario del gobernador, el criterio para estos nombramientos es que se trate de personas que «cometieron errores» en la campaña de primarias y en las elecciones generales del gobernador. Según algunos de estos mensajes, el secretario del gobernador —quien también funge como su portavoz— no tolera el nombramiento de personas «que no pertenezcan al Partido Nuevo Progresista para cargos de confianza».

    Sin embargo, los problemas de abastecimiento de agua del país son anteriores a las averías más recientes en el superacueducto y tienen dos causas principales. Por un lado, se deben al deterioro de la infraestructura, la falta de planificación y mantenimiento, el desconocimiento del sistema por parte de los gestores y contratistas, y la reducción de la capacidad de los embalses y los problemas en las plantas de filtración. Se estima que la AAA pierde aproximadamente el 65% del agua producida debido a fugas, averías y desbordamientos. El deterioro de la infraestructura puede mitigarse mediante la planificación y programas de mantenimiento preventivo y correctivo. El desconocimiento del sistema se limita a la alta dirección y a los contratistas de la AAA, ya que los trabajadores de la AAA están muy familiarizados con la complejidad del sistema. Tienen la experiencia, el conocimiento y la capacidad para identificar tuberías, fugas y otros problemas. Sin embargo, ni la dirección de la AAA ni el gobierno los tienen en cuenta ni les permiten la participación necesaria para abordar los graves problemas que enfrentamos.

    Por otro lado, los problemas de suministro de agua también se deben a la reducción de la capacidad de almacenamiento. La sedimentación de los embalses afecta seriamente su capacidad de almacenamiento y limita la disponibilidad de agua, según el borrador final del Plan de Mitigación, Adaptación y Resiliencia al Cambio Climático para Puerto Rico3 del Comité de Expertos y Asesores sobre Cambio Climático (CEACC), revisado en 20244. La reducción de la capacidad de los embalses y los problemas en las plantas de filtración son consecuencia de la acumulación de sedimentos tanto en los embalses como en los filtros. Esta sedimentación, que reduce la capacidad de almacenamiento y perjudica la filtración, se origina en dos fuentes principales: a) la erosión y b) la materia particulada de los proyectos de construcción. La deforestación de los bosques que protegen las cuencas hidrográficas que alimentan los embalses provoca erosión del suelo. Esta erosión aumenta la sedimentación en los lagos a través de la escorrentía de agua de lluvia, lo que contribuye a la meteorización, arrastra material en descomposición y transporta rocas y suelo erosionados de la superficie hacia los embalses. Actualmente, la destrucción ambiental —que incluye casos de deforestación— se debe principalmente a proyectos de construcción que afectan a los bosques y a las zonas cercanas a ríos y arroyos, muchos de los cuales desembocan en lagos que almacenan agua. Esta situación se agrava por los residuos generados por estos mismos proyectos de construcción, que son arrastrados por el agua y contribuyen al aumento de la sedimentación.

    Crisis de la naturaleza

    Puerto Rico es uno de los 10 países del mundo más afectados por la crisis climática, según el Índice de Riesgo Climático (IRC) publicado en febrero de 2025 por el organismo internacional Germanwatch5. La situación de sedimentación empeoró con el huracán María, que azotó Puerto Rico el 20 de septiembre de 2017, exacerbando la acumulación de sedimentos. El aumento de las temperaturas, la alteración de los patrones de lluvia y la intensificación de fenómenos como huracanes y sequías impactan directamente en los ecosistemas y la infraestructura y, como hemos experimentado en los últimos años, perturban la vida cotidiana.

    La crisis climática está acelerando la crisis de abastecimiento de agua en Puerto Rico. Algunos pronósticos indican cambios en los patrones de lluvia6. Entre 1950 y 1980, se produjeron sequías severas que obligaron al racionamiento cada 20 a 25 años. Es importante señalar que, en condiciones normales, Puerto Rico recibe suficiente lluvia para cubrir sus necesidades si contara con la capacidad de almacenamiento necesaria. Sin embargo, es fundamental reconocer que la crisis climática ha provocado cambios en la intensidad y frecuencia de las sequías, que ahora ocurren cada cinco años. Esto significa que enfrentaremos más sequías que requerirán racionamiento, lo cual exige planificación y preparación.

