Luis Bueno Rodríguez 14/12/2023 Motivado por el interesante artículo de Martín Mosquera “¿Es Milei una amenaza fascista?”, que comparto en general y con el que me siento reivindicado en mi angustia por recuperar la seriedad en el uso del concepto de “fascismo”, me atreví a escribir estas notas con el ánimo de contribuir al debate y encontrar los puntos de diálogo cada vez más finos a los que nos obliga la complicada situación mundial.

Luis Bueno Rodríguez
Teoría: Antifascismo
14/12/2023
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Motivado por el interesante artículo de Martín Mosquera “¿Es Milei una amenaza fascista?”, que comparto en general y con el que me siento reivindicado en mi angustia por recuperar la seriedad en el uso del concepto de “fascismo”, me atreví a escribir estas notas con el ánimo de contribuir al debate y encontrar los puntos de diálogo cada vez más finos a los que nos obliga la complicada situación mundial. Argentina, por otro lado, no deja de dar lecciones de urgente aprendizaje para otros país, el mio de entrada: México. Me atrevo a decir que también México tiene amargas lecciones para el resto del mundo, referentes a lo que la izquierda no debe hacer. No está de más que de vez en cuando Argentina mirara lo sucedido y lo que sucede con los “sub bárbaros” del norte.
Para responder a Mosquera con mayor claridad, me vi obligado a recuperar un diálogo whastappero con un colega mexicano, observador de la situación política argentina. Es así que la primera parte de esta pequeña e introductoria reflexión aborda la respuesta al artículo “En el cuarto oscuro para votar: ¿democracia y diálogo o autoritarismo y silencios”, de mi colega y amigo Alejandro Espinosa Yáñez. El artículo del 18 de noviembre, publicado en el diario El Universal es previo a las votaciones argentinas en su segunda vuelta. Mi respuesta es del mismo día de su publicación pero también un poco posterior.
En el Segunda Parte abordo el artículo de Mosquera, “¿Es Milei una amenaza fascista?” quien lo escribió y difundió también de manera previa, unos pocos días antes del ballotage (segunda vuelta). Mis comentarios, muy enriquecidos por las grandiosas aportaciones de Mosquera sobre el fascismo, son posteriores a la votación definitiva pero muy cercanos a ese fatídico domingo 19 de noviembre.
PRIMERA PARTE. Previa a la votación de la Segunda Vuelta. Respuesta a “En el cuarto oscuro para votar: ¿democracia y diálogo o autoritarismo y silencios”, de Alejandro Espinosa Yáñez
Buen día. Al respecto de lo que sucede en Argentina con el proceso electoral, y sus posibles lecciones para México:
Respuesta del colega Alejandro:
Gálvez no es fascista, Milei y sus aliados cercanos, en particular Villarruel, respiran el fascismo. Frente a ese riesgo, que hay gente que no coincide, como puede ser tu caso, creo que llamar a votar sin bajar los brazos, como está en el artículo, es una postura pragmática frente al purismo de mantener una lucha frente al capital aunque haya parte del pueblo que se jode. Es allí donde me parece débil la postura de ciertas izquierdas. En fin, ojalá gane Massa y podamos escribir la crítica y la pertinencia de profundizar políticas sociales amplias. Con Milei esta posibilidad, sí el garrote, es imposible
Mi respuesta:
Ale, estamos obligados a recuperar con rigor el concepto de fascismo, no solo por afanes científicos sino por exigencias prácticas, que no pragmáticas.
Para el caso de México, señalas que «GALVEZ NO ES FASCISTA» (mis énfasis). Concuerdo contigo por lo pronto, aunque en la medida en que reconozco que tengo que recuperar la noción de fascismo de manera más rigurosa, lo pongo en reserva. En ese supuesto de que la vendedora de gelatina no sea fascista ni la opción política que representa (PRIANRD), lo que señalas con mucha contundencia («Galvez no es fascista») ya no te permitirá esgrimir el argumento de que hay que votar por otra opción para evitar que triunfe el fascismo. Los argumentos tendrán que ser otros.
Por otra parte, creo que no sólo basta que exista una opción fascista para presionar para votar por una opción de derecha y evitar que gane la opción fascista. Conviene un análisis concreto de la situación concreta (Lenin dixit). Si se trata de una segunda vuelta con esas dos opciones, la fascista y la de derecha, es muy probable de que el peligro de que gane la opción fascista sea un peligro real. Si no lo es porque la opción fascista pasó a la segunda vuelta como primera minoría muy reducida y las alianzas que pudiera construir con las otras minorías no le alcanzan para ganar, existe mayor libertad para las opciones de izquierda minoritarias de definir un posicionamiento sin fortalecer la posibilidad de que gane el fascismo.
Si hablamos de una primera vuelta o de un país como México donde no existe segunda vuelta, el razonamiento es el mismo pero concentrado en una sola vuelta.
Las estimaciones de la fortaleza o debilidades de las opciones políticas son eso: meras estimaciones de los votos esperados. Son necesarios para esos razonamientos. De ahí la necesidad de tener investigaciones electorales serias. Aunque las minorías incluso muy marginales eventualmente son decisivas en una situación muy disputada, al grado que pueden definir el triunfo o derrota de una de las dos opciones, la izquierda radical y seria debe tener clara su fuerza para no propiciar el triunfo del fascismo. En contrapartida no debe ocurrir que se acuse a la izquierda marginal, como lo hizo en su momento el progrezombie de Emir Sader, de acusar al trotskismo argentino de marginal y sectario (en lo que tenía razón cuando menos para una parte de las corrientes trotskistas argentinas) para enseguida, en el mismo artículo de La Jornada, acusarlos de ser los causantes del triunfo de Macri. !Hazme favor! Se requiere cero gramos de autocrítica del kirschnerismo para tener tal cara dura.
SEGUNDA PARTE. Previa a la votación de la Segunda Vuelta. Respuesta a “¿Es Milei fascista?”, de Martín Mosquera
“¿Cómo explicar que un desclasado, un individuo desprestigiado y sin respaldo partidario ni parlamentario, acaparara el poder absoluto en cuestión de meses?” (Contraportada de El diciocho Brumario de Luis Bonaparte, Siglo XXI, México, 2023)
