Comunicado del Comité Ejecutivo de la IV Internacional

La victoria electoral de Syriza y la derrota de los partidos sometidos a la troika, ha poner en cuestión de manera frontal la política de las clases dirigentes y de las instituciones europeas.

Es la primera vez que las políticas de regresión social que se vienen imponiendo desde hace cuatro años a las clases obreras europeas han sido reprobados llevando  al gobierno a un partido que ha centrado lo fundamental de su campaña en el rechazo de las mismas, a pesar de sus declaraciones contradictorias. Y ello en el país europeo que ha sufrido los ataques más violentos impuestos por el Mémorandun dictado por la UE, la BCE y el FMI.

En Europa, el haber logrado establecer este gobierno ha sido un signo de esperanza para todos aquellos y a quellas que padecen estas mismas políticas, y para las fuerzas sociales y políticas que buscan activar la via de la resistencia a las políticas de austeridad.

Al día siguiente de su elección, el gobierno de Tsipras anunció que pondría en marcha una seria de medidas que romperían con los compromisos adquiridos por Samaras [el gobierno precedente].

Esas declaraciones se enfrentaron inmediatamente a las exigencias de la UE y de la Troika. El 4 de febrero, el BCE anunció que la refinanciación de los bancos griegos quedaba en suspenso porque el BCE ya no aceptaba los bonos de la deuda griega y, al mismo tiempo, en Grecia se asistía a una masiva retirada de fondos de los bancos. Durante lo estos últimos días en los que se desarrollaban las reuniones con el Eurogrupo [Ministros de finanzas de la zona Euro], la presión sobre el Gobierno Tsipras ha ido creciendo para que Grecia acepte y respete el marco de Memorandum; presión que cuenta con el apoyo del conjunto de los gobiernos europeos, sean de derecha o social-demócratas. Su voluntad clara y unánime es la de estrangular al gobierno griego mediane el control de su sistema bancario.

Las exigencias puestas por el Eurogrupo muestran de forma clara que la idea de la posibilidad de romper con las políticas de austeridad sin llegar a una confrontación con la UE ha sido desmentida en los hechos.

Más allá de los términos utilizados, en los primeros acuerdos alcanzados entre el Eurogrupo y el gboienro de Tsipras, el gobierno se compromete a reembolsar la deuda de forma integral y en los plazos previstos a los acreedores. Esto constituye una marcha atrás en relación a los compromisos adquiridos ante el pueblo griego.

Comienza una larga batalla. Las instituciones europeas vuelven a dejar patente su voluntad de seguir imponiendo políticas neoliberales extremadamente duras que conducen a la marginación económica y social de paises enteros. Cualquier fuerza que quiera contradecir la opción dominante en materia de politica económica debe prepararse a ser expulsada o la necesidad de abandonar ese marco institucional. El rechazo de los Memorandum y de los dictados presupuestarios de la UE, el no reembolso de la mayor parte de la deuda, constituyen los elementos clave de esta confrontación. Corresponde a las fuerzas políticas y sociales griegas, en el marco de un debate público amplio y democrático, definir los métodos que consideren más adecuados para impulsar la politica contra la troika, construir la mejor relación de fuerzas posible en el seno de la población griega y dirigirse a los pueblos de Europa, victimas tambien de los planes de austeridad. Este política no podra consolidarse sin poner destruir todas las medidas antisociales impuestas desde hace cuatro años al pueblo griego, en el tereno de los salarios, la salud, el derecho laboral y la vivienda. Semejante orientación implica adoptar medidas anticapitalistas, meter mano a la propiedad capitalista, nacionalizar los bancos y determinados sectores clave de la economia y reorganizar la economia con el objetivo de satisfacer las necesidades sociales elementales.

Para imponer estas soluciones son indispensables tanto la movilización social como el control de los trabajadores  y trabajadoras sobre sus propios asuntos.

En grecia ha dado comienzo una batalle decisiva en la que están concernidos todos los pueblos de Europa. El pueblo griego no debe quedar aislado, cuando los dirigentes de la Unión Europea pretenden hablar en nombre de los pueblos de Eurpa a la hora de estrangular al pueblo griego.

Por ello, la tarea inmediata es construir una masiva solidaridad con el pueblo griego, con su movimiento obrero y social; construir desde hoy con la movilización de las grandes fuerzas del movimiento obrero en toda Europa una relación de fuerzas europeas que permita responder al reto que tenemos enfrente. Es preciso impedir que los gobiernos de la Unión europea continuen imponiendo sus dictados, rechazar toda ingerencia y todo chantaje en torno al reembolso de la deuda. Son los pueblos quienes tienen que decidir sobre sus propios auntos. El conjunto del movimiento asociativo, sindical y político europeo debe construir en todos los países europeos un muro de solidaridad con el pueblo griego y contra las políticas de la troika. Esa es la tarea en la que se comprometen las ylos militantes de nuestra Internacional en los días y lsemanas que vienen.