    El Plan Integral de Recursos Hídricos de Puerto Rico —que no se ha actualizado desde 2016— del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales indica que, históricamente, las sequías comienzan con una reducción de las precipitaciones en abril y mayo, y cuando son severas, los embalses no se llenan lo suficiente7. Según el documento, los períodos de precipitaciones inferiores a lo normal en la región del Caribe coinciden con variaciones en el fenómeno de El Niño, lo que a su vez reduce el número y la intensidad de los huracanes. Los expertos han confirmado que este fenómeno meteorológico ya está presente, por lo que se pueden esperar condiciones de sequía en el Caribe8. La sequía extrema de 2015 requirió severas restricciones que afectaron a más de un millón de personas y resultaron en millones de dólares en pérdidas agrícolas, según datos del Servicio Geológico de los Estados Unidos. Otra sequía, en 2020, obligó a implementar medidas de racionamiento de agua y llevó a la declaración de una emergencia por sequía para todo Puerto Rico. En 2024, la categoría de sequía más severa observada en Puerto Rico fue la de «sequía moderada», que se presentó en los extremos suroeste y noroeste de la isla, así como en el interior oriental, cubriendo entre el 40% y el 55% del territorio entre enero y marzo, según el informe anual del Servicio Meteorológico Nacional publicado en enero de 2025.

    Otro factor que afecta la disponibilidad de agua en la isla es el aumento del nivel del mar. Este aumento incrementa la intrusión de agua de mar en los acuíferos. A medida que el nivel del mar siga subiendo, esta intrusión se incrementará, reduciendo la disponibilidad de agua subterránea. Es fundamental considerar todos estos factores al planificar y prepararse para mitigar el impacto en este recurso vital.

    Una nueva amenaza

    Además de los problemas que plantea el modelo de desarrollo adoptado en el país, que prioriza los intereses del capital e impulsa la construcción de proyectos ambientalmente destructivos como Esencia en Cabo Rojo, existe una nueva amenaza con consecuencias irreversibles para los recursos hídricos. Me refiero a los centros de datos promovidos por las grandes tecnológicas. En concreto, hablo de la demanda de un nuevo tipo de estas estructuras que surge como consecuencia del uso masivo de la inteligencia artificial generativa.

    Los centros de datos no son nuevos9.Estos edificios existen desde hace décadas y albergan los servidores y demás hardware necesario para el funcionamiento de internet. Sin embargo, desde el lanzamiento público de ChatGPT a finales de 2022, la inteligencia artificial generativa ha experimentado un auge espectacular, que requiere una gran cantidad de equipos nuevos y mucho más intensivos en energía. Según un informe de Consumer Reports (CR)10, para satisfacer la creciente demanda energética de estos centros de datos, las compañías eléctricas están invirtiendo miles de millones de dólares en la construcción de nuevas líneas de transmisión y nuevas centrales eléctricas11. Esta es una de las principales razones por las que los nuevos centros de datos pueden aumentar las facturas de electricidad. Los costes de la electricidad residencial también están aumentando debido a la proliferación de nuevos centros de datos a gran escala que obtienen energía de las mismas redes residenciales, lo que incrementa la demanda. En los lugares donde la generación y la transmisión de electricidad son de propiedad privada y, por lo tanto, están sujetas a las fuerzas del mercado, este aumento de la demanda también conlleva precios de la electricidad más altos.

    El auge de la inteligencia artificial generativa exige que estos grandes centros de datos operen las 24 horas del día, generando mucho calor y provocando un sobrecalentamiento considerable. Para evitarlo, estas instalaciones utilizan sistemas de circulación constante de agua para refrigerar sus equipos. Según estimaciones de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), un centro de datos puede consumir hasta 5 millones de galones de agua al día12. Esto solo incluye el consumo directo para la refrigeración del centro. Generar la electricidad necesaria para el funcionamiento de los centros de datos requiere millones de galones adicionales de agua, incluso más de los necesarios para la refrigeración.

    El uso cada vez mayor y más extendido de la inteligencia artificial generativa conlleva un coste ambiental creciente. Además de la energía que consumen las empresas tecnológicas para operar sus centros de datos, también utilizan enormes cantidades de agua para la refrigeración debido al calor excesivo que generan. Un informe publicado por el Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas advierte que, para 2030, el consumo de agua para el funcionamiento de la inteligencia artificial equivaldrá a las necesidades anuales de 1300 millones de personas13. Por lo tanto, es necesario ser conscientes de las amenazas que las nuevas tecnologías representan para el agua a fin de organizar una resistencia eficaz.

