Desde Punto de Vista Internacional venimos publicando parte de las disertaciones y ponencias que se llevaron a cabo en las actividades que tuvieron lugar en el marco de la I Conferencia Internacional Antifascista realizada en Porto Alegre durante marzo.
En esta oportunidad, y como parte de la presentación del “Manifiesto para una revolución ecosocialista: Romper con el crecimiento capitalista” de la IV Internacional, publicamos la intervención de Michael Lowy.
“Como saben, este manifiesto fue aprobado en el Congreso Mundial del año 2025 de la Cuarta Internacional. No me extenderé ahora sobre la historia de la Cuarta Internacional, pero sí quisiera decir dos palabras.
Como saben, la Cuarta Internacional fue fundada en 1938. Y, como tal vez sepan también, entre sus fundadores había un brasileño, Mario Pedrosa. En realidad, incluso antes de la fundación de la Cuarta Internacional, ya existía una oposición comunista de izquierda. Y esta oposición comunista de izquierda tuvo una influencia significativa en Brasil; se trataba de un movimiento que Pedrosa caracterizó como populista e internacionalista a la vez. Menciono esto porque, en 1934, esa organización de la oposición de izquierda formó un Frente Único Antifascista, una iniciativa que creo que aún hoy puede inspirarnos.
Este frente antifascista fue impulsado por los trotskistas de la Oposición de Izquierda, pero incluía a socialistas, comunistas, anarquistas y sindicalistas. Ellos se organizaron para hacer frente a una manifestación de los integralistas, de los fascistas brasileños, en 1934, en la Plaza Sé de San Pablo, llevaron piedras, palos, pistolas, todo lo que fuera necesario para ese enfrentamiento. El resultado fue que los integralistas, los fascistas, salieron corriendo y nunca más volvieron a San Pablo; eso ocurrió en 1934.
En 1938 entonces fue la fundación de la Cuarta Internacional, en esa época se produjo también una escisión en el Partido Comunista que dio lugar a la formación de una importante organización de la Cuarta Internacional en Brasil llamada Partido Socialista Revolucionario, su principal dirigente era Hermínio Saccheta, antiguo líder del Partido Comunista en San Pablo y entre sus militantes se encontraba un intelectual brasileño muy conocido llamado Florestan Fernandes quién participó de la sección brasilera de la Cuarta Internacional en los años de la posguerra, del ‘45 al ‘50.
Pues bien, no puedo continuar con toda la historia porque eso es para otra ocasión, pero en febrero de 2025 aprobamos este documento. Fue, como siempre, fruto de un trabajo colectivo; si bien muchas veces nuestros manifiestos son redactados por una persona y luego se suman otras, en este caso fue un trabajo colectivo. Claro que hubo un camarada que fue muy importante para impulsar ese trabajo colectivo, en ese trabajo se convocaron a camaradas de los países del norte y del sur global, incluidos varios brasileros, de la sección brasilera.
Bueno, por primera vez, la ecología no se presenta como un capítulo separado en un manifiesto, no es solo uno de tantos temas aislados. Ecología y socialismo están profundamente entrelazados y esto sirve como hilo conductor, porque hemos entrando en una época en la que la cuestión ecológica se ha vuelto decisiva para el futuro. No pretendemos tener el monopolio de la verdad, ni ser los únicos en tener una propuesta ecológica, esperamos que esto sea una herramienta útil para la acción porque, como marxistas, no separamos la teoría de la práctica.
En algunos pasajes, el texto llama la atención sobre el período actual. Voy a citar: ´Las fuerzas de extrema derecha, autoritarias y semifascistas crecen en fuerza e influencia en todo el mundo. La crisis del capitalismo tardío está alimentando la desesperación y las ideas reaccionarias, la misoginia, el racismo, la queerfobia y la negación del cambio climático. Asustados por las implicaciones de la crisis climática, los multimillonarios se están pasando a la extrema derecha. Las y los políticos autoritarios y oligarcas forman una poderosa alianza para salvaguardar el poder del capital. Atacan la protección del medio ambiente y los programas sociales y libran una guerra contra las personas trabajadoras y la gente pobre, al mismo tiempo que afirman representarlas frente a la clase dirigente liberal´.
Aquí, claramente llama la atención sobre el período y el peligro que representa el fascismo y el neofascismo; ese manifiesto fue escrito antes de la victoria de Trump, si lo escribiéramos ahora probablemente tendríamos que dar un lugar aún más importante a ese tema. Esa es la situación actual. En definitiva, el manifiesto llama la atención la importancia de la lucha antifascista, que es la lucha por las reivindicaciones sociales, radicales, por las conquistas.
La lucha que se ha dado históricamente a nivel social es fundamental para el antifascismo y el manifiesto retoma la necesidad de una reforma ecológica y social. En Brasil, una medida social necesaria que debe adoptarse ahora para que no acaben con nosotros es la lucha por la reducción [de la jornada laboral]. Es fundamental resistir, es una batalla social y global que solo podremos ganar si avanzamos en nuestra agenda social. La reducción de la jornada laboral es clave en esta agenda, y el manifiesto aborda esta cuestión a lo largo de varios capítulos y secciones. Hay un pasaje importante que muestra la filosofía que fundamenta nuestra lucha, voy a citar un pasaje que nos insta a la lucha por la reducción de la jornada de trabajo: ´La verdadera riqueza no reside en el aumento infinito de los bienes –tener–, sino en el aumento del tiempo libre –ser–. El tiempo libre abre la posibilidad de una autorrealización en el juego, el estudio, la actividad cívica, la creación artística, las relaciones interpersonales y las relaciones con el resto de la naturaleza´.
Hay otro pasaje importante se relaciona la supresión de actividades inútiles con la reducción, especialmente la reducción del consumo de energía por medio de la eliminación del consumo artificial, lo que lógicamente conlleva una reducir el tiempo de trabajo social necesario. Entonces, la lucha ecológica, la lucha en sí misma, es inseparable.
Me gustaría terminar argumentando que sólo venceremos al fascismo presentando un proyecto de sociedad, un proyecto de alternativa radical a la sociedad capitalista. Es decir, solo venceremos si podemos proponer un horizonte de futuro, por eso es tan importante para combatir el fascismo que tengamos este programa, este proyecto, esta perspectiva de otro modo de vivir, de otra sociedad, de un nuevo proyecto de civilización, porque nosotros necesitamos romper un modelo de civilización capitalista e industrial moderno. Precisamos de un nuevo proyecto civilizatorio y el ecosocialismo es exactamente eso. Muchas gracias”.
Traducción: Lucía Sbriller.
Fotografías: Camila Flores – Carmen Durante