    La alternativa ecosocialista

    El gobierno de Puerto Rico sirve al capitalismo colonial, que a su vez está supeditado al capital extranjero. Responde a intereses que priorizan el beneficio privado a corto plazo sobre el bienestar del país y la supervivencia de la humanidad. Esto se confirma con la aprobación de la Ley 82-2026, que eliminó la prohibición absoluta de construir en zonas rurales especialmente protegidas. Esta legislación autoriza la aprobación de permisos de construcción en estos terrenos si el gobierno central, los municipios o la Junta de Control Fiscal determinan que el proyecto es estratégico. También se han presentado otros dos proyectos de ley para desregular aún más la concesión de permisos de construcción, acelerando así el vandalismo ambiental. El modelo de desarrollo actual del país es insostenible. Abordar la crisis que enfrentamos y evitar la catástrofe climática solo será posible si abandonamos el concepto de desarrollo imperante. En lugar de facilitar el vandalismo ambiental, debemos tomar medidas para proteger el medio ambiente.

    Se estima que los huracanes Irma y María causaron la pérdida de aproximadamente el 10% de la cubierta forestal del país. Esto no incluye la deforestación diaria provocada por proyectos de construcción en áreas que deberían protegerse. Por lo tanto, es urgente reforestar el país, especialmente las áreas que rodean las cuencas hidrográficas. Es necesario prohibir la construcción en las costas y, al mismo tiempo, plantar dunas y manglares. El dragado de embalses para aumentar la capacidad de almacenamiento es fundamental. Esto debe combinarse con un programa coherente de conservación del agua y reducción del consumo. Es esencial adoptar un plan permanente de mantenimiento preventivo y correctivo para la infraestructura de la Autoridad de Aguas y Alcantarillado. Necesitamos acelerar la transición a fuentes de energía renovables.

    Para lograr estos avances, es fundamental una reforma del servicio público —que incluya la recuperación de los servicios privatizados— mediante un proceso democrático con la participación de los trabajadores, quienes conocen de primera mano los problemas y necesidades del sistema y cómo solucionarlos, y con la participación de los usuarios que sufren directamente las consecuencias de la mala gestión gubernamental. Debemos adoptar todas las medidas urgentes y necesarias para mitigar los problemas sociales y ambientales que nos aquejan y los efectos de la crisis climática.

    Superar los problemas sociales y ambientales que nos aquejan y revertir los efectos reversibles de la crisis climática es imposible bajo las reglas de este sistema económico. La crisis climática es quizás el ejemplo más dramático. No es posible abordar la crisis climática sin convertir el sector energético —así como la gestión del agua— en patrimonio público y administrarlo democráticamente con el doble objetivo de satisfacer nuestras necesidades y reducir el impacto ambiental. También debemos reducir la producción innecesaria, no esencial o perjudicial. Pero esto, a su vez, requiere someter amplios sectores de la actividad productiva al mismo control social y democrático. Esto exige superar el capitalismo. Por lo tanto, apoyamos todas las luchas por reivindicaciones inmediatas que nos permitan mejorar nuestra situación dentro del capitalismo, al tiempo que destacamos la necesidad de cambiar este sistema y seguimos luchando por una sociedad verdaderamente democrática, solidaria y ecológica.

    1.  El TFP se fundó en agosto de 1977. Fue un proyecto de investigación histórica y una organización política. Estudió momentos del pasado e intervino en las luchas sociales y políticas más importantes de Puerto Rico entre 1977 y 2008. Exmiembros del Taller, junto con militantes de otras organizaciones revolucionarias y activistas de diversas luchas, fundaron el Movimiento al Socialismo (MAS) y posteriormente fundaron la organización Democracia Socialista (DS, dentro de la cual se organizan los partidarios de la Cuarta Internacional). ↩︎
    2. Manuel Rodríguez Banchs, abogado, activista por la justicia social y defensor de los derechos humanos. Dirigió la Clínica contra la Discriminación por Orientación Sexual en la Facultad de Derecho de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. Fue profesor asistente en la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos en Mayagüez. Codirigió la campaña del Partido del Pueblo Trabajador para las elecciones de 2016. Ha representado a manifestantes de desobediencia civil en Vieques, a personas privadas de libertad en instituciones penitenciarias y de salud mental, a comunidades y a organizaciones ambientalistas. También fue investigador del Proyecto de Litigios de Expedientes del Instituto Puertorriqueño de Derechos Civiles y, en 2005, comenzó a ejercer la abogacía en un bufete de interés público. ↩︎
    3. https://www.drna.pr.gov/ceacc/publicaciones/borrador-final-plan-ceacc-2024/ ↩︎
    4. La Ley 33-2019, que encomendó al Comité de Expertos y Asesores sobre Cambio Climático (CEACC) la elaboración del plan para abordar las implicaciones del cambio climático, estipula que el Comité Conjunto del Senado y la Cámara de Representantes, tras recibir formalmente el borrador, “tendrá a más tardar al concluir el próximo período ordinario de sesiones para presentar el Plan simultáneamente a ambos cuerpos de la Asamblea Legislativa”. Sin embargo, la legislatura no ha actuado sobre el Plan. ↩︎
    5. https://www.germanwatch.org/sites/default/files/2025-02/Climate%20Risk%20Index%202025.pdf ↩︎
    6. https://caribbeanclimatehub.org/wp-content/uploads/2024/05/Guia-Practica-WEB-1.pdf }] Por un lado, se anticipa una reducción en comparación con el promedio, junto con un aumento en eventos de lluvias fuertes y torrenciales. Esto presenta una situación grave para todo nuestro medio ambiente en el Caribe. Un informe de CEACC publicado en 2022 destaca que los efectos del cambio climático tienen matices distintos, incluyendo sedimentación en la mayoría de los embalses, altas temperaturas y sequía. Según estas proyecciones, la disponibilidad de agua en Puerto Rico disminuirá aún más. La reducción de las precipitaciones podría llevar a sequías más frecuentes y prolongadas.
      El Monitor de Sequía de Estados Unidos señaló recientemente que el 4,6% de Puerto Rico se encuentra actualmente bajo sequía moderada y el 36,3% bajo condiciones anormalmente secas, según datos validados hasta el 9 de junio de este año.[https://www.drought.gov ↩︎
    7. https://drna.pr.gov/wp-content/uploads/formidable/PIRA-2016.pdf ↩︎
    8. https://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/analysis_monitoring/enso_advisory/ensodisc_Sp.shtml }] Según el Sistema Nacional Integrado de Información sobre Sequías de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), Puerto Rico ha enfrentado sequías significativas desde 1950.[[Los municipios más propensos a la sequía en Puerto Rico son principalmente: Santa Isabel, Salinas, Juana Díaz, Guayama y Coamo (sur); Lajas, Cabo Rojo, Sabana Grande y Guánica (suroeste); Moca e Isabela (noroeste); y Las Piedras y Juncos (interior este). ↩︎
    9.  El mapa de centros de datos indica que hay ocho centros de datos en Puerto Rico, ninguno de la magnitud de los que están desarrollando las grandes empresas tecnológicas en otros países. 
      https://www.datacentermap.com/puerto-rico/ ↩︎
    10. Consumer Reports es una organización estadounidense sin fines de lucro, fundada en 1936, dedicada a realizar pruebas, investigaciones y análisis independientes de productos y servicios. Su objetivo principal es ayudar a los consumidores a tomar decisiones de compra informadas, justas y seguras. ↩︎
    11. https://www.consumerreports.org/data-centers/ai-data-centers-impact-on-electric-bills-water-and-more-a1040338678/ ↩︎
    12. https://www.wsj.com/pro/sustainable-business/epa-wants-companies-to-reuse-water-to-cool-data-centers-1893b6ad ↩︎
    13. https://unu-edu.translate.goog/inweh/collection/environmental-cost-of-AIs-Enrgy-Use-Carbon-water-and-land-footprints?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc ↩︎

  • “Puerto Rico ha sido utilizado como laboratorio del capital, nos toca convertirlo en laboratorio de resistencia”

    “Puerto Rico ha sido utilizado como laboratorio del capital, nos toca convertirlo en laboratorio de resistencia”

    Desde Punto de Vista Internacional vamos a ir publicando parte de las intervenciones y ponencias que se llevaron a cabo durante la I Conferencia Internacional Antifascista realizada en Porto Alegre durante el mes de marzo. 

    En esta oportunidad, presentamos la intervención de Gabriela Flores, integrante de Democracia Socialista y miembro de la IV Internacional. 


    Gabriela Flores durante la I Conferencia Internacional Antifascista en Porto Alegre.


    Puerto Rico es la colonia más antigua del mundo. Y como colonia, funciona como laboratorio.

    Eso es una descripción material de nuestra realidad. En Puerto Rico se prueban políticas, mecanismos y formas de gobierno que luego se quieren normalizar en otros lugares. Aquí se ensaya hasta dónde se puede vaciar la democracia. Aquí se mide hasta dónde puede avanzar el capital sobre lo público sin encontrar una resistencia capaz de detenerlo. Aquí se experimenta con la vida de un pueblo entero. En cuanto a la Junta de Control Fiscal1 no es solamente una imposición sobre Puerto Rico. Es un modelo de gobierno para tiempos de crisis capitalista: una estructura no electa, impuesta desde afuera, que decide sobre el presupuesto, sobre los servicios esenciales, sobre la universidad, sobre las pensiones, sobre la infraestructura, sobre la vida. La Junta no viene a resolver nada. Viene a garantizar que la crisis la pague el pueblo y no quienes se enriquecieron con ella.

    Lo mismo ocurre con la privatización acelerada de servicios esenciales. Lo que aquí se presenta como modernización, eficiencia o reestructuración, en realidad responde a un proceso más profundo: transferir riqueza pública a manos privadas, desmontar derechos conquistados, convertir necesidades humanas en oportunidades de negocio. Lo que nos están haciendo a nosotros no se queda aquí. Se perfecciona aquí para hacérselo a otros pueblos. Por eso Puerto Rico no es solo víctima. Puerto Rico también es advertencia.

    Advertencia de lo que ocurre cuando un país es gobernado contra su gente. Advertencia de lo que ocurre cuando el capital financiero, los bonistas, las corporaciones privadas y los aparatos imperiales deciden que la democracia es un obstáculo y no un principio. Advertencia de lo que ocurre cuando la colonia sirve no solo para explotar, sino para ensayar y luego reproducir. Y entonces la pregunta central de hoy es: ¿cómo conectamos esa historia larga de extracción colonial capitalista con la ola de derecha que está redefiniendo la política global en este momento?

    Porque no estamos hablando de dos cosas distintas. No estamos hablando, por un lado, de la colonia, y por otro, del auge de la extrema derecha. No. Estamos hablando del mismo proyecto histórico, adaptado a distintas coyunturas, con distintos lenguajes, pero con una misma lógica: concentrar poder, debilitar lo público, dividir al pueblo y gobernar cada vez más con menos democracia.

    II. La coyuntura: ¿dónde estamos parados?

    Puerto Rico llega a esta coyuntura con una economía devastada por décadas de austeridad, dependencia y saqueo. No estamos frente a una crisis nueva. Estamos frente a una crisis prolongada, administrada políticamente, utilizada para reorganizar el país a favor del capital. Primero bajo las condiciones estructurales del régimen colonial; luego, con todavía menos disimulo, bajo PROMESA y la Junta. Más de 400,000 personas han tenido que irse del país desde 2006. Esa cifra no se puede decir livianamente. No estamos hablando de una tendencia demográfica abstracta. Estamos hablando del vaciamiento de comunidades, de familias fragmentadas, de generaciones obligadas a buscar fuera lo que aquí se les negó. Estamos hablando de una emigración forzada por las condiciones materiales. Y quienes se quedan lo hacen cargando una deuda que no contrajeron, obedeciendo a una junta que no eligieron y sobreviviendo en un país donde cada vez cuesta más estudiar, vivir, enfermarse, transportarse o simplemente quedarse.

    En contestación a esa crisis, se está dando un reordenamiento político. Los partidos coloniales hegemónicos, el PNP y el PPD, están en crisis. Y no es casualidad. Son los partidos que administraron el país mientras se profundiza la desigualdad, la corrupción, el endeudamiento, la privatización y la expulsión de nuestra gente. Son los partidos que prepararon el terreno para la Junta. Son los partidos que se turnaron el poder mientras el país se hundía. Desde por lo menos el 2012 se ha hecho evidente el declive electoral de ambos y el crecimiento de partidos emergentes y minoritarios como el MVC y el PIP. Eso demuestra que existe hambre de alternativa. Existe cansancio con el bipartidismo. Existe una ruptura en el consenso colonial tradicional. Existe una parte importante del país que sabe que no puede seguir gobernándonos la misma gente que ha administrado nuestra ruina.

    Pero aquí hay que hablar con honestidad. El desgaste del bipartidismo no significa, por sí solo, la victoria de un proyecto transformador. No basta con que los de arriba entren en crisis. Hace falta que los de abajo logremos articular fuerza, dirección y horizonte. Y ahí es donde está uno de nuestros retos mayores: mientras la izquierda sigue muchas veces dispersa y fragmentada, la derecha se está reorganizando, consolidando y aprendiendo a hablarle al malestar social. Eso no lo podemos ignorar. Porque la crisis del centro político no siempre abre paso a la izquierda. A veces abre paso a salidas todavía más violentas, más reaccionarias y más peligrosas. Por eso esta coyuntura exige claridad. Exige lectura de momento. Exige organización. Exige entender que estamos parados en un punto de disputa real.

    III. Neoliberalismo y la ola de derecha

    Uno de los errores que a veces cometemos en la izquierda es pensar el neoliberalismo como si fuera solamente un programa económico, separado de la derecha política, cultural y social. Pero la realidad demuestra lo contrario: son inseparables. El neoliberalismo necesita de la derecha para sostenerse. Necesita del miedo. Necesita del odio. Necesita de la fragmentación social. Necesita de la despolitización de las causas reales de la crisis.

    ¿Por qué? Porque sus políticas no sobreviven el escrutinio democrático.

    Nadie vota con entusiasmo por el cierre de escuelas, por el aumento de la matrícula, por tarifas más caras de luz y peor servicio, por el desmantelamiento de hospitales, por el recorte a pensiones, por la destrucción de la universidad pública. Nadie vota con entusiasmo por entregar el país a inversionistas. Entonces, ¿cómo se sostiene ese proyecto? Se sostiene desplazando la discusión. Se sostiene fabricando enemigos. Se sostiene atacando derechos, sembrando pánico moral y canalizando la frustración popular contra los sectores más vulnerables.

    Ese es el patrón global. Milei en Argentina. MAGA en Estados Unidos. Vox en España. Y en Puerto Rico, con nuestras particularidades coloniales, el Partido Nuevo Progresista y los sectores que buscan profundizar esta reorganización autoritaria del país. Todos siguen, con variaciones, un mismo libreto: atacan las instituciones que aún conservan alguna función pública o algún potencial democratizador, aceleran la privatización, vacían derechos, desacreditan la solidaridad y difunden narrativas de odio para dividir y distraer. Y esas narrativas sirven para impedir que el pueblo identifique correctamente al responsable de su precariedad. En vez de señalar al capital, a los bonistas, a las aseguradoras, a las corporaciones, al imperialismo, se culpa a inmigrantes, a empleados públicos, a estudiantes, a docentes, a sectores marginados, a quienes protestan, a quienes organizan, a quienes resisten.

    En Puerto Rico nos venden la privatización como eficiencia. Nos venden la entrega del país como inversión. Nos venden la subordinación como progreso. Nos venden la destrucción de lo público como inevitabilidad técnica. Nos dicen que hay que atraer capital, cuando lo que realmente hacen es abrirle la puerta a formas más agresivas de saqueo. Ahí están los decretos que permiten evasión contributiva y convierten al país en paraíso para cripto-millonarios y acaparadores. Ahí está la retórica de que el problema de la educación pública son los maestros, y no los recortes, ni la corrupción, ni el abandono. Ahí está la criminalización de quienes dependen de servicios públicos, mientras se protege a quienes viven de extraer riqueza sin producir nada socialmente útil.

    Por eso no podemos pensar la ola de derecha como un fenómeno ajeno o importado sin más. La derecha global y el neoliberalismo son parte de una misma ofensiva. Y en Puerto Rico esa ofensiva se monta sobre una estructura colonial que la hace todavía más peligrosa.

    IV. Los ataques a los servicios públicos

    Los ataques a los servicios públicos no son errores administrativos ni decisiones desafortunadas. Son una estrategia de clase. Son una forma de reorganizar la sociedad a favor del capital, debilitando los espacios donde todavía existe alguna noción de derecho, redistribución o responsabilidad colectiva. Cuando atacan los servicios públicos, no están atacando solamente unas agencias o unas instituciones. Están atacando la idea misma de que lo que necesitamos para vivir debe estar garantizado socialmente y no subordinado a la lógica de ganancia.

    Energía

    La privatización de Puerto Rico Electric and Power Authority (PREPA) mediante LUMA y Genera PR ha sido un desastre. Y eso ya lo sabe el pueblo porque lo vive. Lo vive cada vez que se va la luz. Lo vive cada vez que llega una factura absurda. Lo vive cada vez que se hace evidente que el servicio empeora mientras el costo sube. Lo vive cada vez que tiene que escuchar a estas empresas burlarse, antagonizar o responder con arrogancia a la gente que se supone que sirven. Nos tomaron un sistema público, con problemas reales, sí, pero público, y lo entregaron a corporaciones privadas que no le rinden cuentas al pueblo, que operan blindadas políticamente y que siguen lucrándose mientras el país entero carga con las consecuencias. Y lo más indignante es que aún con el fracaso evidente, el gobierno sigue protegiendo los contratos. Se quejan cada cierto tiempo para descargar presión, pero no rompen con el modelo. Porque el problema no era nunca arreglar el sistema. El problema era abrir otro espacio de acumulación privada.

    Salud

    En salud, el deterioro también lleva décadas. Cerraron hospitales municipales. Se redujo la capacidad pública. El acceso a atención primaria en el interior del país se ha vuelto cada vez más difícil. El modelo del Plan de Salud del Gobierno, administrado por aseguradoras privadas, ha permitido que fondos públicos terminen en manos privadas mientras miles de personas siguen enfrentando barreras reales para recibir atención adecuada. La pandemia hizo visible esa crisis, pero no la creó. La pandemia lo que hizo fue rasgar el velo. Dejó claro que no se puede sostener la vida con un sistema diseñado para extraer y no para cuidar. Dejó claro que la salud bajo lógicas de mercado significa exclusión, espera, deterioro, desigualdad y muerte.

    Educación

    En educación el ataque ha sido directo. Cientos de escuelas cerradas desde 2017. Y cada cierre se trató de justificar como si fuera una medida técnica, racional, inevitable. Pero una escuela que cierra no es solo un edificio menos. Es la destrucción del tejido de una comunidad. Es la pérdida de un punto de encuentro, de organización, de arraigo, de reproducción social, de acceso a la educación. Es otra manera de vaciar territorios, de debilitar vínculos, de hacer más difícil la vida. Y detrás de eso ya conocemos lo que viene: escuelas chárter, vouchers, más privatización, más negocio con la necesidad ajena. El Departamento de Educación ha sido durante años botín de la corrupción y laboratorio del neoliberalismo. Lo que no han podido destruir de un golpe, lo intentan desangrar poco a poco.

    Por eso defender los servicios públicos, es defender condiciones mínimas de dignidad. Es defender espacios de vida frente a una ofensiva que quiere mercantilizar todo.

    V. La UPR: el ataque a la producción del conocimiento

    El ataque a la Universidad de Puerto Rico (UPR) no es un accidente, ni un daño colateral de la crisis fiscal. Es una ofensiva deliberada. Y hay que nombrarla como lo que es: un ataque a la producción del conocimiento, a la capacidad del país de pensarse a sí mismo, de formar sus propios cuadros, de producir su propia clase profesional, de imaginar y construir futuro con alguna autonomía.

    Antes de la Junta, la UPR contaba con una fórmula presupuestaria que le daba prioridad dentro de las finanzas del país. Esa fórmula no era un privilegio. Era el reconocimiento de que una universidad pública fuerte es una necesidad estratégica para cualquier sociedad que aspire a desarrollarse de manera digna. Pero eso precisamente es lo que el proyecto neoliberal y colonial no puede tolerar: una institución pública capaz de producir pensamiento crítico, investigación, organización y formación al servicio del país y no del mercado.

    Los recortes sufridos por la UPR durante la última década no son solamente una reducción de números en un presupuesto. Son la imposición de una visión. Una visión autoritaria y mercantil. Una visión que quiere una universidad más pequeña, más precaria, más inaccesible y más subordinada a las exigencias del mercado. Una universidad técnica, despojada de su potencia crítica y de su carácter nacional. Lo que hemos visto es aumento en matrícula, cierre o amenaza de cierre de programas, deterioro de infraestructura, residencias estudiantiles clausuradas en medio de una crisis de vivienda, reducción de servicios, precarización laboral y exclusión progresiva de estudiantes de sectores empobrecidos. Y mientras todo eso ocurre, la administración universitaria y las estructuras de gobierno antidemocráticas intentan presentar esta destrucción como una gestión responsable. Pero la universidad pública no puede subordinarse al mercado. La creación de conocimiento, el desarrollo de las ciencias, el fomento de la creatividad y la educación accesible a las mayorías no pueden reducirse a criterios de costo-efectividad. La universidad no existe para obedecer la dictadura de la rentabilidad. Existe, o debería existir, para responder a las necesidades del país y de su pueblo trabajador.

    Por eso el ataque a la UPR es también un ataque a la democracia. Porque un país sin universidad pública fuerte es un país más dependiente, más vulnerable, menos capaz de articular su propio proyecto histórico. Y por eso también la respuesta del estudiantado ha sido tan importante. Las huelgas y movilizaciones históricas que se han dado en la UPR son parte de la misma lucha que hoy estamos nombrando aquí. Son parte de la resistencia antifascista. Porque defender la universidad pública es defender la posibilidad de un pueblo que piense, cuestione, organice y transforme.

    VI. Remilitarización

    A pesar de las luchas y victorias importantes de nuestro pueblo, como la salida de la Marina de Guerra de los Estados Unidos de Vieques, Puerto Rico sigue siendo un territorio estratégico para los intereses militares de Estados Unidos. Eso no ha desaparecido. Solo se ha reconfigurado.

    La remilitarización de Puerto Rico forma parte de la ofensiva imperial de esta etapa. Y es importante decirlo con claridad: la derecha fascista a nivel global no es solamente un proyecto económico y cultural. Es también un proyecto imperial. Necesita control territorial. Necesita capacidad de intervención. Necesita infraestructura militar. Necesita convertir regiones enteras en piezas de una estrategia geopolítica al servicio de los intereses de las potencias y de sus clases dominantes.

    La expansión de actividad en instalaciones militares que permanecen en el archipiélago, los acuerdos impuestos sin consulta pública y el uso del territorio puertorriqueño como plataforma estratégica responden a esa lógica. Puerto Rico, por nuestra condición colonial, queda atrapado en el centro de esa estructura sin tener soberanía para decidir sobre asuntos que comprometen directamente nuestro presente y nuestro futuro. Y cada intensificación de esa presencia militar significa más subordinación. Significa que el territorio se utiliza contra la voluntad del pueblo. Significa que nuestra geografía se integra más profundamente a proyectos de dominación regional e internacional. Significa que la colonia no solo sirve para la extracción económica, sino también para la proyección militar del imperio.

    La historia de las intervenciones imperialistas es suficientemente clara. Nunca se trata realmente de democracia, ni de seguridad, ni de paz. Se trata de dominación, de recursos, de control político, de asegurar que otros pueblos no puedan decidir libremente su destino. Y Puerto Rico, como colonia, no está al margen de esa historia. Está en el centro de ella. Las movilizaciones contra la remilitarización han sido consistentes, aunque no siempre visibles en el discurso público dominante. Pero forman parte de una misma resistencia. Porque no hay lucha antifascista consecuente que no sea también antiimperialista. No hay lucha por la democracia que pueda divorciarse de la lucha contra la militarización colonial.

    VII. Cierre: la tarea que tenemos

    Entonces, ¿cuál es la tarea que tenemos?

    La primera tarea es comprender el momento con claridad. Entender que lo que enfrentamos no son crisis separadas. No es, por un lado, una crisis económica; por otro, una crisis política; por otro, una crisis cultural; por otro, una crisis colonial. Lo que enfrentamos es una reorganización profunda del poder en tiempos de crisis capitalista, y esa reorganización adopta formas neoliberales, autoritarias, coloniales e imperiales al mismo tiempo.

    La segunda tarea es no subestimar a la derecha. La derecha se está organizando. Se está consolidando. Está aprendiendo a usar el lenguaje del descontento para ponerlo al servicio del capital. Está tratando de transformar el malestar social en odio, el cansancio en resignación y la crisis en oportunidad para profundizar la dominación. Eso exige de nosotras mucho más que denunciar. Exige organización, lectura estratégica y voluntad de construir poder.

    La tercera tarea es romper la fragmentación. Porque mientras nosotras seguimos a veces separadas por siglas, sectores, nichos o agendas inconexas, el proyecto que enfrentamos avanza con bastante coherencia. Y aquí hay una lección importante: la unidad no se decreta, pero sí se construye en la acción. En la defensa de la universidad pública. En la defensa de los servicios esenciales. En la lucha contra la Junta. En la solidaridad con las personas migrantes. En la oposición a la remilitarización. En cada espacio donde el pueblo enfrenta la ofensiva del capital y del colonialismo.

    La cuarta tarea es afirmar un horizonte. No basta con resistir. No basta con oponernos al desastre. Hace falta sostener una visión de país, de democracia y de justicia social que sea capaz de disputar sentido común. Porque lo que está en juego es si la vida colectiva se organiza para responder a las necesidades de las mayorías o para seguir garantizando la ganancia de unos pocos.

    La democracia socialista significa planificación democrática frente al caos del mercado. Significa servicios públicos fuertes frente a la mercantilización de la vida. Significa universidad pública frente a la subordinación del conocimiento al capital. Significa solidaridad de clase frente a las narrativas de odio. Significa poder del pueblo frente a la tecnocracia colonial y frente al autoritarismo.

    Y si Puerto Rico ha sido utilizado como laboratorio del capital, entonces nos toca convertir a Puerto Rico en laboratorio de resistencia. En laboratorio de organización. En laboratorio de lucha. En laboratorio del futuro.

    Porque el momento de organizarse y actuar es ahora.

    Porque ninguna estructura de dominación se desmonta sola.

    Y porque si queremos un país para vivir, para estudiar, para sanar, para pensar, para quedarnos, para criar, para decidir, y para vivir entonces nos toca construirlo luchando.

    Movilización de la I Conferencia Internacional Antifascista realizada en Porto Alegre.


    1. Formalmente referida como Junta de Supervisión y Administración Financiera es una entidad creada a partir de una ley federal estadounidense conocida como “Ley Promesa” aprobada en 2016 con el objetivo de entrometerse en las decisiones presupuestarias y fiscales del gobierno de Puerto Rico, volviéndose un nuevo avasallamiento imperialista contra el país latinoamericano. Dicha injerencia colonialista busca garantizar el pago a los acreedores de la deuda pública a partir de la reducción del gasto público, reformas laborales regresivas, recortes al presupuesto universitario, reducción de pensiones, privatización de servicios esenciales (como energía y transporte), entre otras medidas de ajuste.  ↩︎